
Un ejemplo de ellos es el concepto de comportamiento o conducta que presentó cualidades de aplicación sintética para la biología de fines del siglo XIX y principios del XX. En tanto define las variadas formas por las cuales un organismo responde a un entorno de estímulos, en su aplicación a la psicología de la misma época tuvo que ser modificado. Podría decirse que tal modificación se dio en términos metafóricos, puesto que ahora debía dar cuenta de un comportamiento humano que presenta analogía, hasta cierto punto, con los sistemas orgánicos. Situación que se expresó con la introducción de una disparidad entre comportamientos comunes y comportamientos inusuales, donde lo común vino a ser lo inusual dada la dificultad de nivelar los entornos sociales y culturales al mismo estatuto que los entornos naturales, es decir, como fuente de estímulos considerados externos pero que son luego interiorizados.