
El oeste de México no solo es un importante centro de endemismo para la avifauna, sino que este patrón se repite en una gran variedad de grupos taxonómicos (Peterson & Navarro 2000). Un ejemplo claro son los árboles del género Bursera (Burseraceae, Espinosa-Organista et al. 2001), las mariposas de la superfamilia Papilionoidea (Llorente-Bousquets & Luis-Martínez 1993), las abejas (Ayala et al. 1993), la herpetofauna (Flores-Villela 1993) y la mastofauna (Ceballos et al. 1998, Fa & Morales 1993). Quizás una de las razones por las que el oeste de México resulta tan importante, es su compleja topografía y diversidad de hábitat, ya que podemos encontrar desde las zonas áridas y desérticas del norte, pasando por el bosque tropical subcaducifolio hasta los bosques de coníferas de las montañas y los bosques húmedos de montaña en la porción sur (Rzedowski 1988, 1990), cada uno de estos hábitat con una avifauna muy característica (e.g. Navarro 1992, Binford 1989, Gordon & Ornelas 2000).