
Para reafirmar lo expuesto, se debe recordar las bases de su razonamiento. Si bien la escasez de los recursos (territoriales, alimenticios) mantiene cierto equilibrio entre las especies animales y vegetales, se producen mutaciones en cada especie que otorgan a una de las variedades una mayor posibilidad de sobrevivir. Ese movimiento lento, producido por la casualidad, conocido como selección natural, puede compararse con la selección de plantas o animales domésticos efectuada por los horticultores y los ganaderos. Algunas peculiaridades geográficas, por ejemplo, las llanuras rodeadas de montañas, pueden conducir a la formación de refugios ecológicos en los que se mantienen variedades de la especie, preservadas de la selección, lo que explicaría la presencia de especies, en las islas Galápagos, que han desaparecido del continente americano. Ciertamente, la selección natural se realiza durante un tiempo largo. Sin embargo, no todos los fenómenos que estudia Darwin tienen la misma duración, siendo un ejemplo de ellos las ratas pardas que tardaron tan sólo algunos años entre su paso desde el Volga, procedentes del Este, hasta su conquista del territorio londinense, después de desalojar a las ratas negras.