
La crítica principal de las teorías feministas en el estudio de las relaciones internacionales es el estatocentrismo y sus consecuencias. De acuerdo con True (2001) al cuestionar cómo la jerarquía de género se construye y legitima, podemos criticar el concepto de soberanía, estado y anarquía. Es así como las dicotomías entre masculino/femenino y público/privado resultan condicionantes para la actual organización del sistema de Estado-naciones, perpetuando así la dominación de género. El mainstream de la disciplina de las relaciones internacionales se ha caracterizado por la primacía de la visión estatocéntrica, lo cual ha dejado fuera de discusión las relaciones sociales que acontecen dentro del estado, así como el papel de la política internacional en la relación de género. Por ejemplo, el tema de la guerra, que es central para la disciplina, se transforma radicalmente cuando observamos las formas en las cuales la mujer participa. El trabajo de Enloe (1989) es elocuente al mostrar la participación de la mujer como sexo-servidora en áreas cercanas a bases militares. El orden patriarcal, por lo tanto, se ve fundamentado en el estatocentrismo, sin embargo existen diferentes formas de problematizarlo.