
Otra problemática que enfrentan los migrantes se relaciona con la ruta que seleccionan para internarse en México. Por una parte, las personas que eligen viajar en tren corren el riesgo de morir entre las vías. Algunos de los indocumentados sufren mutilaciones debido a que no logran sujetarse bien de las cajas de carga y caen entre los rieles (Narcía, 2005). De acuerdo con la Fundación Integración Humana (FIH) (citado en García, 2005), el 85% de los centroamericanos que se internan en México por la frontera Tecún Umán, Guatemala- Ciudad Hidalgo, utilizan el ferrocarril para llegar al municipio de Ixtepec, y de ahí trasladarse a Veracruz y al Distrito Federal. En segundo lugar, algunos migrantes deciden tomar los llamados "caminos perdidos" o "rutas de alto riesgo", en donde se ubican los grupos Beta de protección al migrante, cuya función es prestar atención médica a los indocumentados, recibir denuncias sobre abusos, prestar atención médica y convencerlos de regresar a su país de origen (Narcía, 2005).