
Sudáfrica es considerada, actualmente, como la principal potencia en África. Sus índices macroeconómicos están a la par de cualquier economía de un país desarrollado. Como el país más importante de su continente y su emergencia como potencia moderada, la Copa Mundial de Fútbol es una excelente oportunidad para demostrar su capacidad de organización interna y su liderazgo a nivel no sólo continental sino internacional. Por su parte, la FIFA es, para los países que la componen, el escenario ideal (dada su aparente neutralidad) para incluir a los países que recién figuran en el tablero internacional e incluirlos en su esfera de influencia aprovechando las ventajas -en este caso-geopolíticas de Sudáfrica y evitando que, en un futuro, se alíe con otras potencias moderadas y formen una unión poderosa.