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Diálogos sobre educación. Temas actuales en investigación educativa

On-line version ISSN 2007-2171

Diálogos sobre educ. Temas actuales en investig. educ. vol.14 n.27 Zapopan Jul. 2023  Epub Nov 25, 2024

https://doi.org/10.32870/dse.v0i27.1383 

Paisajes nítidos

Ensayo al desnudo

Nude rehearsal

Cruz Elena Velázquez Vargas* 

*Maestra en Tecnología Educativa. Doctorante en Educación. Líneas de investigación: Brecha digital y Educación. Asesora en los temas de educación a distancia y pedagogías abiertas. Universidad de Guadalajara. México. cruz.velazquez3769@alumnos.udg.mx


Este ensayo introspectivo me permitió descubrirme, desnudarme y exponerme. Descubrir con asombro mi proceder como resultado de formas subconscientes que han estado allí toda mi vida; desnudar el alma para hablar desde el corazón de la realidad, de mi realidad; y exponerme ante esta escritura con el intento de señalar algunos aspectos que me llevaron a la investigación social.

Soy originaria de Ciudad Juárez, Chihuahua; vengo de una familia numerosa, trabajadora y de escasos recursos. Aprendí que debía trabajar para salir adelante y que mirar a los otros con benevolencia era indispensable para lograr solidaridad con mi familia y mi comunidad. Estudié en escuelas públicas y conocí la pobreza, la marginación y el rechazo por mi condición económica. Pertenecí a grupos de jóvenes que realizaban proyectos de ayuda a la colonia y estuve involucrada en la formación en valores para niños de 5to. y 6to. de primaria. Además, me interesé por asesorar sobre el uso de las computadoras y me inscribí en un programa de becas para estudiar tecnología educativa en el Tecnológico de Monterrey. En aquel momento descubrí mi fuerza de voluntad, disciplina y constancia en mis objetivos. Gané la beca y fue una puerta que se abrió ante un mundo nuevo que me fascinó: clases a distancia, tutorías por internet y tecnologías de la información.

Me casé jóven y me mudé a Guadalajara en el año 2004. Mi matrimonio se terminó por diferencia de caracteres y mi hijo se quedó conmigo. Surgen replanteamientos en todas las áreas de mi vida. En el ámbito profesional, puedo decir que trabajé diez años como coordinadora académica para una universidad que atendía cursos en línea, y aunque una parte del trabajo me agradaba, otros procesos eran repetitivos y llegaron a causarme insatisfacción. Retomo el siguiente párrafo de López (1991) para reforzar aspectos que quiero hacer conscientes en mí y que me encaminaron a incursionar en el Doctorado en Educación y, con ello, a la investigación social: “es ineludible que el investigador de campo, no solamente tiene una historia personal y un modo de ser específico sino que también pertenece a un sistema cultural de referencia en el cual ha sido socializado” López (1991).

Surgió la oportunidad de un proyecto de investigación en una institución privada, aspecto que me encantó porque precisamente se requerían perfiles como el mío (en tecnología educativa). Dejé el trabajo en la Universidad y me involucré en esta nueva aventura junto con otros dos excelentes compañeros y un investigador con trayectoria. El aprendizaje fue muy satisfactorio, mi transformación profesional estaba en marcha y la investigación representaba retos atractivos.

Ahora bien, el proyecto en la institución privada se trataba, a grandes rasgos, de realizar un modelo de educación a distancia innovador que atendiera las necesidades de la industria en el estado. Hubo una intensa búsqueda de información para lograr este proyecto, y también una exigencia en la cual el solicitante había mostrado un sobrado interés en el requerimiento de capacitar personas con orientación técnica e ingenieril. Los progresos tecnológicos en Guadalajara se venían empujando desde esferas políticas y económicas importantes: en titulares publicitarios se observaba que Guadalajara se estaba convirtiendo en el Silicon Valley mexicano. Era consciente de ello, y deseaba de alguna forma que todas las personas -no sólo las élites económicamente privilegiadas- se involucraran en la capacitación de habilidades digitales y tecnológicas. De hecho, este punto fue significativo en mis decisiones profesionales pues me preocupaba lo mismo que a otros investigadores: los asuntos de las brechas sociales, tal como Talaee y Noroozi (2019) mencionan que, por una parte, la sociedad de la información se encuentra más capacitada en habilidades digitales y, por la otra, la población con bajos ingresos presenta menos oportunidades de una mejor calidad de vida, e incluso riesgos de ser socialmente marginada.

Este proyecto era temporal, dos años y medio aproximadamente; sabía que al terminar tendría que buscar una forma de ganarme la vida. En aquel momento, el confinamiento por la pandemia de Covid-19 fue instaurado para cuidar la salud de todos. Surgieron cuestionamientos existenciales en mi consciente, y mi subconsciente parecía decirme que me detuviera, que parara en el trajín del diario vivir. Era indispensable parar para lograr un cambio personal profundo, y el confinamiento me ayudó en esas reflexiones. Pasado algún tiempo, y después de terminado el proyecto con la institución particular, me dediqué a buscar doctorados en educación y así fue como ingresé al Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades. Esta decisión fue relevante pues abría las puertas a aspectos retadores que había estado buscando para que aportaran a mi transformación de vida.

El entendimiento de las formas inconscientes en mi proceder me ha dejado asombrada. El primer aspecto destacable es cómo llegué a darme cuenta de lo que quería investigar. Estábamos todavía en confinamiento por la pandemia y hacía mis compras en una frutería que me queda de paso hacia mi casa; la chica que atendía el establecimiento estaba hablando con su hijo pequeño (de 7 años de edad aproximadamente); le decía que no sabía si había subido bien la tarea al “drive”, tomaba su teléfono y externaba preocupación. Le pregunté si le podía ayudar, ella pronunciaba la palabra drive tal como se escribe, por eso yo no entendía a qué se refería, me acerqué, y me mostró amablemente su teléfono celular, fue cuando dije: “¡Ah, el drive! Sí, claro, déjame ver”. De ahí me surgieron varias interrogantes relacionadas con los padres de familia y las vicisitudes que tuvieron que pasar en este confinamiento.

Desde entonces me dediqué a observar y conjeturar sobre lo que acontece en esa comunidad. Freeman (1981), citado por López (1991), menciona que el trabajo de campo es: “la irresoluta lucha por convertir una experiencia personal en científica, con lo personal prevaleciendo continuamente sobre cada nuevo intento de cientifizarle”. La experiencia anterior acontecida en pleno confinamiento, me movió a querer ayudar en las problemáticas que observaba, y al mismo tiempo me sirvió para ir construyendo mi problema de investigación en el Doctorado en Educación. La brecha digital y la educación en confinamiento han sido mis puntos de partida y de relación para transformar un problema común en objeto de estudio.

Las creencias subconscientes nos arrastran en la toma de decisiones. He aprendido que en ocasiones nuestras creencias nos hacen esclavos, pero también las creencias y principios nos guían en la coherencia de nuestras acciones diarias. López (1991: 11) menciona que “el antropólogo debería psicoanalizarse antes de ir al campo. Así el antropólogo advertiría más fácilmente su tendencia inconsciente y estaría capacitado para defenderse del influjo de fuerzas que ha aprendido a evaluar”. He aprendido a evaluar que, independientemente de que sea algo personal o profesional, las personas nos encontramos en el dilema de la verdad. Decir la mentira con apariencia de verdad para protegernos es común, así que la honestidad es una virtud en constante juego.

Será fundamental, pero no es sencillo, adquirir estas habilidades investigativas antes de ir a campo. Aunado a esto, coincido con Vanegas (2021) en poner a Sherlock Holmes como un modelo de investigador: tantas son sus capacidades y habilidades, que podríamos sentir que nunca las alcanzaremos: creatividad, imaginación, discreción, prudencia, vocación, compromiso, pasión, paciencia, una organización rigurosa y un largo etcétera. Considero que el estilo excéntrico y la observación minuciosa de Sherlock Holmes son características cinemáticas; sin embargo, me hacen pensar en adoptar algunas para la vida y, por supuesto, para la investigación.

A manera de conclusión, quiero mencionar que escribo desde la emoción de descubrir cómo son interpelados los adultos por la tecnología digital. Porque soy maestra en tecnología educativa, también escribo desde mi profesión, pero con la intención de llegar a esos asuntos sociales y personales que muchas veces no se ven o que en apariencia se presentan de una forma y en el fondo son de otra.

Referencias

López, M. (1992). La influencia de la ecuación personal en la investigación antropológica o la mirada interior. En Cátedra, M.; S. Brandes (eds.). Los españoles vistos por los antropólogos. Madrid: Júcar Universidad, 187-222. [ Links ]

Talaee, E.; O. Noroozi (2019). Re-Conceptualization of "Digital Divide" among Primary School Children in an Era of Saturated Access to Technology. International Electronic Journal of Elementary Education, 12(1), 27-35. [ Links ]

Vanegas, G. (2021). Sherlock Holmes y la investigación social. Colombia: Programa Editorial UNIVALLE. [ Links ]

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