
La tautología es un índice de que, en primer lugar, se ha producido una definición sustantiva de lo político y que, en segundo lugar, esta definición se ha naturalizado, razón por la cual no es necesario proceder a una definición sensu strictoo a una descripción explícita de lo que la política es, pues el término remite a un contexto de sentido que en ningún caso es susceptible de problematización, so pena de una pérdida general de sentido. Es por ello que cuando se profiere la tautología "la política es la política", no es ya necesario sustituirla por una definición sustantiva. Es más, ni siquiera se adopta la cautela, típica de muchos análisis politológicos, de acudir al término "política convencional", pues, de hacerlo, se incurriría en una redundancia, en un pleonasmo. Lo político es lo político convencional, lo que consuetudinariamente se considera político en contextos concretos de acción, sin considerarlo por ello consuetudinario sino lógico, bien que traduciendo lógico por "natural" y, en consecuencia, por "naturalmente". "La política es la política": va de suyo.