Introducción
En México el 1 de octubre de 2024 Claudia Sheinbaum Pardo asumió la presidencia como primera mujer en ocupar este puesto. Además, al cierre del 2024, trece entidades son gobernadas por mujeres. Estos resultados muestran que la representación de las mujeres en la política mexicana dejó de ser una anomalía. La aprobación de la reforma conocida como “Paridad en Todo”, e implementada por primera vez en las elecciones de 2021, estableció que los partidos políticos tienen la obligación de postular candidatos y candidatas de acuerdo con el principio de paridad para que la boleta electoral refleje la composición de la población en México.
Mucho se ha discutido si esta legislación sobre inclusión paritaria, aprobada en el 2019, ha tenido algún efecto entre el electorado. Específicamente, si se ha registrado una reacción negativa -o backlash - particularmente entre personas con actitudes sexistas en el electorado mexicano. Algunas evidencias anecdótica existen, por ejemplo, aquella boleta que se hizo viral en las elecciones intermedias de 2021 en la que un votante se quejaba que solo había mujeres compitiendo para la gubernatura de su estado.1 Esto podría sugerir que un sector del electorado está descontenta e incómoda por la creciente participación de mujeres en el ámbito político.
En la primera sección del presente artículo discutimos los efectos de la legislación paritaria en México a partir de 2021. La segunda sección introduce los conceptos de sexismo hostil y sexismo benevolente, los cuales pueden tener un efecto en el electorado mexicano. En particular, exploramos si las actitudes sexistas tienen alguna relación con participar o no en la contienda; la decisión del voto según el género de las personas candidatas; el grado de satisfacción con las opciones que figuran en la boleta; y, en última instancia, con la democracia.
La tercera sección, puntualiza que la investigación está basada en los datos del Estudio Nacional Electoral de México (ENEM) realizado tanto en la elección intermedia de 2021 (Beltrán et al., 2023) como en la elección presidencial de 2024 (Beltrán et al., 2024). Específicamente, el ENEM 2021 se realizó en los estados de Tlaxcala y Zacatecas. En ambas entidades la mayoría de las candidaturas fueron encabezadas por mujeres de modo que se podría registrar algún tipo de reacción negativa en el electorado, sobre todo entre aquellos votantes que registren actitudes sexistas. En la encuesta postelectoral nacional, ENEM 2024, se examina igualmente si los votantes con actitudes sexistas registran una reacción negativa dado que las dos coaliciones principales en México -Sigamos Haciendo Historia (MORENA-Partido Verde-PT) y Fuerza y Corazón por México (PAN-PRI-PRD)- nominaron a dos candidatas mujeres a la Presidencia: Claudia Sheinbuam y Xochitl Gálvez, respectivamente.
La cuarta sección alude a la estrategia empírica de la investigación. Presentamos la batería de preguntas empleada para estimar las actitudes sexistas de los electores y cómo afectan su comportamiento electoral. La quinta sección reporta los hallazgos de este estudio. Encontramos que en los comicios de 2021 las personas con altos niveles de sexismo hostil tienen menor probabilidad de participar en las elecciones. No encontramos que haya relación estadística entre actitudes sexistas y votar por candidatos varones, tampoco entre sexismo y la satisfacción con las opciones que figuran en la boleta. En las elecciones de 2024, el sexismo también tiene una relación estadísticamente significativa con la participación electoral; específicamente, encontramos que las personas con mayor nivel de sexismo benevolente tiene menor probabilidad de acudir a las urnas. De manera interesante, las personas con bajos niveles de sexismo hostil se decantaron por el único candidato varón de la contienda: el candidato de Movimiento Ciudadano. La relación estadística es nula entre sexismo y satisfacción con la democracia. En la última sección analizamos las implicaciones de nuestro estudio y futuras líneas de investigación.
La legislación sobre inclusión paritaria
Históricamente hay una subrepresentación de las mujeres en la política. Por ejemplo, desde 1979 hasta 2019 solo nueve mujeres gobernaron algún estado del país. En las elecciones de 2018, nueve entidades renovaron dicho puesto, 48 candidaturas compitieron de las cuales once fueron mujeres (Instituto Nacional de las Mujeres, 2019). En el ámbito legislativo, a nivel federal, durante el periodo de 1988-1991, 59 escaños correspondieron a mujeres y de 2015-2018, 213 mujeres ocuparon el cargo. En la Cámara de Senadores en el periodo de 1988-1991, 10 mujeres y de 2015-2018, 42 mujeres. A nivel estatal, salvo excepciones, los hombres ocupan la mayoría de los curules. El incremento de mujeres en estos puestos alude, significativamente, a las leyes que obligan a las fuerzas políticas y partidos a colocar a mujeres en candidaturas (Hernández Trejo, 2017) y se refleje la composición demográfica del país.
Es preciso mencionar que la base de la democracia representativa es la participación de todos los ciudadanos, incluyendo a las mujeres en la toma de decisiones en el país (Cazarín Martínez, 2018). A partir de 1955 las mujeres tienen el derecho de votar en México. Desde entonces, fruto de la lucha de organizaciones feministas y de la labor de muchas mujeres se han registrado avances en la promoción de mujeres en distintos cargos (Instituto Nacional de las Mujeres, 2020). Un parteaguas fue la Reforma “Paridad en Todo” que se publicó el 6 de junio de 2019 en el Diario Oficial de la Federación (Decreto 06/06/2019). El objetivo de esta Reforma fue garantizar que la mitad de los cargos de toma de decisiones políticas sean ocupados por mujeres. La “Paridad en Todo” procuró la paridad en los tres niveles de gobierno -federal, estatal y municipal-, en los tres poderes -Ejecutivo, Legislativo y Judicial- y en los organismos autónomos; tanto para cargos por nombramiento como por elección popular. De modo que los partidos políticos tienen que postular a candidatos y candidatas de acuerdo con el principio de paridad. Esta reforma es integral, por lo tanto, los municipios con población indígena también deben seguir el principio de paridad al elegir a los y las representantes de ayuntamientos (Vázquez Correa, 2019). Esta Reforma se aplicó por primera vez en las campañas electorales de 2021-2022 .
La Tabla 1 muestra la gran presencia de mujeres en las elecciones para elegir gubernaturas en México en los procesos electorales de 2021, 2022, 2023 y 2024. En el primer ciclo electoral compitieron un total de 115 personas, de las cuales 54 fueron mujeres y 61 hombres; es decir, aproximadamente el 47 % de las candidaturas correspondieron a mujeres. En 2022, seis estados renovaron sus gubernaturas. En estas elecciones compitieron 13 mujeres y 14 hombres; dos de ellas fueron electas en Aguascalientes y Quintana Roo.
Tabla 1 Candidatos y candidatas a gubernaturas en la elección de 2021, 2022, 2023 y 2024
| Año de la elección | Estado | Número de candidatas | Número de candidatos | Total de candidatos/as | Gobernador/a electo/a | Partido, coalición y candidatura conjunta del ganador/a |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 2021 | Baja California | 3 | 4 | 7 | María del Pilar Ávila | MORENA-PT-PVEM |
| 2021 | Baja California Sur | 3 | 7 | 10 | Francisco Manuel Castro | MORENA-PT |
| 2021 | Campeche | 4 | 3 | 7 | Layda Sansores | MORENA-PT |
| 2021 | Chihuahua | 4 | 3 | 7 | María Eugenia Campos | PAN-PRD |
| 2021 | Colima | 5 | 2 | 7 | Índira Vizcaíno | MORENA-NA |
| 2021 | Guerrero | 4 | 4 | 8 | Evelyn Salgado | MORENA |
| 2021 | Michoacán | 1 | 6 | 7 | Alfredo Ramírez | MORENA-PT |
| 2021 | Nayarit | 4 | 4 | 8 | Miguel Ángel Navarro | MORENA-PT-PVEM-NA |
| 2021 | Nuevo León | 3 | 4 | 7 | Samuel García | MC |
| 2021 | Querétaro | 7 | 3 | 10 | Mauricio Kuri | PAN |
| 2021 | San Luis Potosí | 2 | 7 | 9 | José Ricardo Gallardo | PT-PVEM |
| 2021 | Sinaloa | 3 | 5 | 8 | Rúben Rocha | MORENA-PAS |
| 2021 | Sonora | 1 | 5 | 6 | Alfonzo Durazo | MORENA-PT-PVEM |
| 2021 | Tlaxcala | 6 | 1 | 7 | Lorena Cuéllar | MORENA-PT-PVEM-NA |
| 2021 | Zacatecas | 5 | 3 | 8 | David Monreal | MORENA-PT-PVEM-NA |
| 2022 | Aguascalientes | 5 | 0 | 5 | María Teresa Jiménez Esquivel | PAN-PRI-PRD |
| 2022 | Durango | 2 | 1 | 3 | Esteban Alejandro Villegas Villarreal | PAN-PRI-PRD |
| 2022 | Hidalgo | 1 | 3 | 4 | Julio Ramón Menchaca Salazar | PT-MORENA-NA |
| 2022 | Oaxaca | 2 | 5 | 7 | Salomón Jara Cruz | PT-PVEM-PUP-MORENA |
| 2022 | Quintana Roo | 3 | 2 | 5 | Maria Elena Hermelinda Lezama Espinosa | PVEM-PT-MORENA-FXMQROO |
| 2022 | Tamaulipas | 0 | 3 | 3 | Américo Villarreal Anaya | MORENA-PT-PVEM |
| 2023 | Coahuila | 0 | 4 | 4 | Manolo Jiménez Salinas | PAN-PRI-PRD |
| 2023 | Estado de México | 2 | 0 | 2 | Delfina Gómez Álvarez | MORENA-PT-PVEM |
| 2024 | Ciudad de México | 1 | 2 | 3 | Clara Brugada Molina | PVEM-PT-MORENA |
| 2024 | Chiapas | 2 | 1 | 3 | Oscar Eduardo Ramírez Aguilar | PVEM-PT-CHIAPAS UNIDO- MORE- NA-PODEMOS MOVER A CHIAPAS- PPCH-PES-RSP-FXMCHIAPAS |
| 2024 | Guanajuato | 3 | 0 | 3 | Libia Dennise García Muñoz Ledo | PAN-PRI-PRD |
| 2024 | Jalisco | 2 | 1 | 3 | Jesús Pablo Lemus Navarro | MC |
| 2024 | Morelos | 3 | 0 | 3 | Margarita González Saravia | PT-PVEM-MORENA-NA-PES-MAS |
| 2024 | Puebla | 0 | 3 | 3 | Alejandro Armeta Mier | PT-PVEM-MORENA-NA-FXMPUEBLA |
| 2024 | Tabasco | 2 | 2 | 4 | Javier May Rodríguez | PVEM-PT-MORENA |
| 2024 | Veracruz | 1 | 2 | 3 | Rocío Nahle García | PVEM-PT-MORENA-FXMVERACRUZ |
| 2024 | Yucatán | 2 | 2 | 4 | Joaquín Díaz Mena | PVEM-PT-MORENA |
En 2023 solo Coahuila y el Estado de México celebraron comicios. En Coahuila compitieron 4 hombres y en el Estado de México 2 mujeres. En el Estado de México las dos principales candidaturas fueron mujeres, de modo que el género de quien encabezaría la gubernatura prácticamente estuvo decidido previo a la jornada electoral. En 2024 se llevaron a cabo elecciones federales y locales. En el ámbito federal: presidencia de la República, 128 senadurías y 500 diputaciones. En el ámbito local: nueve gubernaturas, presidencias municipales, sindicaturas y regidurías. Para el cargo de gubernatura, compitieron 16 mujeres y 13 hombres, un total de 29 personas.
El efecto del sexismo hostil y benevolente en el comportamiento electoral
Previo a analizar el efecto de las actitudes sexistas en la participación electoral y el voto es importante mencionar que la literatura distingue varios tipos de sexismo. En este artículo analizamos el sexismo hostil y el sexismo benevolente. De acuerdo con Glick y Fiske (2001), el sexismo hostil busca preservar la dominación de los hombres sobre las mujeres y es expresado a través del resentimiento en contra de las mujeres que transgreden los roles de género tradicionales. Por lo mismo, quienes reportan actitudes sexistas hostiles expresan apatía hacia las mujeres que no aceptan esos roles tradicionales y consideran que las mujeres buscan usurpar el poder de los hombres y controlarlos mediante la sexualidad o la ideología feminista. El sexismo benevolente es una forma de sexismo más sutil que es expresado al poner en un pedestal a las mujeres que desempeñan roles de género tradicionales. En ese sentido, el sexismo benevolente idealiza a las mujeres como criaturas hermosas y puras pero, al mismo tiempo, las considera delicadas y débiles, como alguien que necesita de la protección masculina (Glick y Fiske, 2001). Si bien es cierto que la noción de sexismo benevolente ha sido recientemente objeto de algunas críticas (e.g. los roles tradicionales de la mujer pueden ser producto de contextos culturales)2 en este artículo seguimos la literatura de opinión pública y comportamiento del votante (Banda y Cassese, 2021; Cassese y Barnes, 2019; Kam y Archer, 2021; Mahler et al., 2024; Winter, 2023, entre otros) que identifica que las personas que son sexistas benevolente son aquellas que defienden que la mujer debe tener un rol tradicional en la sociedad-que deben quedarse en los hogares cuidando a sus hijos- y que deben ser protegidos por los hombres dado que, desde su punto de vista, las mujeres son débiles y no pueden protegerse a sí mismas.
Las reformas para promover la participación política de mujeres se han dado en distintos países de Latinoamérica. A partir de 1991, once países latinoamericanos han adoptado el mecanismo de cuotas de género para las candidaturas en elecciones nacionales (Htun, 2005). De acuerdo con Reyes-Housholder (2018), pese al machismo y las profundas desigualdades de género, América Latina es la región que encabeza la elección democrática de presidentas. En este marco, es importante examinar si las actitudes sexistas hostiles y benevolentes de los votantes tuvieron algún efecto en las elecciones de 2021 y 2024 en México.
La mayoría de las investigaciones sobre actitudes sexistas y elecciones analizan el caso de Estados Unidos. Hay escasa literatura que estudia países de Latinoamérica. De los artículos publicados, por ejemplo, Setzler (2021) examina la campaña de 2018 en Brasil. Uno de sus hallazgos es que la identificación partidista y la ideología desempeñaron un papel central en el voto a Bolsonaro, cuestiones como una postura ambivalente a la democracia y actitudes que denigran a las mujeres y a minorías sexuales tuvieron un papel secundario. En otro artículo, Batista Pereira (2021) estudia el caso de Brasil y México sobre si las mujeres en cargos políticos tienen más probabilidades que los hombres en recibir represalias por escándalos de corrupción. En general, los resultados sugieren que la reacción diferenciada en función del género, contra los titulares del cargo, depende de factores individuales y contextuales.
Referente a la participación electoral y actitudes sexistas, Banda y Cassese (2021) analizaron el proceso electoral de 2016 en Estados Unidos y encontraron que aquellos demócratas con una posición conservadora en temas de género y raza reportaron menor probabilidad de participar en las elecciones. Mientras que los republicanos con perspectivas más liberales en esos asuntos no se vio afectada en gran medida. Mahler et al. (2024) también muestran que aquellas personas con actitudes sexistas hacia las mujeres en la política, y un alto grado de identificación con el Partido Demócrata, tenían menos probabilidades de participar en la contienda de 2016. En esta misma línea, Kam y Archer (2021) sugirieron que, en las elecciones intermedias de 2018, el sexismo fue una variable que afectó la participación electoral de manera diferenciada según la identificación partidista.
De acuerdo con la literatura citada y las definiciones de sexismo hostil y benevolente, la primera hipótesis de esta investigación es:
HI: A mayores niveles de sexismo tanto hostil como benevolente, menor participación en una elección donde hay muchas candidatas mujeres en la boleta electoral.
Para ambos tipos de actitudes sexistas -hostiles y benevolentes- la expectativa teórica es la misma, solo que operan con mecanismos distintos. Por un lado, los votantes con actitudes sexistas hostiles se oponen a que las mujeres ocupen posiciones de liderazgo y toma de decisiones. Por otro lado, los votantes con actitudes sexistas benevolentes expresan incomodidad ante la presencia de mujeres en puestos que no se alinean con el papel de género tradicional. En cualquier caso, dado el alto nivel de sexismo, esos votantes tienen mayor probabilidad de no participar en las elecciones dada la alta presencia de mujeres en la boleta electoral.
En relación con las actitudes sexistas y la intención de voto, Cassese y Barnes (2019) sostienen que, en las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos, el electorado con altos valores en la escala de actitudes sexistas hostiles mostró una mayor probabilidad de apoyar la candidatura de Donald Trump y al Partido Republicano. Referente a las elecciones intermedias de 2016, Winter (2023), argumenta que los votantes - de ambos partidos- con altos niveles de sexismo hostil eran más propensos a votar a favor de los hombres y en contra de las mujeres. En el caso del sexismo benevolente, Winter, encuentra un efecto mínimo o nulo en la intención de voto para elegir representantes en el Congreso. Tanto en las elecciones de 2016 como de 2018, los problemas de acoso y agresión sexual cobraron especial importancia en esas elecciones en Estados Unidos.
En consideración a lo expuesto, la segunda hipótesis que esta investigación propone es:
H2: A mayores niveles de sexismo tanto hostil como benevolente, tendrán mayor probabilidad de votar por los candidatos varones en la boleta electoral.
Estas expectativas pueden cobrar mayor relevancia si el sexismo es un tema politizado en la campaña (como en el caso de las elecciones en 2016 y 2018 de Estados Unidos). Supongamos que un candidato recibe denuncias de género, podríamos esperar que las personas con bajos niveles de sexismo que se identifiquen con el partido del acusado opten por no votar o decidan votar por otro candidato/a. En cambio, las personas con altos niveles de sexismo apoyaran a su partido y al candidato sin importarle que tenga denuncias en su contra. Si las personas sexistas tienen su identificación partidista débil pueden decidir apoyar a otro partido con tal de que no gane una mujer.
Además, resulta novedoso ver en una boleta electoral mayoritariamente a mujeres, de tal forma, el electorado sexista puede sentirse insatisfecho. El tercer tema que este artículo discute es el efecto de las actitudes sexistas y el nivel de satisfacción tanto con las opciones que figuran en la boleta como con la democracia en general. La expectativa teórica es que los votantes con altos niveles de sexismo hostil no se sientan representados por las opciones que hay en la boleta electoral ni con la democracia. Debido a que si bien pueden escoger por quién votar, muchas de las opciones que figuran en la boleta -desde su punto de vista- conllevan una transgresión a los roles de género tradicionales. Este tipo de votantes también pueden percibir como una amenaza el hecho de que una mujer llegue al poder, pues ésta podría controlarlos mediante la ideología feminista. Por lo mismo, es posible intuir que estos votantes se sientan insatisfechos con la democracia; pues este sistema político permite que las mujeres asuman puestos de liderazgo e influyan en las decisiones del país. Así la tercera hipótesis que examina esta investigación es:
H3: A mayores niveles de sexismo hostil, la percepción que el sistema político te representa así como la satisfacción con la democracia es menor en una elección donde hay muchas candidatas mujeres en la boleta electoral.
Para el caso de los votantes con actitudes sexistas benevolentes la direccionalidad de la hipótesis no es clara. Intuimos que la dirección es positiva si las mujeres candidatas están cobijadas por hombres. La dirección es negativa si las mujeres no son respaldadas y avaladas por hombres pertenecientes a la clase política. En este sentido, Winter (2023) sostiene que los sexistas benévolos prefieren que la persona candidata tenga un estilo de liderazgo masculino (alguien fuerte y decisivo) y los que tienen un bajo nivel de sexismo benévolo prefieren un estilo de liderazgo femenino (alguien que coopera y colabora), independientemente del sexo de la persona candidata. De modo que quizá el género de la persona candidata no es particularmente relevante para este último caso.
Actitudes sexistas en México: elecciones a la gubernatura (2021) y presidencia de la República (2024)
México es un caso en el que el sexismo puede jugar un papel relevante no solo debido a la reciente legislación paritaria, sino también por la alta polarización entre los partidos políticos y en la opinión pública. Por ejemplo, en otros países, el sexismo ha sido un factor que incrementa la polarización, particularmente, la polarización afectiva en el electorado. Las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos representan un ejemplo de una reacción cultural impulsada por agravios identitarios (Mutz, 2018). Con sus comentarios racistas y sexistas durante la campaña, Donald Trump activó agravios latentes en el electorado, particularmente basados en el sexismo (Valentino et al., 2018), el resentimiento racial (Sides et al., 2018) y la identidad blanca (Jardina, 2019).
En América Latina, la polarización afectiva estructura crecientemente los sistemas de partido (Samuels y Zucco, 2018; Meléndez, 2022). En Brasil, la victoria de Bolsonaro de 2018 se basó en un fuerte sentimiento anti-petista (rechazo al Partido de los Trabajadores, Samuels y Zucco 2018), así como en un profundo desencanto con las instituciones políticas en medio de escándalos de corrupción que involucraron a los principales partidos. Bolsonaro logró movilizar a los votantes anti-PT (Amaral, 2020) al apoyarse en una retórica conservadora radical tanto en temas de género como raciales (Renno, 2020) y que generó una polarización demográfica (Layton et al. 2021).
En México, la victoria de Andrés Manuel López Obrador no se explica por un cambio ideológico del electorado, sino por la polarización afectiva del electorado, particularmente una identidad partidista negativa en contra de los partidos tradicionales en México, el PAN y el PRI (Castro Cornejo, 2023). Durante la presidencia de López Obrador, hay evidencia que sugiere que la polarización ha aumentado, sustentada también en diferencias de clase social (Montfort, 2021) como bienestar, educación o ingreso. Dado que el legado y la continuidad del lopezobradorismo (y, de manera más general, la 4T, como el Presidente López Obrador identifica a su movimiento) recayó en una candidata mujer, Claudia Sheinbaum, es posible que la polarización también pueda sustentarse en variables de género y sexismo.
El Estudio Nacional Electoral de México (ENEM) 2021 incluyó en sus dos últimas encuestas preguntas que buscan medir las actitudes sexistas en el electorado. El ENEM 2021 realizó una sobremuestra en los estados de Tlaxcala y Zacatecas, entidades en la que los partidos políticos nominaron mayoritariamente a mujeres para la gubernatura del estado. El ENEM 2024 levantó una encuesta postelectoral en el contexto de la elección presidencial.
Dado que la elección de la gubernatura en Tlaxcala seis de las siete candidaturas fueron encabezadas por mujeres, se esperaría que quienes cuentan con alto nivel de actitudes sexistas hostiles tuvieran menor probabilidad de participar en la elección, menor satisfacción con las opciones políticas en la boleta electoral y una probabilidad mayor de votar por los candidatos varones. En estos comicios no se registraron escándalos por acoso o abuso sexual. En Zacatecas compitieron por la gubernatura cinco mujeres y tres hombres. El tema de acoso estuvo latente en estos comicios, específicamente tres de las candidatas a este puesto, formalizaron una queja contra el abanderado de Morena, David Montreal, por violencia de género (Medina, 2021; Yáñez, 2021; Espinosa, 2021). La expectativa es que aquellos con altos niveles de actitudes sexistas tengan una menor probabilidad de participar en las elecciones, mayor probabilidad de votar por varones y se sientan menos satisfechos con las opciones que figuran en la papeleta.
En términos de la elección presidencial, la elección de 2024 es considerada como un hito histórico, pues las principales fuerzas políticas del país nominaron a mujeres para contender por la presidencia. En coalición, Morena, PT y PVEM, designaron a Claudia Sheinbaum como su abanderada, mientras que el PAN, PRI y PRD seleccionaron a Xóchitl Gálvez. El tercer participante fue Jorge Álvarez Maynez por Movimiento Ciudadano (MC). Si bien la configuración de las coaliciones partidistas dificulta posicionarlas en un espectro ideológico es posible sostener que tanto la izquierda como la derecha postularon a mujeres. Maynez, que se presentó como la tercera vía, hizo propuestas de corte progresista en temas de género así como de redistribución económica. Es importante mencionar que distintas encuestas, durante toda la campaña, pronosticaron que una mujer ganaría las elecciones y la puntera a lo largo del proceso electoral fue Sheinbaum.
Estrategia empírica
Como se refirió anteriormente, el Estudio Nacional Electoral de México (ENEM) incluyó en sus dos últimas encuestas preguntas que buscan mediar las actitudes sexistas en el electorado. Primero, el ENEM 2021 realizó una sobremuestra en los estados de Tlaxcala y Zacatecas, entidades en la que los partidos políticos nominaron mayoritariamente a mujeres para la gubernatura del estado. El ENEM 2021 es una encuesta postelectoral en vivienda la cual se realizó entre el 14 y 21 de junio, días después de la elección intermedia de 2021 (550 entrevistas en Tlaxcala y 550 en Zacatecas).
Específicamente, se incluyeron dos baterías de preguntas que buscan medir las actitudes de los entrevistados tanto en la dimensión de sexismo hostil como benevolente. Por ejemplo, la Tabla 1 reporta las actitudes sexistas hostiles en las que, si bien no es una mayoría del electorado, hay porcentajes no menores que considera que “las mujeres buscan favores especiales bajo el disfraz de la ‘igualdad’” (46 %), “las mujeres causan más problemas del que resuelvan cuando se quejan de que no las toman en cuenta” (46 %), “las mujeres exageran los problemas que en tienen en su lugar de trabajo” (39 %), y que “las mujeres no buscan la igualdad sino ganar poder para controlar a los hombres”(29%).
Tabla 1 Sexismo Hostil en Tlaxcala y Zacatecas (2021)
| De acuerdo | Algo de acuerdo (espontánea) | Algo en desacuerdo (espontánea) | En desacuerdo | |
|---|---|---|---|---|
| Muchas mujeres buscan favores especiales, como políticas de contratación laboral, que buscan favorecer a las mujeres sobre los hombres bajo el disfraz de la igualdad. | 42 | 4 | 1 | 51 |
| Cuando las mujeres se quejan que no las toman en cuenta, las mujeres causan más problemas de los que resuelven. | 40 | 6 | 2 | 50 |
| Las mujeres exageran los problemas que tienen en su lugar de trabajo. | 32 | 7 | 3 | 55 |
| Las mujeres no buscan la igualdad sino ganar poder para controlar a los hombres. | 27 | 2 | 2 | 68 |
La batería que se reporta en la Tabla 2 se enfoca en el sexismo benevolente del electorado, el cual ve a la mujer como un sujeto al que hay que proteger y cuidar. Este tipo de sexismo está bastante generalizado en la opinión pública. Por ejemplo, una mayoría de los entrevistados considera que “las mujeres deben ser protegidas por los hombres” (77%), que “las mujeres, comparadas con los hombres, tienen una mayor sensibilidad” (77%), que “en caso de emergencia, las mujeres deben ser rescatadas primero” (71%), que “los hombres deben proveer económicamente a las mujeres” (68%), y que “la mayoría de las mujeres tienen una inocencia que pocos hombres poseen” (63%).
Tabla 2 Sexismo Benevolente en Tlaxcala y Zacatecas (2021)
| De acuerdo | Algo de acuerdo (espontánea) | Algo en desacuerdo (espontánea) | En desacuerdo | |
|---|---|---|---|---|
| Las mujeres deben ser protegidas por los hombres | 73 | 4 | 1 | 21 |
| Las mujeres, comparadas con los hombres, tienen una mayor sensibilidad | 71 | 3 | 1 | 23 |
| En caso de un desastre o emergencia, las mujeres deben ser rescatadas primero. | 67 | 4 | 2 | 26 |
| Los hombres deben proveer económicamente a las mujeres que forman parte de su vida | 62 | 6 | 1 | 31 |
| La mayoría de las mujeres tienen una inocencia que pocos hombres poseen | 59 | 4 | 2 | 33 |
Para analizar las actitudes sexistas benevolentes como hostiles, se creó un índice aditivo para cada tipo de sexismo que va del 0 al 1. En la siguiente sección se evaluará el efecto del sexismo en tres variables dependientes: 1) si el entrevistado fue a votar, 2) si votó por el candidato varón en el contexto de una boleta de mayoría de candidatas mujeres, y 3) si reporta estar satisfecho con las opciones de la boleta electoral. Todos los modelos que se reportan en la sección de resultados incluirán variables de control para estar seguros que las actitudes sexistas y no terceras variables son las que explican la variación de la variable dependiente: identificación partidista, nivel de escolaridad, ingreso, edad y género.
En el ENEM 2024 también se incluyeron preguntas para estimar las actitudes sexistas del electorado. El ENEM 2024 es una encuesta nacional postelectoral en vivienda la cual se realizó entre el 22 de junio y el 3 de julio, días después de la elección presidencial de 2024. La encuesta contó con 2,700 entrevistas divididos en tres módulos de 900 entrevistas cada uno. Las preguntas sobre sexismo benevolente y hostil se incluyeron en el módulo 3 del cuestionario (900 entrevistas a nivel nacional).
En la Tabla 3 se reportan las preguntas que formaron parte del ENEM 2024. En términos del sexismo hostil, destaca que una mayoría del electorado mexicano considera que “las leyes para aumentar la presencia de las mujeres en política han ido demasiado lejos” (56%) y un tercio piensa que “las mujeres no buscan la igualdad sino ganar poder para controlar a los hombres” (31%). Además, en términos de sexismo benevolente, una mayoría de los votantes en México considera que “los hombres deben proveer económicamente a las mujeres que forman parte de su vida” (68%) y que “las mujeres deben ser protegidas por los hombres” (78%).
Tabla 3 Sexismo hostil y sexismo benevolente a nivel nacional (2024)
| De acuerdo | Algo de acuerdo (espontánea) | Algo en desacuerdo (espontánea) | En desacuerdo | |
|---|---|---|---|---|
| Los hombres deben proveer económicamente a las mujeres que forman parte de su vida | 59 | 9 | 4 | 27 |
| Las mujeres deben ser protegidas por los hombres | 71 | 7 | 2 | 19 |
| Las leyes para aumentar la presencia de las mujeres en política han ido demasiado lejos | 51 | 5 | 4 | 35 |
| Las mujeres no buscan la igualdad sino ganar poder para controlar a los hombres. | 25 | 6 | 4 | 62 |
Para analizar las actitudes sexistas benevolentes y hostiles, también se creó un índice aditivo para cada tipo de sexismo que va del 0 al 1. En la siguiente sección se analiza el efecto de estas variables en tres variables dependientes: 1) si fue a votar el día de las elecciones, 2) si votó por el candidato varón en un contexto de una boleta electoral con mayoría de mujeres, y 3) si el entrevistado expresa satisfacción con la democracia. Los modelos que se reportan a continuación también incluyen variables de control como identificación partidista, orientación ideológica izquierda-derecha, nivel de escolaridad, ingreso, tipo de sección electoral (urbana, rural o mixta), edad y género.
Resultados
En está sección reportamos los resultados tanto del ENEM 2021 como el ENEM 2024. En primer lugar, en la Tabla 4, reportamos la relación entre las actitudes de los votantes y las tres variables dependientes de este estudio en Zacatecas y Tlaxcala. Es necesario resaltar que las observaciones tanto de Zacatecas como Tlaxcala son analizadas en su conjunto para tener suficientes observaciones para estudiar a los votantes a lo largo de distintos niveles de sexismo hostil y benevolente (0: bajo niveles de sexismo, 1: muy alto nivel). Sin embargo, en cada modelo se controla por el estado al que pertenecen los votantes para que los efectos que se registran en los modelos de regresión no se expliquen por vivir en algún estado en particular.
Tabla 4 Elecciones a la gubernatura en Zacatecas y Tlaxcala (2021)
| (1) | (2) | (3) | |
|---|---|---|---|
| Participación en la elección (0/1) | Voto por el candidato varón (0/1) | Satisfacción con opciones de la boleta (1-4) | |
| Sexismo benevolente (ÍNDICE) | 0.55 | -0.11 | -0.07 |
| (0.33) | (0.55) | (0.16) | |
| Sexismo hostil (ÍNDICE) | -0.59** | 0.25 | 0.13 |
| (0.28) | (0.45) | (0.13) | |
| Educación (Base = Ninguna/Primaria) | |||
| - Secundaria | 0.73** | -0.07 | -0.30 |
| (0.33) | (0.49) | (0.16) | |
| - Preparatoria | 0.97** | 0.51 | -0.44** |
| (0.38) | (0.57) | (0.18) | |
| - Universidad | 1.17*** | 0.31 | -0.66*** |
| (0.41) | (0.62) | (0.19) | |
| Ingreso | -0.02 | 0.09 | 0.01 |
| (0.08) | (0.13) | (0.04) | |
| Edad | 0.04*** | 0.01 | -0.01*** |
| (0.01) | (0.01) | (0.00) | |
| Género (Base=Mujer) | 0.11 | -0.40 | -0.01 |
| (0.19) | (0.29) | (0.09) | |
| Tiene alguna identificación partidista | 0.21 | -0.55** | 0.20** |
| (0.17) | (0.26) | (0.08) | |
| Religión (Base=Católico) | |||
| - Evangelico | -0.07 | 0.37 | -0.30** |
| (0.27) | (0.44) | (0.12) | |
| Sin religión | -0.60 | -0.24 | -0.17 |
| (0.33) | (0.73) | (0.18) | |
| Estado (Base=Zacatecas) | -0.34** | 4.12*** | -0.10 |
| (0.17) | (0.36) | (0.08) | |
| Constant | -1.15 | -3.54*** | 3.70*** |
| (0.61) | (1.02) | (0.30) | |
| Observations | 849 | 548 | 623 |
| R-squared | 0.05 | 0.04 | 0.06 |
Significancia Estadística: p<0.01 ***; p<0.05 **
Como se observa en la Tabla 4, el sexismo incide en la participación electoral pero no en la votación por candidatos varones-en una boleta con mayoría de mujeres-o en la satisfacción reportada en torno a las opciones electorales. En la primera columna se reporta que hay una relación negativa entre tener actitudes sexistas hostiles e ir a votar (p<0.05). En otras palabras, a mayor sexismo hostil, menor probabilidad de participar en las elecciones a la gubernatura, en las cuales la mayoría de las candidaturas eran lideradas por mujeres (en Tlaxcala, seis de las siete candidaturas fueron mujeres, en Zacatecas, cinco de las ocho candidaturas). Esto significa que hay menor participación entre los votantes con un rechazo explícito a la participación de la mujer en la esfera pública, lo cual fue posiblemente exacerbado por la presencia mayoritaria de mujeres en la boleta electoral. Y ante esta mayoría de mujeres participando en la elección para la gubernatura, se generó un efecto electoral entre aquellos votantes que buscan preservar la dominación de los hombres sobre las mujeres (sexismo hostil): una menor participación en las elecciones.
En contraparte, no se registra una relación estadística significativa entre el sexismo benevolente y la participación en las elecciones. Como es de esperarse, consistente con teorías socioeconómicas sobre la participación, la edad y la escolaridad también son predictores de la participación electoral: a mayor edad y a mayor escolaridad, mayor probabilidad de participar en las elecciones (p<0.05). Como se puede ver en la columna 2 y 3 de la Tabla 4, no hay relación estadística entre las actitudes sexistas y el voto por candidatos varones y la satisfacción de los votantes con las opciones en la boleta electoral en la elección de las gubernaturas.
En la Gráfica 1 se reporta el efecto sustantivo tanto del sexismo hostil como de la educación y la edad en la participación en las elecciones. Por ejemplo, los votantes que reportan bajos niveles de sexismo hostil, tienen una probabilidad de participar en las elecciones del 77 %. Pero un votante con muy altos niveles de sexismo hostil, tiene una probabilidad de votar de 67 %. Además, como se puede apreciar, los votantes universitarios tienen una mayor probabilidad de participar (81 %) el día de la jornada electoral comparado con los votantes sin educación/educación primaria (68 %, p<0.01). Los votantes de 18 años tienen una probabilidad de votar de 60 %, mientras que alguien de 65 años de edad tiene una probabilidad de 86 %.
Ahora bien, en la Tabla 5 se analiza la relación entre las actitudes sexistas de los votantes y las variables dependientes de este estudio pero en la elección presidencial de 2024. Como se observa en la Tabla 5, el sexismo incide de nueva cuenta en la participación electoral pero no en la satisfacción con la democracia. Además, el sexismo influye en la probabilidad de votar por el único candidato varón en la elección presidencial de 2024, aunque no necesariamente por las razones esperadas en este estudio.
Tabla 5 Elecciones presidenciales (2024)
| (1) Participación en la elección (0/1) | (2) Voto por el candidato varón (0/1) | (3) Satisfacción con la democracia (1-4) | |
|---|---|---|---|
| Sexismo benevolente (ÍNDICE) | -0.68** | -0.66 | 0.11 |
| (0.30) | (0.52) | (0.09) | |
| Sexismo Hostil (ÍNDICE) | 0.00 | -1.42** | -0.02 |
| (0.27) | (0.59) | (0.08) | |
| Educación (Base = Sin Educación/Primaria) | |||
| - Secundaria | 0.28 | -1.14 | 0.12 |
| (0.27) | (0.70) | (0.09) | |
| - Preparatoria | 0.51 | -0.09 | 0.12 |
| (0.30) | (0.64) | (0.09) | |
| - Universidad | 1.53*** | -0.61 | -0.04 |
| (0.34) | (0.67) | (0.10) | |
| Nivel de Ingreso | 0.09 | 0.35** | 0.05 |
| (0.09) | (0.15) | (0.03) | |
| Edad | 0.05*** | -0.02 | 0.00 |
| (0.01) | (0.01) | (0.00) | |
| Género (Base=Mujer) | 0.28 | 0.53 | -0.06 |
| (0.20) | (0.39) | (0.06) | |
| Tiene alguna identificación partidista | 1.01*** | -0.71** | 0.08 |
| (0.19) | (0.36) | (0.06) | |
| Ideología izquierda-derecha | 0.04 | -0.09 | 0.00 |
| (0.03) | (0.06) | (0.01) | |
| Religión (Base=Católico) | |||
| - Evangelical | -0.24 | 1.42*** | -0.01 |
| (0.26) | (0.41) | (0.08) | |
| - Sin religión | -0.18 | -0.47 | -0.23** |
| (0.27) | (0.58) | (0.09) | |
| Sección electoral (Base=Urbana) | |||
| - Rural | 0.60 | -0.99 | 0.43 |
| (0.31) | (0.66) | (0.33) | |
| - Mixta | 0.19 | -1.68** | 0.31 |
| (0.25) | (0.85) | (0.29) | |
| Constant | -2.20*** | -0.26 | 1.98*** |
| (0.57) | (1.08) | (0.17) | |
| Observations | 734 | 536 | 713 |
| R-squared | 0.14 | 0.20 | 0.03 |
Significancia Estadística: p<0.01 ***; p<0.05 **
Como se observa en la columna 1, hay una relación negativa entre el sexismo y la participación electoral (p<0.01), pero no el sexismo hostil como en las elecciones de gubernaturas, sino en este caso, el sexismo benevolente. En otras palabras, a mayores niveles de sexismo benevolente, menor participación en las elecciones presidenciales. Esto quiere decir que muchos votantes que consideran que las mujeres deben preservar sus roles tradicionales en la sociedad rechazaron participar en una elección donde las dos principales candidatas eran mujeres: Claudia Sheinbaum y Xochitl Gálvez. Seguramente motivados por una creencia conservadora sobre el rol de la mujer de la sociedad, rechazaron participar en una elección en la cual alguna de las dos mujeres candidatas serían elegidas para el cargo más importante del país, lo que es inconsistente con el sexismo benevolente. Como en los modelos de las gubernaturas de Tlaxcala y Zacatecas, también la educación y la edad son predictores de la participación. Además, los votantes con identificación partidista también tienen una mayor probabilidad de ir a votar.
En la Gráfica 2 se puede visualizar la relación entre sexismo benevolente y participación en las elecciones presidenciales. Los votantes con muy bajos niveles de sexismo benevolente tiene una probabilidad del 80 % de participar en las elecciones, mientras que los votantes con altos niveles de sexismo benevolente la probabilidad baja a 69 %. En el caso del partidismo, los votantes que se identifican con un partido político tienen una probabilidad de votar de 79 %, mientras que los votantes independientes de 61 %. En términos de edad y educación se observa el mismo patrón que en las elecciones de gubernaturas: a mayor edad y altos niveles de educación, mayor participación.
De manera interesante, el sexismo hostil se asocia con el voto por el candidato varón que participó de los candidatos como se muestra en la columna 2, pero es una relación negativa (p<0.01), la cual se observa en la Gráfica 3. Entre votantes con mayores niveles de sexismo hostil, Jorge Álvarez Maynez, candidato de MC, recibió solo el 4 % de los votos, pero entre votantes con menores niveles de sexismo recibió 12 %. Si bien la expectativa de este estudio era que podría aumentar el voto por candidatos varones a medida que aumentaran los niveles de seximo hostil, en realidad, aumenta conforme disminuyen los niveles de sexismo hostil. Una explicación es que su candidatura se caracterizó por defender posturas progresistas tanto en temas económicos como socioculturales, lo cual seguramente le permitió obtener el apoyo de los votantes con menor nivel de sexismo hostil; es decir, los votantes más progresistas en temas de género. Esta relación es significativa aún cuando se controla por la identificación ideológica de los votantes en la escala izquierda-derecha. Finalmente, los votantes independientes, con mayor ingreso, y que viven en zonas urbanas, también se decantaron más por el candidato de MC en la elección presidencial de 2024.
Conclusiones
En México las mujeres históricamente han estado subrepresentadas en la política. La Reforma conocida como “Paridad en Todo” es un avance importante en la materia, la cual se implementó por primera vez en las elecciones intermedias de 2021. En el marco de las candidaturas paritarias examinamos las reacciones del electorado tanto en 2021 como en 2024, según su grado de sexismo (hostil y benevolente). Analizamos tres variables: 1) presentarse a las urnas; 2) voto por el candidato varón; y 3) satisfacción con las opciones de la boleta y con la democracia.
En las elecciones intermedias los hallazgos fueron los siguientes: los sexistas hostiles tienen una menor probabilidad de participar, pero la relación no es significativa para los sexistas benévolos. De modo que la primera hipótesis se cumple de manera parcial. Otros predictores significativos son el grupo etario y el grado de escolaridad. La segunda y tercera hipótesis no se cumplen. Es decir, no hallamos relación entre altos niveles de sexismo para decantarse por varones, especialmente en una contienda donde la mayoría de quienes compiten son mujeres. Asimismo, hay nula relación entre los muy sexistas y la satisfacción con las opciones que figuran en la papeleta.
En las elecciones de 2024 también vemos un efecto en la participación electoral. Los sexistas benevolentes tienen una menor probabilidad de participar en las elecciones; esta relación no opera para los hostiles. En ese sentido, la primera hipótesis se cumple parcialmente. Otras variables significativas son la edad, nivel de escolaridad y el partidismo. Contrario a nuestras expectativas, encontramos que las personas con bajos niveles de sexismo hostil se decantaron por Jorge Álvarez Maynez, único hombre en la contienda. De modo que carecemos de evidencia para sostener la segunda hipótesis. Este último hallazgo podría sugerir que si bien la presencia de una mayoría de mujeres en la boleta electoral afecta el comportamiento de los votantes con alto nivel de sexismo, también hay otros efectos electorales que no son producto de la representación simbólica de las mujeres en la política sino consecuencia de la agenda de género que las diferentes candidaturas defiendan en campaña. En otras palabras, dada la posición progresista en distintos temas del candidato de MC -en temas de género, pero también en otros temas socioculturales y económicos- los votantes que rechazan el sexismo hostil y defienden la igualdad de las mujeres en la sociedad, se decantaron por ese candidato independientemente de su género. Futuros estudios deberán analizar cómo interactúan el género de los candidatos y sus agendas programáticas en la forma como influyen en las decisiones de los votantes.
No hallamos relación entre tener altos grados de sexismo y estar insatisfecho con la democracia; por tanto, tampoco se cumple la última hipótesis. Una explicación alternativa es que mientras haya una mayoría de hombres en puestos de poder o que puedan influir en las decisiones, no se genera una insatisfacción significativa con el sistema político entre las personas con sexismo alto -independientemente que las dos candidatas presidenciales de las principales coaliciones hayan sido mujeres. De modo que aunque una mujer sea presidenta, no hay necesariamente una amenaza al status quo masculino tradicional.
Esta investigación tiene algunas limitaciones. En primer lugar, no explora bajo qué condiciones el sexismo benevolente u hostil se activan. Dado que encontramos que el hostil desincentiva la participación en las elecciones intermedias y el benevolente en las presidenciales, sería importante que futuras investigaciones estudien a profundidad la activación de los distintos tipos de sexismo. En segundo lugar, este artículo únicamente examina las actitudes sexistas y el efecto que tiene según el género de las y los candidatos; deja de lado cuestiones de género como el estilo de liderazgo asociados a una figura masculina y a una femenina. Comprender cómo operan estos estilos en los perfiles de cada candidatura -estilo más masculino o femenino, independientemente del género- podría esclarecer el mecanismo por el cuál opera el sexismo.










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