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CONfines de relaciones internacionales y ciencia política

Print version ISSN 1870-3569

CONfines relacion. internaci. ciencia política  vol. 14n. 26

Reseñas

Masculinidades e identidades en jóvenes mexicanos: Diferentes miradas, ¿cómo mirarlas?

Masculinities and Identities in Young Mexicans: Different Views, ¿How to Look at Them?

Ramírez-Ramírez, Leticia Nayeli

García-Villanueva, J.. 2017. A Look into Masculine Identity in Mexican Young Men. Ciudad de México, México: Universidad Pedagógica Nacional: Horizontes Educativos,

El abordaje abordaje teórico-metodológico que realiza el autor, Jorge García Villanueva, sobre la temática de masculinidades e identidades abre una veta importante en los estudios de género. Primeramente, discute sobre el concepto de identidades y su abordaje múltiple desde los enfoques psicológicos tanto cognitivos como sociales. El enfoque en el que se sitúa este libro se inclina más hacia una mirada social, desde la cual, la identidad es vista de manera polifacética, construida y adscrita a los grupos sociales en los que participan las personas en toda su trayectoria de vida. El anterior posicionamiento lleva a mirar las masculinidades como una serie de atributos socioculturales vinculados con los hombres para indicar las pautas de comportamiento y subjetivas que han de mostrar para incluirse en dicha categoría. Así, el autor sostiene que la masculinidad es una construcción social e identitaria que se delinea desde la infancia y en la que se permean los atributos permitidos, o deseados, de ser un cierto tipo de hombre en el grupo social.

Un aporte de relevancia en el campo es el recorrido histórico y el análisis que se ofrece en la obra sobre los estudios de género y el estudio de las masculinidades. En este punto, el autor problematiza la relación entre género y juventud dada la complejidad que implica en el tejido social; el statu quo, los lineamientos morales de la sociedad y las relaciones de poder. De ahí que marca la relevancia de incluir la categoría de hombre joven como una categoría integradora de los estudios de género y juventud.

La necesidad de mirar a las masculinidades desde un posicionamiento crítico y social son marcadas en los estudios científicos por diversos autores, por ejemplo, los planteamientos del sociólogo francés Kaufmann (2004), hacen énfasis en las desventajas sociales que conlleva que los hombres construyan sus identidades con base en los ejes de poder y dominio; razón, poder, heterosexualidad y represión de emociones son algunas pautas que han delineado la masculinidad hegemónica en las sociedades patriarcales.

Es justamente en ese contexto que el autor se plantea: ¿cuáles son las pautas de las nuevas masculinidades? La propuesta de una visión coyuntural entre juventud y masculinidades es el pilar que sustenta el trabajo investigativo llevado a cabo. Las nuevas masculinidades aún son incipientes en su construcción y en su agenda tienen como propósito la transformación de los aspectos nocivos del modelo hegemónico de masculinidad. Dicha masculinidad de corte hegemónico refiere al modo legítimo de ser hombre adulto y es siempre heterosexualizada, es decir, remite al uso de fuerza física, violencia y control de las emociones.

El autor propone la categoría de hombre joven como una articulación de la masculinidad y juventud para referirse a los que no encuentran voz en los entramados sociales permeados por el modelo de masculinidad hegemónica, en un espacio formado por el cruce de circunstancias en las que el hombre no tiene el reconocimiento ni las características de un lugar (entendido como un espacio de identidad, relacional e histórico). Los jóvenes se encuentran en un estatus de “no lugar”, en tanto que se les considera como agentes de producción y consumo, pero no en materia de derechos o garantías, a las que sí tienen acceso los adultos (empleos remunerados, posiciones de poder en organizaciones o puestos políticos).

Es así que en la transición de joven-adulto se señala la relevancia de la categoría de hombre joven para su estudio en un mundo social excluyente que suele considerar a los jóvenes (hombres y mujeres) como individuos inacabados, crudos1 , rebeldes, trabajadores o inteligentes. En particular, los hombres jóvenes transitan hacia su condición de hombre (estrechamente vinculada con la masculinidad hegemónica) mediante las masculinidades, que son posibles debido a las múltiples prácticas sociales y posicionamientos realizados por ellos.

Esta propuesta permite un acercamiento a las realidades sociales desde la complejidad e interdisciplinariedad. La visión integradora de la masculinidad y juventud permite que el estudio de género contemple las realidades que constituyen una minoría y, así como el abarcarlas para llegar a un estudio contemporáneo y enriquecedor de la dinámica social.

Los anteriores referentes conceptuales guiaron el abordaje metodológico para el estudio de los hombres jóvenes que se reporta en la obra de García desde el enfoque cualitativo-fenomenológico de investigación. La muestra estudiada se situaba en el contexto de la Ciudad de México, uno urbano y con un mosaico de realidades. Se usó como criterio de selección de la muestra a hombres jóvenes “integrados”, es decir, que presentaran una reproducción en sus vidas del sistema capital (económico, social y cultural), de igual manera, que presentaran la experiencia en común de ser hombres jóvenes en una ciudad. Los participantes fueron 12 hombres jóvenes voluntarios, los perfiles de los participantes fueron heterogéneos, todos cursaron algún grado de bachillerato y solo uno tenía estudios de posgrado. Las ocupaciones sociales que sostenían eran diversas, había desde empleados formales, microempresarios y estudiantes, hasta comerciantes. Sus edades oscilaban entre los 21 a los 30 años. En cuanto al estatus de pareja, cinco reportaban no tenerla mientras que la mayoría se ubicaba en una relación sentimental. Aunque no fue una categoría de análisis, en la investigación cuatro participantes sostuvieron una orientación sexual por el mismo sexo. Y solo tres personas (mayores de 25 años) reportaron tener hijas y/o hijos.

Se construyeron entrevistas semiestructuradas con base en los objetivos y categorías analíticas de la investigación y se reportaron los hallazgos en torno a 10 categorías emergentes de análisis, a saber: 1) fronteras y características de la juventud; 2) modelos de hombres y mujeres (hegemónicos o diversos); 3) características de contraste con las mujeres, 4) aspectos distintivos de los adultos y su trato con ellos; 5) aspectos distintivos de los niños y su trato con ellos; 6) aspectos distintivos de los ancianos y su trato con ellos; 7) estilos de vida de los jóvenes y personas con quienes cohabitan; 8) relaciones sociales (amistades, compañeros, conocidos); 9) ocupaciones de los hombres jóvenes; 10) pasatiempos.

Una de las categorías que tuvo mayor alcance de saturación dentro del análisis discursivo, fue la de juventud: ¿qué significa ser joven? Ante esto, algunos de los entrevistados señalaron la edad como un indicador de importancia para la juventud, que inicia entre los 18 años y alcanza su cúspide o final a los 30. Al respecto señalaron:

Desde mi perspectiva, alguien que tiene una edad corta, que no tiene hijos… o que está dentro de una edad… los veintitantos. Pero… se deja de ser joven… cuando empiezas a cambiar ciertos hábitos, actitudes… La inmadurez, tal vez… se deja de ser joven cuando empiezas a actuar de otra forma. Relaciono la palabra juventud con inmadurez y alguien que ya no es joven se ríe pues tiene canas (Juan).

Otra categoría de relevancia para la investigación fueron los modelos de hombres y mujeres (hegemónicos o diversos). En esta categoría se ubicaron los significados más recurrentes en el discurso de los hombres jóvenes que aluden al modelo de masculinidad hegemónico, por ejemplo, los que estaban casados hacían referencia a hacer los trabajos “rudos” y mantener a su esposa: “Hay cosas que no pueden hacer las mujeres, como trabajos rudos o trabajar. Es el hombre el que debe mantener y solventar los gastos de la casa y corresponder” (Moi).

En este sentido, una categoría emergente vinculada a la anterior es la que hace referencia a las características de contraste con las mujeres, en la cual se ubican las prácticas discursivas existentes entre los hombres jóvenes y sus pares mujeres. Hay una referencia constante a las condiciones y prácticas que tenían “antes” (en otras generaciones) y que ahora pueden tener, aludiendo a la apertura social que favorece a las féminas en ese sentido. No obstante, se ubicaron diversos posicionamientos en cuanto que ellas no han de incursionar en aspectos vinculados al ejercicio de la violencia, consumo de drogas o múltiples parejas. Al respecto, David comentó:

Pues ser hombre sí te favorece en muchas cosas, por ejemplo, tú ves que la sociedad te permite hacer muchas cosas más que a las mujeres no se les permite, por el simple hecho de ser hombre y por el simple hecho de ser joven, por ejemplo: si hablas de una fiesta, siempre a los hombres se les permite hacer más cosas y hasta está más aplaudido… la primera borrachera pero si a la niña le pasó lo mismo, ya está mal visto y en el mismo ejemplo te puedo hablar de horario, sabemos que está más permitido al hombre llegar más tarde a su casa que a una mujer.

Finalmente, los hallazgos de la investigación sobre hombres jóvenes se discuten en torno al análisis identitario de los actores; el “no lugar” y el péndulo social son planteamientos teóricos que permiten entender la transición identitaria que experimentan los hombres jóvenes en su trayectoria de vida y en el proceso de construcción de sus masculinidades. Como sugiere Augé (1992), los no lugares se tratan de espacios de convergencia, de cruces y fronteras donde uno no espera permanecer, sino transitar. Estar en ese “no lugar”, permite que los jóvenes intenten sus propias estrategias para darse cierta legitimidad mediante espacios y grupos más o menos estables, en los que puedan crear sus propias identidades (por ejemplo, las tribus urbanas, grupos o bandas musicales). La apuesta de esta obra es, justamente, que esa trayectoria, ese “no lugar” sea estudiado bajo la categoría de “hombre joven”.

Cierro esta reseña con la invitación del autor a repensar las masculinidades, a realizar una deconstrucción de las prácticas de masculinidad hegemónica, la investigación empírica de los hombres jóvenes, así como la apertura de espacios (coloquios, encuentros, talleres) en los que se haga una reflexión de las diversas masculinidades que pueden ser construidas en la modernidad y modificando el statu quo prevaleciente en la percepción de las mismas. Eventualmente, dichos avances contribuirán a la generación de conocimiento y estrategias encaminadas a la modificación y erradicación de las prácticas que mantienen relaciones de dominación en los hombres y mujeres: el control de las emociones, proveer y proteger, el uso de los cuidados de la salud, así como llevar a la nulidad el trato subordinado e inequitativo entre hombres y mujeres.

REFERENCIAS

  • Augé, M. (1992). Los no lugares, espacios del anonimato. Barcelona, España: Gedisa. Recuperado de: http://www.gedisa.com Links
  • García-Villanueva, J. (2017). A Look into Masculine Identity in Mexican Young Men. Ciudad de México, México. Universidad Pedagógica Nacional: Horizontes Educativos. Links
  • Kaufmann, J. C. (2004). L’invention de soi. Une théorie de l’identité. France: Hachette Littératures. Links
  • Lévi-Strauss, C. (1964). Oberturas I y II. Mitológicas (lo crudo y lo cocido). México: Fondo de Cultura Económica. Links