
Sin embargo, y éste es el punto importante de Kracauer, si la naturaleza cambia, mentalmente no sucede lo mismo. La sociedad como un hecho natural significa que no todo va en una misma dirección, que existe un desfase entre la mente de los individuos y la sociedad. En la sociedad moderna existen sobre todo fuerzas inerciales que funcionan como la Segunda Ley de la Termodinámica, la cual señala estadios de ahorro de energía, estadios en los que parece que todo funciona automáticamente.50 En la era de las máquinas la mente puede viajar más lento o más rápido, pero no todo va en la misma dirección, hay también fuerzas inerciales que se encuentran en las organizaciones sociales. En esas "redes' los individuos tienden a volverse predecibles, siendo esta predisposición una de las formas que permite la sociabilidad. Por esa razón estas agrupaciones (partidos políticos, sectas religiosas, sindicatos, etcétera) deben pensarse no como una mera suma de partes. El grupo, la sociedad, se compone de individuos reducidos (una causa, un propósito común), un compuesto de personalidades fragmentarias; de ahí que el comportamiento grupal tienda a ser más rígido, más calculable y predecible que el individual. El grupo no responde a los cambios graduales del entorno social, pues se mueve inercialmente hacia delante, aun ignorando su posición inicial. Se mueve como un mammouth, en forma desmañada, con movimientos torpes, desalineados, movimientos que se dejan ver como predecibles, no flexibles. Se aproximan en ese sentido al proceso y funcionamiento de la naturaleza. Así la comprensión de lo social no puede ser reducible a la lógica intencional de los individuos, a la lógica de la mente individual o "subjetividad", sino a su intelección de lo social como un sistema.51 Existen entonces esas zonas de inercia donde no se piensa, sino se actúa mecánicamente, y no por ello se procede irracionalmente. Hay zonas de la existencia humana donde no se piensa, sino simplemente se actúa de acuerdo a lo esperado; se es predecible. Muchos de estos comportamientos se encuentran en los hábitos, las costumbres, los rituales, las destrezas adquiridas, las actividades rutinarias, todo aquello que al final llega a conformar el trasfondo normativo no reflexionado de nuestra existencia, lo social. En suma, el término sociedad "engloba eventos que desafían el control porque sucede que ocurren en medio de la luz mortecina del crepúsculo del cerebro humano, donde la intensidad mental está reducida a cero".52 De esa manera Kracauer libera la comprensión del acontecer histórico del naturalismo cientificista, por un lado, y del psicologismo neokantiano de Dilthey, por el otro.53