Introducción
La investigación desempeña un papel fundamental en el desarrollo de las naciones. Su fortalecimiento sostenido, el incremento de la inversión destinada a este ámbito y la ampliación del número de personas dedicadas a la labor investigadora resultan indispensables para responder de manera pertinente a los desafíos que plantea el contexto actual (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico [OCDE], 2019; Sarmiento, 2020). Desde esta perspectiva, la educación superior adquiere un papel estratégico, tanto en la generación de conocimiento e innovación, como en la formación de una masa crítica y proactiva capaz de afrontar diversas problemáticas. Es así que, como parte de dicha encomienda se pueden concebir profesionales altamente calificados, así como personas emprendedoras e investigadoras como agentes clave en el crecimiento de cada país.
Asimismo, la investigación, al formar parte de las funciones sustantivas de la universidad, se constituye como una dimensión esencial de la actividad académica y un indicador primordial de la calidad institucional. En este marco, la figura del profesorado universitario adquiere un papel relevante, tanto por la responsabilidad de asumirse como agente de investigación de manera complementaria a su función docente (López, 2015), como por su capacidad para movilizar la investigación en los espacios universitarios (Munguía-Reyes y Garduño, 2022). Bajo este contexto, del profesorado se esperaría que la investigación fuera una de sus fortalezas, y de no ser el caso, al menos sí se interese en ella, reconozca su valor y pertinencia. Lo anterior, ya que la actitud hacia la ciencia y la investigación científica se encuentra estrechamente relacionada con una formación crítica y proactiva, misma que se dinamiza cuando se desarrollan actitudes y aptitudes en docentes y alumnado (Barrios y Ulises, 2020).
En este sentido, un sólido componente actitudinal del profesorado resulta fundamental, ya que favorece la adquisición de competencias investigativas, las cuales posibilitan la realización de estudios sistemáticos y la generación de conocimiento científico. De manera paralela, dicho componente se expresa en la capacidad para persistir, comprometerse, autoformarse y responder a las exigencias propias del quehacer investigativo, así como a los desafíos a los que actualmente se enfrenta el profesorado (Buendía-Arias et al., 2018; Fontaines-Ruiz et al., 2019; Kakupa y Xue, 2019).
Desde esta perspectiva, una actitud investigativa que privilegie la pregunta y la problematización como ejes del proceso formativo fortalece las prácticas pedagógicas y promueve la formulación de iniciativas académicas orientadas a la mejora de la calidad educativa y a la atención de problemáticas sociales relevantes (Buendía-Arias et al., 2018; León-León y Zúñiga-Meléndez, 2019). En consecuencia, se apuesta por una formación investigativa en el ámbito universitario en la que dicha actitud caracterice el desempeño del profesorado y logre incidir en la actuación científica del estudiantado (Pascual-Arias y López-Pastor, 2024). El estudio de la actitud hacia la investigación constituye una oportunidad para contribuir al fortalecimiento de la calidad de la docencia y de la formación de futuras personas investigadoras (Agu et al., 2024). En este tenor, su análisis adquiere mayor pertinencia, dado que los procesos investigativos son complejos y demandan esfuerzo y compromiso, así como la construcción de la propia identidad como investigadora o investigador y la disposición a la capacitación y a la autoformación permanente (Cruz, 2020; Fontaines-Ruiz et al., 2019; Kakupa y Xue, 2019).
En el marco de estas consideraciones, resulta pertinente abordar el constructo de actitud, cuyo estudio tiene sus orígenes en el campo de la psicología social. Desde una perspectiva clásica, Allport (1935) lo definió como un estado mental y neurológico que predispone a la respuesta y ejerce una influencia activa en el comportamiento del ser humano y en su relación con el contexto. Posteriormente, Morris y Maisto (2005) ampliaron esta concepción al describir la actitud como una estructura relativamente estable que integra creencias, sentimientos y comportamientos frente a un objeto o situación determinados.
En términos operativos y de manera más general, la actitud puede entenderse como una predisposición a la acción y a la adopción de formas específicas, organizadas y persistentes de respuesta, derivadas de sentimientos generados por objetos socialmente significativos y construidas a partir de la experiencia. Desde esta aproximación, se enfatiza su carácter multidimensional, al involucrar componentes cognitivos, emocionales y conductuales (Allport, 1935).
En este contexto, el estudio de la actitud adquiere especial relevancia, dado que las creencias y actitudes negativas pueden obstaculizar los procesos de aprendizaje cuando no son adecuadamente reguladas. En contraste, las creencias y actitudes positivas favorecen la seguridad en el desempeño y contribuyen al fortalecimiento de la confianza en las propias habilidades (Iqbal et al., 2023). Desde esta perspectiva, las actitudes positivas hacia la investigación presentan un alto potencial para facilitar la inserción en el ámbito científico y promover el desarrollo de competencias necesarias para atender las exigencias de los procesos investigativos y la obtención de productos de calidad (Cota et al., 2019).
En consecuencia, el análisis de la actitud hacia la investigación resulta particularmente pertinente, en tanto cumple dos propósitos fundamentales: a) fungir como un elemento que apoya los procesos de aprendizaje y, al mismo tiempo, como un resultado de estos; y b) aportar un valor predictivo significativo, ya que el conocimiento de las actitudes manifiestas de una persona hacia un objeto permite inferir su comportamiento posterior (Cruz et al., 2021).
La actitud hacia la investigación ha sido conceptualizada como un conjunto articulado de creencias, sentimientos y disposiciones vinculadas al quehacer investigativo (Rojas et al., 2012). Desde esta perspectiva, se entiende como un proceso intencional, persistente y adquirido, sustentado en valores y percepciones que orientan la participación en la actividad científica (Aldana et al., 2020). Asimismo, implica una predisposición relativamente estable hacia la investigación, caracterizada por la organización de creencias y sentimientos que favorecen prácticas como el trabajo colaborativo, la sistematicidad, la modestia y la rectitud intelectual, elementos centrales del desempeño científico (Palacios-Serna, 2021).
En el ámbito del estudio de la actitud hacia la investigación, hay diversas propuestas que han intentado explicarla. Es así que, mientras algunos estudios la abordan bajo la visión tridimensional que implica el aspecto afectivo, cognoscitivo y conductual (Aldana et al., 2016), otras retoman dimensiones como los intereses, utilidad de la investigación, orientación a la investigación, vocación, motivaciones intrínsecas, contexto institucional (Aldana et al., 2020; Rojas-Solís et al., 2021).
A este respecto y como parte del referente teórico del presente trabajo, se consideran los aportes de la propuesta de Aldana et al. (2020), quienes establecen las dimensiones vocación, valoración e interés para intentar explicar la actitud hacia la investigación. Bajo sus preceptos, la vocación por la investigación implicaría un llamado al quehacer investigativo, que se caracteriza por procesos rigurosos que requieren habilidades innatas y adquiridas, para producir conocimiento científico. El interés por la investigación describiría la motivación que se tiene por generar conocimiento, y a la búsqueda de información fáctica para entender y solucionar planteamientos científicos. La valoración de la investigación abarcaría el reconocimiento de la investigación orientada a identificar problemas y a construir propuestas de solución; a la vez que fortalece las cualidades personales y profesionales de quien investiga.
Ahora bien, en la revisión de la literatura, aunque existe una gran variedad de trabajos sobre actitudes (hacia la estadística, matemáticas, la inclusión, por ejemplo), son menos los que abordan la actitud hacia la investigación y aún menos los orientados al profesorado. Gran parte de los estudios se centra especialmente en estudiantes de pregrado y posgrado (Kakupa y Xue, 2019; Rojas-Solís et al., 2021). Dicho panorama se recrudece aún más, al abocarse a la actitud hacia la investigación del profesorado y su relación con otros factores, como los personales, contextuales, laborales, entre otros más. Se encuentran en mayor medida investigaciones sobre sus percepciones, creencias, conductas y actividades relacionadas con el oficio investigativo y escasamente sobre la propia actitud hacia la investigación y su vinculación con aspectos de índole personal u organizacional. Pareciera que fuese un hecho que, en los indicadores de prácticas investigativas, estuviera implícita una actitud favorable hacia esta actividad y que existe un despliegue de comportamientos hacia la investigación.
A este respecto, se identifican diversos esfuerzos orientados a visibilizar factores que, si bien no siempre se abordan en la literatura científica con una vinculación directa a la actitud hacia la investigación, sí se han relacionado con el ejercicio del oficio investigativo. Entre estos se encuentran: a) los factores contextuales, asociados a prácticas y políticas de financiamiento; b) las disciplinas académicas, que configuran determinadas culturas académicas; c) los factores organizacionales, vinculados con las políticas y prácticas de la institución en la que labora la persona investigadora; y d) las motivaciones y los obstáculos de carácter individual, así como variables del ámbito personal, tales como la edad, el género, la trayectoria académica y la formación, entre otras (Gamboa, 2024; Palencia y Verdugo, 2023).
En esta línea, Silva et al. (2020) evidencian que las actividades científicas del profesorado se ven influenciadas tanto por factores personales, entre ellos la formación académica y los costos personales y familiares asociados a la carrera investigativa, como por factores institucionales, entre los que destacan los lineamientos, los requerimientos y los procesos de gestión administrativa.
En la revisión de estudios sobre la vinculación de diversos factores con la actitud hacia la investigación, se identifican trabajos como el de Avidov-Ungar (2023), en los que se reporta que el involucramiento del profesorado en la investigación se encuentra condicionado por aspectos como la motivación, la experiencia y la trayectoria profesional. Esta evidencia resalta la influencia de los factores individuales, los cuales también pueden incidir en la actitud hacia la investigación. Por su parte, los hallazgos de Dieguez et al. (2023) muestran que, en los espacios organizacionales que promueven de manera activa tanto la innovación como la investigación, se configuran ecosistemas propicios para el desarrollo de actitudes positivas hacia la investigación. De este modo, se pone de manifiesto el papel del entorno institucional en la configuración de las disposiciones hacia la investigación (Ghabban et al., 2019).
Considerando estos planteamientos y antecedentes, es posible advertir que, si bien existe información sobre la relevancia de diversos factores personales y organizacionales en la actitud del profesorado hacia la investigación, los análisis y estudios centrados en este constructo dentro de la población docente se encuentran escasamente documentados, particularmente en las Instituciones de Educación Superior (IES) del país. Ante ello, se estableció como objetivo general del estudio determinar la asociación de factores de índole personal y organizacional, tanto de manera individual como interactiva, con la actitud hacia la investigación en el profesorado de una universidad del noroeste de México. Asimismo, se plantearon como objetivos específicos: (1) identificar las variables de los factores personales y organizacionales que se asocian con la actitud hacia la investigación del profesorado, y (2) determinar cuál de los factores, personal u organizacional, presenta una mayor asociación con dicha actitud.
Método y materiales
Tipo de estudio
El enfoque epistemológico del presente estudio fue cuantitativo, con un diseño no experimental de tipo transversal y de alcance correlacional. Este enfoque resulta pertinente, ya que se basa en la recopilación de datos para constatar los objetivos y las hipótesis formuladas con base en las variables estudiadas (Hernández & Mendoza, 2018). De igual manera, se realizó la descripción de las variables y de sus relaciones sin fines de manipulación, y la recolección de la información se llevó a cabo en un solo y específico lapso de tiempo (Creswell, 2014).
Participantes
Para la investigación se contó con la participación de profesorado universitario adscrito a los campus ubicados en las ciudades de Empalme, Guaymas, Obregón y Navojoa, en el estado de Sonora, México, pertenecientes a una universidad pública, descentralizada y autónoma de dicha entidad. La muestra fue de tipo no probabilístico y estuvo constituida por un total de 281 participantes, de los cuales el 45.20% fueron hombres (n = 127) y el 54.80% mujeres (n = 154), adscritos a diversos programas educativos de nivel licenciatura y posgrado de la universidad. En cuanto a la edad, del total de participantes, el 35% se ubicó en el rango de 25 a 35 años, otro 35% en el rango de 36 a 45 años, el 19.4% en el rango de 46 a 55 años y el 10.6% correspondió a personas mayores de 56 años. Respecto al grado académico, del total de la muestra, el 70% contaba con el grado de doctorado, mientras que el 30% restante tenía el grado de maestría. Como criterios de inclusión para la participación en el estudio se especificaron: a) contar con contratación vigente como docente en la universidad durante el periodo de recolección de datos y b) tener asignado al menos un grupo de clase en dicho periodo. Como único criterio de exclusión, se determinó que no participaría el profesorado que nunca hubiera realizado o colaborado en alguna investigación.
Instrumento
Para medir la actitud hacia la investigación, se retomó la Escala de Actitud hacia la Investigación (EACIN-R) propuesta por Aldana et al. (2020), la cual incluye las dimensiones de vocación, valoración e interés. Estas dimensiones se describen de manera operativa, conforme a lo expuesto anteriormente. La vocación por la investigación se refiere a la disposición hacia el quehacer investigativo, caracterizado por procesos rigurosos que demandan habilidades innatas y adquiridas para la producción de conocimiento científico. El interés por la investigación describe la motivación por generar conocimiento y por realizar la búsqueda de información fáctica orientada a la comprensión y solución de planteamientos científicos. Por su parte, la valoración de la investigación alude al reconocimiento de la investigación como un medio para identificar problemas y construir propuestas de solución, así como para fortalecer las cualidades personales y profesionales de quienes investigan.
La escala tipo Likert, en su versión original, contempló 28 ítems distribuidos en las dimensiones de interés por la investigación (9 ítems), vocación por la investigación (12 ítems) y valoración por la investigación (7 ítems), con opciones de respuesta que van de muy en desacuerdo (0) a muy de acuerdo (4). Para el presente estudio, se realizó un Análisis Factorial Confirmatorio (AFC), a partir del cual se obtuvo una versión reducida de la escala conformada por un total de 10 ítems, distribuidos en las dimensiones de vocación por la investigación (4 ítems), interés por la investigación (3 ítems) y valoración por la investigación (3 ítems) (véase Tabla 1).
Tabla 1 Dimensiones e ítems del constructo actitud hacia la investigación bajo el Análisis Factorial Confirmatorio (AFC)
| VOCACIÓN POR LA INVESTIGACIÓN |
|---|
| -Me gusta agilizar los trabajos relacionados con investigación. |
| -Aprovecho cualquier oportunidad para dar a conocer mis trabajos. |
| -Acostumbro a escribir para profundizar en temas de interés. |
| Soy ordenado (a) en mis actividades de investigación. |
| VALORACIÓN POR LA INVESTIGACIÓN |
| -Creo que la persistencia contribuye a alcanzar las metas. |
| -A mi parecer la investigación contribuye a resolver problemas sociales. |
| -Trabajar con otros en investigación nos ayuda a alcanzar mejores resultados. |
| INTERÉS POR LA INVESTIGACIÓN (ítems a la inversa) |
| -Las actividades de investigación me parecen aburridas. |
| -Pensar en ponerme a investigar me produce desánimo. |
| -Creo que estar consultando información científica es perder el tiempo. |
Fuente: Elaboración propia.
Los índices de ajuste del modelo confirmatorio de medida resultaron aceptables, al registrarse valores de cargas factoriales estandarizadas (β) entre .40 y .60, así como los siguientes indicadores: χ² = 48.81, gl = 32, p = .029, χ²/gl = 1.52, CFI = 0.97, RMSEA = 0.04, IC 90% [0.014, 0.065], y SRMR = 0.04. Finalmente, la fiabilidad de la escala se estimó mediante el coeficiente omega de McDonald (ω), obteniéndose un valor total de .82. Asimismo, los valores por dimensión oscilaron entre .65 y .78, lo cual indica una consistencia interna aceptable para población abierta, no cautivas o clínica (Katz, 2006).
Cabe destacar que, de acuerdo con los objetivos de la investigación, la escala contempló dos apartados: uno correspondiente a las dimensiones e ítems del constructo actitud hacia la investigación y otro referido a los factores de índole personal y organizacional. Para efectos del presente estudio, las variables por factor se determinaron considerando las aportaciones de Gamboa (2024), Palencia y Verdugo (2023) y Silva et al. (2020). Se precisaron como variables del factor personal aquellas inherentes al profesorado, tales como la edad, el sexo, la formación académica, los años de experiencia docente, la participación en grupos de investigación, la producción de publicaciones científicas y la pertenencia al Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII). Estas variables se recabaron mediante preguntas cerradas, con opciones de respuesta categóricas o dicotómicas, según correspondiera a la naturaleza de cada una. Por su parte, entre las variables de índole organizacional se incluyeron aquellas que dependen de la organización y del contexto laboral, como el tipo de contrato (definido o indefinido), la impartición de asignaturas relacionadas con investigación y la pertenencia a un área de conocimiento. Dichas variables fueron medidas a través de preguntas cerradas de opción múltiple, definidas previamente en función de la estructura académica institucional.
Procedimiento
En cuanto a los pasos desarrollados en el estudio: (a) de manera inicial, se tramitó la autorización del comité de ética en investigación y el aval institucional de la universidad objeto de estudio; (b) los datos se recolectaron mediante un Formulario de Google (Google Forms), el cual fue enviado por correo electrónico al colectivo docente. El formulario incluyó el consentimiento informado, en el que se estableció la participación voluntaria y de riesgo mínimo, de acuerdo con el artículo 96 de la Ley General de Salud de México, y se especificó que el uso de los resultados sería con fines estrictamente académicos e investigativos. Asimismo, se informó que, al finalizar la investigación, se les remitiría por correo electrónico un informe o el manuscrito derivado del estudio.
Análisis de los datos
Previo a los análisis, cabe señalar que la cantidad de formularios contestados inicialmente fue de 294. No obstante, se decidió excluir del análisis aquellos casos que no reportaron la variable área de conocimiento, debido a la relevancia de esta para los objetivos del estudio. Como resultado de este proceso de depuración, la muestra final quedó conformada por 281 formularios. La exclusión se realizó mediante eliminación por lista completa (listwise), por tratarse de una variable clave para los análisis posteriores.
Se realizaron análisis descriptivos, así como tablas de contingencia para determinar la relación entre las variables categóricas, consideradas como variables predictoras y de criterio, mediante la prueba de chi cuadrada (χ²). Asimismo, se aplicó una regresión logística binaria con el propósito de confirmar la capacidad predictiva de los factores medidos respecto a la actitud hacia la investigación, la cual fue dicotomizada para efectos del análisis. Este tipo de regresión permite analizar el comportamiento de una variable dependiente categórica a partir de una o más variables independientes (Harris, 2021). Para la realización de los análisis estadísticos, se utilizó el Paquete Estadístico para las Ciencias Sociales (Statistical Package for the Social Sciences, SPSS), versión 23.
Resultados
A partir de los análisis, la variable actitud hacia la investigación se determinó por el total de reactivos de la escala y se dicotomizó (variable dummy). De la muestra inicial de 281 participantes, se derivaron dos grupos: uno representativo de un nivel alto de actitud hacia la investigación y otro, de un nivel bajo. Para el grupo con nivel alto, se incluyó al profesorado con un puntaje a partir del séptimo decil (valor promedio > 3.4), al cual se le asignó el valor 1. Para el nivel bajo, se incluyó al profesorado con un puntaje correspondiente al tercer decil (valor promedio de 2.4), recodificado con el valor 0. Los participantes cuyos puntajes se ubicaron entre el cuarto y el sexto decil fueron excluidos del análisis para maximizar el contraste entre los grupos extremos. Bajo este procedimiento, se obtuvo una submuestra de 175 docentes: 79 (45%) fueron catalogados con un nivel bajo de actitud y 96 (55%) con un nivel alto. Con base en ello, se realizó la regresión logística.
La tabla de contingencia que relaciona los factores categóricos (Tabla 2) muestra asociaciones significativas entre dichos factores y el nivel de actitud del profesorado (bajo/alto). El grupo con actitud baja se caracteriza predominantemente por contar con contrato de tiempo definido, no impartir asignaturas relacionadas con investigación, no participar en grupos de investigación, no realizar publicaciones científicas y no pertenecer al Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII). Por el contrario, el grupo con actitud alta presenta sistemáticamente el perfil opuesto, reportando la presencia de estos factores. Estos datos evidencian una preponderancia clara de las variables asociadas a un nivel alto de actitud hacia la investigación.
Tabla 2 Frecuencias de los factores asociados a la actitud hacia la investigación
| Factores personales y organizacionales del profesorado universitario | Nivel bajo | Nivel alto | χ2 | p | ||
|---|---|---|---|---|---|---|
| Fr | % | Fr | % | |||
| Tipo de contrato | ||||||
| Tiempo definido | 73 | 92.4 | 67 | 69.8 | 13.85 | < .001 |
| Tiempo indefinido | 06 | 7.60 | 29 | 30.2 | ||
| Impartición de asignaturas en investigación | ||||||
| No | 58 | 73.4 | 45 | 46.9 | 12.60 | < .001 |
| Sí | 21 | 26.6 | 51 | 53.1 | ||
| Participación en grupos de investigación | ||||||
| No | 50 | 63.3 | 35 | 36.5 | 12.49 | < .001 |
| Sí | 29 | 36.7 | 61 | 63.5 | ||
| Publicación de artículos científicos | ||||||
| No | 43 | 54.4 | 33 | 34.4 | 7.09 | .008 |
| Sí | 36 | 45.6 | 63 | 65.6 | ||
| Pertenencia al Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores | ||||||
| No | 74 | 93.7 | 70 | 72.9 | 12.80 | < .001 |
| Sí | 05 | 6.3 | 26 | 27.1 | ||
Nota: n = 175 Fuente: Elaboración propia
Además del efecto directo de las variables sensibles a los grupos de baja y alta actitud hacia la investigación, se realizó una interacción de las variables con base a la conformación de dos dimensiones: (a) personal y (b) organizacional; obteniendo así dicho efecto del conjunto de variables por dimensión. Se multiplicaron entre sí las variables para observar su interacción e identificar cuáles potenciaban mayormente una alta actitud.
Para ello, se realizó una regresión logística binaria (ver Tabla 3). Los resultados indican que las variables agrupadas en la dimensión personal son las que más potencian una actitud alta hacia la investigación, presentando un efecto conjunto significativo (OR = 3.23). En general, los valores positivos de los coeficientes beta confirman que todas estas variables ejercen una influencia promotora, sin efectos inhibitorios. Dentro de esta dimensión, la variable con el efecto más fuerte es la pertenencia al Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII) (OR = 5.49). Esto indica que el profesorado con esta distinción tiene una probabilidad significativamente mayor de mostrar una actitud alta hacia la investigación, en comparación con quienes no la poseen. Por otro lado, aunque también significativa, la variable que muestra la asociación de menor magnitud es la publicación de artículos científicos (OR = 2.28).
Tabla 3 Regresión logística de los factores asociados a la actitud hacia la investigación científica
| Factores/Variables | B | S.E. | OR | 95% IC | Estadístico de Wald |
|---|---|---|---|---|---|
| Organizacional | |||||
| Tipo de contrato | 1.66 | .47 | 5.26 | [2.05, 13.47] | 12.01** |
| Impartición en asignaturas de investigación | 1.14 | .32 | 3.13 | [1.65, 5.93] | 12.20*** |
| Efecto interactivo | 0.90 | .24 | 2.46 | [1.52, 3.98] | 13.68*** |
| Personal | |||||
| Participación en grupos de investigación | 1.10 | .31 | 3.00 | [1.62, 5.57] | 12.17*** |
| Publicación de artículos científicos | 0.82 | .31 | 2.28 | [1.23, 4.20] | 6.99** |
| Pertenencia al Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores | 1.70 | .51 | 5.49 | [1.99, 15.11] | 10.90** |
| Efecto interactivo | 1.17 | .39 | 3.23 | [1.50, 6.94] | 9.09** |
Fuente: Elaboración propia. Nota. **p<.01, ***p<.001.
Discusión
La universidad está llamada a impulsar la investigación para establecer un modelo educativo que contribuya a la producción de conocimiento y a la formación de nuevos investigadores e investigadoras (Ganga et al., 2016; Matos y Cruz, 2018). En este contexto, la incursión del profesorado en investigación y sus actitudes hacia ella adquieren una relevancia fundamental. Este estudio tuvo como objetivo determinar la asociación de factores personales y organizacionales, tanto de manera interactiva como individual, con la actitud hacia la investigación en el profesorado de una universidad del noroeste de México. Los objetivos específicos fueron: (1) identificar las variables de ambos factores asociadas a dicha actitud, y (2) determinar cuál de los dos factores la potencia en mayor medida.
Variables del factor personal y organizacional asociadas a la actitud hacia la investigación
En primer lugar, se identificó que las variables del factor personal asociadas a un nivel alto de actitud hacia la investigación fueron: a) pertenencia al SNII, b) publicación de artículos científicos y c) participación en grupos de investigación. Por su parte, las variables del factor organizacional asociadas fueron: a) impartición de materias de investigación y b) contratación por tiempo indefinido (plaza permanente). Al contrastar ambos grupos, se observa que en el colectivo con actitud baja estuvo sistemáticamente ausente la presencia de estas variables. Esta asociación podría explicarse porque dichas variables están directamente relacionadas con las actividades y exigencias inherentes a la investigación, y a su vez, se vinculan con el componente actitudinal (Buendía-Arias et al., 2018; Fontaines-Ruiz et al., 2019; Kakupa & Xue, 2019). Este patrón sugiere que la actitud alta podría estar sustentada por un conjunto de condiciones que tienden a co-ocurrir y reforzarse mutuamente.
Estos hallazgos refuerzan los aportes de estudios como el de Ghabban et al. (2019), quienes señalan que el involucramiento del profesorado en la investigación está sujeto a factores de distinta índole, como los de tipo institucional, tecnológico, político y actitudinal, los cuales pueden funcionar como barreras o alicientes para dicha labor. Asimismo, los resultados revelan que la actitud hacia la investigación no es un fenómeno aislado, sino que se configura a partir de la interacción entre disposiciones individuales y las condiciones del entorno universitario. Esta perspectiva es congruente con la postura de Vargas-Delgado et al. (2022), quienes subrayan la necesidad de adoptar un enfoque híbrido que considere tanto el componente individual como las lógicas institucionales, elementos que pueden limitar o fortalecer tanto la vida académica como las actitudes hacia la investigación.
En este sentido, y aunque son escasos los estudios que vinculan directamente el constructo de la actitud hacia la investigación con diversos factores, sí es posible encontrar trabajos a nivel internacional y nacional que han analizado variables relacionadas. Por ejemplo, Okudawa (2018), en un estudio llevado a cabo en Nigeria, evidencia una actitud favorable en el personal docente e investigador de un centro de investigación. Sin embargo, en dicho estudio no se observó una asociación entre dicha actitud y actividades investigativas concretas, como la publicación de artículos, lo cual contrasta con los hallazgos aquí reportados. Este fenómeno también se ha documentado en otras investigaciones, como la de Li y Zhang (2022), quienes reportan una relación débil entre la producción de publicaciones y la actitud hacia la investigación. Por otro lado, Habib et al. (2024) sí exponen actitudes positivas hacia la investigación y la publicación científica en docentes de nivel superior de Bangladesh; no obstante, a diferencia de los resultados del presente estudio, las variables más significativas en su trabajo fueron la formación investigativa en el extranjero y el género (con los hombres mostrando una actitud más favorable).
En este sentido, es necesario precisar que la publicación de artículos científicos se ha consolidado como uno de los principales indicadores de éxito en las Instituciones de Educación Superior (IES). A nivel nacional, y como lo establecen Surdez et al. (2015), para el profesorado investigador mexicano, la productividad científica no solo representa reconocimiento, sino que constituye la base para acceder a apoyos económicos como el Programa para el Desarrollo Profesional Docente (PRODEP), el SNII, los programas de incentivos internos al desempeño académico, entre otros.
Ahora bien, en la revisión de estudios que concuerdan de manera importante con los hallazgos del presente trabajo, destacan los aportes de Aguilar y Cifuentes (2021). Estos autores, al indagar sobre la productividad en investigación y las condiciones organizacionales de los docentes, encontraron una asociación entre las actitudes hacia las actividades investigativas, las prácticas de acompañamiento y la participación en grupos de colaboración. De manera coincidente, Palacios-Serna (2021), con base en sus resultados con docentes de Latinoamérica, reporta que los grupos de investigación favorecen la colaboración, el acompañamiento metodológico y el apoyo emocional, elementos que contribuyen a sostener tanto la actividad como la disposición favorable hacia la investigación. Estas conclusiones respaldan directamente el hallazgo del presente estudio sobre la importancia de la participación en grupos de investigación como variable asociada a una actitud alta.
En cuanto a la pertenencia a grupos de investigación, Fontaines-Ruiz et al. (2019) destacan, en su informe, la relevancia de estos colectivos para el aprendizaje. Su importancia no solo radica en la función social de la investigación como práctica, sino también en el afrontamiento y control de la ansiedad ante las actividades investigativas, lo que posteriormente facilita la comprensión de los saberes derivados de las interacciones discursivas y disciplinares. Estos aspectos psicosociales y cognitivos contribuyen, en conjunto, a formar y sostener una actitud positiva hacia la investigación.
Por otra parte, también es preciso mencionar estudios como el de Maravilla (2020), que no encontró relación entre la actitud hacia la investigación del colectivo docente de Filipinas y variables como el género, el tipo de contratación y el puesto profesional. Sí reportó, no obstante, diferencias significativas con la edad, el grado académico y la experiencia docente. Estos hallazgos contrastan parcialmente con los del presente trabajo, en el que el tipo de contratación (poseer una plaza permanente) sí mostró una asociación significativa. Variables como la edad, el grado académico y el género no fueron incluidas en el modelo de regresión final, por lo que no pueden compararse directamente. Además, el estudio de Maravilla (2020) identifica la orientación investigadora (definida como el deseo de aprender a investigar) como el principal potenciador de la actitud, mientras que en nuestro estudio la variable de mayor efecto fue la pertenencia al SNII, una distinción institucional que suele ser consecuencia de una trayectoria investigativa consolidada.
En cuanto al tipo de contrato del profesorado en educación superior, los hallazgos de este estudio coinciden con los de Bibi et al. (2023), quienes señalan que poseer una plaza definitiva se asocia positivamente con un mayor involucramiento y participación en actividades de investigación. Como se observó en los resultados, la plaza permanente mostró una asociación significativa, lo que corrobora la tendencia identificada en dicha literatura, aunque en el presente estudio dicha asociación se dio dentro de un modelo interactivo y transversal.
Respecto a la impartición de materias de investigación, los aportes de Vargas-Delgado et al. (2022) informan una relación positiva entre esta actividad y las actitudes hacia la investigación en el profesorado colombiano, lo cual coincide con los hallazgos del presente estudio. Adicionalmente, de forma coincidente, su trabajo también asocia la participación en semilleros de formación a dichas actitudes. La enseñanza de la investigación refuerza la premisa de que, al ejercerla, se activan mecanismos de pensamiento orientados a la investigación y se mantiene una mayor conciencia del impacto y la identidad como profesorado investigador. En síntesis, involucrar a las y los docentes en esta tarea representa una oportunidad importante que puede vincularse con una disposición favorable y una identidad académica consolidada. Esta premisa invita a reflexionar sobre cómo las prácticas organizacionales pueden impactar tanto en la formación como en las actitudes positivas hacia la investigación (Guzmán y García, 2016).
Factor personal como potenciador de la actitud hacia la investigación
En cuanto al factor con mayor probabilidad de potenciar una actitud alta hacia la investigación, se identificó el de índole personal. Este hallazgo podría reflejar que una actitud favorable está fuertemente asociada con la percepción de poseer las capacidades, habilidades y experticia para participar en actividades investigativas. Esta perspectiva se alinea con los aportes de Palacios-Serna (2021), quien expresa que la actitud hacia la investigación se consolida a medida que se adquieren mayores conocimientos, producto de la interacción con la misma, de la colaboración entre pares y de la formación académica en el campo. Esto sugiere que las características personales se desarrollan y fortalecen en contextos adecuados. En consecuencia, una implicación relevante sería diseñar condiciones organizacionales que fomenten precisamente esos procesos de adquisición de conocimientos y colaboración. Esta línea de pensamiento coincide con los trabajos de Gamboa (2024) y Palencia y Verdugo (2023), quienes también destacan el papel relevante de ciertas características personales en las actividades investigativas.
En cuanto a las variables del factor personal con mayor capacidad de potenciar una actitud hacia la investigación, destacó la pertenencia al SNII. Este hallazgo en particular coincide con estudios recientes, como el de Launio et al. (2024), quienes sostienen que la incorporación a sistemas de acreditación en investigación (como el SNII en México) no solo actúa como un incentivo económico, sino que representa un reconocimiento que implica prestigio en la labor y producción científica, lo que a su vez motiva una mayor disposición hacia esta actividad.
Aunque el análisis identificó al factor personal como el de mayor influencia, este debe interpretarse en interacción con las condiciones laborales. Los hallazgos ponen de manifiesto que condiciones laborales propicias, como la estabilidad de una plaza permanente, se asocian con una mayor probabilidad de que el profesorado se involucre en actividades científicas clave, tales como la publicación de artículos, la participación en grupos de investigación y, en última instancia, la obtención de distinciones como la pertenencia al SNII. Este vínculo puede comprenderse desde la teoría de la motivación, donde la satisfacción de necesidades básicas (como la estabilidad económica y laboral) constituye un fundamento para el desarrollo de motivaciones de orden superior, como el compromiso con la investigación (Gómez et al., 2014). Así, la precariedad o incertidumbre laboral en etapas profesionales críticas puede mermar la motivación y la disposición para dedicar esfuerzos a actividades investigativas de largo aliento.
Respecto al SNII, es necesario observar la relevancia de dicho sistema en México. Esta distinción es un reconocimiento a nivel nacional a las investigadoras e investigadores, que tiene como finalidad impulsar y fortalecer la calidad de la investigación científica, el desarrollo tecnológico y la innovación generada en el país (Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías [CONAHCYT], 2024; o el marco normativo correspondiente). De acuerdo con Jiménez-Moreno (2019), el rol del SNII no solo comprende el acceso a un estímulo económico, sino que juega un papel protagónico por su influencia en los valores éticos y sociales de las comunidades académicas. Esta influencia implica, a su vez, distintas formas de estructurar la vocación científica y de organizar la productividad de las y los investigadores.
Conclusiones
En este sentido, fue posible responder a los objetivos planteados, revelando que las variables del factor personal asociadas a un nivel alto de actitud hacia la investigación fueron: la pertenencia al SNII, la publicación de artículos científicos y la participación en grupos de investigación. Por su parte, las variables del factor organizacional asociadas fueron: la impartición de materias de investigación y la contratación por tiempo indefinido (plaza permanente).
Cabe destacar que la presencia o ausencia de dichas variables permitió diferenciar significativamente entre un nivel bajo y uno alto de actitud, lo que manifiesta que representan elementos clave en su configuración. Esta situación invita a reflexionar sobre el rol del profesorado. De no mediar un profesorado vinculado a la investigación y con una actitud positiva hacia ella, es probable que el estudiantado encuentre limitaciones para identificar en sus docentes un modelo a seguir, así como para recibir de ellos solidez conceptual, guía metodológica y oportunidades de vinculación a proyectos investigativos. Este escenario podría perpetuar deficiencias en la formación investigativa, en la producción de conocimiento y, en última instancia, en la disponibilidad de personal investigador capacitado, una problemática particularmente relevante para el contexto de Latinoamérica y, de manera específica, de México.
El hallazgo que identifica al factor personal como el de mayor capacidad predictiva para una actitud alta hacia la investigación, destacando notablemente la variable de pertenencia al SNII que resulta central. Esto refuerza la relevancia de las condiciones, habilidades y actitudes de los agentes involucrados en la actividad científica para asumir la investigación como parte integral de la formación y el desempeño profesional. En consecuencia, abordar la actitud hacia la investigación como una variable multidimensional en la educación superior implica considerar tanto aspectos institucionales (aquello que se promueve o incentiva) como aspectos individuales propios del docente, que fueron el foco de este estudio.
Por lo tanto, se recomienda a las y los directivos académicos generar condiciones laborales que favorezcan la incursión del profesorado en investigación. Esto incluye, en la medida de lo posible, favorecer la contratación por plaza permanente o, alternativamente, diseñar proyectos que ofrezcan mayor estabilidad. Asimismo, es crucial facilitar oportunidades para que las y los docentes impartan materias relacionadas con la investigación, además de otras condiciones que, de acuerdo con la literatura, han mostrado influencia, como la pertenencia al SNII. Esto último plantea la necesidad de evaluar qué condiciones institucionales específicas pueden favorecer que el profesorado alcance dicha distinción. De manera complementaria, resulta prioritario identificar los rasgos y la trayectoria investigativa del personal docente, lo que permitiría realizar diagnósticos precisos para el diseño de propuestas que impacten positivamente en su actitud hacia la investigación. El objetivo último de estas acciones sería coadyuvar en el desarrollo del potencial para la producción de conocimiento.
A partir de estas reflexiones, y considerando el alcance de este estudio, es necesario precisar sus limitaciones. Estas se vinculan principalmente con el tamaño de la muestra y su carácter circunscrito a una única universidad, lo cual afecta la posibilidad de generalizar los resultados a otros contextos institucionales. No obstante, estas limitaciones no disminuyen la contribución científica y significativa de este trabajo al estudio de la actitud hacia la investigación. Por el contrario, este estudio se suma a los esfuerzos realizados en México por abordar dicho constructo en el profesorado universitario. La reflexión sobre los resultados aporta información relevante para comprender al sector académico, sus alcances, logros y retos en materia de investigación y, específicamente, en lo que respecta a la actitud hacia la investigación científica.
Las variables asociadas al profesorado requieren de un análisis constante, ya que este colectivo representa el nexo fundamental para materializar los ideales, procesos y proyectos que la universidad plantea para el logro de sus fines. En conclusión, se reconoce la importancia de sentar las bases para una actitud favorable hacia la investigación, que permita al profesorado asumirse como un agente clave en la generación de conocimiento. De esta manera, podrá sumarse a estudiantes, organizaciones y comunidad como copartícipe en la solución de las problemáticas de sus contextos.
Futuras líneas de investigación
Los hallazgos expuestos representan una evidencia empírica que puede ser retomada para continuar los esfuerzos dirigidos a la construcción de perspectivas, modelos y enfoques sistémicos sobre la actitud hacia la investigación. A partir de ello, es posible plantear líneas de investigación futura. Una primera línea sería replicar este estudio con una población más amplia, que incluya a Instituciones de Educación Superior (IES) de diversas regiones de México, tanto del ámbito público como privado. Posteriormente, se podría avanzar hacia comparaciones internacionales. De manera complementaria, resulta relevante comparar las actitudes hacia la investigación entre estudiantes y docentes, e identificar las variables predictoras en cada caso.
Relacionado con lo anterior, sería valioso incluir una mayor cantidad de variables en el estudio de la actitud hacia la investigación. Esto abarcaría otros aspectos organizacionales como los recursos, espacios y tiempos asignados, así como el nivel de experiencia y competencia investigativa del profesorado. Adicionalmente, el abordaje desde un enfoque cualitativo permitiría profundizar en las experiencias, motivaciones y significados subjetivos que subyacen a la actitud del docente. Por otra parte, se podrían diseñar estudios experimentales en los que se evalúe el efecto de intervenciones específicas como la capacitación en formulación de proyectos, el desarrollo de competencias investigativas o el uso de tecnologías sobre el fortalecimiento de las actitudes hacia la investigación.
Para las Instituciones de Educación Superior (IES), esta información resulta fundamental, ya que permite orientar acciones concretas para impulsar y fortalecer su desempeño en el ámbito de la investigación. El objetivo último de este proceso sería cimentar una cultura de investigación genuina y sólida, mediante un ciclo continuo de diálogo, discusión, reflexión y reorientación estratégica de las políticas y prácticas institucionales.










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