Introducción
Debido al deterioro ambiental y cambio climático, los viveros que propagan especies forestales son cada vez más importantes porque proveen plantas para la restauración de ecosistemas, establecimiento de plantaciones forestales comerciales (PFC), dasonomía urbana o sistemas agroforestales, que contribuyen a mitigar los problemas ecológicos (Dilaver et al. 2015). Se ha demostrado que conforme se mejoren las técnicas de cultivo y se incremente la calidad de la planta, las tasas de supervivencia y crecimiento de las PFC se incrementa, lo que contribuye a disminuir el deterioro de los ecosistemas forestales (Paz et al. 2023).
Durante la etapa de vivero, las plantas deben desarrollar los atributos morfológicos y fisiológicos necesarios para garantizar su establecimiento en ambientes específicos, lo que incrementa sus probabilidades de supervivencia y desarrollo en campo. Para lograr un establecimiento exitoso, es fundamental considerar el concepto de calidad de planta. Un árbol que aparenta estar sano en su parte aérea no necesariamente cuenta con un sistema radical vigoroso o adecuado, y este desequilibrio puede traducirse en baja tasa de supervivencia, especialmente bajo condiciones ambientales adversas (Martínez-Nevárez et al. 2023). Una planta de calidad cumple con los objetivos de su establecimiento en campo y puede establecerse en el lugar y desarrollarse acorde a las condiciones climáticas y edáficas del sitio de plantación. Además, de tener las características genéticas del germoplasma y de las técnicas utilizadas para su reproducción en vivero, donde las prácticas de manejo influyen directamente en su calidad, que se determina con base a cualidades morfológicas como diámetro basal, altura total o biomasa verde total, fisiológicas como crecimiento, desarrollo o tasa fotosintética y de índices como esbeltez, de calidad de Dickson o de lignificación (Sáenz-Reyes et al. 2019).
Las plantas son entes vivientes y su calidad puede afectarse por el estrés inducido en la etapa de cultivo, cosecha, empacado, clasificación, manejo, poda, almacenamiento, transporte y plantación (Escobar-Alonso y Rodríguez-Trejo 2019). La calidad de planta se refiere a las características genéticas expresadas a través de particularidades morfológicas y fisiológicas apropiadas para sobrevivir y crecer satisfactoriamente bajo las condiciones del sitio de establecimiento (plasticidad), y son un indicio de la productividad de los individuos (Chávez-García et al. 2022, Soto et al. 2025). Los estudios revisados emplean parámetros morfológicos como indicadores de calidad de planta debido a la facilidad de su determinación; los índices fisiológicos presentan mayor dificultad porque se ocupan equipos e instrumentos especializados, en adición, se necesita personal capacitado y capital para cubrir los costos (Escobar-Alonso y Rodríguez-Trejo 2019).
La supervivencia de una plantación forestal depende de múltiples factores, entre ellos, el origen y plasticidad del germoplasma utilizado (Chávez-García et al. 2022, Soto et al. 2025), tipo de manejo en vivero, o las labores culturales aplicadas (Barrera-Ramírez et al. 2021), que en su conjunto determinan la calidad de planta propagada (Sáenz-Reyes et al. 2019); mientras que, en campo se puede considerar la preparación del terreno, época de plantación adecuada y la correcta colocación en la cepa (Escobar-Alonso y Rodríguez-Trejo 2019). Sin embargo, la planta de alta calidad es fundamental para el éxito de cualquier actividad de establecimiento de planta forestal (Andivia et al. 2021).
Michoacán es uno de los mayores productores de resina en el país (SEMARNAT 2017), y particularmente la Comunidad Indígena de Nuevo San Juan Parangaricutiro (CINSJP) cuenta con un programa para establecimiento de plantaciones con fines de resinación por lo que es de imprescindible definir parámetros de calidad de planta para variados ambientes (Escobar-Alonso y Rodríguez-Trejo 2019, Sáenz-Reyes et al. 2019), en donde los valores cuantitativos de referencia del individuo dan indicios de las posibilidades de establecerse y desarrollarse, en condiciones de sequía o sitios con densidad alta de arbustos o herbáceas. Por ello, se planteó el objetivo de generar parámetros de calidad de planta para progenies dominantes en el sitio con producción de resina de Pinus pseudostrobus Lindl.
Materiales y métodos
Colecta de germoplasma
Se realizaron recorridos de campo donde se identificaron y seleccionaron 27 árboles con dominancia vertical mediante la metodología de índice de sitio (IS) entre 35 y 94 años; y que registraron la mayor producción de resina del rodal. Estos individuos fueron localizados dentro de los bosques de la CISJNP, Michoacán en seis localidades o cuarteles de resinación, distribuidos en una altitud de 2 200 a 2 800 m. Se recolectó semilla en 2019 para la reproducción de 250 plantas por familia (árbol) en el vivero Pukantzico, propiedad de dicha comunidad, ubicado a 2 290 m de altitud en un clima templado húmedo con abundantes lluvias en verano (Cw), isoyeta de 1 500 mm y una isoterma de 16 °C.
Reproducción y muestreo destructivo
El sustrato utilizado consistió en una mezcla de suelo con 60% de Andosol y 40% mantillo de encino. De las plantas propagadas por familia, a cinco meses después de la siembra de la semilla, se trasplantaron cinco plantas sobresalientes por su altura de cada familia a bolsas de polietileno de un kilogramo, se usó la altura de planta debido a que es la característica que da indicios más confiables de su desarrollo en campo (Muñoz et al. 2015); las cuales se colocaron bajo el diseño experimental de bloques completos al azar con cinco repeticiones.
15 meses después del trasplante, se midieron las siguientes variables: i) Diámetro basal (Db, mm) medida con un vernier digital modelo Truper®, con precisión ±0.1 mm; ii) Altura total (At, cm) medida desde la base del tallo hasta la yema con una regla graduada de 100 ± 0.01 cm; y iii) Biomasa verde total (BVt, g), registrada por cada estructura al separar el follaje-tallo y raíz y pesar en una báscula portátil marca Volke®, modelo SF-400 graduada en gramos, con precisión de ±0.1 g, los valores se sumaron para obtener la BVt, g. La iv) biomasa seca total (BSt, g), se obtuvo con la suma de la biomasa seca de las partes aérea y radical, para ello, las muestras se colocaron en una estufa de secado por 72 horas a 70 °C y una vez obtenido el peso seco constante, se pesaron en la báscula de precisión con aproximación ±0.001 g.
Índices de calidad morfológica
Con los datos recopilados se calcularon los siguientes índices o relaciones de calidad de planta: Índice de esbeltez (IE): como la relación entre At-Db de la planta, cuando se tienen valores bajos se asocia a mejor calidad de planta al ser más robusta. Los valores mayores indican que la planta es menos fuerte y más esbelta por la desproporción que existe entre altura y diámetro, y tienden a inclinarse al no soportar su peso, lo deseable es que sea menor a seis (Prieto et al. 2003); se estimó con la expresión:
Relación biomasa seca aérea/biomasa seca de raíz (RBs)
Se definió como la proporción de la biomasa aérea con respecto a la biomasa de la raíz. El índice refleja el desarrollo morfológico de la planta cultivada en vivero; una relación entre 1.5 y 2.5 expresan un balance óptimo y valores mayores a 2.5 señalan desproporción entre la parte aérea y radical (Sáenz et al. 2010, Prieto y Sáenz 2011). El valor se calculó con la expresión:
Índice de calidad de Dickson (ICD)
Permite evaluar las diferencias morfológicas entre plantas de una muestra y se utiliza para predecir el comportamiento en campo de plántulas (Sáenz et al. 2010). Este indicador es la mejor referencia para valorar la calidad de planta de vivero debido a que expresa el equilibrio de la distribución de la biomasa y su robustez, esto permite evitar la selección de plantas desproporcionadas y descartar ejemplares de menor altura, pero con mayor vigor. El índice se determinó con la siguiente fórmula:
Índice de lignificación (IL)
Se determinó con el porcentaje de peso seco con relación al contenido de humedad en las plantas, lo que expresa el nivel de pre-acondicionamiento. Se calculó con la expresión:
Análisis estadístico
El análisis estadístico se realizó con el diseño de bloques al azar (Martínez et al. 2020). Se realizó un análisis de varianza (ANOVA) y la prueba de separación de medias de Student-Newman-Keuls (SNK), la cual se deriva de Tukey, pero es menos conservadora a un nivel de confiabilidad del 99% (α = 0.01) (Hiram y Dickey 1997). Con la prueba de Shapiro-Wilk se comprobó la normalidad de las variables analizadas y con la de Levene la homogeneidad de la varianza a un nivel de confiabilidad del 95% para poder realizar el ANOVA (Cetinkaya-Rundel et al. 2019, Martínez et al. 2020).
A la matriz de datos generada que incluyó a las variables morfológicas (At, Db y BSt) y los valores de los índices de 135 plantas (ICD, IE e IL), así como la RBs, se le determinó el intervalo de calidad de planta en cada una y se realizaron los ANOVA (a ≤ 0.05) con el programa estadístico R (R Core Team 2022) de acuerdo con Martínez et al. (2020). Con el intervalo de los datos máximos y mínimos, se elaboró una tabla con tres niveles de calidad de planta: baja, media y alta de acuerdo con su valor en cada parámetro evaluado: Db, At, IE, RBs, BSt, e IL. Posterior, se determinó la calidad de planta de cada una de las progenies, de acuerdo con la tabla mencionada.
Resultados
La estadística descriptiva de las 27 progenies de Pinus pseudostrobus superiores en producción de resina, señala un grado de concentración de los valores en la región central de la distribución con una forma leptocúrtica identificando problemas de curtosis en el Db; mientras que, la mayor variabilidad en la muestra la tiene la At, pero la menor se presenta en la relación entre la biomasa seca aérea del tallo-follaje/biomasa seca raíz (g g-1). Los valores y estadística descriptiva de los intervalos de las variables e índices analizados se presentan en la tabla 1.
Tabla 1 Estadística descriptiva de 27 progenies superiores en producción de resina de Pinus pseudostrobus.
| Datos originales | |||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Estadístico/Variable | Db | At | IE | RBs | BSt | ICD | IL |
| Mínimo | 8.57 | 24.20 | 1.54 | 1.5156 | 29.10 | 4.64 | 17.15 |
| Media | 12.65 | 53.03 | 4.28 | 2.4982 | 49.44 | 7.46 | 37.96 |
| Máximo | 30.76 | 81.80 | 6.39 | 4.3474 | 85.70 | 14.19 | 50.22 |
| Error típico | 0.2297 | 0.8446 | 0.0736 | 0.0376 | 0.7597 | 0.1545 | 0.4104 |
| Desviación estándar | 2.6389 | 9.7038 | 0.8458 | 0.4324 | 8.7279 | 1.7753 | 4.7148 |
| Varianza de la muestra | 6.9639 | 94.1645 | 0.7153 | 0.1869 | 76.1764 | 3.1516 | 22.2293 |
| Curtosis | 16.17 | 0.62 | 0.10 | 1.86 | 1.40 | 1.20 | 2.16 |
| Coeficiente de asimetría | 2.77 | 0.10 | -0.29 | 0.80 | 0.65 | 0.97 | -0.76 |
Db = diámetro basal (mm), At = Altura total (cm), IE = Índice de esbeltez (cm mm-1), RBs = Relación biomasa seca aérea del tallo-follaje /biomasa seca raíz (g g-1), BSt = Biomasa seca total (g), ICD = Índice de calidad de Dickson, IL = Índice de lignificación, log: logaritmo natural.
Al verificar la normalidad de la información utilizada se tiene que las variables de At e IE se distribuyen de forma normal. Sin embargo, en las variables de Db, RBs, BSt, ICD e IL, se tuvo que realizar una transformación para dar cumplimiento a este supuesto. En la Tabla 2, se presentan las transformaciones, consideradas que fueron: 1/Db, log(RBs), log(BSt), log(ICD) e IL 2. Al realizar las transformaciones, las pruebas de normalidad de SW y de varianza de Levene, se observa que se cumplen los supuestos de normalidad y homocedasticidad de la varianza, por lo cual se procedió a realizar el ANOVA paramétrico.
Tabla 2 Pruebas de normalidad de Shapiro-Wilk y de homocedasticidad de varianza de Levene para los datos originales y sus transformaciones, de progenies superiores en producción de resina de Pinus pseudostrobus.
| Variable | W | p-valor | Transformación | W | p-valor | Valor de F | Pr>F |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Db | 0.8176 | <0.0001 | 1/Db | 0.989 | 0.3470 | 0.6949 | 0.8564 |
| At | 0.9902 | 0.4806 | 0.6652 | 0.8836 | |||
| IE | 0.9911 | 0.5696 | 0.6457 | 0.8998 | |||
| RBs | 0.9664 | <0.0001 | log(RB) | 0.994 | 0.8625 | 0.4781 | 0.9835 |
| BSt | 0.9467 | <0.0001 | log(Bt) | 0.991 | 0.5955 | 0.9073 | 0.5975 |
| ICD | 0.9455 | <0.0001 | log(ICD) | 0.988 | 0.2962 | 0.6921 | 0.8590 |
| IL | 0.9683 | <0.0001 | IL 2 | 0.993 | 0.7977 | 1.2035 | 0.2519 |
Db = diámetro basal (mm), At = Altura total (cm), IE = Índice de esbeltez (cm mm-1), RBs = Relación biomasa seca aérea del tallo-follaje /biomasa seca raíz (g g-1), BSt = Biomasa seca total (g), ICD = Índice de calidad de Dickson, IL = Índice de lignificación. log = Logaritmo natural, W = Valor de prueba de normalidad de Shapiro-Wilk, F = Valor de prueba de homogeneidad de varianzas de Levene, p-valor y Pr>F = Valor de decisión de probabilidad al 99% de confiabilidad (>0.01).
Los ANOVA´s realizados para las variables: Db, At, IE, RBs, BSt, e IL, indican diferencias en la respuesta morfológica, índices utilizados y relaciones entre las progenies (p ≤ 0.05) pero no entre los bloques, lo cual es lo deseable en un análisis experimental ya que esto último se realiza para reducir la variabilidad experimental que podría estar asociada con otras variables no deseadas. El ICD no mostró diferencias significativas (p>0.01); conjuntamente en el análisis, el IL reportó la mayor variabilidad (Tabla 3).
Tabla 3 Análisis de varianza (ANOVA), coeficiente de variación (CV) y prueba de supuestos de regresión para las variables analizadas, de progenies superiores en producción de resina de Pinus pseudostrobus.
| Variable | Grupo | Valor F | Pr>F | CV (%) | W | p valor | F | Pr>F |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 1/Db | Bloque | 0.253 | 0.9072 | 15.176 | 0.972 | 0.0815 | 0.695 | 0.8564 |
| Progenie | 2.491 | 0.0006 | ||||||
| At | Bloque | 2.284 | 0.0655 | 14.064 | 0.997 | 0.9955 | 0.665 | 0.8836 |
| Progenie | 4.294 | <0.0001 | ||||||
| IE | Bloque | 0.782 | 0.5395 | 16.782 | 0.984 | 0.1291 | 0.646 | 0.8998 |
| Progenie | 2.970 | <0.0001 | ||||||
| RBs | Bloque | 2.912 | 0.0251 | 14.937 | 0.989 | 0.3951 | 0.478 | 0.9835 |
| Progenie | 3.687 | <0.0001 | ||||||
| log(BSt) | Bloque | 0.339 | 0.8509 | 4.050 | 0.990 | 0.4921 | 0.907 | 0.5975 |
| Progenie | 2.268 | 0.0020 | ||||||
| log(ICD) | Bloque | 0.047 | 0.9959 | 10.740 | 0.988 | 0.3342 | 0.692 | 0.8590 |
| Progenie | 1.840 | 0.0168 | ||||||
| IL 2 | Bloque | 0.434 | 0.7838 | 19.232 | 0.978 | 0.0314 | 1.204 | 0.2519 |
| Progenie | 3.573 | <0.0001 |
Db = Diámetro basal (mm), At = Altura total (cm), IE = Índice de esbeltez (cm mm-1), RBs = Relación biomasa seca aérea del tallo-follaje /biomasa seca raíz (g g-1), BSt = Biomasa seca total (g), ICD = Índice de calidad de Dickson, IL = Índice de lignificación. log = Logaritmo natural, W = Valor de prueba de normalidad de Shapiro-Wilk, F = Valor de prueba de homogeneidad de varianzas de Levene, p-valor y Pr>F = Valor de decisión de probabilidad al 99% de confiabilidad (> 0.01).
Posterior a las transformaciones, los valores obtenidos de las pruebas de Shapiro-Wilk y Levene (Tabla 3, W y F) señalan de manera cuantitativa el cumplimiento de los supuestos de regresión, lo cual se ratifica en el caso de la normatividad en la Figura 1 donde se identifica una tendencia hacia la línea recta entre los cuantiles teóricos y los residuales estandarizados, sin estar fuera de los intervalos de confianza o presentar puntos aberrantes que indiquen problemas de distribución.

Figura 1 Pruebas de normalidad con los cuantiles teóricos versus el valor de los residuales estandarizados para las variables de interés. Donde: Db = diámetro basal (mm), At = Altura total (cm), IE = Índice de esbeltez (cm mm-1), RBs = Relación biomasa seca aérea del tallo-follaje /biomasa seca raíz (g g-1), BSt = Biomasa seca total (g), ICD = Índice de calidad de Dickson, IL = Índice de lignificación.
La distribución de los errores del modelo implícito en el ANOVA indica la misma varianza en todos los niveles de las variables independientes utilizadas (cercanos a cero) por los que se puede afirmar homocedasticidad en los residuales con una distribución homogénea en cada caso de las variables de interés (Figura 2). No se observa un aumento de los errores a medida que la variable independiente incrementa en sus dimensiones.

Figura 2 Prueba de homocedasticidad de la varianza para las variables de interés. Donde: Db = diámetro basal (mm), At = Altura total (cm), IE = Índice de esbeltez (cm mm-1), RBs = Relación biomasa seca aérea del tallo-follaje /biomasa seca raíz (g g-1), BSt = Biomasa seca total (g), ICD = Índice de calidad de Dickson, IL = Índice de lignificación.
Los grupos que se obtuvieron con la prueba de separación de medias de SNK se describen en la Tabla 4. En donde se observa que la biomasa seca total (BSt, g) es la que tiene menor número de grupos; caso contrario con la relación biomasa seca aérea del tallo-follaje /biomasa seca raíz (RBs, g g-1). Mientras que, en el índice de esbeltez (IE) existe una diferencia entre las progenies extremas de 2.1 (cm mm-1) y de 35.1 cm de altura total de la planta.
Tabla 4 Prueba de separación de medias de Student-Newman-Keuls (SNK) para las variables analizadas, de progenies de Pinus pseudostrobus, superiores en producción de resina.
| Progenie | Db | Grupo | Progenie | At | Grupo | Progenie | IE | Grupo | Progenie | RBs | Grupo | Progenie | BSt | Grupo | Progenie | IL | Grupo |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Llano 2 | 13.19 | a | Pascuala 7 | 69.9 | a | Gómez 1 | 3.2 | a | Pascuala 7 | 1.72 | a | Gómez 8 | 57.9 | a | Llano 2 | 42.5 | a |
| Gómez 3 | 12.17 | ab | Gómez 11 | 64.5 | ab | Llano 2 | 3.5 | ab | Tacarido 27 | 1.64 | ab | Pascuala 7 | 57.3 | a | Pascuala 9 | 42.4 | a |
| Tacarido 11 | 12.15 | ab | Tacarido 22 | 63.2 | abc | Pascuala 8 | 3.5 | abc | Tacarido 5 | 1.55 | bc | Pascuala 9 | 56.9 | a | Gómez 3 | 42.0 | a |
| Hijo Lucas | 12.08 | ab | Tacarido14 | 60.4 | abcd | Tacarido4 | 3.6 | abcd | Tacarido 14 | 1.54 | bc | Tacarido14 | 56.8 | a | Tacarido 11 | 41.7 | ab |
| Pario 2 | 12.22 | ab | Tacarido 27 | 59.9 | abcd | Gómez 11 | 3.7 | abcde | Gómez 11 | 1.54 | bcd | Pascuala 16 | 56.5 | a | Hijo Lucas | 40.9 | abc |
| Gómez 10 | 11.83 | ab | Pascuala 16 | 56.8 | abcd | Gómez 10 | 3.9 | abcde | Tacarido 11 | 1.54 | bcd | Pario 3 | 56.3 | a | Gómez 1 | 40.7 | abc |
| Tacarido 16 | 12.33 | ab | Tacarido 5 | 56.7 | abcd | Pario 3 | 3.9 | abcde | Tacarido 16 | 1.52 | cde | Gómez 13 | 55.9 | a | Pario 2 | 40.7 | abc |
| Pascuala 15 | 12.82 | ab | Tacarido 16 | 56.4 | abcd | Pascuala 15 | 3.9 | abcde | Pario 5 | 1.50 | cdef | Llano 3 | 55.3 | a | Gómez 10 | 40.6 | abc |
| Tacarido 22 | 12.73 | abc | Hijo Lucas | 56.0 | abcd | Pario 5 | 4.0 | abcde | Pascuala 8 | 1.48 | cdefg | Tacarido 5 | 55.3 | a | Pascuala 15 | 40.6 | abc |
| Pario 6 | 12.20 | abc | Pario 5 | 53.7 | bcd | Gómez 8 | 4.0 | abcde | Pascuala 16 | 1.48 | cdefg | Tacarido 22 | 55.2 | a | Pario 6 | 40.2 | abc |
| Llano 3 | 12.07 | abc | Pario 6 | 53.1 | bcd | Pascuala 9 | 4.1 | abcde | Gómez 8 | 1.48 | cdefgh | Gómez 1 | 54.7 | ab | Tacarido4 | 40.2 | abc |
| Pascuala 9 | 12.07 | abc | Pario 2 | 53.1 | bcd | Gómez 13 | 4.1 | abcde | Hijo lucas | 1.48 | cdefgh | Pascuala 8 | 54.5 | ab | Pascuala 16 | 39.4 | abcd |
| Tacarido 29 | 12.05 | abc | Llano 3 | 53.0 | bcd | Gómez 9 | 4.1 | abcde | Pascuala 9 | 1.47 | cdefgh | Tacarido 27 | 54.5 | ab | Tacarido 29 | 39.0 | abcd |
| Tacarido14 | 12.28 | abc | Gómez 8 | 52.8 | bcd | Tacarido 29 | 4.3 | abcde | Gómez 13 | 1.47 | cdefgh | Tacarido 16 | 54.4 | ab | Llano 3 | 38.5 | abcd |
| Pario 3 | 12.88 | abc | Tacarido 29 | 52.8 | bcd | Pario 6 | 4.4 | abcde | Gómez 3 | 1.47 | cdefgh | Tacarido 29 | 54.2 | ab | Tacarido 22 | 38.1 | abcd |
| Gómez 13 | 12.85 | abc | Gómez 9 | 52.7 | bcd | Tacarido 11 | 4.4 | abcde | Pario 3 | 1.47 | cdefgh | Pario 6 | 54.0 | ab | Gómez 9 | 37.9 | abcd |
| Gómez 8 | 12.80 | abc | Gómez 13 | 52.5 | bcd | Tacarido 5 | 4.4 | abcde | Pascuala 15 | 1.46 | cdefgh | Pario 5 | 54.0 | ab | Gómez 8 | 37.6 | abcd |
| Pascuala 8 | 12.40 | abc | Pascuala 9 | 49.6 | bcde | Llano 3 | 4.4 | abcde | Pario 2 | 1.44 | cdefgh | Tacarido4 | 54.0 | ab | Tacarido14 | 37.1 | abcd |
| Tacarido 5 | 12.30 | abc | Pario 3 | 49.2 | bcde | Pascuala 16 | 4.4 | abcde | Gómez 10 | 1.44 | cdefgh | Gómez 3 | 53.7 | ab | Tacarido 5 | 37.1 | abcd |
| Pascuala 16 | 12.28 | abc | Tacarido4 | 47.9 | bcde | Gómez 3 | 4.4 | abcde | Tacarido 4 | 1.44 | cdefgh | Pario 2 | 52.7 | ab | Tacarido 16 | 37.1 | abcd |
| Tacarido 27 | 12.05 | abc | Tacarido 11 | 47.0 | bcde | Tacarido 27 | 4.6 | abcde | Tacarido 29 | 1.43 | defgh | Gómez 10 | 52.6 | ab | Pascuala 8 | 37.0 | abcd |
| Gómez 9 | 11.85 | abc | Gómez 1 | 46.2 | cde | Tacarido14 | 4.8 | abcde | Gómez 1 | 1.42 | efgh | Hijo Lucas | 52.4 | ab | Gómez 13 | 36.9 | abcd |
| Pascuala 7 | 12.49 | abc | Gómez 3 | 46.2 | cde | Pario 2 | 4.9 | abcde | Gómez 9 | 1.40 | fgh | Gómez 9 | 52.2 | ab | Pario 3 | 36.1 | abcd |
| Pario 5 | 12.56 | abc | Pascuala 15 | 45.2 | de | Tacarido 16 | 5.0 | bcde | Pario 6 | 1.39 | gh | Pascuala 15 | 49.8 | ab | Tacarido 27 | 32.8 | bcd |
| Tacarido4 | 12.63 | abc | Pascuala 8 | 44.2 | de | Pascuala 7 | 5.2 | cde | Tacarido 22 | 1.39 | gh | Gómez 11 | 49.4 | ab | Pario 5 | 32.0 | cd |
| Gómez 1 | 12.40 | bc | Gómez 10 | 43.4 | de | Tacarido 22 | 5.3 | de | Llano 3 | 1.37 | h | Tacarido 11 | 49.4 | ab | Pascuala 7 | 31.6 | cd |
| Gómez 11 | 10.88 | c | Llano 2 | 34.8 | e | Hijo Lucas | 5.3 | e | Llano 2 | 1.37 | h | Llano 2 | 46.7 | b | Gómez 11 | 30.8 | d |
Db = diámetro basal (mm), At = Altura total (cm), IE = Índice de esbeltez (cm mm-1), RBs = Relación biomasa seca aérea del tallo-follaje /biomasa seca raíz (g g-1), BSt = Biomasa seca total (g), ICD = Índice de calidad de Dickson, IL = Índice de lignificación. Letras diferentes indican diferencias significativas (p < 0.01).
Estos resultados señalan que la progenie Llano 2 es la de mayores valores de Db e IL y de los menores IE, sin embargo, su At y Bt fueron bajas. Las progenies Gómez 3 y Tacarido 11 cuentan con características similares en Db, At, IE e IL, y con los valores medios de biomasa seca total. La progenie Hijo Lucas y Pascuala 9, son progenies con características de Db, BSt e IL altos. Con la estadística descriptiva de las 27 progenies evaluadas, se determinaron valores cuantitativos de calidad de planta “grande” de árboles de Pinus pseudostrobus, superiores en producción de resina, que se podrían tomar como referencia en vivero para calificar las plántulas de acuerdo con su calidad (Tabla 5).
Tabla 5 Parámetros de calidad de planta “grande” para progenies superiores en producción de resina de Pinus pseudostrobus.
| Variable | Baja | Media | Alta |
|---|---|---|---|
| Diámetro basal (Db, mm) | < 12 | 12-26 | > 26 |
| Altura total (At, cm) | < 38 | 38-68 | > 68 |
| Índice de esbeltez (IE, cm mm-1) | > 5 | 5-3 | < 3 |
| Relación biomasa seca aérea del tallo-follaje /biomasa seca raíz (RBs, g g-1) | > 4 | 4-2 | < 2 |
| Biomasa seca total (BSt, g) | < 43 | 43-72 | > 72 |
| Índice de calidad de Dickson (ICD) | < 7 | 7-12 | > 12 |
| Índice de lignificación (IL, %) | < 26 | 26-42 | > 42 |
En base a la Tabla 5, se determinó la calidad de planta de las progenies evaluadas, donde se tienen calidades de baja a alta en las diferentes variables consideradas en este estudio (Tabla 6), donde la mayoría (88.8 - 96.3%) de las progenies se clasificaron como planta de calidad media en las variables evaluadas, excepto en la RBs donde todas son de calidad alta.
Tabla 6 Calidad de planta “grande” por variable, de las progenies superiores en producción de resina de Pinus pseudostrobus.
| Progenie | Db | At | IE | RBs | BSt | IL |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Calidad de planta | ||||||
| Gómez 1 | M | A | M | A | M | M |
| Gómez 3 | M | M | M | A | M | A |
| Gómez 8 | M | M | M | A | M | M |
| Gómez 9 | B | M | M | A | M | M |
| Gómez 10 | B | M | M | A | M | M |
| Gómez 11 | B | M | M | A | M | M |
| Gómez 13 | M | M | M | A | M | M |
| Hijo Lucas | M | M | B | A | M | M |
| Llano 2 | M | B | M | A | B | A |
| Llano 3 | M | M | M | A | M | M |
| Pario 2 | M | M | M | A | M | M |
| Pario 3 | M | M | M | A | M | M |
| Pario 5 | M | M | M | A | M | M |
| Pario 6 | M | M | M | A | M | M |
| Pascuala 7 | M | M | B | A | M | M |
| Pascuala 8 | M | M | M | A | M | M |
| Pascuala 9 | M | M | M | A | M | A |
| Pascuala 15 | M | M | M | A | M | M |
| Pascuala 16 | M | M | M | A | M | M |
| Tacarido4 | M | M | M | A | M | M |
| Tacarido 5 | M | M | M | A | M | M |
| Tacarido 11 | M | M | M | A | M | M |
| Tacarido14 | M | M | M | A | M | M |
| Tacarido 16 | M | M | M | A | M | M |
| Tacarido 22 | M | M | B | A | M | M |
| Tacarido 27 | M | M | M | A | M | M |
| Tacarido 29 | M | M | M | A | M | M |
Db = Diámetro basal, At = Altura total, IE = Índice de esbeltez, RBs = Relación biomasa seca aérea del tallo-follaje /biomasa seca raíz, BSt = Biomasa seca total, ICD = Índice de calidad de Dickson, IL = Índice de lignificación, A = Calidad alta, M = Calidad media, B = Calidad baja.
Discusión
Los valores en IE en las mejores progenies están dentro de la categoría de calidad alta de planta (< 6.0) citada por Sáenz et al. (2010), sin embargo, las variables de At y Db son menores a los reportados por Barrera-Ramírez et al. (2021) en la producción de planta patrón de Pinus pseudostrobus var. oaxacana (Mirov) Harrison (136 a 148 cm y 14 a 17 mm, respectivamente), al evaluar tres dosis de fertilización (3, 5 y 8 kg m3 de sustrato) de liberación lenta denominado Multicote® (15-7-15 + 2MgO + micronutrientes). En cuanto a Db, los resultados encontrados son superiores a los reportados por Pineda et al. (2020), quienes obtienen valores entre 4.6-9.2 mm para Pinus greggii Engelm ex Parl., P. leiophylla Schlecht. & Cham., P. cembroides Zucc. y P. hartwegii Lindl., estos valores los consideran de calidad alta, lo cual contrasta con lo determinado en la Tabla 4. De igual manera, Gallardo-Salazar et al. (2019) a los 12 meses para Abies religiosa (Kunth) Schltdl. &. Cham., logró planta de calidad alta (4.5 mm) de acuerdo con la clasificación de Sáenz et al. (2010). Los valores superiores reportados en este trabajo se pueden deber a la selección del germoplasma proveniente de árboles superiores y los hábitos de crecimiento de Pinus pseudostrobus. En este mismo sentido, Bautista et al. (2005) en un ensayo sobre calidad de brinzales de Pinus montezumae Lamb., clasificaron la planta en base al Db en dos calidades: alta con valores mayores a 6 mm y baja con menores a 6 mm, y observaron que la plántula con mayor calidad (alta) tuvo sobrevivencia del 83.82% en campo, lo que demuestra que el Db del tallo se correlaciona con la sobrevivencia y un excelente criterio para evaluar la calidad de plántulas en vivero.
Para la variable At, se reporta que Pinus greggii y Pinus leiophylla (18.4 y 28.4 cm) tuvo calidad alta (Pineda et al. 2020), en tanto, Gallardo-Salazar et al. (2019) a los 12 meses en Abies religiosa, logró planta de calidad alta (> 29.2 cm). Esta situación es semejante a lo descrito para el Db, lo que hace suponer que la selección del germoplasma en la producción de planta es fundamental en una respuesta morfológica de las especies. Con respecto a la RBs, los valores propuestos y encontrados (Tabla 4), concuerdan parcialmente con lo reportado por Pineda et al. (2020) quienes citan que Pinus cembroides, Pinus ayacahuite y Pinus hartwegii fueron planta de alta calidad con valores de 1.5-2.6, mientras que, Sáenz et al. (2014) en Pinus pseudostrobus y Pinus greggii obtuvieron calidad baja (2.91 y 3.9, respectivamente) y en Pinus michoacana Mart., calidad alta (0.4) en vivero, mientras que Gallardo-Salazar et al. (2019) reportan que a los 12 meses en Abies religiosa, se tuvo plantas de calidad alta con 1.4 en promedio.
En otros trabajos se ha demostró que un IE menor a 6.0 está asociado a mejor calidad de la plántula de Picea mariana (Mill.) Britton; asimismo, los valores encontrados en este estudio en las mejores progenies están dentro de esta categoría (< 6.0) reportado por Sáenz et al. (2010). En tanto, Pineda et al. (2020)) citan que en todos los taxones que evaluaron alcanzaron valores de 2.0-4.4, lo que indica planta de calidad alta y para P. greggii fue de 7.5 o planta de calidad baja. En el diagnóstico de planta forestal en viveros de Jalisco, realizado por Rueda-Sánchez et al. (2014) determinaron valores de IE de 1.6 y 4.2 (calidad alta) en Pinus devoniana Lindley., y P. douglasiana Martínez, respectivamente, a los siete meses de edad, mientras que, Sáenz et al. (2010) en Michoacán determinaron 10.4 (calidad baja) en Pinus greggii, 7.6 (calidad media) en Pinus pseudostrobus y 12.18 (calidad alta) en Pinus michoacana (especie de crecimiento cespitoso) a los nueve meses de edad. Mientras que Gallardo-Salazar et al. (2019) a los 12 meses en Abies religiosa, reporta un IE de 6.6 (calidad baja), por lo que de acuerdo con Escobar-Alonso y Rodríguez-Trejo (2019) la relación entre la altura de las plantas y su diámetro basal puede ser manipulado a través de podas aéreas en función al objetivo de la planta producida en el vivero.
Las plantas de Pinus pseudostrobus var. oaxacana en bolsas de polietileno negro con capacidad de 5.2 L en un sustrato de tierra de la unidad Andosol 80% y corteza de pino molida (20%) y con tres dosis de fertilización, a la edad de 18 meses los portainjertos alcanzaron índices de esbeltez de 9.7, 9.3 y 8.7, lo que indican planta de calidad baja, que podría mejorarse con podas aéreas (Barrera-Ramírez et al. 2021). En cuanto al Índice de lignificación, en P. engelmannii se registraron valores de 29.2, 22.9 y 24.0%, al evaluar la reducción en la disponibilidad de humedad como pre-acondicionamiento (Ávila et al. 2014).
Es importante mencionar que, los valores obtenidos en este estudio y los parámetros de calidad de planta puede incrementarse a través de prácticas culturales o de tipo de producción y manejo del vivero como son el aumento del área de crecimiento, podas aéreas o de raíz, dosis de fertilización y la cantidad y frecuencia del riego, tal y como lo documentan Escobar-Alonso y Rodríguez-Trejo (2019), Barrera-Ramírez et al. (2021), y Fajardo y Castañeda (2024). El análisis de la Tabla 6 muestra que el origen del germoplasma aunado con las prácticas culturales empleadas para producir plantas en vivero determina las características morfológicas de los individuos y la calidad de ésta (Rueda-Sánchez et al. 2014). Aun cuando las características morfológicas se consideran suficientes para clasificar la planta forestal por su calidad (Fajardo y Castañeda 2024), se pueden agregar parámetros fisiológicos que pueden dar mayor comprensión en el desarrollo y crecimiento de las plántulas, proponer distintos valores para determinar la calidad de planta y con ello contribuir a la mejora del manejo en vivero para incrementar el éxito en campo (García-Decoro et al. 2024). Además, cada planta tiene características fenotípicas distintas que determinan su calificación en algún grado de calidad y esto puede ser un indicio que es una progenie resistente al efecto ambiental, por lo cual se puede tomar como referencia para la definición de la calidad de planta producida y poder elegir el lugar apropiado para establecer cada progenie, de acuerdo con las condiciones de los sitios de plantación (Chávez-García et al. 2022, Soto et al. 2025). La combinación de los valores de calidad de planta y los índices de Esbeltez, de calidad de Dickson o de lignificación son indicativos de plantas estables, de buenas características de crecimiento, resistente a cambios de ambiente y con cantidad de biomasa deseable, las cuales son características morfológicas que determinan la calidad de planta y que pueden ser un indicativo de la sobrevivencia de la planta en campo (García-Decoro et al. 2024).
Conclusiones
Las progenies Gómez 8 y Pascuala 9, son las más apropiadas para su propagación masiva para el establecimiento de plantaciones forestales comerciales (PFC) con fines de obtención de resina, en función de sus características morfológicas e índices de calidad de planta. Mientras que, la progenie Llano 2 es resistente al ambiente por su grado de lignificación adecuada para restauración o recuperación de terrenos forestales, pero con pocas expectativas para el establecimiento de las plantaciones forestales con fines de producción de resina. Los índices de calidad de planta generados y empleados en este estudio, son procedimientos de fácil ejecución e interpretación en los viveros forestales, para la identificación de plantas de calidad alta de cualquier especie, preferentemente de coníferas para asegurar mejores resultados en el campo, indistintamente del objetivo de las PFC.










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