
En efecto, al analizar la historia del Ecuador podemos señalar tres grandes ciclos donde se observa la relación entre el Estado y los poderes regionales: el primero que comienza en 1830 y termina en 1925, el Estado avanza sobre los poderes regionales, pero éstos se defienden y terminan imponiéndose entre 1916 y 1925. Se robustecen las identidades quiteña, guayaquileña y cuencana, influidas por un desarrollo económico a través de la entrada al mercado internacional gracias a la exportación de cacao en Guayaquil, cascarilla en Cuenca y, en menor escala, cueros y textiles en Quito. De esta manera estas ciudades se transformaron en centros políticos y económicos, y posteriormente culturales. Tanto Cuenca como Guayaquil entraron en competencia con Quito al fundar universidades y auspiciar un periodismo de alcance nacional, teniendo más éxito en esta empresa la ciudad portuaria.