ANTECEDENTES
La rinitis alérgica (RA) es una enfermedad inflamatoria crónica de la mucosa nasal, caracterizada por una respuesta inmunológica mediada por IgE frente a alérgenos ambientales comunes. En México, la prevalencia varía significativamente, con estimaciones que oscilan entre el 5 y 48%.1–3 Clínicamente se distingue por la tetrada rinitica: prurito, constipación nasal, rinorrea y estornudos en salva, que dependiendo de su severidad pueden impactar la calidad de vida. Por lo que es importante valorar estos síntomas periodicamente con evaluaciones subjetivas y autoadministradas como la Puntuación Total de Síntomas Nasales (TNSS) y el Cuestionario de Calidad de Vida en Rinoconjuntivitis Alérgica (RQLQ), que permiten cuantificar la intensidad de los síntomas y su interferencia con el sueño y las actividades diarias.4–5
El tratamiento de la RA se basa en terapias farmacológicas, como los esteroides intranasales, considerados el estándar de oro. La inmunoterapia alergeno específica es el único tratamiento que tiene la capacidad de modificar la evolución natural de la enfermedad.
La necesidad de tratamientos coadyuvantes que potencien la terapia principal y mantengan un perfil de seguridad favorable, ha llevado a explorar estrategias nutricionales como posibles herramientas complementarias. Por lo que se han estudiado ciertos nutrientes, que no solo ayudan a reducir la inflamación, sino que poseen un efecto inmunomodulador.6 Tal es el caso de los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (LC-PUFAs) omega 3 (ω-3), que se clasifican en ácido alfa linolénico (ALA), ácido eicosapentaenoico (EPA) y ácido docosahexaenoico (DHA). En el contexto de las enfermedades alérgicas la información basada en la evidencia muestra que los ω-3 influyen en la respuesta inmune y regulan la expresión génica a través de interacciones con factores de transcripción, específicamente con PPAR-γ y NF-κB, disminuyen la activación celular, atenuan la producción de citocinas proinflamtatorias como IL-4, IL-13, TNF-α, IL-6, IL-1β, e incrementa la producción de IL-10 y TGF-β con efectos anti inflamatorios y tolerogenicos. Por otro lado, refuerzan la barrera epitelial, mejoran la función de las balsas lipídicas y favorecen la producción de mediadores antiinflamatorios y proresolutivos derivados del acido araquidonico, lo que sugiere que podrían regular y facilitar la remisión de los procesos alérgicos.7–10
Se recomienda un aporte diario de 250-500 mg de EPA y DHA combinados. En adultos sanos no debe excederse 2 g/día. En contextos terapeuticos cardiovasculares se han utilizado dosis altas de hasta 4 g/día, bajo estrecha vigilancia.11
Respecto a su relación con las enfermedades alergicas el efecto de la suplementación con LC-PUFAs sigue siendo controvertido. Por lo tanto, el objetivo principal de este estudio fue evaluar el impacto de la suplementación con dosis altas de EPA y DHA en la severidad de la rinitis alérgica y la calidad de vida de los pacientes afectados por esta condición.
MÉTODOS
Diseño del estudio
Ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, diseñado para evaluar la eficacia y seguridad de la suplementación con ácidos grasos EPA y DHA en la reducción de los síntomas de la rinitis alérgica. Aprobado por el Comité de Ética e Investigación del Hospital Universitario de Puebla (CEIHUP-2022/058).
Pacientes
Se incluyeron pacientes con rinitis alérgica persistente entre 12 y 65 años sensibilizados a alérgenos perennes (ácaros del polvo, hongos, perro, gato, cucaracha) con tratamiento farmacológico e inmunoterapia alérgica específica en fase de ascenso. Fueron excluidos individuos vegetarianos, alérgicos al pescado, con antecedentes de enfermedades cardiovasculares o trastornos de la coagulación, aquellos en tratamiento con anticoagulantes y con consumo de omega 3 en los tres meses previos.
Selección de muestra
Se realizó un estudio con 23 participantes, seleccionados mediante un muestreo no probabilístico por conveniencia, correspondiente a todos los sujetos elegibles que aceptaron participar durante el periodo de reclutamiento. Este tamaño permitió analizar la variable principal de interés según los objetivos del estudio.
Intervención
El grupo experimental tomó cápsulas de ácidos grasos omega 3 con 1340 mg de EPA y 924 mg de DHA, de manera diaria durante 8 semanas. El grupo control recibió cápsulas de placebo, idénticas en apariencia y con el mismo esquema de administración. Durante el estudio, todos los participantes recibieron tratamiento farmacológico con una dosis total de 110 mcg de furoato de fluticasona intranasal e inmunoterapia alergeno específica por vía subcutánea en fase de ascenso. Para asegurar la adherencia al tratamiento, se enviaron recordatorios diarios a los participantes a través de una aplicación de mensajería instantánea.
Cada mes se realizó una revisión clínica a los pacientes, se interrogó acerca de la ingesta de omega 3 y efectos adversos relacionados, medicamentos antihistamínicos, apego a tratamiento farmacológico e inmunológico, se aplicó el cuestionario TNSS para monitorear los síntomas nasales. La calidad de vida se evaluó mediante el cuestionario RQLQ al inicio y al final del estudio. Figura 1
Aleatorización y enmascaramiento
Se realizó aleatorización simple mediante un generador de números aleatorios en Excel, por un único miembro del equipo, quien mantuvo la confidencialidad de los datos y conservó, en sobres codificados, las fichas de asignación de tratamiento asegurando el enmascaramiento durante todo el estudio. Ante la aparición de efectos adversos que impidieran la continuación de un sujeto, se procedía al desenmascaramiento de manera anticipada.
Análisis estadístico
Se realizó un análisis descriptivo para resumir las características principales de las variables estudiadas. Para las variables cuantitativas se calcularon medianas y rangos intercuartílicos, y para las variables categóricas se deter-minaron frecuencias absolutas y porcentajes. Las comparaciones entre los grupos antes y después del tratamiento se realizaron mediante la prueba U de Mann-Whitney. Todos los análisis se efectuaron con un nivel de significancia de 0.05 utilizando el software IBM® SPSS® Statistics v31.
RESULTADOS
Se incluyeron 23 pacientes. Al inicio del estudio, los grupos fueron comparables. El grupo control se integro por 12 pacientes, 5 hombres y 7 mujeres, con una edad promedio de 27.4 ± 14.3 años, mientras que el grupo experimental presentó una edad media de 31.5 ± 15.1 años y se compuso por 10 pacientes, 2 hombres y 8 mujeres (p = 0.56 para edad). Antes de la maniobra, las medianas de calidad de vida y puntaje de síntomas nasales también fueron similares entre ambos grupos (p = 0.717 y p = 0.184, respectivamente), indicando ausencia de diferencias significativas. Cuadro 1
Cuadro 1. Características de los pacientes.
| Características | Grupo activo (n = 10) |
Grupo placebo (n = 12) |
Total (n = 22) |
p |
|---|---|---|---|---|
| Edad (años) | 31.5 ± 13.9 | 27.4 ± 12.9 | 29.2 ± 14.4 | 0.52 |
| Sexo | ||||
| -Femenino | 8 (36.3%) | 7 (31.8%) | 15 (69.1%) | 0.7 |
| -Masculino | 2 (9%) | 5 (22.7%) | 7 (31.8%) | 0.15 |
|
Sensibilización a alérgenos perennes | ||||
| -Dermatophagoides pteronyssinus | 9 (40.0%) | 10 (45.4%) | 19 (86.3%) | 0.8 |
| -Dermatophagoides farinae | 8 (36.3%) | 11(50%) | 19 (86.3%) | 0.4 |
| -Blomia tropicalis | 5 (22.7%) | 4 (18.1%) | 9 (40.9%) | 0.7 |
| -Periplaneta americana | 0 | 1(4.5%) | 1 (4.5%) | 0.3 |
| -Blatella germánica | 1 (4.5%) | 1 (4.5%) | 2 (9%) | 1 |
| -Felis silvestris | 2 (9.09%) | 2 (9.09%) | 4 (18.1%) | 1 |
| -Canis Lupus | 1 (4.5%) | 0 | 1 4.5%) | 0.3 |
| Consumo de antihistamínicos | 0 | 2 | 2 (9%) | 0.1 |
Tras la intervención, las medianas del TNSS fueron 2.50 (IQR= 2) en el grupo activo y 2.50 (IQR = 4.5) en el grupo placebo, con un p valor = 0,920. Figura 2 Respecto a la calidad de vida evaluada por RQLQ, las medianas fueron 1.40 (IQR = 1.70) y 0.885 (IQR = 1.65) para el grupo activo y placebo, respectivamente, con un p valor = 0.668. Figura 3. No se mostraron diferencias estadisticamente significativas de las variables entre los dos grupos. Se eliminó un paciente del grupo activo por presentar pirosis.
DISCUSIÓN
Se han realizado diversos estudios evaluando los posibles efectos de los ω-3 sobre las enfermedades alérgicas, sin embargo, la evidencia disponible sigue siendo muy limitada. En este ensayo clínico la suplementación con dosis altas de EPA y DHA durante dos meses en pacientes con rinitis alérgica se observó un buen perfil de seguridad, el fármaco fue bien tolerado en la mayoría de los participantes, no se presentaron reacciones graves relacionadas con la ingesta. Por otro lado, no existió mejoría significativa en la sintomatología nasal, ni en la calidad de vida.
En contraste con este resultado, en modelos murinos de rinitis alérgica, la suplementación con omega 3 ha mostrado efectos favorables. Un estudio experimental realizado en Japón demostró que ratones alimentados durante dos meses con una dieta suplementada con un 4 % de aceite enriquecido en ácido alfa linolénico presentaron una disminución de la respuesta alérgica mediante la producción eosinofílica de acido 15-hidroxieicosapentaenoico (15-HEPE), un metabolito bioactivo de EPA.12 De manera consistente, Tabaru y cols, alimentaron a ratas Wistar Hannover con aceite de pescado rico en omega-3 durante 28 días, observando efectos antialérgicos alrededor de la tercera semana. En comparación con un grupo unicamente tratado con montelukast, la mejoría de los síntomas nasales fue comparable, mientras que, desde el punto de vista histológico, los autores encontraron que los efectos en el grupo suplementado fueron superiores, sin evidencia de infiltrado inflamatorio, daño ciliar, ni hiperplasia de células caliciformes.13 La discrepancia entre los hallazgos murinos y humanos podría explicarse por diferencias ambientales y nutricionales, así como fisiológicas, metabólicas y genéticas entre especies.
Debido a la limitada evidencia en humanos, los datos provenientes de estudios observacionales se utilizaron para fundamentar la hipótesis de esta intervención. Los trabajos publicados han reportado una asociación inversa entre los niveles de ácidos grasos omega 3 y el riesgo de sensibilización a aeroalérgenos o desarrollo de rinitis alérgica.14 Esta tendencia se ha observado de manera consistente en diferentes cohortes.15 Sin embargo, aunque estos estudios no evaluaron suplementación activa, sino la relación entre niveles endógenos de ácidos grasos y la aparición de la enfermedad, podrían sugerir que procurar niveles optimos de LC-PUFAs influiría directamente con el curso y la evolución de la RA.
En este contexto, y considerando la evidencia preclínica y observacional existente, no se dispone de intervenciones clínicas publicadas que evalúen directamente el efecto de la suplementación con EPA y DHA sobre la gravedad de esta patología en pacientes mexicanos. Por ello, el presente trabajo constituye un aporte novedoso, proporcionando evidencia sobre la respuesta clínica en pacientes alergicos a aeroalergenos perennes, y sentando las bases para futuras investigaciones en este campo. Sin embargo, este estudio presenta algunas limitaciones que deben considerarse al interpretar los resultados, como la duración, el tamaño de la muestra y la falta de biomarcadores que permitan evaluar de manera objetiva la respuesta biológica a la suplementación.
CONCLUSIÓN
La suplementación con dosis altas de EPA y DHA en pacientes con rinitis alérgica persistente fue segura, pero no se evidenció mejoría en la gravedad, ni en la calidad de vida frente al grupo placebo. Se requieren ensayos clínicos adicionales para esclarecer su papel potencial como estrategia coadyuvante.










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