Desarrollo del tema
Localización del corte de poda en árboles urbanos
Las ramas de los árboles urbanos se podan con diferentes objetivos: por razones culturales, históricas, estéticas, funcionales y técnicas (Drénou, 2000). Estas podas generan heridas que provocan decoloración y si son mal aplicadas, descomposición de la madera expuesta, así como pérdida de integridad estructural (Purcell, 2015). Cuando las heridas son amplias o se localizan en zonas estructuralmente vulnerables, favorecen la entrada de hongos xilófagos y otros patógenos, acelerando los procesos de degradación del tejido y el deterioro general del árbol (Morris et al., 2020), los cuales están muy ligados a la habilidad del individuo para compartimentar el daño generado por la poda (Shigo & Marx, 1977; Shigo, 1984).
La cicatrización entre especies puede variar según su capacidad para compartimentar el daño: mecanismo que aísla los tejidos afectados y limita la propagación de patógenos dentro del tejido leñoso (Purcell, 2015; Morris et al., 2020).
En este contexto, es necesario reforzar el conocimiento sobre el efecto de las prácticas de poda en árboles utilizados en las zonas urbanas de México; información fundamental para inferir y promover mejores prácticas en el manejo del arbolado. Comprender las diferencias entre una poda correcta y una incorrecta es esencial para desarrollar protocolos técnicos que garanticen la salud, longevidad y estabilidad estructural de los árboles urbanos.
La publicación de las investigaciones de podas en árboles urbanos inició a finales de las décadas de 1970 y 1980 (Shigo et al., 1979; Neely, 1988). A pesar de que desde finales del siglo XX se había documentado científicamente la importancia de evitar los cortes al ras del tronco (Shigo, 1984), esta práctica persistió en la arboricultura urbana y en diversos manuales técnicos durante años posteriores (Dujesiefken & Stobbe, 2002; Van der Zanden et al., 2008). Aunque la compartimentación del daño y los procesos de pudrición ya habían sido descritos por Shigo (1984), el estudio de Dujesiefken y Stobbe (2002) en Hamburgo proporcionó evidencia empírica que permitió formalizar y difundir recomendaciones de poda basadas en el respeto al collar de la rama. Dicho método, conocido como Hamburgo, se convirtió en un referente internacional y se ha adoptado en los manuales de arboricultura moderna en Europa y Norteamérica (Dujesiefken & Stobbe, 2002).
La poda al ras del fuste tiene dos desventajas: deja una herida más amplia y elimina los tejidos encargados de la compartimentación y protección química natural (Shigo, 1984; Dujesiefken & Stobbe, 2002). En cambio, la poda después del collar de la rama y la arruga de la corteza deja una herida de menor tamaño, se mantienen los tejidos encargados de la compartimentación y la protección química natural, además protegen la herida contra hongos y otros patógenos (Shigo, 1984; Dujesiefken & Stobbe, 2002; Van der Zanden et al., 2008; Morris et al., 2020).
Si bien, el método Hamburgo fue publicado hace más de dos décadas, las podas incorrectas continúan en numerosas ciudades. Esto ocurre incluso en contextos en los que existen normas técnicas que regulan la poda del arbolado urbano, lo que sugiere que la problemática radica menos en la ausencia de lineamientos y más en su aplicación, supervisión y capacitación del personal operativo.
El objetivo de esta investigación fue cuantificar la magnitud de la herida de poda en función de la localización del corte en ramas de 10 especies arbóreas utilizadas en entornos urbanos del noreste de México. La pregunta de investigación se plantea en términos cuantitativos: ¿Cuál es la magnitud del incremento en el área de la herida asociada a la localización del corte de poda (después del collar de la rama vs. al ras del fuste) y cómo varía entre especies arbóreas urbanas?
Responder esta pregunta permite sustentar con evidencia cuantitativa recomendaciones técnicas para el manejo del arbolado urbano, más allá de apreciaciones visuales o descriptivas.
Información de campo
En el invierno del año 2024 se seleccionaron 10 especies de árboles, tres introducidas y siete nativas del noreste de México, ubicadas en las áreas verdes de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Autónoma de Nuevo León (Cuadro 1). Los taxa arbóreos se seleccionaron porque son abundantes en las áreas urbanas de la zona (Alanís et al., 2014; Leal-Elizondo et al., 2018; Canizales-Velázquez et al., 2020).
Cuadro 1 Especies utilizadas en la investigación.
| Nombre científico | Nombre común | Origen |
|---|---|---|
| Caesalpinia mexicana A. Gray (sinonimia de Erythrostemon mexicanus (Rose) Gagnon & G. P. Lewis) | Árbol del potro | Nativa |
| Diospyros texana Scheele | Chapote manzano | Nativa |
| Ebenopsis ebano (Berland.) Barneby & J. W. Grimes | Ébano | Nativa |
| Fraxinus americana L. | Fresno | Introducida |
| Havardia pallens (Benth.) Britton & Rose | Tenaza | Nativa |
| Helietta parvifolia Benth. | Barreta | Nativa |
| Ligustrum japonicum Thunb. | Trueno | Introducida |
| Neltuma laevigata (Humb. & Bonpl. ex Willd.) Britton & Rose | Mezquite | Nativa |
| Quercus rubra L. | Encino rojo | Introducida |
| Quercus virginiana Mill. | Encino siempre verde | Nativa |
Se midieron 20 ramas por especie, con diámetros de 3 a 10 cm al cuello, con una cinta diamétrica Forestry Suppliers ® 283D. Las ramas seleccionadas correspondieron a copas funcionales, bien desarrolladas y sin daño visible, representativas de podas de formación y mantenimiento en arbolado urbano. En cada rama, se escogieron dos secciones donde se realizaría la poda: una correcta de acuerdo con el método Hamburgo (Figura 1B), y una incorrecta, al ras del fuste principal (Figura 1C). Con un flexómero digital Koiss ® K519, a cada sección de la poda se le midieron dos diámetros (Figura 1A y 1B): el diámetro más largo de la herida (d mayor ) y el diámetro perpendicular al diámetro mayor, que suele ser el diámetro menor (d menor ).

A = Esquema que muestra el collar de la rama y el trazo de una poda correcta mediante el método Hamburgo, así como una poda incorrecta al ras del fuste principal (Imagen tomada de Van der Zanden et al. [2008] ). B = Fotografía de la herida resultante de una poda realizada con el método Hamburgo. C = Fotografía de la herida generada por una poda al ras del fuste principal.
Figura 1 Heridas causadas por el tipo de poda en árboles urbanos
Análisis de la información
Para estimar el diámetro de la poda correcta se estimó el diámetro promedio de las dos mediciones, se utilizó la siguiente fórmula (Branthomme, 2004):
Donde:
El área de la herida se calculó mediante la siguiente fórmula (Alanís-Rodríguez et al., 2020):
Donde:
A = Área de la herida
d = Diámetro promedio de la herida
Dado que la herida incorrecta al ras del fuste principal tiene forma de elipse se utilizó la siguiente fórmula (Branthomme, 2004):
Donde:
A = Área de la herida
a = Radio menor
b = Radio mayor
Para comparar la magnitud de la herida de corte se realizaron pruebas estadísticas paramétricas. En primer lugar, para probar la hipótesis de igualdad de medias, se comparó el promedio del área de corte para cada una de las especies utilizando la t de Student con la adaptación de Welch para varianzas desiguales (Welch, 1947). Posteriormente, se realizó un análisis de varianza para comparar el tamaño del área expuesta, solo para el tratamiento de podas al ras. Se verificó el supuesto de normalidad, observándose una distribución asimétrica de los datos. Dado que el área de la herida es una variable continua y positiva, se aplicó una transformación logarítmica natural para aproximar la normalidad y estabilizar varianzas, lo que permitió realizar un análisis de varianza y comparaciones múltiples mediante la prueba post-hoc de Tukey. Los análisis estadísticos se realizaron con el software de licencia libre R (R Core Team, 2021) en su versión 4.1 con apoyo de la librería ggplot2 (Wickham, 2010) para realizar los gráficos.
Los resultados confirman la hipótesis de que la poda al ras del fuste principal produce heridas de mayor tamaño que la poda correcta. En promedio, con base en las 10 especies, el incremento en el área expuesta del corte fue de 73±15 %. A nivel especie, Diospyros texana Scheele mostró el incremento más alto (99 %), mientras que Quercus virginiana Mill., el más bajo (54 %). Esta variación se asocia, principalmente, con el ángulo de inserción de las ramas respecto al fuste; aunque la arquitectura de la copa también está condicionada por factores ambientales, de manejo y de ubicación del árbol.
Las podas al ras forman cortes elipsoidales que exponen una mayor superficie de tejido vascular, mientras que las podas después del collar producen heridas más pequeñas y circulares que facilitan la formación de barreras protectoras y la compartimentación. Las diferencias entre especies fueron estadísticamente significativas (p<0.001) de acuerdo con la prueba de Tukey HSD posterior al ANOVA en todos los casos (Cuadro 2), lo cual validó el efecto consistente del tipo de corte sobre el tamaño de la herida.
Cuadro 2 Comparación del área promedio de la cicatríz por especie y tipo de poda.
| Nombre científico | Área expuesta (DE) | Diferencia (%) | GL | Valor de t | Valor de p | |
|---|---|---|---|---|---|---|
| PR | PC | |||||
|
Caesalpinia mexicana A. Gray (sinonimia de Erythrostemon mexicanus (Rose) Gagnon & G. P. Lewis) |
18.10 (4.68) |
9.82 (3.23) |
84 | 33.73 | 6.50 | <0.001 |
| Diospyros texana Scheele | 32.41 (15.81) |
16.25 (9.18) |
99 | 30.50 | 3.95 | <0.001 |
|
Ebenopsis ebano (Berland.) Barneby & J. W. Grimes |
14.86 (4.42) |
8.69 (1.75) |
71 | 24.84 | 5.81 | <0.001 |
| Fraxinus americana L. | 14.66 (4.69) |
9.09 (2.24) |
61 | 27.25 | 4.80 | <0.001 |
|
Havardia pallens (Benth.) Britton & Rose |
16.14 (3.75) |
10.18 (2.43) |
59 | 32.59 | 5.97 | <0.001 |
| Helietta parvifolia Benth. | 17.25 (2.83) |
10.53 (2.81) |
64 | 38.00 | 7.52 | <0.001 |
| Ligustrum japonicum Thunb. | 25.32 (8.08) |
13.25 (5.20) |
91 | 32.42 | 5.62 | <0.001 |
| Neltuma laevigata (Humb. & Bonpl. ex Willd.) Britton & Rose | 21.77 (7.60) |
12.60 (5.45) |
73 | 34.44 | 4.38 | <0.001 |
| Quercus rubra L. | 16.48 (4.60) |
9.34 (1.99) |
76 | 25.89 | 6.38 | <0.001 |
| Quercus virginiana Mill. | 30.39 (10.41) |
19.76 (8.00) |
54 | 39.39 | 3.80 | <0.001 |
DE = Desviación estádar; PR = Poda al raz; PC = Poda correcta; GL = Grados de libertad.
Los resultados ratifican los fundamentos del método Hamburgo, evidenciando que la localización del corte de poda influye directamente en el tamaño de la herida y, por ende, en la capacidad del árbol para compartimentar y cerrar el tejido expuesto. En todas las especies analizadas, las podas al ras del fuste principal generaron heridas significativamente mayores que aquellas efectuadas después del collar de la rama y la arruga de la corteza, en concordancia con lo citado por Dujesiefken y Stobbe (2002), Van der Zanden et al. (2008) y Martínez-Trinidad e Islas-Rodríguez (2010).
El incremento promedio de 73 % en el área expuesta observado en este estudio tiene implicaciones fisiológicas relevantes, ya que heridas de mayor tamaño prolongan el tiempo de cierre del tejido y aumentan la vulnerabilidad del árbol a la entrada de patógenos xilófagos y procesos de pudrición interna (Martínez-Trinidad & Islas-Rodríguez, 2010; Smiley et al., 2017; Morris et al., 2020). Estos resultados destacan la importancia de respetar el collar de la rama y la arruga de la corteza para promover la compartimentación natural del tejido como mecanismos que reducen el deterioro interno y favorecen un cierre de la herida (Martínez-Trinidad & Islas-Rodríguez, 2010; Purcell, 2015; Pietzarka, 2016).
El estudio confirma que la localización del corte de poda influye significativamente en el tamaño de la herida, validando la eficacia del método Hamburgo al realizar cortes después del collar de la rama y la arruga de la corteza para minimizar el daño estructural. En este sentido, se recomienda reforzar la aplicación y actualización de los manuales municipales de manejo del arbolado urbano, muchos de los cuales ya incorporan lineamientos basados en estándares de arboricultura reconocidos internacionalmente, como los promovidos por arboristas certificados por la Sociedad Internacional de Arboricultura (ISA). Asimismo, es fundamental fortalecer los programas de capacitación continua, dirigidos a técnicos y personal operativo, con el fin de asegurar la correcta implementación de estas normas, para reducir el deterioro estructural y sanitario del arbolado urbano derivado de prácticas de poda inadecuadas, tanto en el noreste de México como en regiones con condiciones similares.









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