
En cuanto a la periodización, Lipovetsky (1997) distingue tres periodos, los cuales utilizaremos en la presente revisión. El primero es llamado 'la primera mujer', ésta se encuentra depreciada ante el hombre. Es aquí donde se instaura una división sexual de las actividades. El género masculino se encuentra en una posición dominante, mientras que a la mujer se le da un papel de segundo orden. Aun y así, la mujer tenía tareas exclusivas, como la maternidad, mismas que giraban en función del hombre. Por ejemplo, la madre "en Grecia, no es otra cosa que la nodriza de un germen depositado en su seno; el verdadero agente que trae una vida al mundo es el hombre" (1997: 214) Este rol social pasivo se mitifica otorgándole propiedades místicas y peligrosas a la mujer, afirmando así una cierta peligrosidad contra el orden social establecido. Se consolida que la división sexual es lo 'natural', y por lo tanto se considera que la mujer es naturalmente inferior al hombre. En este hecho reside la importancia de este primer periodo, ya que se establece la fundación del sesgo de género, mostrándolo como algo natural.