Dr. Luis Roberto Beas Sandoval
Editor de la Revista Mexicana de Urología
PRESENTE
A finales del 2019, surgieron varios pacientes con neumonía atípica de etiología desconocida en la ciudad de Wuhan, luego de realizar diversas pruebas a las muestras de los pacientes infectados, se concluyó que la neumonía era producto de un nuevo coronavirus; el SARS-CoV-2, el cual se caracteriza por su alta tasa de transmisibilidad en los humanos, llegando a provocar una pandemia.1
La mayor parte de las manifestaciones del SARS-CoV-2 se debe a una afectación directa al sistema respiratorio, el virus logra su ingreso a las células del huésped mediante la enzima convertidora de angiotensina de tipo 2 (ECA 2), que al entrar en contacto con ella, se produce un cambio en la proteína S (spike) del virus y así se logra una posterior degradación de la proteína serina transmembrana de tipo 2 (TMPRSS2), consiguiendo exponer a la proteína S para su fusión con la membrana celular.2 La ECA 2 se ha encontrado en diferentes tejidos, el más reconocido es el tejido pulmonar, pero también se encuentra en el miocardio, riñones, hígado y el tracto genitourinario, por ende, se cree que existe una posible ruta para SARS-CoV-2 que incluye a los testículos, específicamente a nivel de las células de Leydig y Sertoli.3
Existe literatura con reportes de casos de orquitis, con prueba positiva para SARS-CoV-2, cuya clínica respiratoria inició días después del cuadro de dolor testicular, en los que no existía otra patología que justifique la afectación en dichas gónadas. Ediz et al., realizaron un estudio descriptivo de tipo prospectivo en el que incluyeron un total de 91 pacientes varones entre el 1 de abril del 2020 y el 31 de mayo del 2020, cuyas edades eran entre los 18 y 75 años con diagnóstico para SARS-CoV-2 positivo, de los cuales se demuestra que el dolor testicular estuvo presente en el 10% de pacientes.4
Por tanto, es importante considerar en un paciente asintomático respiratorio y que acude a urgencia por dolor testicular la posibilidad de plantear como diagnóstico probable la etiología producida por SARS-CoV-2 y sumarse a la larga lista de agentes etiológicos de dolor testicular. Por el cual en una publicación del número 4, volumen 80 con título: Etiology of testicular pain 2019: Classification into ten logical subgroups, donde se clasifica en el subgrupo 1 la etiología infecciosa, se puede sumar como agente etiológico infeccioso de dolor testicular al producido por el virus del SARS-Cov-2, debido a la vulnerabilidad del testículo por dicho agente.5









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