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vol.61 número1Pedro Iacobelli Delpiano. 2023. De cara al Asia: pautas en la relación chilena con el Japón y China, 1880-1940. Santiago de Chile: Centro de Investigaciones Diego Barros Arana. 160 pp. ISBN 9789562446006 índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
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Estudios de Asia y África

versión On-line ISSN 2448-654Xversión impresa ISSN 0185-0164

Estud. Asia Áfr. vol.61 no.1 Ciudad de México ene./abr. 2026  Epub 23-Feb-2026

https://doi.org/10.24201/eaa.v61i1.e3104 

Reseñas

Wilda Celia Western y Ximena Picallo, coords. 2023. Presente colonial. Asia, África y América Latina. Ciudad de México: Universidad Autónoma de la Ciudad de México. 450 pp. ISBN 9786078939473

Marco Antonio Reyes Lugardo1 
http://orcid.org/0000-0003-0525-4969

1Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, Licenciatura en Historia (Ciudad de México, México) marco.reyeslug@xanum.uam.mx

Western, Wilda Celia; Picallo, Ximena. 2023. Presente colonial. Asia, África y América Latina. Ciudad de México: Universidad Autónoma de la Ciudad de México, 450p. ISBN: 9786078939473.


El texto integra a más de una docena de autores y autoras cuyas reflexiones tienen como principal eje de diálogo la categoría de análisis acuñada por Derek Gregory (el presente colonial) y que busca aprehender la espacialidad de la violencia y sus variadas metamorfosis surgidas después de los ataques a las Torres Gemelas. Para Gregory, la “guerra contra el terrorismo” funcionó como dispositivo con el cual se relanzó y reeditó el presente colonial que se reproduce en los despliegues militares de Estados Unidos en Afganistán o en las acciones intervencionistas de la díada occidental (Estados Unidos + Gran Bretaña) contra Iraq. Las coordinadoras del texto reseñado, no obstante, manifiestan sus diferencias respecto a la temporalidad de Gregory y, por ende, aseguran que entender los ataques a las Torres Gemelas como acontecimiento auroral del presente colonial terminaría por reforzar las acciones del Imperio como factor de cambio histórico: una especie de centralismo angloestadunidense del que, indudablemente, peca el propio Gregory. Me sumo a las autoras y quizás habría que considerar también la intervención de Estados Unidos y otros países en la remoción de Thomas Sankara en Burkina Faso (1983-1987) como antesala de otros despliegues descritos por Western y Picallo, a saber: Somalia y Rwanda en tanto eventos fundacionales del presente colonial.

En la primera parte de la obra, denominada “Cultura y saberes”, se reflexiona en torno a los procesos coloniales e imperiales con los aportes de Lenin, Hobsbawn, Frederick Cooper y, por supuesto, David Harvey. Ximena Picallo aborda provocadoramente los cánones de lectura: los hábitos que dan contorno a la práctica social y académica. En cuanto tales, los modos de leer definen los valores de uso y cambio de los saberes y sus modos respectivos de circulación. A su vez, las formas de lectura producen, reproducen y desafían la colonialidad del saber-poder, las formas de dominación epistémica. En esta forma de leer lo que es leído, Picallo resalta el locus de lectura: aquel lugar desde donde se lee el texto, y que advierte sobre la manera en que leemos: los protocolos mediante los cuales se confecciona la crítica de parte de los críticos. Acompañada de Edward Said, la autora propone hacer conciencia de los hábitos dogmáticos que la misma crítica sacraliza y naturaliza. Sólo mediante esta concientización de los cánones/locus de lectura que nos habitan se puede alcanzar una descolonización de la mente (Ngugi wa Thiongo).

Karina Kloster examina, entre diversos aspectos, los términos “acumulación por desposesión” y “nuevo colonialismo” (Harvey) y resalta el 11 de septiembre como un parteaguas histórico que recoloniza el presente mediante nuevas constelaciones de poder y cartografías que configuran nuevos outsiders, nuevas demarcaciones de otredad cuyo objetivo radica en generar una performance territorial; confeccionar lo visible y lo invisible; generar una torsión del tiempo-espacio que, en conjunto, desemboca en una cartografía de no existencia cuya dinámica produce enemigos reducibles a homines sacri, hombres sacrificables cuyas vidas no importan. Por su parte, Demián Ávila se ocupa de los postulados leninistas sobre el imperialismo y los compara con los aportes de David Harvey, siempre triangulados por el presente colonial de Gregory. Destaca en el análisis de Ávila el énfasis en la fase ascendente de la hegemonía neoliberal que se globaliza mediante las reformas de ajuste estructural a partir de las cuales Estados Unidos comienza a jugar un papel de “economía rentista”.

Por su parte, Daniela Rawicz revisa quirúrgicamente las contribuciones de la perspectiva de la dependencia, oscurecidas estratégicamente por el neoliberalismo, para señalar que el eje dependencia-independencia fue remplazado, mediante prácticas no siempre elogiables, por la opción de desarrollarse sin cuestionar la dependencia, el llamado “desarrollo por dependencia”. Sin embargo, a finales de la década de 1990 y debido a la crisis del proyecto neoliberal, las teorías dependentistas retornaron, “resucitaron” en América Latina. Centrada en la obra de Claudio Katz y de plumas africanas como Samir Amin, la autora desentraña la pertinencia de una “necesaria vuelta” al paradigma de la dependencia para dar cuenta del carácter colonial del presente latinoamericano en el que la “reproducción dependiente” o la “recreación del atraso” explica la persistencia del subdesarrollo o de las transferencias de plusvalías hacia los centros o a favor de las economías avanzadas.

Destaca sobremanera el trabajo de Eugenia Gantus y Ángel Horacio Molina con su texto “La propuesta poscolonial, el islam y el caso iraní”, donde se subraya la crítica a los estudios poscoloniales: su carácter difuso, engañoso, elitista y heterogéneo. Al revisar los modos de leer, Gantus y Molina revisan la obra de uno de los autores medulares de los estudios poscoloniales, subalternos y decoloniales: Franz Fanon. ¿Quiénes lo han convertido en un referente tan caro? Respuesta: los intelectuales provenientes de regiones subalternizadas, pero educados en el corazón de los imperios económicos y epistémicos. A decir de Gantus y Molina, quienes subvierten el canon de lectura hegemónico, Fanon oscureció la inspiración y la raigambre islámica de la lucha de liberación nacional argelina, el ethos crítico del islam. Ergo, el hombre nuevo de Fanon conlleva teleológicamente una revolución de carácter laico, sin espiritualidad. La revolución será laica o no lo será, pareciera gritar la obra de Fanon.

Los apartados de Wilda Western y Andrea Reyes, al igual que el de Mariela Flores Torres, direccionan el presente colonial hacia el género, lo interseccionan desde la categoría de género. En “Teoría feminista y presente colonial”, Western y Reyes desentrañan las ligas entre el militarismo y la afirmación hegemónica del poder patriarcal sobre la vida de las mujeres en Iraq. Plantean el militarismo como utensilio de la afirmación de la superioridad blanca y masculina que los barones y varones de Don Dinero perpetúan para garantizar el espíritu de apropiación y cosificación propio del presente colonial. Destaca que analicen el papel de los varones violentados sexualmente como parte de las estrategias bélicas de emasculación y feminización propias del patriarcado militarizado y que castiga a los varones que se muestran incapaces de cumplir con los mandatos de masculinidad hegemónica (el cuidado de sus mujeres).

Para Mariela Flores (“Movimentos de mujeres…”), el presente colonial actúa a sus anchas mediante los viejos mandatos europeos que preservan, en pleno siglo XXI, zonas de no existencia, a saber: la República Árabe Saharaui Democrática, Palestina y el Kurdistán. En este último caso, el presente colonial se desafía desde la defensa de la vida que hacen las mujeres de Rojava frente a la lógica biocida del capital. Rojava interpela al presente colonial desde elementos o utensilios de emancipación no acuñados por los amos. Por su parte, García Canal, en “Hordas invasoras…”, revisa la llamada “masacre de El Paso” (2019), en la que murieron más de dos decenas de personas que fenotípicamente cumplían con los marcadores de ser hispano o mexicano y que fueron representados colonialmente como aquellos que han “venido a invadir, a retomar sus tierras”, un imaginario simbólico dicotómico: blanco-negro, bondad-maldad, sabiduría versus ignorancia, el nosotros civilizados y el ellos “salvajes”.

Muy notable resulta el avasallante aporte de Mario Rufer en “Función escópica y duplicidad…”, en el que se coloca a las geografías imaginadas como formas de dominio. ¿Cómo explicar, interroga Rufer, que los Estados nacionales modernos, cuyos presentes coloniales conllevan altas dosis de racismo, despojo y desigualdad, sean a la par promotores de la alteridad? ¿Qué ganan con ello, cuál es el rédito obtenido? Al analizar cartografías y testimonios directos de personas pertenecientes a los “pueblos originarios” de México y Argentina, Rufer concluye que los mapas “típicos” fijan imágenes que presentan a la vez una alteridad “sanitizada”, una alteridad producida, avalada desde arriba, desde el Estado. Así, el aparato estatal admite la cultura si y sólo si se halla pacificada para, de manera dual, presentarse como un ente hospitalario que reconoce otredades, eso que él mismo denomina cultura, lo típico, la tradición y la confusión entre todas ellas que resulta conveniente para la hegemonía estatal: ¡el rédito para el Estado! Hospitalidad tosca, duplicada, mediante la cual puede haber nación multicultural, pero jamás multihistórica.

Por último, en “El presente colonial en Patagonia”, Cristián Hermosilla pone luz en la génesis colonial de la “geografía imaginaria” cuyo origen se remonta al viaje de Magallanes hacia el sur de América con el objetivo de dar la vuelta al mundo, que invalida a los habitantes de la región hasta convertirlos en “salvajes” y que subsiste en el periodo de vida independiente.

Queda, después de la lectura del texto, un hambre golosa por conocer no sólo las lógicas del presente colonial para producir historias inmediatas, sino también su relación (en tanto futuro en potencia) con la colonización del futuro: los sentidos, teleologías y ontologías que son producidas ad hoc por los regímenes de poder-saber y que intentan, desde el presente, aunque no sin resistencias, colonizar anticipadamente los futuros repitiendo infinitamente el presente.

Recibido: 07 de Enero de 2025; Aprobado: 19 de Marzo de 2025; Publicado: 03 de Noviembre de 2025

Marco Antonio Reyes Lugardo es maestro y doctor en estudios de Asia y África por el Centro de Estudios de Asia y África de El Colegio de México, y profesor investigador de tiempo completo en la Licenciatura en Historia de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa.

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