27 Enero 2025
Aug-Dec 2018
El estudio de las zonas metropolitanas como unidades de análisis político-electoral es prácticamente inexistente en México. Hasta ahora se mantiene una visión basada en la delimitación tradicional de los territorios políticos (país, estado, municipio), siendo que estas zonas obligan a repensar de manera distinta el espacio. Identificada esta ausencia, en este artículo se da cuenta del peso de los partidos políticos en las zonas metropolitanas y se consideran variables como la densidad poblacional, el tipo de municipio, la región geográfica de ubicación y la participación electoral. Una aportación más es la propuesta de un índice que permite comparar las zonas metropolitanas mexicanas pese a las amplias diferencias que presentan, dado que pueden conformarse con uno y hasta 76 municipios.
Palabras clave::
zonas metropolitanas, partidos políticos, gobiernos locales, gobierno metropolitano
Los principales problemas del país se concentran en torno de las ciudades y la mayoría de las zonas metropolitanas. Se vive, ahora mismo, una transición urbana en la que el reto ya no es solo acomodar a las personas que llegan del campo, sino garantizar la calidad de vida, la equidad y la sostenibilidad en las ciudades (ONU-Hábitat, 2012, p. XII) a riesgo de que, en breve, se conviertan en trampas de desigualdad (OCDE, 2016).
Además, es inevitable el diseño de mecanismos que atenúen el déficit democrático que existe cuando el gobierno de una ciudad es electo estrictamente por los habitantes del municipio en el que se encuentra, sin tomar en consideración que sus decisiones afectan a los municipios vecinos y a las miles de personas que diariamente se trasladan a la ciudad desde localidades cercanas y la habitan de algún modo, por más que sea de manera intermitente (Borja, 1993, p. 149).
Por lo anterior, resulta pertinente seguir profundizando en el estudio de las zonas metropolitanas, sobre todo privilegiando un enfoque politológico, dadas las miradas existentes desde lo administrativo, las políticas públicas, lo sociológico, lo cultural y el urbanismo. Pese a los avances, hay aspectos pendientes de analizar, como lo son la interacción, negociación y conflicto entre actores políticos, la coordinación intergubernamental, los aspectos electorales, la conformación política de las zonas metropolitanas y el ejercicio de gobierno que en ellas se desarrolla. A final de cuentas, mucho del éxito o buen desarrollo que puedan tener las áreas metropolitanas se encuentra en el ámbito político, dada la responsabilidad que recae en las autoridades de las ciudades (Ramírez y Parra-Peña, 2013, p. 20).
Un pendiente más es el desarrollo de herramientas metodológicas e indicadores que permitan análisis políticos comparados: hasta ahora, los trabajos han tomado como base exclusiva la delimitación tradicional en municipios, no a cada zona metropolitana como una unidad de análisis. Cabe mencionar aquí el relevante trabajo de Aranda (2004), cuyo título resulta bastante atractivo: Poliarquías urbanas: competencia electoral en las ciudades y zonas metropolitanas de México, pero cuyo objeto de estudio se circunscribe a los 236 municipios urbanos que hasta el 2000 existían en el país.
La rigidez con que se trazan las fronteras en el ámbito político todavía sigue reflejándose en los trabajos académicos, siendo que las zonas metropolitanas no implican sencillamente la vecindad de un conjunto de municipios. Como señalan Cabrera y López (2015):
La metropolización genera transformaciones profundas en todos los ámbitos de la sociedad y el territorio; su total cobertura e histórico entrelazamiento de procesos heterogéneos sustentan la eclosión de estructuras socioespaciales de gran complejidad por la confluencia de dinámicas complementarias, antagónicas, yuxtaposiciones y mixturas (p. 133).
A dicha rigidez debe sumarse la especial atención, por su relevancia incuestionable, que se le ha brindado a la Zona Metropolitana del Valle de México, últimamente estudiada sobre todo como eje articulador de lo que se conoce como la Megalópolis Región Centro. En 1993, Boris Graizbord publica un texto en el que utiliza el enfoque de la geografía electoral para analizar los resultados de la elección presidencial de 1988: “El comportamiento electoral en la megalópolis”. Más recientemente pueden citarse los trabajos de Salvador Moreno (2016) y de Felipe de Alba (2017), ambos autores pertenecientes al Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (CESOP) de la Cámara de Diputados.
En tal sentido, parece pertinente explorar nuevos enfoques, dadas las contradicciones que caracterizan al fenómeno metropolitano, tal y como lo señala Pírez (2001): 1) Contradicción entre el ámbito territorial de las cuestiones, los problemas y el ámbito territorial del gobierno y la gestión pública: los problemas de las ciudades superaran los límites de las unidades político territoriales; 2) Contradicción entre el ámbito territorial de las necesidades o los problemas y el ámbito territorial de la representación política: no necesariamente coinciden los ámbitos territoriales de la vida urbana con los que corresponden con la organización de las representaciones políticas; y 3) Contradicción entre el ámbito territorial de las necesidades y el ámbito territorial de los recursos: existe una tendencia a concentrar las necesidades en ciertos territorios y los recursos en otros.
La complejidad del tema de las zonas metropolitanas se debe en buena medida a que los problemas que padecen desbordan los límites políticos y administrativos tradicionales. Su solución no es cosa menor, sobre todo si se toma en cuenta que en estas zonas habita prácticamente el 60 % de la población mexicana y se produce el 71 % del Producto Interno Bruto (PIB) del país. Lo cierto es que, en un país como México, con una arraigada tradición federalista formal en la que se generaliza una defensa a ultranza de la supuesta autonomía municipal, la inclusión de los temas metropolitanos ha sido lenta. Como botón de muestra, cabe decir que, pese a algunos intentos, el desarrollo metropolitano no se encuentra reconocido en la Constitución. Lo anterior también permite explicar el modelo que tiene México en materia metropolitana frente a las propuestas diseñadas en otros países: el poder público metropolitano ni es representativo, ni tiene encomendados asuntos generales.
Ante este panorama, el presente trabajo busca contribuir a una mejor comprensión de las zonas metropolitanas de México, determinando el peso de los partidos políticos en ellas y analizando aspectos como la densidad poblacional, el tipo de municipio, la región geográfica de ubicación y la participación electoral. Una aportación más es la propuesta de un índice que permite comparar las zonas metropolitanas pese a las amplias diferencias que presentan, dado que pueden conformarse con uno y hasta 76 municipios.
| Representatividad | Propósito | Electa | Designada |
| General | A
|
C
|
|
| Especial | B
|
D
|
|
A la fecha no existen criterios plenamente aceptados para establecer cuándo uno o varios municipios constituyen una zona metropolitana. Aquí se trabajará con las 59 zonas reconocidas oficialmente hasta el momento (SEDESOL, CONAPO e INEGI, 2012).1 Sin embargo, resulta pertinente mencionar algunas de las críticas sobre la manera en que las zonas metropolitanas son delimitadas en el país. Se ha hablado de la necesidad de no apegarse exclusivamente a criterios numéricos, sino considerar indicadores funcionales que vayan más allá del tamaño poblacional, como es el caso de Negrete (2010), quien ha evidenciado severas inconsistencias:
Los resultados proporcionados por las dependencias oficiales mexicanas en cuanto a delimitación de zonas metropolitanas en el país son paradójicos. Así, por ejemplo, encontramos que localidades con alrededor de 50 000 habitantes, como Moroleón y Uriangato, en Guanajuato, se suman en una supuesta zona metropolitana (Uriangato-Moroleón) con menos de 100 000 habitantes en 2005. También aparecen como metropolitanas Acayucan (Veracruz), Rioverde (San Luis Potosí) y Tecomán (Colima), todas localidades de menos de 150 000 habitantes con crecimiento poblacional ínfimo o negativo y sin problemas de tipo metropolitano. En contraste, e igualmente extraño, resulta que capitales estatales como Culiacán, con cerca de 800 000 habitantes, o Hermosillo, con 700 000, no están clasificadas como metropolitanas. Ante estas inconsistencias, es evidente que el concepto de zona metropolitana no podría ser asimilado al de metrópoli en el caso mexicano (Negrete, 2010, pp. 184-185).
En México, el Sistema Urbano Nacional establece tres conceptos principales para clasificar a las ciudades: centros urbanos (ciudades con 15 mil o más habitantes que no reúnen características de conurbación o zona metropolitana); conurbación (conformación urbana resultado de la continuidad física entre dos o más localidades geoestadísticas o centros urbanos, constituyendo una sola unidad urbana de por lo menos 15 mil habitantes. Pueden ser intermunicipales e interestatales cuando su población oscila entre 15 mil y 49 mil 999 habitantes e intramunicipales aun superando este rango poblacional), y zona metropolitana (agrupación en una sola unidad de municipios completos que comparten una ciudad central y están altamente interrelacionados funcionalmente. También se consideran los centros urbanos mayores a un millón de habitantes aunque no hayan rebasado su límite municipal y a los centros urbanos de las zonas metropolitanas transfronterizas mayores a 250 mil habitantes) (SEDESOL y CONAPO, 2012).
Para los propósitos de este trabajo, lo que interesa es el carácter de integral que puede atribuirse a las zonas metropolitanas, dado que incluyen municipios completos. Constituye una condición cualitativamente distinta el hecho de que solo algunas localidades de un municipio puedan considerarse como parte de una ciudad. En este caso existe el obstáculo de que apenas unas secciones pueden ser consideradas urbanas, lo que complica todavía más lo que aquí se pretende analizar.
Las 59 zonas metropolitanas que se identifican en el país incluyen 367 municipios, los cuales se clasifican en tres tipos: centrales (donde se localiza la ciudad central que da origen a la zona); exteriores definidos con base en criterios estadísticos y geográficos, los cuales aquí se identificarán como secundarios (municipios contiguos a los centrales que manifiestan un carácter predominantemente urbano y mantienen un alto grado de integración funcional con ellos), y exteriores definidos con base en criterios de planeación y política urbana, que aquí serán llamados menores (municipios reconocidos por los gobiernos federal y locales como parte de una zona metropolitana) (SEDESOL, CONAPO e INEGI, 2012).
Como puede observarse en la siguiente tabla, el 71 % de los municipios que conforman las zonas metropolitanas son centrales.
| Tipo de municipio | Cantidad de municipios | Porcentaje |
| Central | 263 | 71.7 |
| Secundario | 43 | 11.7 |
| Menor | 61 | 16.6 |
| Total | 367 | 100 |
Un elemento más es la densidad poblacional (habitantes/km2), que puede considerarse como un indicador de “ruralidad” de los municipios, como lo sostienen Flamand et al. (2007). Del trabajo de estos autores se desprenden los siguientes datos, que muestran que el grueso de los municipios metropolitanos presenta una densidad alta:
| Densidad | Cantidad de municipios | Porcentaje |
| Muy baja | 3 | 0.9 |
| Baja | 16 | 4.6 |
| Media | 38 | 10.9 |
| Alta | 220 | 62.9 |
| Muy alta | 73 | 20.9 |
| Total | 350 | 100 |
Una variable más que debe considerarse es la ubicación de las zonas metropolitanas. Al respecto se dividió el territorio nacional en cuatro regiones: Norte, Occidente, Centro y Sur, siguiendo la propuesta de Aguilar (2017),2 que entre otros aciertos tiene el de considerar en el centro las siete entidades que conforman lo que ya se conoce como la Megalópolis Región Centro (Moreno, 2016).
Cabe señalar que son tres los estados en los que no se encuentra una zona metropolitana reconocida: Baja California Sur, Sinaloa y Campeche.
De esta manera se obtiene que la mitad de los municipios metropolitanos se localiza en el centro, y uno de cada cuatro en el sur del país.
| Región | Cantidad de municipios | Porcentaje |
| Norte | 49 | 13.4 |
| Occidente | 40 | 10.9 |
| Centro | 192 | 52.3 |
| Sur | 86 | 23.4 |
| Total | 367 | 100 |
El Partido Revolucionario Institucional (PRI) es la organización política con mayor peso en las zonas metropolitanas, seguido por el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD). Uno de los hallazgos más atractivos tiene que ver con que hay municipios metropolitanos gobernados por partidos locales e independientes, así como el hecho de que en algunos de ellos sus autoridades son elegidas mediante el sistema de usos y costumbres.
| Partido | Cantidad de municipios | Porcentaje |
| Revolucionario Institucional (PRI) | 150 | 40.9 |
| Acción Nacional (PAN) | 83 | 22.6 |
| De la Revolución Democrática (PRD) | 43 | 11.7 |
| Alianza PAN-PRD | 17 | 4.6 |
| Usos y costumbres | 14 | 3.8 |
| Movimiento Ciudadano (MC) | 13 | 3.5 |
| Partidos locales | 13 | 3.5 |
| Morena | 7 | 1.9 |
| Verde (PVEM) | 6 | 1.6 |
| Del Trabajo (PT) | 6 | 1.6 |
| Nueva Alianza (Panal) | 6 | 1.6 |
| Independiente | 6 | 1.6 |
| Encuentro Social (PES) | 3 | 0.8 |
| Total | 367 | 100 |
A partir de lo anterior, se pueden realizar algunas asociaciones de variables. De dicho ejercicio derivan los siguientes datos, que se presentan en tablas y en gráficas de análisis de correspondencia:
Tanto el PRI como el PAN presentan triunfos distribuidos en municipios centrales, secundarios y menores, mientras que la fuerza del PRD, Morena y los independientes se concentra en municipios centrales.
| Partido en el gobierno | Tipo de municipio | |||
| Central | Secundario | Menor | Total | |
| PAN | 57 | 13 | 13 | 83 |
| PRI | 105 | 14 | 31 | 150 |
| PRD | 34 | 4 | 5 | 43 |
| PVEM | 5 | 1 | 0 | 6 |
| PT | 4 | 0 | 2 | 6 |
| Local | 8 | 3 | 2 | 13 |
| Independiente | 5 | 0 | 1 | 6 |
| Morena | 6 | 1 | 0 | 7 |
| PES | 0 | 1 | 2 | 3 |
| MC | 11 | 1 | 1 | 13 |
| PANAL | 2 | 3 | 1 | 6 |
| Usos y costumbres | 14 | 0 | 0 | 14 |
| PAN-PRD | 12 | 2 | 3 | 17 |
| Total | 263 | 43 | 61 | 367 |
En cuanto a la densidad poblacional, proporcionalmente la alianza PAN-PRD tiene gran fuerza en municipios de muy alta densidad, en tanto que el PAN la tiene en territorios de alta densidad. El PRI aparece como un partido equilibrado, con gobiernos distribuidos en los diferentes tipos de municipios.
| Partido en el gobierno | Densidad poblacional | |||||
| Muy bajo | Bajo | Media | Alta | Muy alta | Total | |
| PAN | 1 | 3 | 10 | 53 | 14 | 81 |
| PRI | 2 | 9 | 18 | 84 | 34 | 147 |
| PRD | 0 | 1 | 2 | 24 | 10 | 37 |
| PVEM | 0 | 1 | 1 | 4 | 0 | 6 |
| PT | 0 | 0 | 0 | 4 | 1 | 5 |
| Partido Local | 0 | 0 | 1 | 10 | 2 | 13 |
| Independiente | 0 | 1 | 0 | 5 | 0 | 6 |
| Morena | 0 | 0 | 0 | 2 | 0 | 2 |
| PES | 0 | 0 | 0 | 3 | 0 | 3 |
| MC | 0 | 0 | 1 | 9 | 3 | 13 |
| PANAL | 0 | 0 | 2 | 4 | 0 | 6 |
| Usos y costumbres | 0 | 0 | 2 | 10 | 2 | 14 |
| PAN-PRD | 0 | 1 | 1 | 8 | 7 | 17 |
| Total | 3 | 16 | 38 | 220 | 73 | 350 |
Del análisis de la asociación entre partido en el gobierno y región geográfica se desprenden valoraciones relevantes: el sur se caracteriza por zonas metropolitanas con importante presencia de partidos locales y autoridades elegidas por usos y costumbres; el PAN tiene una destacada presencia en el norte, como la tiene MC en occidente y PRI, PRD y Morena en el centro. Cabe señalar también una total ausencia de independientes en la región sur.
| Partido en el gobierno | Región geográfica | ||||
| Norte | Occidente | Centro | Sur | Total | |
| PAN | 18 | 17 | 34 | 14 | 83 |
| PRI | 24 | 9 | 85 | 32 | 150 |
| PRD | 3 | 1 | 27 | 12 | 43 |
| PVEM | 1 | 2 | 3 | 0 | 6 |
| PT | 0 | 1 | 5 | 0 | 6 |
| Local | 0 | 0 | 7 | 6 | 13 |
| Independiente | 2 | 2 | 2 | 0 | 6 |
| Morena | 0 | 0 | 6 | 1 | 7 |
| PES | 0 | 0 | 3 | 0 | 3 |
| MC | 0 | 8 | 2 | 3 | 13 |
| PANAL | 1 | 0 | 5 | 0 | 6 |
| UYC | 0 | 0 | 0 | 14 | 14 |
| PAN-PRD | 0 | 0 | 13 | 4 | 17 |
| Total | 49 | 40 | 192 | 86 | 367 |
Aunque falta profundizar más en el tema, llama la atención que en el 58 % de los municipios metropolitanos la participación electoral pueda ser calificada como baja o muy baja, esto con base en el índice diseñado por Flamand et al. (2007).
| Participación | Mínimo | Máximo | Cantidad | Porcentaje |
| Muy baja | 0.3248478 | 0.504494 | 45 | 12.9 |
| Baja | 0.5054445 | 0.6210587 | 159 | 45.4 |
| Media | 0.6220834 | 0.7019545 | 102 | 29.1 |
| Alta | 0.7032751 | 0.7672982 | 34 | 9.7 |
| Muy alta | 0.7738683 | 0.8797867 | 10 | 2.9 |
| Total | 350 | 100 | ||
A continuación, se propone una tipología para clasificar las zonas metropolitanas que se basa en el mismo principio de la fórmula planteada por Laakso y Taagepera (1979) para medir el número efectivo de partidos:
De este modo, se adapta la fórmula para obtener un indicador sobre el nivel de fragmentación de las zonas metropolitanas considerando el tamaño de su población, partiendo del supuesto de que a mayor número de habitantes, mayores recursos e influencia política tendrá un municipio. Con esto se puede tener un índice que permite la comparación y que brinda una idea del número de municipios que pueden considerarse relevantes en una zona metropolitana y de cuántos son menores o secundarios en la toma de decisiones.
Como se aprecia a continuación, lo que se hace es elevar al cuadrado el tamaño relativo de cada uno de los municipios que conforman determinada zona (que va de 0 a 1), con lo que se logra reflejar en el resultado el mayor peso de los municipios con más influencia:
NMRZM es el Número de Municipios Relevantes de la Zona Metropolitana y p el tamaño poblacional de los municipios. La aplicación de la fórmula arroja una media de 2.8, valores mínimos de 1 y un máximo de 27.11.
| Zona Metropolitana | Entidad | Población | Municipios integrantes | NMRZM |
| Aguascalientes | Aguascalientes | 932,369 | 3 | 1.34 |
| Tijuana | Baja California | 1,751,430 | 3 | 1.25 |
| Mexicali | Baja California | 936,826 | 1 | 1 |
| La Laguna | Coahuila-Durango | 1,215,817 | 4 | 2.70 |
| Saltillo | Coahuila | 823,128 | 3 | 1.27 |
| Monclova-Frontera | Coahuila | 317,313 | 3 | 1.90 |
| Piedras Negras | Coahuila | 180,734 | 2 | 1.35 |
| Colima-Villa de Álvarez | Colima | 334,240 | 5 | 2.98 |
| Tecomán | Colima | 141,421 | 2 | 1.48 |
| Tuxtla Gutiérrez | Chiapas | 684,156 | 3 | 1.48 |
| Juárez | Chihuahua | 1,332,131 | 1 | 1 |
| Chihuahua | Chihuahua | 852,533 | 3 | 1.08 |
| Valle de México | Ciudad de México-Hidalgo-México | 20,116,842 | 76 | 27.11 |
| León | Guanajuato | 1,609,504 | 2 | 1.24 |
| San Francisco del Rincón | Guanajuato | 182,365 | 2 | 1.89 |
| Moroleón-Uriangato | Guanajuato | 108,669 | 2 | 1.98 |
| Acapulco | Guerrero | 863,431 | 2 | 1.18 |
| Pachuca | Hidalgo | 512,196 | 7 | 2.87 |
| Tulancingo | Hidalgo | 239,579 | 3 | 2.12 |
| Tula | Hidalgo | 205,812 | 5 | 3.14 |
| Guadalajara | Jalisco | 4,434,878 | 8 | 4.30 |
| Puerto Vallarta | Jalisco-Nayarit | 379,886 | 2 | 1.79 |
| Ocotlán | Jalisco | 141,375 | 2 | 1.82 |
| Toluca | México | 1,936,126 | 15 | 4.60 |
| Morelia | Michoacán | 829,625 | 3 | 1.28 |
| Zamora-Jacona | Michoacán | 250,113 | 2 | 1.62 |
| Piedad-Pénjamo | Guanajuato-Michoacán | 219,004 | 2 | 1.87 |
| Cuernavaca | Morelos | 924,964 | 8 | 4.29 |
| Cuautla | Morelos | 434,147 | 6 | 3.82 |
| Tepic | Nayarit | 429,351 | 2 | 1.25 |
| Monterrey | Nuevo León | 4,106,054 | 13 | 6.66 |
| Oaxaca | Oaxaca | 607,963 | 22 | 4.54 |
| Tehuantepec | Oaxaca | 161,337 | 3 | 2.39 |
| Puebla-Tlaxcala | Puebla-Tlaxcala | 2,728,790 | 39 | 3.03 |
| Tehuacán | Puebla | 296,899 | 2 | 1.16 |
| Querétaro | Querétaro | 1,097,025 | 4 | 1.77 |
| Cancún | Quintana Roo | 677,379 | 2 | 1.05 |
| SLP-Soledad de Graciano Sánchez | San Luis Potosí | 1,040,443 | 2 | 1.62 |
| Río Verde-Ciudad Fernández | San Luis Potosí | 135,452 | 2 | 1.77 |
| Guaymas | Sonora | 203,430 | 2 | 1.64 |
| Villahermosa | Tabasco | 755,425 | 2 | 1.35 |
| Tampico | Tamaulipas-Veracruz | 859,419 | 5 | 3.99 |
| Reynosa-Río Bravo | Tamaulipas | 727,150 | 2 | 1.37 |
| Matamoros | Tamaulipas | 489,193 | 1 | 1 |
| Nuevo Laredo | Tamaulipas | 384,033 | 1 | 1 |
| Tlaxcala-Apizaco | Tlaxcala | 499,567 | 19 | 10.28 |
| Veracruz | Veracruz | 811,671 | 5 | 1.99 |
| Xalapa | Veracruz | 666,535 | 7 | 2.00 |
| Poza Rica | Veracruz | 513,518 | 5 | 3.59 |
| Orizaba | Veracruz | 427,406 | 12 | 6.95 |
| Minatitlán | Veracruz | 356,137 | 6 | 3.10 |
| Coatzacoalcos | Veracruz | 347,257 | 3 | 1.28 |
| Córdoba | Veracruz | 316,032 | 4 | 2.25 |
| Acayucan | Veracruz | 112,996 | 3 | 1.71 |
| Mérida | Yucatán | 973,046 | 5 | 1.35 |
| Zacatecas-Guadalupe | Zacatecas | 309,660 | 3 | 2.14 |
| Celaya | Guanajuato | 602,045 | 3 | 1.59 |
| Tianguistenco | México | 157,944 | 6 | 3.50 |
| Teziutlán | Puebla | 122,500 | 2 | 1.59 |
La siguiente gráfica muestra el valor más alto, que destaca sobre el resto (Valle de México), y tres zonas más que podrían considerarse de un mismo tipo (Tlaxcala-Apizaco, Orizaba y Monterrey).
Una revisión cualitativa demuestra que el NMRZM funciona relativamente bien, por lo menos para los propósitos aquí planteados. Así, por ejemplo, no necesariamente a mayor número de municipios totales corresponde una mayor cantidad de municipios relevantes: la zona de Oaxaca se conforma por 22 municipios y cuenta apenas con un valor de 4.54, en tanto que la zona de Tlaxcala-Apizaco alcanza un índice de 10.28 teniendo 19 municipios.
Debe advertirse que cuatro zonas metropolitanas están constituidas solamente por un municipio (Juárez, Matamoros, Mexicali y Nuevo Laredo), así como que seis tienen carácter de interestatal y que incluso una de ellas integra ya a tres entidades federativas, como es el caso de la del Valle de México.
Con base en lo anterior, se plantean cinco tipos de zonas metropolitanas:
Unicentral: cuenta con solo un municipio relevante. Dependiendo del número de municipios totales que la conforman, puede ser única, dual o múltiple.
Bicentral: con dos municipios importantes, puede ser homogénea o múltiple, dependiendo de si el número de municipios que la conforman supera o no el resultado de multiplicar el NMRZM por dos.
Multicentral: presenta tres o cuatro municipios relevantes y puede ser homogénea o dispersa.
Fragmentada: se caracteriza por tener cinco o hasta 10 municipios con capacidad para influir en la toma de decisiones.
Atomizada: se trata de zonas metropolitanas muy complejas por el peso político con que cuentan diversos municipios y sus autoridades.
| Tipo | NMRZM | Subtipo | Municipios totales | Casos |
| Unicentral | De 1 a 1.99 | Única | 1 | 4 |
| Dual | 2 | 19 | ||
| Múltiple | 3 o más | 13 | ||
| Total Unicentral | 36 | |||
| Bicentral | De 2 a 2.99 | Homogénea | NMRZM*2>Mun tot | 6 |
| Múltiple | NMRZM*2<Mun tot | 2 | ||
| Total Bicentral | 8 | |||
| Multicentral | De 3 a 4.99 | Homogénea | NMRZM*2>Mun tot | 8 |
| Dispersa | NMRZM*2<Mun tot | 3 | ||
| Total Multicentral | 11 | |||
| Fragmentada | De 5 a 10.99 | Total Fragmentada | 3 | |
| Atomizada | Igual o mayor a 11 | Total Atomizada | 1 | |
| Total | 59 | |||
Cabe hacer notar que una cuarta parte de los municipios que integran alguna zona metropolitana pertenecen a una de tipo unicentral, situación que, hipotéticamente, facilitaría la toma de decisiones en materia de desarrollo metropolitano dado el predominio de un núcleo. Por otro lado, 34 % de los municipios metropolitanos integran una zona multicentral y uno de cada cinco forma parte de la del Valle de México.
| Tipo | Cantidad de municipios | Porcentaje |
| Unicentral | 86 | 23.4 |
| Bicentral | 36 | 9.8 |
| Multicentral | 125 | 34.1 |
| Fragmentada | 44 | 12.0 |
| Atomizada | 76 | 20.7 |
| Total | 367 | 100 |
Finalmente, cabe señalar que el PAN es el partido con mayor presencia en zonas unicentrales, en tanto que MC y los partidos locales están relacionados principalmente con conjuntos multicentrales. Debe observarse también que la mayor presencia del PRI y Morena se localiza en la atomizada zona del Valle de México.
| Partido en el gobierno | Tipo de zona metropolitana | |||||
| Unicentral | Bicentral | Multicentral | Fragmentada | Atomizada | Total | |
| PAN | 35 | 8 | 17 | 11 | 12 | 83 |
| PRI | 32 | 20 | 41 | 15 | 42 | 150 |
| PRD | 7 | 2 | 13 | 9 | 12 | 43 |
| PVEM | 3 | 0 | 2 | 1 | 0 | 6 |
| PT | 1 | 0 | 1 | 2 | 2 | 6 |
| Partidos locales | 1 | 2 | 7 | 3 | 0 | 13 |
| Independiente | 3 | 0 | 1 | 2 | 0 | 6 |
| Morena | 0 | 0 | 1 | 0 | 6 | 7 |
| PES | 0 | 0 | 2 | 0 | 1 | 3 |
| MC | 3 | 0 | 8 | 1 | 1 | 13 |
| PANAL | 0 | 2 | 4 | 0 | 0 | 6 |
| Usos y costumbres | 0 | 0 | 14 | 0 | 0 | 14 |
| PAN-PRD | 1 | 2 | 14 | 0 | 0 | 17 |
| Total | 86 | 36 | 125 | 44 | 76 | 367 |
La ley que actualmente rige el desarrollo metropolitano, Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, fue publicada recientemente, en noviembre de 2016. Es relevante considerar el contexto en el que fue aprobada, donde puede percibirse cierto apresuramiento por parte del gobierno federal para lograr su aprobación, dado su interés por presentarla en el evento internacional Hábitat III.4 En dicha cumbre, Rosario Robles, titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), dijo que México llegaba con un gran compromiso y con hechos concretos, entre ellos la aprobación de la nueva ley, “que sustituye a la que estaba vigente desde hace 40 años y que incorpora, entre otros temas, aspectos tan relevantes como el derecho a la ciudad, la participación democrática y la transparencia en la planeación de las ciudades, el rescate del espacio público, la resiliencia, la sustentabilidad y la gobernanza metropolitana” (SEDATU, 2016).5
En el proceso de aprobación de la mencionada ley, desde el gobierno federal se argumentaba en favor de recuperar la rectoría del Estado en materia urbana. Así lo evidenció la propia secretaria Robles durante una comparecencia ante diputados con motivo del análisis del Cuarto Informe de Gobierno del presidente de la República: “la Política Nacional de Vivienda y de Desarrollo Urbano, impulsada por el presidente Enrique Peña Nieto, establece una nueva visión de Estado, y parte de un principio particular que es recuperar la rectoría del Estado en el proceso de planeación urbana” (FONHAPO, 2016).
Este intento por consolidar la rectoría del Estado se plasma en la conformación del Consejo Nacional de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, que establecido en la nueva ley de asentamientos humanos desarrolló su sesión de instalación el 26 de abril de 2017. Pese a que en el artículo 14 se habla de un consejo plural y de participación ciudadana, y en el artículo 15 de que se integrará “atendiendo principios de pluralidad y equidad de género, así como considerando el régimen federal del país y la representatividad de los sectores público, social y privado”, su constitución finalmente no parece ser tan incluyente como se desearía (véase la tabla 14).
| Nombre | Cargo | Ámbito | |
| 1 | Rosario Robles Berlanga | Presidenta del Consejo y titular de la Sedatu | Gobierno federal |
| 2 | Enrique González Tiburcio | Secretario técnico del Consejo y subsecretario de Ordenamiento Territorial de la Sedatu | Gobierno federal |
| 3 | Jorge Wolpert Kuri | Director General de la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) | Gobierno federal |
| 4 | Jesús Alcántara Núñez | Director General del Instituto Nacional del Suelo Sustentable | Gobierno federal |
| 5 | Froylán Rolando Hernández Lara | Director en Jefe del Registro Agrario Nacional | Gobierno federal |
| 6 | José Eduardo Calzada Rovirosa | Secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación | Gobierno federal |
| 7 | Gerardo Ruíz Esparza | Secretario de Comunicaciones y Transportes | Gobierno federal |
| 8 | Ildefonso Guajardo Villarreal | Secretario de Economía | Gobierno federal |
| 9 | Pedro Joaquín Coldwell | Secretario de Energía | Gobierno federal |
| 10 | Miguel Ángel Osorio Chong | Secretario de Gobernación | Gobierno federal |
| 11 | José Antonio Meade Kuribreña | Secretario de Hacienda y Crédito Público | Gobierno federal |
| 12 | Rafael Pacchiano Alamán | Secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales | Gobierno federal |
| 13 | Julio Alfonso Santaella Castell | Presidente del INEGI | Instituto autónomo |
| 14 | Pablo Bedolla López Gutiérrez | Diputado presidente de la Comisión de Desarrollo Urbano y Ordenamiento Territorial | Poder Legislativo |
| 15 | Salvador Zamora Zamora | Diputado presidente de la Comisión de Desarrollo Metropolitano | Poder Legislativo |
| 16 | Angélica del Rosario Araujo Lara | Senadora secretaria de la Comisión de Desarrollo Urbano y Ordenación Territorial | Poder Legislativo |
| 17 | María Elena Barrera Tapia | Senadora presidenta de la Comisión de Vivienda | Poder Legislativo |
| 18 | Graco Luis Ramírez Garrido Abreu | Gobernador de Morelos | Gobierno estatal |
| 19 | Miguel Ángel Mancera Espinosa | Jefe de Gobierno de la Ciudad de México | Gobierno estatal |
| 20 | Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón | Gobernador de Nuevo León | Gobierno estatal |
| 21 | Claudia Artemisa Pavlovich Arellano | Gobernadora de Sonora | Gobierno estatal |
| 22 | José Ramón Enríquez Herrera | Presidente municipal de Durango, Durango | Gobierno municipal |
| 23 | Américo Zúñiga Martínez | Presidente municipal de Xalapa, Veracruz | Gobierno municipal |
| 24 | Marcos Pérez Calderón | Presidente municipal de Tochtepec, Puebla | Gobierno municipal |
| 25 | Alicia Ziccardi Contigiani | Investigadora del IIS de la UNAM | Académico |
| 26 | Roberto Eibenschutz Hartman | Director del Programa Universitario de Estudios Metropolitanos de la UAM Xochimilco | Académico |
| 27 | Enrique Fernández Fassnacht | Director General del IPN | Gobierno federal |
| 28 | Enrique Cabrero Mendoza | Director General del Conacyt | Gobierno federal |
| 29 | José Luis Cortés Delgado | Presidente de la Federación de Colegios de Arquitectos de la República Mexicana | Sector social |
| 30 | Víctor Ramírez Navarro | Presidente del Consejo Directivo de FORÓPOLIS | Sector social |
| 31 | Eduardo Roque Medellín | Presidente de la Federación Mexicana de Colegios de Ingenieros Civiles, A.C. | Sector social |
| 32 | José Antonio Manzanero Escutia | Presidente del Colegio Nacional del Notariado Mexicano | Sector social |
| 33 | Juan Pablo Castañón Castañón | Presidente del Consejo Coordinador Empresarial | Sector privado |
| 34 | Gustavo de Hoyos Walther | Presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana | Sector privado |
| 35 | Gustavo Arballo Luján | Presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Construcción | Sector privado |
| 36 | Carlos Guillermo Medina Rodríguez | Presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda | Sector privado |
| 37 | Enrique Ortiz Flores | Coordinador de Proyectos de la Oficina Regional para América Latina de la Coalición Internacional para el Hábitat | Sector social |
| 38 | Magdalena García Hernández | Directora General del Bufete de Estudios Interdisciplinarios, A.C. | Sector social |
| 39 | María Eugenia Romero Contreras | Directora General de Equidad de Género, Ciudadanía, Trabajo y Familia, A.C. | Sector social |
| 40 | Francisco Barnés Regueiro | Director Ejecutivo del Centro Mario Molina | Sector social |
Siguiendo a Boudreau (2017), lo que aquí se plantea es la necesidad de considerar lógicas diferentes para pensar el desarrollo de las zonas metropolitanas: porque la urbanización del mundo modifica la arquitectura institucional del poder político del mismo modo que transforma los modos de vida. Como se ha advertido, prevalece una visión tradicional, centrada en el Estado como interlocutor principal y que considera territorios delimitados y soberanía, una concepción lineal del tiempo, una concepción estratégica y racional de la acción, el antagonismo como motor de la acción política y una concepción heroica de la acción (Boudreau, 2017, p. 17). Frente a lo anterior, la autora contrapone una lógica urbana de acción política, en la que se concibe la urbanidad como una condición histórica que afecta los modos de acción e interacción, con el impulso como motor de la acción política, con una concepción reticular del espacio, y afectiva e intuitiva de la acción política, y desde luego una consideración no lineal del tiempo (Boudreau, 2017, p. 18), esto es, en la lógica de acción urbana que el Estado no es más el único interlocutor.
Evidentemente que la solución a los problemas metropolitanos difícilmente ocurriría relegando a las instituciones estatales, pero también es cierto que las decisiones para llevar a cabo dichas soluciones no pueden seguir tomándose, excluyendo actores tradicionalmente marginados.
Las ciudades, donde habita ya la gran mayoría de las personas en el mundo, presentan problemas complejos y sus soluciones lucen lejanas. Como señalan Hernández, Ornelas y Castillo (2015):
Las tendencias de concentración urbana y económica, así como la agudización de las desigualdades territoriales y dentro de las ciudades apuntan a movernos hacia crisis urbanas, las cuales no se presentarán en el futuro sino que ya tienen sus expresiones en el aumento de la informalidad en el mercado laboral, de la pobreza, de la profundización de la segregación como un patrón de organización social del territorio y de la explosión de la violencia (p. 11).
Ante este panorama es impostergable comprender que los problemas metropolitanos rebasan las fronteras político-administrativas tradicionales y que es necesario pensar los territorios de manera distinta. El reto es impulsar procesos de cooperación entre actores políticos y sociales, dejando atrás viejos paradigmas centralizadores, en un contexto de pluralidad y fragmentación, según se ha podido mostrar a lo largo del presente trabajo.