Más de 30 años después de la caída del muro de Berlín y la supuesta victoria del mundo liberal, Ana Esther Ceceña (p. 7) afirma que “la guerra, bajo diferentes variantes, se ha convertido en parte del cotidiano”. Con esta contundente sentencia, la doctora introduce en “Piezas sueltas para un prólogo que no lo es”, el libro que aquí se reseña: Las corporaciones militares privadas y el gran negocio de la guerra, de 2023, publicación coordinada por Raúl Ornelas, académico mexicano perteneciente al Observatorio Latinoamericano de Geopolítica (OLAG) del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc), de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
A pesar de que en los trabajos académicos recientes abundan escritos en torno de las guerras, el Estado y la economía en el contexto de la globalización, la obra presenta dos perspectivas innovadoras que enriquecen la reflexión en torno a la cuestión bélica contemporánea. La primera novedad analizada es la demostración empírica que subyace a la expresión popular que reza: “Si antes se hacían armas para las guerras, en el siglo XXI se hacen guerras para vender armas”. De este modo, coadyuva a explicar las causas de la proliferación de conflictos armados de alta y baja intensidad en territorios estratégicos para la acumulación de capital.
Además de proporcionar una amplia documentación empírica y estadística, el eje programático de la investigación aborda el panorama neoliberal político y social que configura las nuevas formas, ritmos y dinámicas bélicas contemporáneas. Y la segunda novedad radica en identificar a los grandes y nuevos actores empresariales que sacan rédito de la guerra. Se pone énfasis en el ciclo económico y en la capacidad y acción estatal en el marco neoliberal, porque la doctrina militar y de seguridad que ha predominado en Occidente tras la inflexión de 1989 y de 2001 con los atentados a las Torres Gemelas es la del “dominio de espectro completo”. Por último, se muestra la relación del mercado privado-público militar y de seguridad.
Así, la cuestión de la militarización societal y la privatización de la seguridad pública se estudia a lo largo del libro con el clivaje conceptual de las corporaciones militares privadas (CMP). Por ello, mediante la clave analítica de la CMP se trata de enmarcar por qué “la militarización de la vida social se aúna a la consolidación de poderes fácticos cada vez más depredadores, dando como resultado configuraciones históricas de violencia generalizada y sin aparente solución” (p. 31).
En esta tesitura, el proyecto belicista de finales del siglo XX y principios del XXI implanta en la región latinoamericana una configuración social mediante medidas correctivas cargadas de fuertes dosis de tortura y violencia (Estrada Saavedra, 2025), prácticas que se asocian también a la inseguridad, la inestabilidad, la corrupción y el despojo en el marco de la globalización neoliberal (Inclán, 2021). La segunda novedad del escrito deriva de este crecimiento exponencial del mercado mundial y de la mercantilización y la financiarización de la guerra y la seguridad. Así pues, como indica Lorena Sánchez (Ornelas, 2023, p. 229), “las CMP son actores internacionales en tanto su actividad se identifica en el plano global”.
Esto significa que el área de influencia de las CMP, así como sus capacidades y poderes efectivos sobre territorios y comunidades es mayor, pero sobre todo y más relevante es su capacidad de injerencia y relación con instituciones y gobiernos. Al respecto y en esta misma línea, concluye Daniel Inclán -autor del tercer capítulo-, la trayectoria de la guerra en el siglo XXI es un proceso bicéfalo: “Por una parte, está la lucha contra el crimen organizado, el terrorismo y la contrainsurgencia; por el otro extremo, las políticas de desarrollo” (Ornelas, 2023, p. 221).
Otra de las pistas teóricas más interesantes del texto es la puesta en diálogo empírico del estado de excepción descrito por Giorgio Agamben (2005) y la doctrina de dominio de espectro completo (simultáneo-avasallante-total) (Ornelas, 2023). Agamben (2005) define el estado de excepción como ese vacío constitutivo del Estado que representa la expresión última del nexo entre la violencia y el derecho, el estar dentro y fuera de la legalidad e institucionalidad moderna. En el libro no solo es citado su concepto, se retoma de manera vinculante para ubicar a algunos de los principales actores que operan en las zonas grises del capitalismo contemporáneo (Ornelas, 2023).
La obra ofrece al lector una detallada y esquemática exposición del análisis de los contratos y licitaciones públicas de las principales empresas proveedoras de servicios militares, de seguridad y de espionaje brindadas por entidades trasnacionales a los Estados nación. Este esfuerzo permite demostrar la participación de diversas trasnacionales -principalmente estadounidenses- en actividades de represión, vigilancia y guerra en América Latina. También arroja algunas cifras sobre los recursos destinados por los gobiernos nacionales a dichas empresas.
Un claro ejemplo de la privatización de las fuerzas armadas y la seguridad pública se trabajó en el primer capítulo con México. En 2022, el presupuesto militar de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) asignado directamente a empresas privadas bajo el rubro de contratación de servicios profesionales, científicos y técnicos, entre otros, fue de 20.1%. Ahora, si se consideran los rubros de asignación de obra pública (16.8%), compra de maquinaria y equipo (14.3%), vehículos y servicios de transporte (8.4%), y servicios de instalación (8.3%), estos cinco epígrafes suman 68% del gasto efectivo de la Secretaría, y lo captan, en su mayoría, empresas privadas (p. 72).
Así, la discusión de la militarización es crucial no solo para la agenda política mexicana; es de suma relevancia al reflexionar acerca de los procesos bélicos globales. En particular cuando el telón de fondo es la dialéctica de la lucha por la producción estratégica para la acumulación de capital. Dicho de otro modo, se refiere al proceso de privatización de la seguridad y al signo capital de nuestra época: “recurrir a lo militar para enfrentar el aumento de dificultades de todo tipo, incluso los llamados desafíos existenciales” (Ornelas, 2023, p. 305). Por lo tanto, desde una mirada de la crítica de la economía política y del análisis geopolítico, los autores realizan una primera síntesis del estado general de la militarización privatizada de las potencias militares y tres casos de América Latina.
La primera sección muestra los resultados de la investigación en tres ensayos que problematizan en lo regional lo discutido anteriormente en México, Brasil y Colombia. En la segunda parte (cuarto y quinto capítulos), se plantea una discusión global en torno de la relación de las CMP con énfasis en Estados Unidos, Inglaterra, Rusia y China. Luego, en el último capítulo, se presenta un sagaz análisis de Josué García, en el que estudia la financiarización de la guerra y de las actividades de las corporaciones militares privadas.
El primer texto, Militarización y corporaciones militares en México, lo trabajan Raúl Ornelas, investigador del (IIEc); Paola Jiménez, maestrante en Economía socioecológica y política de la Universidad de Viena, y Josué García, maestro en Estudios Latinoamericanos por la UNAM. El capítulo II, Colaboración y competencia de las corporaciones militares en Brasil, lo redactan Lorena Sánchez, maestra en Historia Moderna y Contemporánea del Instituto Dr. José María Luis Mora; Batseba Fuentes, estudiante de Relaciones Internacionales de la UNAM, y Raúl Ornelas. El tercer capítulo, El gran comercio de la seguridad en Colombia en el siglo XXI. La guerra social como negocio, es tarea de Daniel Inclán, profesor-investigador de tiempo completo adscrito al Observatorio Latinoamericano de Geopolítica del IIEc de la UNAM.
El cuarto ensayo lo redacta Lorena Sánchez con el nombre La relación estratégica entre la corporación militar privada y el Estado en el siglo XXI. Los casos de Estados Unidos, Reino Unido, Rusia y China. El quinto y último capítulo, La financiarización de la guerra. ¿Quién administra el capital de las corporaciones militares?, lo escribe Josué García. Las conclusiones y la introducción quedaron a cargo de Raúl Ornelas. El maravilloso prólogo lo escribe Ana Esther Ceceña, profesora-investigadora que también forma parte del OLAG del IEEc de la UNAM. A través de estos cinco capítulos se exponen los resultados de una investigación y trabajo colectivo hábilmente coordinado y organizado.
Como adelanté, la industria militar y de seguridad en la región latinoamericana por lo general está privatizada por capitales extranjeros (Ornelas, 2023). Por ello, los primeros tres capítulos exploran la situación de las fuerzas armadas de México, Colombia y Brasil al considerar dos casos paradigmáticos frente a una anomalía en la militarización regional. La privatización aplicada en México y Colombia -cuyas estructuras productivas militares dependen al menos de 80% del capital extranjero- fue a partir de despliegues militares bajo el pretexto de la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico. El caso de Brasil expone una cuestión inversa a la estructura productiva militar de México y Colombia, ya que es la principal potencia militar de Latinoamérica.
Así como señalan Raúl Ornelas, Lorena Sánchez y Batseba Fuentes, autoras del segundo capítulo: “Brasil se coloca como el único país de la región en posicionarse principalmente como exportador de armamento” (p. 175). No obstante, la conclusión del análisis singular del caso anómalo de no dependencia del mercado mundial de Brasil en el sector militar no evita que las CMP cobren un alto grado de relevancia para la gobernanza territorial del país. Lo distintivo del proceso de militarización y securitización societal común a México y Colombia respecto de Brasil es el carácter nacional de la militarización y absorción de la tecnología extranjera en aras de modernizar la industria bélica y de seguridad brasileña.
El tercer capítulo, a cargo de Daniel Inclán, está dedicado a reflexionar en torno a la nación colombiana y el negocio privado de la guerra social. Parte de la comprensión de que, al menos desde hace dos décadas, Colombia juega un papel axial en la política de Estados Unidos en América Latina. En segundo lugar, señala que es crucial considerar el papel de las corporaciones militares privadas, puesto que, lo que predomina en el fenómeno bélico colombiano del siglo XXI es la racionalidad económica. Lo que se traduce en que “la diseminación de la guerra en todos los ámbitos asegura la desigualdad y refuerza la jerarquía social” (p. 193).
En los tres casos latinoamericanos se realizan cuatro cortes analíticos que dan unidad al estudio de las corporaciones militares privadas atravesadas por la relación entre estados y empresas. Por lo tanto, señala Raúl Ornelas (p. 20), “la clave política de la situación latinoamericana reside en que ninguna estrategia gubernamental rompe la principal condición que determina el bajo crecimiento y la polarización en el reparto de los beneficios del proceso económico, a saber: las grandes empresas”.
Lorena Sánchez, autora del penúltimo capítulo, indicó la relación del Estado y la corporación privada en las potencias militares mundiales, así mostró que “las CMP juegan un papel cada vez más importante en la provisión de servicios militares y de seguridad, resultando del outsourcing de los ministerios o departamentos de defensa de diversos gobiernos” (p. 262). Por eso, la aparición de las CMP está ligada de manera directa a los cambios en la forma de hacer la guerra, la privatización y el desarrollo tecnológico.
Reflexionar sobre el problema de la privatización de la seguridad y la mercantilización de la guerra social en el siglo XXI conduce por caminos distintos a las guerras económicas soberanas totales del catastrófico siglo XX. Aunque en ambos casos el conector lógico continúa siendo la acumulación de capital, la variación -en términos cualitativos de la cuestión bélica y de los actores del conflicto del capitalismo mundial- es realmente significativa. Josué García, autor del quinto y último escrito concluye con la siguiente premisa: “el complejo militar industrial de la actualidad deviene financiero (CM-IF)” (p. 300).
La recopilación de ensayos en el libro plantea una interesante y novedosa técnica de investigación empírica para observar y medir el grado de privatización y financiarización de los Estados modernos en materia de seguridad, represión y guerra. El argumento general alrededor de las CMP puede resultar como una categoría analítica muy versátil y explicativa para diversos procesos sociales de conflicto y violencia.
Por ejemplo, situar el crimen organizado en sus diversificados rubros y sectores: narcotráfico, trata de personas, contrabando, tráfico de productos ilícitos, entre otros, como una entidad empresarial, militar y financiera (CMP), facilita y clarifica muchas de las discusiones contemporáneas en torno a la supuesta cooptación de las fuerzas del orden público y su fantasmagórica reconvención en un “narco-Estado” (Ornelas, 2023). Es cierto que la presencia del crimen organizado afecta e interfiere en los procesos democráticos burgueses y algunas actividades económicas legales. Sin embargo, apenas se comienzan a concebir los espacios de gobernanza criminal como estructuras institucionales que también promueven regímenes y órdenes sociales (Estrada Saavedra, 2025).
Con este argumento, la compilación de escritos en Las corporaciones militares y el gran negocio de la guerra se trata de una novedosa investigación que evidencia mucho del comportamiento concreto de la relación Estado-CMP. Asimismo, el argumento teórico promueve una reflexión crítica de los contornos bélicos del capitalismo del siglo XXI. El esfuerzo conjunto de años de trabajo se traduce en un sofisticado análisis interpretativo y contextual plasmado en cinco textos que dialogan entre sí. Se revela el grado, nivel e intensidad de la privatización de la seguridad en los países periféricos latinoamericanos y de las potencias militares.
En suma, es una obra donde se presentan los resultados de una profunda investigación documental con una sólida construcción de bases de datos alrededor de las CMP. Ahora bien, queda mucho por develar de las particularidades que subyacen a cada configuración y desarrollo histórico local, con sus singulares órdenes sociales y formas de reproducción de lo social. A partir de este libro, lo que no podrá pasarse por alto es que la guerra, en el siglo XXI, es un verdadero negocio.










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