
Del feminismo empirista se puede distinguir el feminismo liberal. Esta corriente procura que los hallazgos de desigualdad encontrados por medio de la ciencia, deben ser aplicados, buscando la igualdad de la mujer por medios políticos. Su mayor preocupación es crear una igualdad de oportunidades, por medio del reformismo de manera revolucionaria (Steans, 1998: 19). Su método se basa en la racionalidad, y es similar al de las ciencias políticas. Buscan una igualdad de derechos y representación en el plano nacional e internacional, incursionan-do en terrenos antes reservados para el hombre. Esta postura liberal concibe al liberalismo como una forma de activismo, criticando la forma en la que lo ha adoptado la mujer. Buscan leyes 'humanas', no masculinas o femeninas, reprochando la falta de representación de la mujer en estas últimas (Sylvester, 1994: 37-39). Por ejemplo, en las relaciones internacionales el feminismo liberal se ha orientado a analizar la participación de la mujer en relación al tema del desarrollo. Bouserup (citado en Whitworth, 1994: 15) encuentra que la mujer tiene un papel de importancia en el desarrollo, de esta manera crea las bases para la investigación sobre la mujer y su participación en este proceso.