Introducción
El café es un pilar económico y social en la región mesoamericana, siendo esencial para la subsistencia de numerosas comunidades rurales y proporcionando empleo a trabajadores migrantes que dependen de este cultivo. Aunque el valor del mercado global de café ha crecido en las últimas décadas, la proporción de ingresos que llega a los productores en países en desarrollo ha disminuido. Mientras la demanda y el precio del café aumentan en los mercados internacionales, los actores involucrados en la distribución y comercialización en países desarrollados se benefician más, capturando gran parte del valor añadido a través de estrategias de marketing, marcas y calidad, sin que estos beneficios se transmitan a los agricultores (ICO, 2021).
Por otro lado, los productores en regiones cafetaleras enfrentan desafíos como la volatilidad de precios, el cambio climático, el incremento de plagas y enfermedades, barreras comerciales y la creciente violencia en sus territorios producto del crimen organizado. La falta de acceso a financiamiento y tecnología, junto con una gobernanza débil, limita su capacidad para mejorar la productividad y capturar un mayor valor añadido. Esto genera una paradoja: aunque el café es más popular que nunca, los agricultores enfrentan crecientes riesgos y no se benefician plenamente del auge global del café. Esta situación resalta la necesidad de reevaluar las cadenas de valor del café y promover prácticas comerciales más equilibradas.
Iniciativas como el comercio justo buscan asegurar ingresos más altos para los productores y fomentar condiciones sostenibles. Sin embargo, las barreras para participar en estos esquemas son elevadas, y aún se requiere mucho trabajo para garantizar que los beneficios se distribuyan equitativamente a lo largo de la cadena. Además, la desigual distribución de beneficios ha generado patrones migratorios específicos: trabajadores migrantes se desplazan estacionalmente a zonas de mayor producción, como Honduras, Costa Rica y México, para la temporada de cosecha, enfrentando con frecuencia condiciones laborales precarias (OIM, 2023).
Los marcos regulatorios sobre condiciones laborales en el sector cafetalero y los flujos migratorios varían significativamente entre países. Aunque existen convenios internacionales, como el Convenio Internacional sobre la Protección de los Derechos de los Trabajadores Migratorios, su implementación a nivel nacional es desigual. Otro desafío importante es la fragmentación e informalidad de las unidades productivas, lo que limita la supervisión y regulación. La dinámica descendente de la cadena de valor del café, donde muchos agricultores operan con márgenes reducidos, resulta en salarios bajos y condiciones laborales deficientes para los trabajadores (OIM, 2023).
El vínculo entre la cadena de valor del café y las condiciones laborales es complejo. Aunque los consumidores en países desarrollados demandan café ético y sostenible, la falta de transparencia en la cadena de valor dificulta que los reguladores y consumidores influyan en las condiciones laborales en los países productores. Comprender las interacciones entre la cadena de valor del café y las condiciones laborales, especialmente para los trabajadores migrantes, es clave para mejorar la gestión migratoria y garantizar una producción de café sostenible, que incluya prácticas laborales justas.
Para abordar estos desafíos, es crucial fomentar la colaboración entre gobiernos, la industria cafetalera y organizaciones laborales. Solo así se podrán desarrollar prácticas laborales más equitativas y sostenibles que beneficien tanto a los productores como a los trabajadores migrantes. Un enfoque más coordinado garantizaría que el café sea cultivado de manera sostenible, no solo en términos ambientales, sino también sociales.
El objetivo del documento es analizar la relación entre la producción de café y los flujos migratorios de personas jornaleras en las zonas de atracción de fuerza de trabajo, a partir de lo cual se proponen políticas públicas enfocadas a mejorar la gestión de la población migrante. La información empírica presentada se basa en información generada del proyecto “Gestión de la población trabajadora migrante en el sector cafetalero en México, Honduras y Costa Rica” realizado entre mayo del 2020 y diciembre del 2021 para la Organización Internacional para las migraciones (OIM) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) (OIM, 2023).
El artículo se estructura de esta introducción y cuatro secciones adicionales. En la primera, se propone un modelo teórico-conceptual que vincula la dinámica de producción y los movimientos migratorios desde un enfoque de análisis institucional comparado de gobernanza de cadenas de valor. En la segunda sección se describe con mayor detalle la metodología seguida para la obtención de resultados; mientras que en la tercera se describen resultados de investigación y se discuten los principales hallazgos en relación a la literatura existente. En las conclusiones, se describen las principales propuestas de política pública y líneas de investigación a desarrollar en estudios futuros.
Marco Conceptual
La gobernanza de las cadenas de valor como sistemas sociales e institucionales entrelazados con la migración
El sector cafetalero de la región mesoamericana, entendido como un sistema social de producción, enfrenta diversos desafíos y oportunidades desde una perspectiva institucional. Para mejorar la gobernanza de las cadenas de valor y elevar los ingresos de los productores, es necesario fortalecer las instituciones que regulan, coordinan y guían las decisiones mediante sistemas de reglas sociales formales e informales. Este enfoque busca no solo transformar individualmente a los actores, sino también reestructurar el sistema productivo en su conjunto, integrado a cadenas de valor regionales y globales. Al estudiar este contexto, podemos comprender el estancamiento de los ingresos de los productores y sus dificultades para ascender en las cadenas de valor (Arslan, 2020).
Las instituciones, como sistemas de reglas formales e informales, son esenciales para codificar información relevante y mejorar la eficiencia en sistemas agrícolas, incluido el cafetalero. La coordinación entre los participantes, el estímulo de la productividad y la optimización de los procesos de intercambio están ligados a esquemas institucionales específicos (Wilson, 2010). Por ello, el análisis de la gobernanza de mercados, entidades y políticas públicas es crucial para entender cómo se distribuye el valor en estas cadenas (Gelo et al., 2020). Estudios previos, como los de Granovetter (2018) y Ostrom et al. (2003), han destacado la importancia de las redes sociales y el capital social en la gobernanza de los sistemas productivos.
Los sistemas de gobernanza también se manifiestan en relaciones sociales colaborativas que pueden disminuir los costos de transacción, facilitando créditos, contratos de compraventa e inversiones compartidas en cooperativas y alianzas productivas (Arana-Coronado et al., 2019; Shumeta et al., 2016; Minten et al., 2017). Sin embargo, es importante analizar las peculiaridades estructurales de las cadenas globales y el rol de actores clave en la distribución del café, quienes tienen acceso privilegiado a información y mecanismos esenciales (Gereffi, 2018).
El éxito de los sistemas productivos cafetaleros a nivel local depende de su grado de integración en las cadenas globales, así como de la habilidad de los productores para optimizar el uso colectivo de capital y recursos. Estos factores, a su vez, están vinculados a la demanda laboral y a las tendencias migratorias. En este contexto, la gobernanza de las cadenas de valor no solo afecta la gestión del sistema productivo, sino también la regulación del mercado laboral y la migración (Arslan, 2020).
La literatura ha destacado el papel de las instituciones, tanto formales como informales, en la gobernanza de los mercados agrícolas, como lo muestran estudios sobre cooperativas y mercados agrícolas informales (Arayesh, 2011; Barraud-Didier et al., 2012; Winter-Nelson, 2005). Cuando los mercados carecen de una estructura adecuada, los productores enfrentan dificultades para integrarse en el sector agrícola, lo que complica las interacciones formales e informales entre ellos (Renkow et al., 2004).
Un elemento crucial en la gobernanza de los sistemas productivos es la gestión de las relaciones laborales, que abarca desde las estrategias de reclutamiento hasta la contratación de jornaleros (Ortiz, 1999; Posadas, 2018). El avance en la producción y la creación de valor en el sector cafetalero están ligados a la integración de los productores en las cadenas de valor globales y a su capacidad de adaptación frente a factores de incertidumbre, como las fluctuaciones de precios o el cambio climático (Arslan, 2020).
La estructura de las cadenas de valor, la organización de los productores en cooperativas y la presencia de programas de soporte colectivo son elementos clave para evaluar la calidad de la gobernanza (Gandlgruber y García, 2014). Estas variables también influyen en la integración de los sistemas productivos y en su relación con los flujos migratorios transnacionales. Los patrones migratorios están interrelacionados con las fluctuaciones en la generación de valor, lo que afecta tanto la necesidad de mano de obra local como la migración de trabajadores hacia otras regiones (Nawyn, 2016).
Comprender el análisis de las cadenas de valor globales vinculadas con el estudio de los flujos migratorios, particularmente los flujos circulares y pluri-locales, ofrece una perspectiva innovadora sobre la migración Sur-Sur y su vinculación con los sistemas productivos globales (Nawyn, 2016; Velázquez et al., 2023).
Caracterización de la gobernanza de los eslabones de la cadena en la región: asimetrías, desarticulación y deescalamiento productivo (downgrading)
Una descripción fundamental del sistema de producción de café a nivel regional y local en la región mesoamericana facilita la identificación geográfica de las unidades de estudio y establece un primer grupo de factores clave. En las últimas décadas, el café ha experimentado un aumento significativo en la demanda global, para llegar a cerca de 165 millones de sacos de café de 60 kg al año en 2021, equivalentes a 2.250 millones de tazas de café por día (ICO 2021). Además, se ha observado una diversificación y especialización en su consumo, lo que ha contribuido a un importante valor adicional al producto.
A pesar de las marcadas oscilaciones en los precios del grano, los vendedores han experimentado un aumento en sus ingresos que supera ampliamente el crecimiento cuantitativo del consumo. Considerando que los diez principales productores de café verde pertenecen a economías de ingresos bajos o medios (lideradas por Brasil, Vietnam y Colombia), esta tendencia sugiere oportunidades prometedoras para las economías del Sur Global. Específicamente, para varios países de América Latina, el café continúa siendo un producto clave en sus balances comerciales y en la generación de ingresos para las familias. De los diez principales exportadores de café en estado puro, cinco son naciones latinoamericanas: Brasil, Colombia, Honduras y México (véase Cuadro 1).
Cuadro 1 Producción Total de Café (en miles de 60kg). Sacos y porcentajes del mercado mundial, 2008 y 2020
| Países | 2008/09 | % | 2019/20 | % |
| Brasil | 51,491 | 38.2 | 58,211 | 35.3 |
| Vietnam | 18,438 | 13.7 | 30,487 | 18.5 |
| Colombia | 8,664 | 6.4 | 14,100 | 8.5 |
| Participación % | 78,593 | 58.3 | 102,798 | 62.3 |
| Indonesia | 9,612 | 7.1 | 11,433 | 6.9 |
| Etiopía | 4,949 | 3.7 | 7,342 | 4.4 |
| Honduras | 3,450 | 2.6 | 5,931 | 3.6 |
| India | 4,072 | 3 | 4,988 | 3 |
| Uganda | 3,335 | 2.5 | 5,509 | 3.3 |
| México | 4,651 | 3.5 | 3,985 | 2.4 |
| Perú | 3,872 | 2.9 | 3,836 | 2.3 |
| Total | 134,800 | 65.4 | 165,053 | 69.2 |
Fuente: Moreira et al. (2023) con base en UN Comtrade Database
Sin embargo, los productores de café verde han tenido una participación restringida en los ingresos adicionales derivados del mercado global de café (véase cuadro 2). Estos ingresos se han focalizado principalmente en las etapas finales de la cadena, sobre todo en las distintas modalidades de comercialización destinadas al consumo final. La cuota de los productores de grano en el valor total ha disminuido considerablemente, ya que los mercados de exportación de café procesado están controlados por países nórdicos como Suiza, Alemania o Italia. Esta desigualdad ha crecido notablemente en años recientes debido a la reestructuración del mercado de café, posterior a su liberalización en los años noventa.
Cuadro 2 Exportación de Café Procesados (miles de millones de dólares). Participación del Mercado Mundial, 2008 y 2020
| Países | 2008/09 | % | 2019/20 | % |
| Suiza | 0.8 | 12.8 | 2.8 | 23.1 |
| Alemania | 1.4 | 23.6 | 2 | 16.5 |
| Italia | 0.9 | 15.9 | 1.7 | 13.4 |
| Participación % | 3.1 | 52.4 | 6.5 | 53.1 |
| Francia | 0.2 | 3.6 | 1.4 | 11.2 |
| Holanda | 0.3 | 4.6 | 0.7 | 5.8 |
| Estados Unidos | 0.5 | 8.9 | 0.6 | 5.2 |
| Canadá | 0.2 | 1.8 | 0.5 | 3.7 |
| Polonia | 0.1 | 1.8 | 0.3 | 2.8 |
| Gran Bretaña | 0.1 | 1.3 | 0.3 | 2.4 |
| España | 0.1 | 2.2 | 0.2 | 2 |
| Total | 4.6 | 77.5 | 10.4 | 86.2 |
Fuente: Moreira et al. (2023) con base en UN Comtrade Database
El marcado incremento en el valor global del café (con un aumento del 60% desde 1990) ha sido predominante en las etapas de procesamiento y comercialización, áreas dominadas por los países del Norte, especialmente aquellos donde se ubican las principales corporaciones alimentarias. Mientras que el valor (en precios reales) generado en los países productores ha permanecido estancado, en los países distribuidores ha experimentado un crecimiento multiplicativo.
Esta evolución ha desdibujado la distinción tradicional entre países que son principalmente exportadores o productores y aquellos que son importadores o consumidores. Sin embargo, la exportación de café verde (clasificado como "suave colombiano", "otros suaves", "natural brasileño" y "robustas") sigue dominada por los países productores históricos. Sin embargo, la comercialización de café procesado (como el tostado, molido y soluble), que representa los segmentos con mayor valor añadido en la cadena, ha pasado a manos de las grandes corporaciones en los países que importan granos de café.
Ello ha propiciado que, a pesar del crecimiento sostenido en el mercado de exportación de café, las grandes empresas procesadoras están capitalizando el mercado interno, incluso dentro de los países con tradición productora de café. Esto ha llevado a la formación de cadenas de valor más diversificadas y dispersas geográficamente (OIC, 2021, p. 2). Más recientemente, en la última década ha emergido un mercado distinto a los commodities tradicionales: el mercado de las calidades especiales. Este mercado ofrece precios de exportación más elevados, pero demanda el cumplimiento de estándares específicos en sostenibilidad ambiental, procesos y condiciones laborales (por ejemplo, la utilización de “certificaciones” o “sellos” como Comercio Justo, Rainforest Alliance, UTZ Certified, 4C, Coffee Bird Friendly, JAS, entre otros).
La perspectiva globalizante de las cadenas de valor, que preveía un beneficio creciente para todos los participantes de la cadena global como resultado de los procesos de integración y liberalización, no se ajusta a las realidades observadas. Esto se debe a problemas intrínsecos en las estructuras de las cadenas y en sus respectivas formas de gobernanza.
En este sentido, no solo son relevantes los niveles absolutos de producción, influenciados por factores geográficos y habilidades productivas, sino primordialmente el potencial de las unidades productores por generar valor en cada segmento del sistema productivo. Lo cual tiene impactos en la disminución de la demanda de mano de obra, pues ésta ha decrecido debido a factores como la caída de los precios internacionales, sequías y plagas como la roya; impactando principalmente a Centroamérica previo a la pandemia (ICO 2021).
En esta coyuntura, la interacción de elementos como la difusión de conocimiento, la carencia de enlaces efectivos entre partes de las cadenas, la penetración en mercados internacionales, barreras tanto de tipo arancelario como no arancelario y el controvertido rol de las inversiones extranjeras directas de corporativos multinacionales (reflejado en los "costos de dominio" Lebdioui et al. 2021) son determinantes del funcionamiento económico de las unidades de producción en la cadena de valor mundial. Esto, consecuentemente, tiene un impacto profundo en la dinámica regional de la movilidad laboral.
Metodología
El proceso metodológico del estudio se desarrolló en cuatro etapas principales. En primer lugar, la selección de países y territorios se basó en la identificación de flujos migratorios de trabajadores durante la temporada de cosecha de café en México y Centroamérica. Los territorios específicos seleccionados fueron: 1) las regiones de Los Santos, Pérez Zeledón y San Vito de Coto Brus en Costa Rica, considerando la migración de la comarca Ngäbe-Buglé; 2) Copán, Ocotepeque, Marcala, Camasca y Colomoncagua en Honduras; y 3) Chiapas en México, específicamente en las regiones de Soconusco y Sierra Madre, abarcando municipios fronterizos como Tapachula, Unión Juárez, Huixtla, Motozintla, Siltepec y Amatenango de la Frontera. Esta selección se realizó a partir de un estudio llevado a cabo por los autores para la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) en 2021.
Para la recolección de datos secundarios, se realizó una búsqueda exhaustiva en publicaciones académicas, documentos de organismos internacionales y centros de investigación, así como en normativa internacional y nacional, además de documentos sobre programas, políticas o planes públicos de los países participantes. La búsqueda de información se llevó a cabo siguiendo criterios específicos que incluyeron normativas sobre gestión de trabajadores migrantes, dinámica productiva del sector cafetalero en los países seleccionados y flujos migratorios en los territorios estudiados. Adicionalmente, se realizó un mapeo de actores para identificar informantes clave en los sectores gubernamental, privado y de la sociedad civil, incluyendo a instituciones y personas involucradas en la dinámica del sector cafetalero y en la gestión de trabajadores migrantes del sector café.
La recolección de datos primarios se efectuó mediante 50 entrevistas en profundidad, tanto remotas como presenciales, con informantes clave de los sectores gubernamental, sociedad civil y sector privado. Estas entrevistas abarcaron a representantes de institutos de apoyo a la caficultura, empresarios, cooperativas y organizaciones de productores en Costa Rica, Honduras y México. También se consultó a expertos internacionales en café y representantes de organizaciones internacionales dedicadas al estudio de la caficultura. Las entrevistas se estructuraron en torno a temas como la institucionalidad cafetalera, la dinámica productiva y de mercado en la cadena de valor del café, las dinámicas migratorias territoriales, las formas de contratación en el mercado laboral migrante y la estimación de oferta y demanda de trabajadores migrantes. Estas entrevistas permitieron documentar la dinámica cafetalera y los mecanismos utilizados por las organizaciones de café para estimar la demanda de trabajadores migrantes en relación con la dinámica productiva del sector.
Los datos se analizaron mediante codificación temática para identificar patrones recurrentes y relaciones significativas entre la producción de café y la migración laboral. La codificación temática se estructura a partir de los hallazgos del trabajo de campo siguiendo los siguientes temas: flujos migratorios en las regiones cafetaleras atractoras, condiciones de contratación de población migrante, participación de los organismos de gobierno vinculados con el trabajo y la migración. El análisis de la información se llevó a cabo mediante la técnica de triangulación, que permitió validar la información obtenida en las entrevistas y contrastarla con la literatura disponible sobre la migración en la caficultura y el marco teórico construido en este trabajo. Esta técnica no solamente posibilitó identificar las dinámicas migratorias relacionadas con la cosecha del café en las regiones seleccionadas, sino también analizar diferentes aspectos de las formas de contratación como base para las dinámicas de la demanda de trabajadores en el sector cafetalero, y otros aspectos de la gobernanza de estos eslabones de la cadena de valor.
Finalmente, se reconocen varias limitaciones del estudio. En primer lugar, la investigación exploratoria, inicialmente planteada para toda Centroamérica y México, se enfocó solo en zonas seleccionadas por la gran extensión y diversidad del sistema productivo. A medida que avanzó se realizó el trabajo de campo, se identificaron Costa Rica, Honduras y México como los principales receptores de mano de obra migrante relacionada con la cosecha de café. Sin embargo, una investigación más profunda en estos tres países y sus territorios seleccionados requeriría de recursos humanos, financieros y logísticos adicionales.
En segundo lugar, las medidas de distanciamiento social por la pandemia de COVID-19 dificultaron el acceso para realizar trabajo de campo y establecer encuentros personales con algunos actores clave. En zonas rurales y fronterizas, las limitaciones en la calidad de las comunicaciones por Internet y el uso de tecnología para organizar conversaciones virtuales complicaron aún más el acceso. Esto pudo haber resultado en una recolección de información más completa en algunos países que en otros.
Otra limitación fue la emisión de alertas sanitarias en la frontera entre México y Guatemala durante el trabajo de campo, lo que impidió el traslado para contactar directamente a las organizaciones de productores. En Costa Rica, se pudo realizar trabajo de campo en las regiones de Los Santos, Pérez Zeledón y San Vito de Coto Brus, mientras que en Honduras se realizaron varias visitas de campo aprovechando la presencia de investigadores locales en las zonas cafetaleras.
Por último, no se encontraron datos estadísticos oficiales sobre el flujo de trabajadores migrantes vinculados con la caficultura en los países estudiados. En parte, ello se debe a que en la relación migración-trabajo-caficultura se observan niveles diferenciados de colaboración interinstitucional. En México, la institucionalidad cafetalera ha sufrido cambios importantes, lo que hace que la información o el conocimiento sobre este fenómeno interdisciplinario, interinstitucional e intersectorial exista de manera fragmentada. Se refiere por ejemplo a la diversificación de los perfiles de los trabajadores migrantes a las secuencias de sus movimientos (OIM 2022). En Honduras y México, fue común encontrar visiones independientes sobre migración, trabajo y caficultura, pero no un enfoque integral (OIM, 2022). En contraste, en Costa Rica, existen esfuerzos de coordinación entre los sectores laboral, migratorio, sanitario y productivo; en este caso fue posible encontrar estimaciones cuantitativas basadas en una metodología local.
Resultados y Discusión
Relación entre la dinámica de producción y los flujos migratorios de personas jornaleras
En la región mesoamericana, Honduras es el principal productor de café, contribuyendo con el 32% de la producción total, aunque solo ocupa el tercer lugar en superficie sembrada con un 19%. México, el segundo mayor productor con el 21%, lidera en cuanto a extensión cultivada con el 37% del total. Guatemala, con el 19% de la producción, es el segundo país con mayor área cultivada (20%). Nicaragua aporta el 15% de la producción y el 9% de la superficie sembrada, mientras que Costa Rica, El Salvador y Panamá representan el 8%, 4% y 1% de la producción, y el 5%, 8% y 1% de la superficie, respectivamente (OIC, 2021).
A pesar de su importante extensión, México y El Salvador presentan las productividades más bajas debido a la antigüedad de las plantaciones y la falta de gestión agronómica adecuada. La mezcla de variedades y el uso de plantas vulnerables a la roya del café han disminuido la resiliencia y los niveles de producción, especialmente entre pequeños productores (Solorzano et al., 2021). Además, factores como plagas, enfermedades, eventos climáticos extremos y la pandemia de COVID-19 han afectado significativamente la productividad y estabilidad del sector.
A pesar de la ascendente demanda global de café y su relevancia socioeconómica en la región, la fluctuación constante de los precios internacionales impacta directamente en la estabilidad de los ingresos de los productores de café. Estos, a su vez, enfrentan costos fijos de producción que deben ser cubiertos, sin importar las dinámicas del mercado.
Este conjunto de situaciones productivas desincentiva a los pequeños agricultores, (que representan la mayoría), a continuar en la industria del café. Especialmente afecta a la joven generación de productores que, por varias razones, optan por emigrar hacia Estados Unidos en lugar de dedicarse al cultivo de café o mantener un cuidado agroecológico básico de sus cultivos. Desde esta perspectiva, la capacidad del café para servir como fuente económica para las familias rurales se ve comprometida debido a la disminución de los ingresos y el aumento de los costos de producción. Esto impacta directamente en la concentración de la producción de café en medianos y grandes productores, quienes ejercen una considerable influencia sobre las modalidades de contratación y la compensación laboral en la cosecha. Esta tendencia conduce a la consolidación de unas pocas regiones como polos de atracción para la mano de obra migrante y a la precarización salarial, implementada como estrategia para sostener los costos fijos y enfrentar la fluctuación de los precios.
Costa Rica, Honduras y México, principales destinos de trabajadores migrantes, tienden a la concentración de vastas áreas de cultivo en manos de organizaciones productivas con extensiones superiores a las cinco hectáreas. Estas áreas suelen estar situadas en corredores migratorios, donde las redes familiares y de amistades juegan un papel crucial en la conexión desde las zonas fronterizas, según informa la OIM (2021b).
De acuerdo con el IICA y basado en la opinión de expertos de instituciones nacionales de café, agricultura y migración, así como de destacadas organizaciones de productores de café, se ha validado que Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Panamá emplean recolectores de café de origen nacional. México se beneficia de la llegada de trabajadores de Guatemala; Honduras recibe trabajadores de Nicaragua, El Salvador y Guatemala; mientras que Costa Rica acoge a trabajadores migrantes de Nicaragua y Panamá.
La movilización laboral en estos tres países se concentra principalmente entre octubre y abril. Sin un criterio de sistematización estadística, el ICAFE de Costa Rica reportó una necesidad de 75.000 recolectores para la cosecha 2020-2021 (ICAFE 2021); mientras que, en Honduras, las autoridades cafetaleras estimaron una demanda de al menos 350.000 cortadores para el mismo periodo (IHCAFE 2020). En el caso de México, no hay una estimación nacional disponible sobre la cantidad de trabajadores necesarios para dicha labor.
En Costa Rica, las regiones que más atraen a trabajadores migrantes en el sector cafetalero son aquellas con una producción significativa de café en los últimos cuatro años. Los Santos lidera con el 40% de la producción nacional, seguido por el Valle Occidental (20%), el Valle Central (14%), Pérez Zeledón (12%) y Coto Brus (8%) (ICAFE, 2021). La afluencia de trabajadores de Nicaragua hacia Costa Rica se debe principalmente a la capacidad del mercado laboral costarricense de incorporar trabajadores extranjeros, la diferencia salarial que ofrece mejores oportunidades, y las conexiones personales y culturales históricas entre ambos países, como la reunificación familiar. Estos lazos se han fortalecido ante acontecimientos socioeconómicos, políticos y naturales que afectan a Nicaragua (Consejo Nacional de Migración, 2013). Por su parte, la migración desde Panamá hacia Costa Rica está impulsada por factores como la falta de oportunidades económicas en las áreas de origen, la pobreza y la inseguridad. Específicamente, el grupo indígena Ngäbe-Buglé emigra a menudo como unidades familiares completas, a diferencia de los nicaragüenses que tienden a migrar individualmente (Olguín, 2006). Véase Esquema 1.
En Honduras, se calcula que alrededor del 75% de la fuerza laboral para la cosecha de café proviene de Guatemala (IHCAFE, 2020). La región de Copán, en el occidente del país, es el principal centro de atracción para estos trabajadores migrantes, principalmente debido a la alta concentración de productores medianos y grandes (IHCAFE, 2020). La afluencia de trabajadores en esta región no solo se debe a la necesidad de cubrir una cosecha más amplia, sino también a las condiciones laborales favorables ofrecidas, que incluyen un salario competitivo, alojamiento y alimentación. Además, un atractivo adicional es que se paga en quetzales guatemaltecos en lugar de lempiras hondureños, manteniendo un poder adquisitivo más alto debido a la tasa de cambio favorable. Por otra parte, en la zona oriental de Honduras, áreas cafetaleras próximas a la frontera atraen trabajadores tanto de Nicaragua como de El Salvador, aunque en menor proporción en el caso de este último. Estos movimientos son impulsados por oportunidades laborales temporales durante la temporada de cosecha de café (OIT Visión Cero, 2020). Véase Esquema 2.
En la región de Soconusco, en Chiapas, se observa una dinámica similar con la movilidad laboral en áreas fronterizas entre México y Guatemala. A pesar de que los recolectores reciben su salario en pesos mexicanos en lugar de quetzales guatemaltecos, los beneficios en términos de ahorro en alojamiento y comida equilibran la diferencia en la tasa de cambio. Adicionalmente, la proximidad con la frontera de Guatemala y la presencia de fincas de tamaño mediano y grande en Soconusco intensifican la demanda de trabajadores migrantes para la recolección de café (Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, 2021).
La implementación de restricciones fronterizas para mitigar la propagación de la pandemia impactó la disponibilidad de trabajadores migrantes para la cosecha de café en el ciclo 2021-2022. Aunque el movimiento hacia las principales zonas de destino no cesó completamente, la cantidad y calidad de la mano de obra se vio seriamente comprometida. La pandemia de COVID-19 generó retrasos en los pagos que los productores y exportadores recibían de sus compradores; lo cual agudizó su fragilidad, ante la necesidad de realizar inversiones adecuadas para garantizar la sostenibilidad de su producción y reducir el riesgo de daño en sus cultivos.
Arreglos institucionales de la cadena de café relacionados con la migración
El salario otorgado como recompensa en Costa Rica, Honduras y México se define en función de la cantidad que un trabajador migrante recolecta durante su jornada laboral, es decir, se paga por pieza o "a destajo". En Costa Rica, por ejemplo, los trabajadores migrantes reciben su pago según el número de "cajuelas" que logren recolectar, siendo una unidad de medida certificada por el ICAFE. Mientras tanto, el salario mínimo es determinado por el Consejo Nacional de Salarios del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS). Así, la cantidad a pagar en colones costarricenses se basa en el número de cajuelas de café recolectadas en un día. Según testimonios de las personas entrevistadas, en promedio, un recolector puede cosechar alrededor de 11 cajuelas al día.
De acuerdo con los entrevistados, es una práctica habitual que los productores o empleadores retengan una porción del salario de los recolectores, liquidándolo solo al concluir la temporada de cosecha. Esto se hace con el objetivo de asegurar que los trabajadores no abandonen sus labores antes de que termine el ciclo de cosecha. Aunque esta retención puede ayudar a los trabajadores a ahorrar y evitar gastar todo su salario, esta modalidad de pago contradice los Principios generales y directrices para la contratación justa y la definición de las tasas de contratación y otros gastos asociados presentes en las Recomendaciones de Montreal (OIM, 2020b). Durante las entrevistas con organizaciones de productores y otros informantes relevantes, fue un tema recurrente la competencia que surge para atraer a trabajadores conocidos por su eficiencia y habilidad. No es raro encontrar situaciones en las que empresas o intermediarios deciden ofrecer un mayor pago por cajuela con el fin de asegurar la contratación de dichos trabajadores.
En Honduras, la forma de pago varía según la región. En la zona occidental, el método de compensación se basa en la "lata", una unidad de volumen, mientras que, en la región de Marcala, cerca de la frontera con El Salvador, el pago se basa en el "quintal", una unidad de peso. Esta distinción es crucial ya que influye en las decisiones de los recolectores migrantes sobre dónde trabajar. Además, para los productores de café, este método de pago puede impactar en la calidad del café cosechado.
A diferencia de Costa Rica, donde existe una entidad que certifica la unidad de medida y la tarifa oficial a pagar por los recolectores, en Honduras y México no cuentan con un ente regulador similar. No obstante, en ambos países, la remuneración está vinculada al volumen o peso del café cosechado.
Patrones de migración vinculados con la transformación de las cadenas de valor
Uno de los principales hallazgos del estudio es que durante la cosecha de café, Costa Rica, Honduras y México experimentan un afluente significativo de población migrante transnacional; principalmente hacia los productores medianos y grandes, con mercados segmentados por la migración de la población local hacia Estados Unidos. Esto ha generado movimientos migratorios intrarregionales: desde Guatemala hacia Honduras y México; desde El Salvador, Guatemala y Nicaragua hacia Honduras; y entre Panamá y Nicaragua hacia Costa Rica (Véase Esquemas 1, 2 y 3). Estos desplazamientos se intensifican entre octubre y marzo de cada año, coincidiendo con la temporada de cosecha de café.
La falta de una institucionalidad intrarregional dificulta el registro y seguimiento de la población jornalera migrante con mecanismos formales de contratación laboral. Esta situación propicia que la contratación de trabajadores migrantes en México, Honduras y Costa Rica se base en mecanismos y estrategias predominantemente informales. En los últimos años se ha reportado un descenso en la contratación de población migrante en zonas como la frontera entre México y Guatemala, como resultado del aumento de la violencia relacionada con el crimen organizado y la paridad cambiaria que favorece al quetzal sobre el peso. Esta situación ha reducido los incentivos económicos para que las personas guatemaltecas trabajen en México, haciéndolo menos rentable para ellas.
La gestión de población jornalera migrante necesaria para la producción de café se apoya mayormente en acuerdos verbales, apoyados en redes sociales y lazos de confianza forjados a lo largo de los años. Sin embargo, carecen de un marco institucional o legal formal para la resolución de conflictos en caso de discrepancias. Esta dinámica expone a ambas partes a vulnerabilidades. Por un lado, las personas trabajadoras no cuentan con garantías de que se cumplan las condiciones acordadas previamente en cuanto a pago, beneficios y alojamiento una vez que llegan a las fincas. Mientras que, por otro, la informalidad puede resultar para los propietarios de las fincas en que los trabajadores no cumplan con las jornadas acordadas, lo que representa pérdidas económicas y de tiempo invertido en su movilización.
Aunque es valioso reconocer las iniciativas de organizaciones medianas y grandes dentro del sector cafetalero que buscan proporcionar condiciones seguras y remuneraciones justas a los trabajadores temporales, es esencial implementar mecanismos institucionales que formalicen y regulen estas relaciones laborales. Esto permitiría trascender la dependencia de vínculos basados únicamente en lazos informales, consolidados a lo largo de múltiples temporadas de cosecha. En este contexto, es pertinente considerar la introducción de un "permiso laboral temporal permanente" para aquellos trabajadores que, año tras año, participan en la cosecha en áreas específicas, especialmente en México y Costa Rica, donde no se rigen bajo los protocolos de movilidad del CA-4.
En síntesis, los resultados del estudio muestran que la migración laboral en el sector cafetalero está influenciada por factores como la gobernanza de las cadenas de valor, las condiciones laborales y las dinámicas de producción.
Discusión
Los hallazgos de este estudio son consistentes con investigaciones previas que han documentado la relación entre la gobernanza de las cadenas de valor y la migración laboral. En estudios como los de Muradian y Pelupessy (2005) y Gereffi (2018), se ha señalado cómo la gobernanza de las cadenas globales de valor, particularmente en el sector agrícola, influye en la distribución de beneficios y en la contratación de mano de obra migrante. Sin embargo, se observaron diferencias importantes en este estudio, especialmente en relación con la informalidad predominante en los mecanismos de contratación de los trabajadores migrantes y la falta de institucionalización de prácticas laborales justas en algunas de las regiones estudiadas.
Un aspecto distintivo que resalta en este estudio es la persistencia de la informalidad en la contratación de trabajadores migrantes, particularmente en México y Honduras, donde la regulación gubernamental no ha logrado consolidar mecanismos formales y transparentes para la contratación laboral en el sector cafetalero. Esta informalidad se traduce en acuerdos laborales no regulados, falta de acceso a beneficios sociales, y condiciones laborales que varían ampliamente dependiendo del tamaño de las fincas y la región, algo que también fue destacado en el estudio de Wilson (2010), tal como muestra esta entrevista:
“El Instituto Nacional de Migración siempre ha mercado con la posibilidad de las regulaciones migratorias, sean temporales o permanentes. Lo que hace es que las personas llegan al Instituto, a la Casa Roja que está en Tecún Umán que es la especializada en atender a los trabajadores fronterizos, con una oferta de trabajo, implica que haya una lógica de reclutamiento de contratistas mexicanos que van al lado guatemalteco y venden los reclutamientos, es decir, te cobran por llevarte. El Instituto tiene una proporción muy grande de personas a las cuales no se les da la credencial [tarjeta de visitante trabajador fronterizo] y a otra sección sí se le da; eso va a depender del negocio que tenga el Instituto Nacional de Migración, por eso en las plantaciones se puede encontrar que el 70% de las personas no tienen ningún tipo de credencial, solamente el 30%, lo cual habla de un pago directo al agente migratorio que le dice al dueño de la finca que se los lleve y que después nada más los regrese, pero no hay registro y ello es casi una tradición que se ha dado históricamente.” (Entrevista a actor de la sociedad civil, 5/07/2021).
A diferencia de Costa Rica, donde la institucionalidad que rige la contratación laboral de migrantes en el sector cafetalero está más desarrollada, en Honduras y México las prácticas dependen en gran medida de acuerdos verbales y redes sociales informales, lo que expone a los trabajadores a condiciones precarias. Esta diferencia en los arreglos institucionales refleja la necesidad de marcos regulatorios más sólidos que garanticen una gestión migratoria más segura y regulada, como lo destacan las recomendaciones del Convenio Internacional sobre la Protección de los Derechos de todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares (OIM, 2020b).
Otra diferencia observada en relación con estudios previos es la influencia de factores externos, como la pandemia de COVID-19, en los flujos migratorios y las dinámicas laborales en el sector cafetalero. La pandemia exacerbó las vulnerabilidades preexistentes al restringir el acceso a mano de obra migrante y afectar las cadenas de suministro. Esto puso de relieve la fragilidad del sector ante cambios imprevistos, lo que subraya la necesidad de mecanismos más resilientes de contratación laboral y apoyo institucional, como sugieren las investigaciones de Arayesh (2011) y la OIM (2021a).
Además, los patrones migratorios observados en este estudio también muestran una complejidad mayor en las dinámicas transnacionales, donde las redes familiares y sociales juegan un papel crucial en la movilidad laboral. Esto concuerda con la perspectiva transmigratoria descrita por Pries (1998), que señala cómo los migrantes establecen vínculos entre los países de origen y destino, formando redes que facilitan la movilidad estacional. Sin embargo, el estudio también revela que estos flujos migratorios no están acompañados por políticas integradas entre los países de la región, lo que limita la capacidad para gestionar adecuadamente la mano de obra migrante.
Para futuras investigaciones sobre esta temática, es fundamental considerar el impacto del aumento de la violencia en la región, especialmente en el lado mexicano de la frontera entre México y Guatemala. La Asociación Mexicana de la Cadena Productiva de Café (como se cita en Gómez, 2024) ha señalado afectaciones graves a la producción de café y a todos los actores involucrados, incluyendo a aproximadamente 170,000 productores, debido a diversas manifestaciones de violencia en Chiapas. Según estimaciones, en el reciente ciclo de producción se han registrado pérdidas cercanas al 30% de los ingresos (Gómez, 2024). En algunas zonas, más del 50% de la cosecha se ha perdido debido a la ausencia de jornaleros guatemaltecos, quienes no han podido desplazarse a las áreas cafetaleras. Además, los puntos de control impuestos por grupos armados en las carreteras de la región obstaculizan la distribución del café hacia los centros de comercialización. Estas consecuencias de la violencia intensifican las tensiones existentes, derivadas de los problemas de gobernanza en la cadena de valor del café y sus vínculos con el cambio climático (Huber et al., 2023). En este contexto de creciente complejidad, las soluciones orientadas hacia una reforma migratoria integral adquieren mayor relevancia, ya que buscan establecer y aplicar normas claras para la migración laboral transfronteriza (Isacson, 2014).
En síntesis, este estudio confirma la relación entre la gobernanza de las cadenas de valor y la migración laboral transnacional en el sector cafetalero, pero también destaca la necesidad de mejorar los marcos institucionales que regulan la contratación y las condiciones laborales de los trabajadores migrantes. Las recomendaciones de política deben centrarse en la formalización de los acuerdos laborales y en la creación de mecanismos institucionales que promuevan migraciones más seguras y reguladas.
Conclusiones
Los hallazgos destacan la necesidad de marcos institucionales mejorados para asegurar prácticas laborales justas y una distribución equitativa de los beneficios a lo largo de la cadena de valor del café. Desde la perspectiva del análisis institucional comparativo de las cadenas de valor y migración transnacionales del sector cafetalero, se pueden generar una serie de conclusiones y propuestas.
En primer lugar, se muestra que los procesos de formación de cadenas de valor globales no siempre generan beneficios para todos los actores que se integran, poniendo en duda los objetivos asociados a la liberalización del comercio, dado que no siempre generan mayores niveles de ventajas competitivas, como predice la teoría básica de las cadenas de valor globales. Estos efectos dependen de las formas específicas de gobernanza de las cadenas, que determinan su integración.
En segundo lugar, se observa una estrecha vinculación entre la degradación (downgrading) diferenciada de la participación de las regiones centroamericanas de producción de café en las cadenas globales, dado que la reducción en el valor generado por este sector en la región es la principal causa del abandono de cultivos, lo cual ha generado asimetrías diversas y flujos migratorios para cubrir la demanda laboral local con movimientos migratorios transnacionales.
En tercer lugar, las consecuencias específicas a nivel regional varían. En algunas zonas de México la reducción de generación de valor causa migración de productores hacia el Norte (push), que a su vez son sustituidos por jornaleros migrantes de Guatemala y otras regiones de Centroamérica, creándose fenómenos transnacionales circulares de migración.
Las recomendaciones de políticas incluyen mejorar los acuerdos laborales y apoyar áreas específicas para mejorar la sostenibilidad del sector cafetalero y el bienestar de los trabajadores migrantes. Para una adecuada y estructurada gestión de la movilidad laboral en el sector cafetero, es esencial que las autoridades de migración, laborales, de seguridad social y las vinculadas al café establezcan alianzas más estrechas con los empleadores y las organizaciones cafetaleras. Esto permitirá un mejor intercambio de información sobre regulaciones migratorias y las necesidades de personas trabajadoras jornaleras para el sector. Esto se propone con el objetivo primordial de asegurar los derechos de la población migrante trabajadora y asegurar que las personas empleadoras respeten y cumplan con las normativas laborales y migratorias en vigor.
Adicional a la implementación de regulaciones específicas para la administración de trabajadores migrantes en el sector cafetalero y la mejora en infraestructura para el procesamiento eficiente de solicitudes laborales temporales, es esencial desarrollar programas de acción concretos. Estos deben materializar las aspiraciones de los acuerdos internacionales y, asimismo, de las entidades gubernamentales que buscan ofrecer respuestas políticas adecuadas al sector cafetalero. Es fundamental reconocer y valorar la significativa aportación que la fuerza laboral migratoria internacional realiza en la cosecha de café en países como Costa Rica, Honduras y México. Dentro del marco de recomendaciones sobre políticas migratorias, y con el fin de proporcionar mejores condiciones salariales a la fuerza laboral migrante (basado en el sistema de pago por pieza o destajo), es imperativo potenciar la productividad del sector cafetalero en dos direcciones principales: 1) Brindar asistencia técnica que asegure la salud de los cafetales, minimizando la vulnerabilidad ante plagas como la roya y garantizando un grano de calidad superior al momento de la recolección, 2) Facilitar el apoyo en la comercialización, reduciendo la volatilidad de los precios internacionales. Esto se puede lograr mediante la consolidación de organizaciones de productores como asociaciones y cooperativas, y mediante la implementación de precios garantizados establecidos por entidades reguladoras del café. Además, es esencial promover la obtención de certificaciones o sellos distintivos que puedan abrir puertas a nichos de mercado especializados.
Es fundamental resaltar que estas estrategias son cruciales para contrarrestar la tendencia de los pequeños agricultores, que conforman la mayoría del sector, de abandonar sus plantaciones. Además, al mejorar las condiciones del sector cafetalero, es más probable que la población joven opte por permanecer en sus lugares de origen y dedicarse al cultivo del café en lugar de emigrar en busca de mejores oportunidades, como sucede con destinos como Estados Unidos.
Finalmente, frente a la imperante necesidad de potenciar el intercambio de experiencias entre las naciones analizadas en este estudio, es esencial que las autoridades migratorias se integren al diálogo a nivel político superior en programas asociados al sector cafetalero de cada país miembro del Consejo Agropecuario Centroamericano (CAC). En esta dirección, es pertinente fortalecer las entidades relacionadas con el café en la región mesoamericana, como el Programa Cooperativo Regional para el Desarrollo Tecnológico y la Modernización de la Caficultura (PROMECAFE) o cualquier estrategia regional cafetalera, mediante la implementación de un programa específico que aborde la interrelación entre la población laboral migrante internacional y el sector cafetalero.









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