
El problema, por tanto, consiste en tratar de contestar cómo y por qué finalmente el tipo de planteamientos que aportan los historiadores se produce el paso de una historia entendida como ciencia del hombre (siglo XIX) a otra cuya lógica práctica guarda los contornos de una operación sistémica en íntima relación con la investigación social. ¿Puede una relectura de las Palabras y las cosas, en particular de su último capítulo, aportar un enfoque pertinente al respecto? A partir de este punto intentaré contestar esta pregunta. Una primera indicación tiene que ver con una propuesta interpretativa del texto en cuestión que puede denominarse transversal. Parte de una mención realizada por el propio Foucault en el prefacio: el estudio abordado busca acercarse a las configuraciones fundamentales que decantan, para una cultura dada, los aprioris históricos a partir de los cuales un código de ordenamiento es posible.11 Se trata de una red que delimita las formas de aprehensión culturales pero también los saberes más o menos formalizados; como tal se encuentra incluso en una situación anterior a las filosofías que la tematizan y la toman a su cargo.