
Al parecer, la devoción entre 1634 y 1648 había caído en un letargo del que la despertará el apasionado libro del P. Miguel Sánchez, obra titulada Imagen de la virgen María, Madre de Dios de Guadalupe, celebrada en su historia con la profecía del capítulo doce del Apocalpsis,48 donde habla del portentoso milagro de las apariciones a Juan Diego y en el que no sólo hace difusión del milagro, sino que describe la imagen (como para que no haya duda de que se trata de esa imagen precisamente) para luego hacer una interpretación teológica de la misma apoyándose principalmente en el libro del Apocalipsis de San Juan. Un año después aparece el relato en lengua náhuatl que publica Lasso de la Vega, vicario de la ermita del Tepeyac,49 dándole al relato de Miguel Sánchez una especie de certificación de veracidad.