
Pierre Tripier: Yo quisiera volver sobre el ejemplo latinoamericano. El año pasado estuve unas seis semanas en la Universidad de San Pablo y me di cuenta de la importancia del FAPESP (Fundación de Amparo a la Investigación del Estado de Sao Paulo). El FAPESP es una fundación creada por empresarios para generar encuestas empíricas sobre Brasil. Y eso funciona muy bien, con todo un sistema de subsidios y becas de estudio, etcétera. Es decir que hay allí una creación institucional muy interesante, muy inteligente, creada por Fernando Enrique Cardoso, quien hizo una negociación con el presidente de la Unión de los Empresarios de San Pablo. Eso creo yo que es una alternativa al problema de la dependencia de los intelectuales hacia el Estado. Además, yo creo que estos ejemplos, que no existen en Francia ni, que yo sepa, en Inglaterra, y que con la construcción europea tampoco se han dado, a lo mejor aquí en México sería interesante que existiera. Porque esto permite evitar esa dependencia del intelectual o el experto con respecto al Estado. Porque lo que se deduce de lo que tú dices, Francisco, es que en cuanto más el Estado se dice liberal, más está haciendo presos a los intelectuales, convirtiéndolos en cortesanos.