
Esta reforma, que reconoce la diversidad cultural y lingüística, es en gran parte un resultado de todos los proyectos presentados al gobierno por una amplia gama de esfuerzos de movilización indígena. Quizás la mayor influencia son los Acuerdos de San Andrés, que fueron negociados por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y el gobierno del presidente Ernesto Zedillo (1994-2000). Estos acuerdos no comenzaron a ser cumplidos sino hasta que el presidente Fox asumió el mandato de la administración en el año 2000, ya que el presidente Zedillo consideró que estos acuerdos llevarían a la "balcanización" de México (Anaya, 2004). En el ámbito de política lingüística, estos acuerdos establecen que a los pueblos indígenas se les reconozca: