
Los autores atribuyen este desmesurado crecimiento a un entramado de factores políticos, económicos y sociales que, en una visión general, se podrían resumir de la siguiente manera: en primer lugar, el Immigration Reform and Control Act (IRCA), una amnistía que entre 1988 y 1992 otorgó permisos de residencia a 2.3 millones de indocumentados mexicanos y que, al mismo tiempo, reforzó y militarizó las entradas fronterizas principales de inmigrantes ilegales mexicanos a los EE.UU. En segundo lugar, el aumento del desempleo en California (estado donde se encontraba la mayoría de los inmigrantes mexicanos) debido a la recesión de la industria bélica provocada por el fin de la guerra fría. Finalmente, y de manera simultánea, la situación económica de México, tras la crisis de 1994, que prácticamente expulsó miles de ciudadanos a la búsqueda de medios de supervivencia al otro lado de la frontera.