
"Demasiado tarde, demasiada sangre", le contestó, "quien por la espada hiere, por la espada muere. Acuérdate de nuestro hermanito Manuel. ¿Tuvieron piedad de él? ¡Pobre Manuelito! Bauticé a todos tus hijos, tan grande era el amor que te tenía que no podía permitir que otro los bautizara. A ti te tocó lo más duro, te encargamos la administración de nuestras haciendas, y cuando todo iba bien el traidor Godoy y el rey Canelón felón nos inventariaron el cobro de aquellas hipotecas fantasiosas. ¡Por 7,000 miserables pesos que no pudiste encontrar nos embargaron! Cinco años duró el pleito y tú te volviste loco y moriste poco antes de que se nos hiciera justicia. Demasiado tarde. Te mataron, Manuelito, con sangre me han de pagar tu sangre" (pp. 101-102).