
Nuestra experiencia de investigación en el campo de las organizaciones nos conduce a renunciar a la idea de esta verdad única. La realidad es necesariamente plural. Cada definición de la realidad es una elección y una renuncia a otra mirada, igualmente valida. En este sentido, todo descubrimiento es también una operación de disimulación: no hacemos emerger más que una representación de la realidad que a su vez disimula todas las demás. ¿Debemos entonces renunciar a analizar la organización como un campo ideológico? No, pues hacerlo sería adoptar una definición demasiado restrictiva de la ideología. Este concepto, concebido de forma más amplia, particularmente por Ansart (1974), permite interpretar de forma precisa aquello que está en juego en el apilamiento de niveles de realidad organizacional.