
En Sudáfrica, el Mundial de Fútbol ha representado una responsabilidad con una ventaja en particular; el hecho de albergar un evento a nivel internacional como nación ha sido motivo de que los diferentes grupos raciales se unan en una sola identidad nacional, sin importar el color de piel o la etnia a la que se pertenezca: la sudafricana. En China, sin embargo, al ser la sede de los Juegos Olímpicos del 2008, ha sido el foco de atracción de diferentes grupos de presión como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, los cuales no han dejado de reclamar enérgicamente, ante la comunidad internacional, la poca ayuda que el gobierno chino proporciona para evitar y atender las violaciones a los derechos humanos. A esto se le suma la ineficiencia burocrática para resolver los procesos de denuncia Sin embargo, hasta la fecha, China no ha sabido responder a estas acusaciones.