
A finales de 1994 López Obrador, que había sido postulado candidato del PRD al gobierno de Tabasco impugnó los resultados oficiales que otorgaron el triunfo al PRI, encabezó movilizaciones que derivaron en la represión gubernamental de los inconformes e inició una segunda marcha a la capital del país para exigir la anulación del proceso electoral y afirmar: "Yo no vine a México sólo por la cabeza de Roberto Madrazo Pintado, gobernador de Tabasco, ahora la pugna es por la nación".7 Aun cuando no obtuvo respuesta por parte del Gobierno Federal, al documentar las pruebas que le fueron entregadas de manera anónima y que evidenciaban las irregularidades ocurridas en las elecciones, López Obrador obtuvo el reconocimiento del PAN, así como el respaldo de Santiago Creel y José Agustín Ortiz Pinchetti, entonces consejeros ciudadanos del Instituto Federal Electoral.