
Ángel, un ex pollero, formaba parte de un grupo de 40 personas en la colonia Hidalgo, en Laredo, Texas y asegura haber cruzado "en total a unas tres mil personas en 25 viajes". Ángel no se veía a sí mismo como un traficante de indocumentados: "mientras haya quien quiera cruzar, habrá gente como yo", mencionó cuando le preguntaron acerca de la ilicitud de sus actividades (citado en Ramos, 2003). Las aportaciones de este ex pollero resultan muy pertinentes a la presente investigación, dado que permiten afirmar parte de nuestra hipótesis inicial. "El negocio del tráfico de indocumentados está vivito y coleando: nada ni nadie podrá detener el tráfico de indocumentados hasta que Estados Unidos no llegue a un acuerdo migratorio con América Latina", fueron las palabras de Ángel acerca del problema migratorio en la frontera norte.