
De todos modos, para 1974, el sector industrial ecuatoriano experimentó una importante expansión y el PIB creció a un ritmo superior al 7%. Este crecimiento económico no benefició a todos los sectores productivos en el proceso de industrialización y generó una fuerte lógica proteccionista. El proceso de industrialización, según Conaghan (1988), no logró integrar a los sectores excluidos y patrocinó incluso el crecimiento de un sector industrial de baja productividad y extremadamente caro en absorción de divisas. A pesar de la expansión de los sistemas de educación y salud públicos, el Ecuador continuó siendo uno de los países más inequitativos de América Latina. Así, el gobierno "nacionalista y revolucionario" de las Fuerzas Armadas se quedó corto para consolidar un modelo más incluyente de modernización.