
Las confrontaciones deportivas adquirieron matices de conflictividad regional a tal punto que durante algunos años debieron jugarse de forma simultánea pero diferenciada los campeonatos provinciales y el campeonato nacional. El primer campeonato nacional se efectuó con la participación de los campeones y vicecampeones de Guayaquil y Quito sin que tuvieran que medirse entre sí equipos de la misma localidad. Por eso Ibarra (1997: 25) señala que "si retrocedemos hacia los años cincuenta y sesenta cuando surge el futbol profesional, este era un campo más de confrontación regional costa-sierra en los campeonatos nacionales de futbol". En estos años, la actuación de la Federación Nacional de Futbol, creada ya en 1925, no conseguía superponerse a las asociaciones provinciales existentes, ni unificar reglamentos y procedimientos para regular el deporte en el espacio nacional. Sólo hasta fines de la década de los sesenta (1968) se logra organizar un campeonato nacional sin las paralelas competencias provinciales. Este podría ser un primer momento en que una configuración administrativa y deportiva de tendencia nacional (ya se habían articulado cuatro asociaciones provinciales: Quito, Guayaquil, Ambato y Manta) se impone sobre las poderosas asociaciones de provincia.19