
¿Por qué, a pesar de las violaciones de los derechos humanos, se le otorga la sede a China? La comunidad internacional -específicamente las potencias occidentales- no pueden ignorar el evidente ascenso de China como potencia económica a nivel regional e internacional, aliándose con diferentes países y extendiendo su zona de influencia a, Asia Pacífico, Medio Oriente y África. El pasado nueve de noviembre de 2006, Rusia y China firmaron ocho tratados de cooperación técnica, comercial e inversión bilateral (Gobierno de la República Popular de China, 2006), lo cual pone en evidencia que la mayor parte de la zona pivote8 está a punto de formar un bloque regional que, en su conjunto, resulta muy peligroso para los países occidentales, especialmente para Estados Unidos. Dentro de esta lógica, no se puede permitir que China forme una zona de influencia independiente a Occidente. Los Juegos Olímpicos son -al igual que el Mundial de Fútbol- una organización no gubernamental occidental que tiene la capacidad de otorgar a cualquier país la legitimidad y reconocimiento que por otros medios sería muy difícil obtener. Es por esta razón que China ha tomado los Juegos Olímpicos como un trampolín que la proyectará a nivel internacional como una nación renovada, borrando los estereotipos heredados por Mao Zedong. La comunidad internacional, por su parte, ha integrado a China puesto que le conviene tener al dragón de su lado, evitar que se engrandezca más y que resurja una nueva potencia en el este del hemisferio que pueda hacer contrapeso al poderío americano.