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Cultura y representaciones sociales

versión On-line ISSN 2007-8110

Cultura representaciones soc vol.11 no.21 Ciudad de México sep. 2016

 

Artículo 1. Teorías y métodos

Recomendaciones para el estudio de representaciones sociales en investigación educativa

Suggestions for the study of social representations in educational research

Yazmín Cuevas* 

* Profesora del Colegio de Pedagogía de la Facultad de Filosofía y Letras-Universidad Nacional Autónoma de México.


Resumen:

El propósito de este texto es exponer algunas recomendaciones para el desarrollo de estudios de representaciones sociales en educación, poniendo énfasis en la recolección e interpretación del material empírico bajo la metodología cualitativa. El artículo se organiza en seis apartados: los enfoques metodológicos que imperan en los trabajos de representaciones sociales, las representaciones sociales como problema de investigación, el diseño de la entrevista semiestructurada para capturar las mismas, el proceso de interpretación para develar las representaciones sociales, la redacción de resultados y las reflexiones finales. Se considera que la generación de estudios, bajo cualquier enfoque, es una labor de carácter artesanal donde intervienen distintos conocimientos, habilidades, valores, experiencias que el investigador pone en juego. De tal suerte que este ensayo intenta aportar elementos para reflexionar, elaborar y reelaborar el proceso de construcción de conocimiento con la teoría de las representaciones sociales.

Palabras clave: representaciones sociales; metodología de la investigación; investigación educativa

Abstract:

The main purpose of this paper is to present suggestions for carrying out studies on social representations in the field of education, emphasizing the gathering and interpretation of empirical materials by means of a qualitative methodology. This article is organized in six sections: the methodological approaches that prevail in the studies on social representations; social representations as a research problem; the steps to design a semi-structured interview in order to capture them; the interpretation process that leads to the unveiling of social representations; the presentation of results and some final considerations. The production of studies in this area, from whichever approach, is considered as a handcrafted work in which the researcher brings into play diverse types of knowledge, abilities, values and experiences. As a result, this paper attempts to provide new elements to think about, to develop and to keep working on the construction process of knowledge based on the theoretical framework of social representations.

Keywords: social representations; research methodology; educational research

En México, en el campo de la investigación educativa, el estudio de representaciones sociales tiene una presencia significativa, ya que permite un acercamiento a las elaboraciones de los sujetos escolares (principalmente maestros y alumnos) de la evaluación, las políticas educativas, los planes de estudio, por mencionar algunas (Mireles, 2012; Gutiérrez y Campos, 2008; Arbesú, Gutiérrez y Piña, 2008). Los investigadores educativos coinciden en señalar que las representaciones sociales que construyen los sujetos influyen en el curso de las prácticas educativas.

En el 2016 Cuevas y Mireles realizaron un análisis de 121 estudios mexicanos en representaciones sociales y educación, en sus resultados reportaron que hay un claro interés por comprender la construcción de éstas con respecto de la educación y su relación con la cultura, la historia y lo social. Lo que ha derivado en investigaciones de corte cualitativo. Sin embargo, Cuevas y Mireles (2016) señalaron que los estudios revisados tenían debilidades con respecto a la delimitación del objeto de representación social y el análisis del material empírico.

Es por ello que este texto tiene el propósito de presentar una suerte de recomendaciones para el desarrollo de investigaciones en representaciones y educación. Se enfatizan tres aspectos: las representaciones sociales como problema de investigación, el diseño de instrumentos para la recolección de información empírica y el análisis del material de campo. Este escrito pretende ser una herramienta de carácter orientativo para quienes se están acercando por vez primera a estudios bajo este enfoque teórico.

El artículo está organizado en seis apartados. El primero consiste en un acercamiento teórico-metodológico a las representaciones sociales. En el segundo se expone un esbozo sobre los requerimientos que son indispensables para que las representaciones sociales se configuren como un objeto de estudio. En el tercer apartado se discute la importancia de construir ejes de análisis como base para el diseño de instrumentos de recolección de representaciones sociales. En el cuarto apartado, se desarrolla una propuesta para la interpretación del material empírico que dará lugar a la identificación y el análisis del contenido de la representación social. En el quinto apartado se aborda la redacción de los resultados como parte del proceso de interpretación. En el sexto se presentan unas reflexiones finales.

Un acercamiento teórico-metodológico a las representaciones sociales

Hay numerosas nociones acerca de las representaciones sociales, incluso Moscovici (2003) reconoce que a través de los años y de los trabajos empíricos que se han realizado bajo esta teoría se han ido acuñando conceptualizaciones más complejas y concretas. Así en El psicoanálisis, su imagen y su público, Moscovici señala que “la representación social es un corpus organizado de conocimientos y una de las actividades psíquicas gracias a las cuales los hombres hacen inteligible la realidad” (1979: 18). Una definición que entiende a las representaciones como un conjunto de conocimientos que le permiten al ser humano comprender e interpretar el mundo.

Por su parte Jodelet brinda un concepto más amplio sobre las representaciones sociales:

Designa una forma de conocimiento específico, el saber de conocimiento de sentido común, cuyos contenidos manifiestan la operación de procesos generativos y funcionales socialmente caracterizados. En sentido más amplio, designan una forma de pensamiento social [...] La caracterización social de los contenidos o de los procesos de representación ha de referirse a las condiciones y a los contextos en los que surgen las representaciones sociales, a las comunicaciones mediante las que circulan y a las funciones que sirven dentro de la interacción con el mundo y los demás (Jodelet, 1986: 474-475).

En la definición proporcionada por Jodelet aparece nuevamente ese conjunto de conocimientos de sentido común que permiten la comprensión de la realidad. Además, se incorpora el hecho de que esos contenidos son elaborados socialmente; es decir, el contexto y las condiciones sociohistóricas constituyen las condiciones de producción de las representaciones sociales. De acuerdo con Jodelet (1989a) la comunicación pone en movimiento diferentes representaciones sociales y las enriquece.

Abric es otro autor que brinda una mirada complementaria al concepto de representación social. Para él...

... funciona como un sistema de interpretación de la realidad que rige las relaciones de los individuos con su entorno físico y social, ya que determina sus comportamientos o sus prácticas. Es una guía para la acción (2001: 13).

Uno de los elementos que destaca este autor, es que las representaciones sociales orientan las acciones de las personas, ya que al designar significados para hacer comprensible la realidad, se encauza una práctica con respecto al objeto de representación.

Esta teoría tiene presencia en las ciencias sociales y humanas desde hace más de cincuenta años. A partir de ésta se han desarrollado variadas investigaciones que han aportado resultados significativos sobre problemáticas específicas. Asimismo, ha dado lugar a la construcción de acercamientos metodológicos ricos que toman como base principalmente las aportaciones de las disciplinas como la Antropología, la Lingüística, la Psicología, la Sociología, por mencionar algunas. A finales de la década de 1990, Banchs (2000) realizó una revisión de estudios a nivel internacional sobre representaciones sociales con el propósito de reconocer las tendencias metodológicas que imperaban en estos trabajos. Esta autora señala que la representación social...

... constituye al mismo tiempo un enfoque y una teoría. En tanto a enfoque ha habido formas de abordaje o más precisamente de apropiación de los contenidos teóricos. Cada forma marca un estilo de trabajo estrechamente vinculado con los objetivos del investigador y con el objeto de investigación (Banchs, 2000: 3.1).

Banchs indica que cuando el investigador emplea la teoría de las representaciones sociales para sus estudios le da una orientación de acuerdo con el objeto de investigación y sus intereses. Según esta autora hay dos principales enfoques en las investigaciones de representaciones sociales: procesual y estructural. En cuanto al enfoque procesual señala que:

Se caracteriza por considerar que para acceder al conocimiento de las representaciones sociales se debe partir de un abordaje hermenéutico, entendiendo al ser humano como productor de sentidos, y focalizándose en el análisis de las producciones simbólicas de los significados del lenguaje, a través de los cuales los seres humanos constituimos el mundo en que vivimos (Banchs, 2000: 3.6).

Los estudios de corte procesual se interesan por comprender los hechos particulares que dan lugar a la elaboración de una representación específica, donde los significados que se asignan a un hecho, persona u objeto están íntimamente ligados a la historia, el contexto y la cultura. Este tipo de estudios generalmente emplea el método cualitativo y la triangulación de múltiples técnicas.

El enfoque estructural...

... se caracteriza por buscar en el estudio de las representaciones sociales metodologías para identificar su estructura o núcleo y por desarrollar explicaciones acerca de las funciones de la estructura (Banchs, 2000: 3.7).

Los estudios con este enfoque tienen como propósito conocer la organización de los elementos de la representación social (núcleo central, elementos periféricos). Habitualmente hacen uso de técnicas correlacionales y análisis multivariados.

No se puede hacer una generalización y decir que esta clasificación de enfoques aplica para todas las investigaciones en representaciones sociales. Sin embargo, la propuesta de Banchs (2000), permite ubicar las tendencias que influyen en los procedimientos metodológicos de los estudios. Es importante que el investigador educativo conozca estos dos enfoques, ya que a partir de ellos asumirá la orientación metodológica de su estudio. Si el investigador tiene como propósito conocer la organización de la representación social particular con los ingredientes del núcleo central, elementos periféricos y jerarquías, es pertinente elegir la orientación teóricometodológica estructural. En esta perspectiva Abric (2001), Rateau y Lo Monaco (2013), Doise, Clemente y Lorenzi (2005), entre otros autores, han desarrollado aportaciones metodológicas relevantes. Ahora bien, si el propósito del estudio consiste en identificar e interpretar el contenido de las representaciones sociales como producto de un contexto histórico-social, entonces se recomienda que el investigador recurra a la perspectiva procesual. Los mayores exponentes de esta vertiente son Moscovici (1979) con su estudio sobre la llegada del psicoanálisis a Francia y el estudio de las representaciones sociales de la locura de Jodelet (1989b). El desarrollo de este ensayo se basa en el enfoque procesual.

Objeto, sujeto y contexto de representación social

Cualquier investigación en ciencias sociales y humanas parte de la formulación de una problemática de investigación, que de acuerdo a Sánchez (2000: 133) consiste en “un proceso gradual y continuo de clarificación del objeto que se va a estudiar. Esta clarificación es el resultado de una prolongada y compleja labor”. En la problematización el investigador identifica y describe con claridad y fundamentación los aspectos que dan lugar a su objeto de estudio, tales como los antecedentes, el contexto y los referentes teóricos. Así, el resultado del planteamiento del problema es el objeto de estudio, sin el cual es imposible desarrollar una investigación. Un objeto de estudio sobre representaciones sociales tiene que reunir tres elementos: un objeto de representación, un sujeto que construye la representación social y un contexto particular en el que surge la representación. En seguida, se explicará cada uno de estos elementos:

Objeto de representación. Toda representación social es sobre algo o alguien, a lo cual se le conoce como objeto de representación, el cual puede ser humano, social, ideal o material (Jodelet, 1989a). Por ejemplo, un sujeto (maestro, estudiante, padre de familia), una institución (la escuela, la universidad), un modelo (el buen maestro, la calidad educativa), un elemento físico (el salón, el patio escolar, el campus). Para que un tema sea considerado objeto de representación, es necesario que sea relevante para los sujetos, se encuentre relacionado con sus prácticas y sea centro en las conversaciones de los grupos. Por consecuencia, el objeto de representación provoca alteración, discusiones y debates entre los sujetos sociales (Jodelet, 1989a). Entonces, es esencial que el objeto de representación cuente con presencia y relevancia, como tema recurrente en las comunicaciones (conversaciones, medios de comunicación masiva). Por su parte Flament y Rouquette (2003) señalan que el objeto de representación debe tener un grado de implicación con los sujetos de elaboración que consiste en una relación histórica determinada asociada a sus prácticas. Así, las representaciones sociales surgen de la necesidad de convertir lo extraño en familiar (Moscovici, 1979), ya que la atención del sujeto es captada por hechos singulares, incongruentes o inusuales, lo que obliga a una explicación de los mismos.

Sujeto de representación. Las representaciones sociales son elaboradas por un sujeto social, que está situado en un tiempo, un espacio particular y establece relaciones con otros. En torno a ello el sujeto construye representaciones sociales (Jodelet, 1989a). En palabras de Jodelet:

Remite a un sujeto que no sería tratado como un individuo aislado en su mundo de vida; sino un individuo auténticamente social, un sujeto que interioriza y se apropia de las representaciones sociales interviniendo al mismo tiempo en su construcción [...] los individuos activos en redes y contextos sociales, como en colectivos de naturaleza variada (grupos, comunidades, conjuntos definidos por una categoría social, etcétera) (2008: 37).

Ahora bien, al ser un sujeto social, la pertenencia a un grupo es un rasgo para la elaboración de representaciones. No obstante, dentro de la misma teoría existen diferentes conceptualizaciones de grupo. Así, Moscovici (1979) consideró que las representaciones sociales se dan en grupos sociales entendiendo por estos a las clases sociales; de acuerdo con Jodelet (1989b) un grupo es una comunidad organizada con una trayectoria histórica; según Wagner y Elejabarrieta (1994) es la incorporación de los sujetos a un grupo de manera razonada donde se comparte una visión del mundo; Ibáñez (2001) sostiene que el grupo es un conjunto amplio de personas que tienen una cultura, memoria y lenguaje en común. Cada una de estas posturas atiende a aspectos relevantes y se puede asumir alguna de ellas en relación con el problema de investigación. Es tarea del investigador construir y delimitar la noción de sujeto que asume y su relación con la sociedad mediante la pertenencia a grupos, redes, clases sociales, asociaciones, ciudadanía (Jodelet, 2008). Con todo, cuando se habla de representaciones sociales se hace alusión a un sujeto social, el cual se configura por diversos aspectos de la vida cotidiana, tales como su inscripción social o su interacción con otros sujetos. En otras palabras, un sujeto con pertenencia cultural y social, que interactúa con los otros (acuerdos, divergencias) mediante la comunicación (Jodelet, 2008).

Contexto. Las representaciones sociales son producto de un tiempo y un espacio. La historia y la cultura son los cimientos que le dan forma a éstas. Es necesario resaltar que las representaciones sociales no surgen de manera fortuita y al azar; por el contrario, la elaboración de éstas toma como referencia elementos contextuales donde se ubica el sujeto. Según Ibáñez (2001: 178):

... las fuentes de determinación de las representaciones sociales se encuentran en el conjunto de condiciones económicas, sociales, históricas que caracterizan a una sociedad determinada y el sistema de valores que circulan en su seno.

Por lo tanto, es preciso delinear el contexto donde surgen las representaciones sociales, a fin de aportar elementos que posibiliten entender su origen. Es decir, una representación social se construye en un espacio y momento particular. Cada representación es producto de una situación problemática que emerge en un grupo y el investigador tiene que dar cuenta de eso.

Es labor del especialista, dentro del proceso de problematización y construcción del objeto de estudio, articular estos elementos, a saber: objeto, sujeto y contexto de representación para tejer los nodos de su problema de investigación. Esto permitirá describir, detallar y, sobre todo, presentar la problemática de investigación con agudeza y claridad.

Recolección de información: la entrevista

En este apartado interesa exponer el diseño del instrumento para la recopilación de las representaciones sociales. Se debe tomar en consideración que las aportaciones que se hacen en este artículo están apegadas al enfoque procesual, que se caracteriza por indagar el contenido de la representación social con un acercamiento metodológico cualitativo. Una vez que el investigador elaboró su problemática de investigación, determinó el objeto de estudio y construyó su marco de referencia,1 procede el inicio del trabajo de campo para recolectar las representaciones sociales.

La elección y diseño de cualquier instrumento de recolección de material empírico es un aspecto clave para interpretación de los resultados de investigación. Lanskshear y Knobel (2000) señalan que el diseño de recolección de datos demanda una planeación detenida, que contemple tanto el objeto de estudio como el marco de referencia. Esto permitirá obtener información empírica relevante que coadyuve al desarrollo de la investigación. Entonces, el investigador debe abstenerse de improvisar la recolección de material empírico, ni desarrollar el trabajo de campo de manera prematura (con poca claridad en el problema de investigación, el marco de referencia y el método). En este sentido Abric (2001: 53) apunta que...

... cualquiera que sea el interés y la fuerza del método de análisis, es evidente que el tipo de informaciones recogidas, su calidad y su pertinencia determinan directamente la validez de los análisis realizados y sus resultados.

La entrevista es un instrumento que permite acceder al universo de pensamiento del sujeto y al contenido de la representación social. Para autores como Moscovici (1979) y Jodelet (2003), ésta es una herramienta indispensable en cualquier estudio de representaciones sociales, ya que se dirige a conocer el discurso de los sujetos, que es donde se plasman las representaciones, razón por la cual la naturaleza discursiva de la entrevista le confieren una riqueza y profundidad únicas. Este instrumento remite a un diálogo cuya finalidad es la de recolectar información sobre un tema determinado. En otras palabras, se inscribe en un marco discursivo, donde existe un proceso dinámico que es propio del lenguaje hablado. Un discurso se produce en un espacio, un lugar, un tiempo específico y forma parte de una cultura particular, en consecuencia, el sujeto, en su discurso, desarrolla una argumentación que se apoya en estos aspectos. En la argumentación del discurso se pueden encontrar las representaciones sociales (Grize, 1993).

Existe una diversidad de variantes de entrevista tales como cerrada, abierta, en profundidad, grupal, por mencionar algunas. La entrevista semiestructurada puede ser una alternativa para capturar las representaciones sociales que elaboran los sujetos. Ésta consiste en diseñar un grupo de preguntas relacionadas con el objeto de estudio para que se conforme una suerte de guión en el momento de su realización. Sin embargo, estas preguntas tienen un carácter flexible, dado que se puede variar el orden de las mismas, demandar ciertas aclaraciones al entrevistado, generar nuevas preguntas durante el flujo de la conversación (Nils y Rimé, 2003). Es importante recordar que el diseño de la entrevista se deberá centrar en dos puntos: asegurar que se aborde el objeto de estudio y facilitar el intercambio entre los protagonistas (Nils y Rimé, 2003).

En cuanto al diseño de cualquier instrumento de recolección de información, el investigador se confronta con cómo formular preguntas pertinentes para capturar las representaciones sociales. Para responder a esto, se debe contemplar que el estudioso, como parte de la elaboración de su metodología, necesita construir ejes de análisis con el fin de establecer el acercamiento al objeto de estudio. Se entiende por ejes de análisis a los constructos de orden teóricometodológico que son un soporte para indagar acerca del objeto de estudio y un vínculo entre el marco de referencia y la evidencia empírica. Así, se intenta, mediante los ejes de análisis, comprender el problema de investigación. No hay un número determinado de ejes en torno al objeto de estudio y, mucho menos, procedimientos para definir los mismos. Los ejes de análisis son una construcción que genera el investigador, considerando tanto el problema de estudio como el referente empírico. En este artículo se presenta un ejemplo para diseñar y organizar una guía de entrevista que deriva de ciertos ejes de análisis que emanan de la teoría de las representaciones sociales (ver cuadro 1).

Fuente: elaboración propia.

Cuadro 1 Propuesta para el diseño de entrevista semiestructurada2 

En el ejemplo anterior el guión de entrevista se organiza a partir de cuatro ejes de análisis: condiciones de producción de las representaciones sociales, campos de información, campo de representación y campo de actitud (Moscovici, 1979). Se entiende que el eje de análisis de condiciones de producción está formado por aspectos de orden social, institucional e histórico que dan lugar a la elaboración de representaciones sociales (Jodelet, 1989a). Los significados de las representaciones sociales no son neutros dado que, al ser construidos socialmente, se conforman a partir de la singularidad del sujeto y desde el lugar que ocupa en el mundo donde interviene la experiencia, la historia y el contexto social. Construir preguntas concernientes a las condiciones de producción de representaciones implica conocer al sujeto (por ejemplo, maestro, alumno, funcionario) y su entorno, como elementos que coadyuvan a la construcción de representaciones sociales, por ejemplo: género, formación profesional, puesto que se ocupa, edad, escolaridad de los padres, institución donde se recibió la formación, antigüedad laboral, filiación sindical, entre muchos más. En esta dimensión el investigador necesita recuperar elementos de los antecedentes, la problematización, las preguntas de investigación y los supuestos, con el fin de concentrar los aspectos que, considera, influyen en la construcción de la representación social.

El eje de campo información, como señala Moscovici, apunta a que “se relaciona con la organización de conocimientos que posee un grupo con respecto a un objeto social” (Moscovici, 1979: 45). Éste comprende la selección que hacen los sujetos de una parte de la información que está disponible sobre el objeto de representación. Así, se puede enunciar preguntas acerca de los conocimientos e informaciones que tienen los sujetos, los medios por los cuales tuvo contacto con el mismo, las fuentes que ha consultado al respecto, los elementos que resultan relevantes de la información disponible sobre el objeto de representación.

En relación al eje campo de representación Moscovici advierte que “nos remite a la idea de imagen, de modelo social, al contenido concreto y limitado de las proposiciones que se refieren a un aspecto preciso del objeto de representación” (1979: 46). El campo de representación comprende los significados que se le asignan al objeto de representación y que pueden ser diversos como juicios, aserciones, tipologías, creencias, elementos culturales (Jodelet, 1989a). Tales elementos se ordenan y jerarquizan de acuerdo con el contenido de la representación. En esta dimensión se pueden generar preguntas de evocación para que el sujeto exprese con qué o quién relaciona el objeto de representación, qué significados le atribuye, con cuáles elementos de la vida cotidiana relaciona el objeto.

El eje de campo de actitud se conforma por expresiones de carácter evaluativo con relación al objeto de representación (Moscovici, 1979). Es decir, a partir de la información que se comparte con el grupo y los significados que le son atribuidos al objeto de representación social se adoptan posturas y se ejercen acciones. Para acercarse a esta dimensión hay que construir preguntas que apunten a la indagación de las valoraciones que hacen los sujetos, la posición que asumen y las acciones que pretenden emprender ante el objeto de representación social.

Es preciso que una vez que se cuente con el guión de la entrevista, sea probado por dos o tres personas que tengan conocimiento sobre el objeto de representación y con algún par académico. De esta suerte, se podrá conocer si las preguntas están formuladas adecuadamente, si son comprendidas por los entrevistados, el tiempo que tomará la realización de las mismas, así como verificar la redacción. Es esencial que se pregunte a las personas con las que se probó la entrevista su opinión, si ésta fue clara, si el tiempo de realización les pareció adecuado, si las preguntas están enunciadas de manera respetuosa. Posteriormente se harán modificaciones al guión considerando las apreciaciones del piloteo y tener una versión final.

Ahora bien, paralelamente a la formulación de la guía de entrevista, el investigador necesita conformar el grupo de sujetos a los cuales va entrevistar. Para ello se requiere construir criterios de elección de los informantes; es decir, establecer las razones por las cuales son elegidos estos sujetos, con el fin de proporcionar rigor al estudio y dejar más claro que la elección de los entrevistados obedece a aspectos que permiten responder a la pregunta de investigación y no a un capricho del investigador. Taylor y Bogdan (1987), apuntan que la elección de informantes depende de la accesibilidad que tiene el investigador a los entrevistados, por ello es conveniente que se contacte con tiempo a los sujetos que se pretende entrevistar, ya que es difícil ubicar y convencer a las personas que otorguen las entrevistas.

Una vez que se ha conseguido contactar a los sujetos de estudio, el investigador, al inicio de la entrevista, debe lograr una relación con el entrevistado, es decir, se requiere del establecimiento de confianza, de tal suerte que éste se sienta cómodo y libre para hablar. Evidentemente esto no es tarea fácil, y tampoco hay un manual o reglas que expliquen cómo ganar tal confianza. Según Taylor y Bogdan (1987: 120)

... el entrevistador se relaciona con los informantes en un nivel personal. Por cierto, las relaciones que se desarrollan a medida que transcurre el tiempo entre el entrevistador y los informantes son claves para la recolección de datos.

Es importante que, al comienzo de cada una de las entrevistas, el investigador solicite permiso a los sujetos para grabarlos y garantice, si conviene, el anonimato de sus testimonios. Durante el desarrollo de la entrevista, hay que plantear preguntas directas o bien matizadas, dependiendo de la apertura del entrevistado. Cuando algún aspecto del discurso no se entiende cabalmente, se puede solicitar aclaración, además se tiene la posibilidad de reformular preguntas. Es por ello que el investigador necesita asumir una postura respetuosa, flexible y abierta en el momento de la entrevista y debe dar paso a que los sujetos se expresen sin importar la duración de la misma (Taylor y Bogdan, 1987).

El análisis del material empírico

Una vez que se realizaron las entrevistas necesarias y pertinentes, se prosigue con la etapa de análisis del material de campo. Para ello hay que transcribir la totalidad de entrevistas. Esta es una de las tareas más agotadoras por la naturaleza misma del trabajo. Los investigadores que cuentan con un equipo de investigación suelen establecer criterios de transcripción (depurar o respetar los silencios, transcribir los balbuceos, respetar el sentido de las respuestas) (Rapley, 2014) y todo el grupo se aboca a pasar los audios a un discurso escrito, lo cual aligera la labor. Cuando los investigadores que desarrollan un proyecto individual, generalmente estudiantes de posgrado, son los únicos encargados de la transcripción, el proceso se vuelve mucho más largo y cargado. En ocasiones es común, en algún seminario de investigación, que se intente presentar avances de la interpretación de los datos empíricos sin que se hayan transcrito la totalidad de las entrevistas. Algunas personas solamente reproducen los fragmentos que, consideran, les permitirán identificar las representaciones sociales. Esto es una inconsistencia metodológica: las representaciones sociales se proyectan a lo largo de la entrevista, en las pequeñas frases que parecen no tener sentido; el entrevistador durante la entrevista enuncia pistas y huellas que pueden ser un factor fundamental en la interpretación. Analizar solamente algunos trozos de entrevista puede dar pie a un estudio superficial que reste rigor a la investigación. De ahí la importancia de que el investigador cuente con la totalidad de las entrevistas. Lo anterior es una regla de oro.

Con las entrevistas transcritas se procede a la interpretación. Para Geertz (2005) esta tarea consiste en una lectura de los hechos, las acciones y el discurso de los actores para develar los significados que hay detrás. Por consiguiente, la interpretación tiene la finalidad de desmadejar con minuciosidad los diferentes aspectos de los hechos para develar la médula misma. Un suceso o una acción pueden parecer pasajeros, pero al ser interpretados se establecen las relaciones de significados que guardan para el sujeto. Así se entra en el terreno de la interpretación, lo que conlleva a encontrar el sentido de los hechos particulares. Para Weber la interpretación es:

Una comprensión de la conducta humana obtenida por medio de la interpretación [que] contiene ante todo una evidencia cualitativa específica, de dimensión singularísima. Captar las acciones subjetivas que tienen referencia con los otros sujetos y el contexto social. Los pensamientos y las acciones de las personas son elaborados de manera colectiva, tanto las estructuras sociales, su producción y funciones, como los procesos individuales son importantes para la interpretación de los significados (Weber, 2001: 175).

Por su parte Martínez (1998) apunta que la interpretación del proceso empírico implica la observación de los detalles, la asociación de los significados, la realización de las inferencias, para comprender que los hechos, los significados, las instituciones y los sujetos son parte de una estructura mucho más compleja, que requiere un análisis fino y profundo. Para Rodríguez, Gil y García (1999), el proceso de interpretación de los datos empíricos se conforma de un examen sistemático de los mismos, donde las intuiciones y experiencias del investigador son esenciales. Taylor y Bogdan (1987) consideran que el análisis de los datos empíricos es el corazón del proceso de interpretación. Conviene, entonces, recuperar el marco de referencia de la investigación con la intención de focalizar los rasgos de las personas y los escenarios investigados. En otras palabras, el proceso de interpretación de las entrevistas consiste en dos grandes aspectos: el primero, ver las cosas desde el punto de vista de los sujetos, lo que implica la comprensión de los significados que elaboran, crean y recrean; el segundo, articular la conexión de los datos empíricos, es decir las interpretaciones que construyen los sujetos a la luz del marco de referencia en el que se sustenta la investigación (Rodríguez, Gil y García, 1999; Taylor y Bogdan, 1987).

Es difícil encontrar un modelo o una propuesta concisos sobre cómo analizar, identificar e interpretar el contenido de una representación a partir de la aproximación procesual. Por ello, es importante conocer estudios de corte empírico que permitan atisbar el proceso de interpretación como el estudio de Moscovici (1979) sobre las representaciones sociales del psicoanálisis o el de Jodelet (1989b) acerca de las representaciones sociales de la locura, que proporcionan a detalle el proceso metodológico. Esto permitirá tener algunas indicaciones de carácter práctico. Sin embargo, se reconoce que el proceso de interpretación depende y es responsabilidad del investigador. Es éste quien desarrollará dispositivos para identificar las representaciones sociales y generará el análisis de las mismas.

En este sentido es oportuno retomar el siguiente planteamiento de Taylor y Bogdan (1987: 159):

El análisis de los datos es un proceso dinámico y creativo. A lo largo del análisis, se trata de obtener una comprensión más profunda de lo que se ha estudiado y se continúa refinando las interpretaciones.

El investigador, a partir de su objeto de estudio, marco de referencia y experiencia construye un procedimiento metodológico para la interpretación de las representaciones sociales.

A continuación se presenta una propuesta para la identificación de las representaciones sociales y la interpretación de su contenido, la cual recupera algunos elementos de la propuesta de Taylor y Bogdan (1987) sobre la interpretación de los datos y se articula con elementos sustanciales de la teoría de las representaciones sociales.

La identificación e interpretación de las representaciones sociales se puede dar en cinco etapas. La primera etapa consiste en el develamiento, donde el investigador se familiariza con los datos empíricos y la identificación de temas recurrentes en el discurso (Taylor y Bogdan, 1987). En esta fase, se realiza una lectura profunda y repetida de cada entrevista. De manera inicial se puede comenzar a reconocer las palabras frecuentes o parecidas, los temas en común, las divergencias. Esta fase toma tiempo y demanda mucha atención del investigador para reconocer el contenido de las entrevistas.

La segunda etapa es una nueva lectura de las entrevistas con el propósito de registrar en una lista los temas, las palabras, las emociones reiteradas que expresan los entrevistados. El investigador puede, en la transcripción de las entrevistas, subrayar o escribir los fragmentos que son recurrentes, con el fin de que más adelante éstos se retomen para la conformación de las categorías de análisis. Algunos investigadores asignan códigos a cada una de las frases o los testimonios semejantes, lo que posteriormente ayuda a la elaboración de categorías de análisis (Rodríguez, Gil y García, 1999). Al identificar palabras y frases del vocabulario de una entrevista, hay que comparar unifiquen. Por ejemplo, en una investigación cuyo fin fue analizar la representación social de la Reforma Integral de Educación Básica, se encontró en las entrevistas que los directores de escuelas primarias para nombrar a dicha reforma utilizaban la frase “cambio favorable”. Esto dio lugar a la construcción de una categoría de análisis (Cuevas, 2015).

La tercera etapa es la construcción de categorías de análisis provisionales: una vez que se tienen identificados los temas recurrentes se procede a vaciar estos datos en una matriz (ver cuadro 2).

Cuadro 2 Matriz para la conformación provisional de categorías de análisis 

Como se observa en el cuadro 2, esta matriz se conforma por tres elementos: el primero es el título de la categoría que el investigador tiene que nombrar con base en los temas, frases o vocabulario unificador y bajo los ejes de análisis que dieron lugar a las entrevistas (condiciones de producción de las representaciones sociales, campos de información, campo de representación y campo de actitud). Al respecto Taylor y Bogdan (1987: 164) expresan que...

... a medida que [el investigador] identifique temas diferentes, busque semejanzas subyacentes que pueda existir entre ello. Cuando se pueden relacionar los temas de esa manera, hay que buscar una palabra o frase que transmita lo que tienen de similar.

Es importante que se identifique si el título de la categoría hace referencia a alguno de los campos que conforman la teoría de las representaciones sociales. El segundo elemento de la matriz lo constituyen los fragmentos de las entrevistas que el investigador considera representativos (tema, frases o vocabulario). El tercer y último elemento es una columna donde el investigador puede registrar sus primeros indicios, interpretaciones, preconceptos, aspectos o documentos que necesitan revisar para profundizar en el análisis de los datos empíricos. En esta columna el investigador debe escribir todo lo que considere importante, sin limitarse, ya que este espacio aporta elementos al proceso de interpretación. En el cuadro 3 se presenta un ejemplo del estudio que ya se mencionó: una de las frases bastante recurrentes en las entrevistas era: “cambio favorable”. Se encontró que esta frase hacía referencia al campo de representación, que se compone por los significados que se le asignan al objeto de representación (Moscovici, 1979).

Fuente: elaboración propia.

Cuadro 3 Ejemplo de Matriz para la conformación provisional de categorías de análisis 

La cuarta etapa, consiste en consolidar categorías de análisis, es decir, que éstas cambien de estatus provisional a definitivo. Para Martínez (2006: 266)...

... categorizar o clasificar las partes en relación al todo, de describir categorías o clases significativas, de ir constantemente diseñando y rediseñando, integrando y reintegrando el todo y las partes, a medida que se revisa el material va emergiendo el significado de cada sector, evento, hecho o dato.

En esta fase nuevamente el investigador debe revisar las categorías de análisis temporales, ya que cada una de ellas concentra los testimonios de las entrevistas agrupados bajo una tipología. Con esto tendrá una visión integral y, con base en el propósito de la investigación, el marco de referencia y su intuición, podrá descartar categorías y consolidar otras. De tal suerte que, el investigador en esta fase obtendrá las categorías de análisis definitivas.

En la quinta fase, una vez que el investigador constituyó nuevamente las categorías de análisis, se necesita vincular éstas con el marco de referencia que dio lugar a la entrevista, para establecer las primeras conexiones con los datos empíricos. De acuerdo con Ibáñez (2001: 184):

Una representación social no es un cajón de sastre donde se amontonan elementos dispares y más o menos inconexos, sino que se presenta como una unidad funcional, fuertemente organizada. Esto significa, por una parte, que los diversos elementos se funden en una estructura integradora, pero, por otra parte, queda planteada la difícil cuestión de saber cómo es posible compaginar esta heterogeneidad constitutiva con las exigencias de una fuerte estructuración.

Es importante mencionar que hay investigaciones en representaciones sociales que solamente se concretan en describir las categorías de análisis. Sin embargo, el propósito de desarrollar un estudio con esta teoría es mostrar la representación social y su contenido; es decir los elementos que la configuran y que le dan forma. Por eso se necesita ubicar si las categorías construidas, o bien algunos aspectos de éstas, pertenecen a las dimensiones de la representación social propuestas por Moscovici: campo de información, campo de representación y campo de actitud. Se debe recordar que, en los testimonios, también hay elementos que aportan información sobre el sujeto y su contexto, lo que permite identificar las condiciones de producción de las representaciones sociales.

Los testimonios de las categorías de análisis que se relacionen con fuentes de consulta, conversaciones e informaciones mediáticas sobre el objeto de representación se pueden articular con el eje del campo de información.

Las categorías donde se expresan asociaciones, significados, imágenes sobre el objeto de representación pueden vincularse con el eje de análisis de campo de representación. Generalmente, las frases en las que se les asigna un significado o se asocia al objeto de representación con algún elemento cercano para el entrevistado son indicios de los ingredientes que configuran el campo de representación, que le permiten comprender, interpretar y filtrar el objeto de representación al sujeto. Se considera que éste es uno de los ejes de análisis con el que se tiene dificultad para identificar los testimonios. Algunas recomendaciones para encontrar estas categorías son: las respuestas de las preguntas de evocación que se realizan en la entrevista. Por ejemplo, en la investigación sobre las representaciones sociales de la Reforma Integral de Educación Básica a los directores escolares se les preguntaba ¿con qué asocia esta Reforma?, la mayoría respondió “cambio favorable” y “oportunidad”. También se pueden localizar en las entrevistas las frases donde los entrevistados asocian al objeto de representación con una frase o vocabulario cotidiano.

Después, se establecerá la conexión entre el campo de actitud con las categorías o testimonio que expresen evaluaciones, apreciaciones y comparaciones con respecto del objeto de representación. En este sentido, es necesario considerar todo el espectro de valoraciones que se pueden encontrar en las entrevistas con respecto al objeto de representación y evitar limitar sólo a actitudes positivas o negativas, dado que esto restringe la riqueza y diversidad de las actitudes que se expresan en las entrevistas.

Como se observa en el cuadro 4, nuevamente se establecen las categorías de análisis, pero leídas a partir del marco de referencia: la teoría de las representaciones sociales. Además de la columna de comentario del investigador, se incorpora otra donde se pueden agregar datos de origen documental y bibliográfico, que permitan conocer o bien generar relaciones con los testimonios emitidos en las entrevistas. Esta última fase puede tomar mucho más tiempo, aunque si se desarrolla con escrupulosidad, se apuntala el proceso de interpretación.

Cuadro 4 Ejemplo Matriz para la conformación de categorías de análisis. Título de la categoría: Reforma Integral de la Educación Básica como cambio favorable (campo de representación) 

Redacción de los resultados: revelar las representaciones sociales

Se considera que parte de la interpretación de los resultados incluye su redacción. Para llevar a cabo esta tarea, se cuenta con las categorías de análisis, pero no es suficiente. La presentación de las categorías de una forma coherente y clara para los lectores en una tesis, libro, ponencia o artículo constituye parte del proceso de interpretación. Los resultados necesitan exponerse de una manera narrativa, o sea, el investigador describirá y detallará, mediante las categorías de análisis, el contenido de la representación o las representaciones sociales que identificó.

Evidentemente, para la redacción de los resultados se necesitan las categorías de análisis lo bastante desarrolladas tal y como se señaló en el apartado anterior. El investigador puede elaborar una lista con las categorías de análisis y, a partir de ésta, establecer un hilo conductor bajo el cual se organizarán los resultados. Se recomienda comenzar por la categoría que se considere más representativa, la más amplia, la que tiene conexiones importantes con otras categorías. Para Rodríguez, Gil y García (1999: 266):

... a medida que se va diseñando un esquema general que permite insertar las ideas y los conocimientos desarrollados a lo largo del trabajo, crecen en el investigador la perspicacia, la capacidad de relación o la profundización en la comprensión de la realidad.

Para que el investigador construya el esquema o estructura organizativa con la que se expondrán los resultados, necesita contemplar dos recomendaciones. La primera es la lectura de estudios sobre representaciones sociales, que puedan ser inspiradores o dar pistas de cómo exponer los datos. En México hay una diversidad de estudios que son de gran ayuda. La segunda recomendación, es que el investigador no olvide que su propósito es mostrar el contenido de la representación social, considerando dónde surge, cuál es el campo de representación, cuál es la información que han seleccionado los sujetos sobre el objeto de representación, qué actitudes expresan. En seguida se vierten algunos elementos que pueden ser útiles para el proceso de redacción de resultados:

Dimensionar los datos empíricos. Uno de los atributos de la teoría de las representaciones sociales es que éstas se construyen socialmente en relación al contexto y la cultura. El investigador necesita describir las características de los sujetos que formaron parte del estudio, así como los elementos que son relevantes y que influyen en la elaboración de representaciones sociales. Se debe recordar que las condiciones de producción de las representaciones sociales han sido definidas previamente por el investigador, así que se pueden recuperar del planteamiento del problema y de los supuestos de investigación. Sobre todo, es importante que el investigador destaque y delimite las características que hacen singulares a sus sujetos de estudio y su relación con la construcción de representaciones sociales (formación, clase social, edad, género, ubicación geográfica, por mencionar algunas).

Detallar las categorías de análisis. Como se ha mencionado las categorías de análisis son la materia prima para la redacción de los resultados. El investigador debe darse a la tarea de describir a profundidad y con solidez cada una de las categorías que dan forma a la representación social de los sujetos. Es necesario que se recuperen testimonios de las entrevistas, las interpretaciones que asentaron en las categorías y las referencias bibliográficas o documentales que sustentan tales interpretaciones. Durante la redacción el contenido de las categorías se contextualiza y contrasta con el marco de referencia. Así, se puede hacer uso de ciertos testimonios que, a juicio del investigador, resulten significativos para detallar la categoría y su comprensión. Taylor y Bogdan (1987: 184) apuntan que:

... las citas y las descripciones ilustrativas permiten comprender en profundidad cómo aparecen los escenarios y las personas [...] El informe de investigación debe estar lleno de ejemplos claros. No obstante, éstos deben ser breves y oportunos.

En este sentido el investigador necesita recurrir al material empírico como una suerte de evidencia que sustenta sus hallazgos, siempre y cuando evite el abuso de plagar el texto de testimonios largos, repetitivos y poco representativos. En consecuencia, se necesita en todo momento estar atento a la concordancia de sus argumentos y las evidencias que proporciona.

Conexión entre categorías. En ocasiones es común exponer cada una de las categorías como si fueran elementos independientes y ajenos entre sí. No obstante, es necesario que se tenga presente que la elaboración de representaciones sociales descansa sobre el supuesto de que éstas forman parte del pensamiento de sentido común que se nutre de las reacciones, medios de comunicación y condiciones sociales de los sujetos. Las categorías de análisis guardan relación entre ellas y el investigador necesita hacer patente en su redacción tal vínculo. Por ejemplo, el campo de información se conforma por los conocimientos y fuentes que los sujetos seleccionan arbitrariamente sobre el objeto de representación. Tal elección de informaciones y su descontextualización dan pie al campo de representación, es decir, la información del objeto de representación nutre la imagen que se construye del mismo. Así, en el campo de representación pueden aparecer rasgos o evidencias del campo de información o de actitud y el investigador debe dar cuenta de ellos a partir de señalar cómo se vinculan las categorías.

Empleo de cuadros o representaciones gráficas. Para exponer los resultados de una manera amigable, el investigador tiene la posibilidad de recurrir al diseño de cuadros o representaciones gráficas que permitan conocer el contenido de la representación social y los elementos que forman parte de ella. En estos esquemas o gráficas se puede resaltar el vínculo entre categorías de análisis, los ingredientes principales de las condiciones de producción, destacar el hilo o eje conductor bajo el cual se analizan los resultados. Es necesario que los esquemas sean representativos y no se abuse de los mismos, en todo momento el investigador debe asegurarse de su pertinencia.

Redacción clara. La descripción de los resultados demanda una escritura abierta, carente de eufemismos o rodeos. El investigador requiere desarrollar una redacción que dé cuenta de lo que encontró de forma sencilla. Al respecto Taylor y Bogdan (1987: 184) recomiendan: “en la medida de lo posible emplee oraciones breves y palabras directas. Los científicos sociales han sido acusados de usar palabras complicadas cuando para los mismos fines existen otras”. Asimismo, el investigador debe ser consciente que una redacción clara y profesional es un proceso relacionado con la formación y la experiencia, que se va consolidando con el ejercicio constante y el paso del tiempo. Empero, es recomendable que el investigador redacte como vayan fluyendo las palabras, sin cuidar, del todo, el estilo, y posteriormente, después de algunos días, pula y enriquezca su escrito. Asimismo, es importante que se presente la redacción a colegas que indiquen sugerencias que puedan mejorar el texto.

Una vez que se organizó y redactó el reporte de los resultados de la investigación, es conveniente realizar una revisión general del estudio. En otras palabras, conformar todo el reporte donde se incluya el planteamiento del problema, los supuestos, los objetivos, el marco de referencia, la metodología y los resultados, con el propósito de conocer, analizar e identificar la coherencia teórica-metodológica del trabajo. En ocasiones, los investigadores han dejado pasar tiempo entre la elaboración de la problemática, el marco de referencia y la redacción de resultados, por lo que pueden presentarse inconsistencias y lagunas. La lectura general es una alternativa para realizar ajustes y mejoras al documento y así presentar un reporte de investigación.

Reflexiones finales

Para el desarrollo de estudios con la perspectiva de representaciones sociales es preciso reunir ciertas características entre las cuales las más importantes son el objeto de representación, el sujeto que construye tal representación y el contexto en el cual surgen las mismas. Es responsabilidad del investigador articular estos elementos.

Las representaciones sociales se plasman en el discurso, de ahí que el acercamiento a las mismas se concentre en instrumentos como la entrevista, que permiten recuperar las representaciones sociales de los sujetos. Evidentemente, existen otras fuentes de obtención de información como el cuestionario, las asociaciones de palabras, los grupos focales, por nombrar a algunos. Sea cual sea el instrumento elegido, el investigador debe hacer un diseño concienzudo y cuidadoso, para obtener la información empírica pertinente.

Analizar el material empírico, en este caso las entrevistas, es una de las tareas sustanciales del proceso para develar las representaciones sociales que construyen los sujetos. En los estudios mexicanos de representaciones sociales y educación hay una tendencia a omitir la explicación del proceso de análisis de las entrevistas (Cuevas y Mireles, 2016). Se debe a enfatizar que reportar el procedimiento de interpretación del material empírico forma parte de la solidez metodológica. Es necesario dar cuenta del proceso que se siguió en el análisis del material empírico.

La propuesta para el análisis de las entrevistas, expuesta en este artículo, se concentra en la lectura detallada de las mismas para identificar discursos similares y cercanos de cada sujeto que, a su vez, dan paso a la construcción de categorías de análisis. Éstas se deben vincular con los tres campos de representación social (información, representación y actitud), por lo que se requiere identificar frases o fragmentos de entrevistas o categorías que contengan los rasgos de los campos de la representación social.

Existen otros dispositivos metodológicos para el análisis de las entrevistas. Por ejemplo, el análisis del discurso argumentativo de Grize (1989), cuyo acercamiento radica en el uso de operaciones lógico-discursivas. Concretamente, Gutiérrez (2006) sugiere recuperar cuatro operaciones de Grize: las constitutivas de la clase objeto, de apropiación, proyección valorativa y los precostruidos culturales. Otra alternativa, que también desarrolla Gutiérrez (et al., 2012), es el análisis de las emociones en el discurso (Platin, 2014), ya que en las representaciones sociales hay huellas de la emoción y es ahí donde se encuentra un material rico que permite encontrar el campo de representación. Otra propuesta de análisis es la de principios organizadores de representaciones sociales (Clémence, 2003), que se concentra en ubicar los puntos de vista particulares de los sujetos sobre el objeto de representación y cómo estos son compartidos por otros sujetos lo que da lugar a las representaciones sociales.

Éstas son sólo algunas recomendaciones para que los investigadores educativos recurran a acercamientos metodológicos consolidados para el análisis e interpretación de los datos, pero hay muchas más. Para cerrar se apunta que cada investigador debe construir su propuesta de análisis de material empírico considerando su objeto de estudio, postura metodológica asumida y experiencia.

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1El proceso de investigación no es lineal como resultado de una consecución de pasos. En este ensayo se considera que este proceso es complejo por lo que el investigador debe regresar en diversos momentos a acuñar con mayor especificidad su problemática, el objeto de estudio, el marco de referencia, la metodología y los resultados de investigación.

2Estas preguntas pretenden ser un ejemplo, son recomendaciones para que el investigador de acuerdo con sus ejes de análisis, experiencia, objeto de representación y sujetos involucrados formule los cuestionamientos en su guía de entrevista, con el fin de explorar las representaciones sociales de sus sujetos de estudio.

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