
Un tercer factor relacionado con la consolidación institucional en el siglo XIX es el relativo a la expansión comercial. En aquella época, Chile atravesó una etapa económica ascendente desde 1820 y hasta la crisis de 1873, basado fundamentalmente en las exportaciones de cobre y plata y, en menor medida, las de trigo. Dicho éxito estuvo apoyado en una fuerte expansión comercial vía exportaciones y un prudente manejo del erario público. Esa etapa suele ser denominada República Conservadora, era Portaliana, ya que su figura más destacada fue Diego Portales3. El emblema de este régimen fue la Constitución de 1833, cuyos rasgos sobresalientes han sido los siguientes: presidencialismo al cual identificamos como una fuerza profunda poderes excepcionales; centralización; la posibilidad de reelección del presidente por dos períodos consecutivos. Los gobiernos sucedidos entre 1831 y 1871, estuvieron signados por el presidencialismo y la reelección.