La apicultura contribuye a la preservación de la biodiversidad y es un medio eficaz para mejorar los ingresos en el medio rural1. En 2020, México se posicionó como el décimo país exportador de miel y anualmente se cosechan más de 60 mil toneladas2, en cinco regiones apícolas: Altiplano, Pacífico, Golfo, Norte y Península de Yucatán3. El estado de Chihuahua forma parte del Altiplano mexicano4) y en 2021 se ubicó en el décimo noveno lugar en la producción de miel en México; esta es una actividad que también tiene impacto por los productos derivados de la apicultura, como la producción de 15,000 abejas reinas progenitoras que se comercializan en todo el país y que contribuyen al control de la africanización y a aumentar la producción5. Además, Chihuahua se distingue como el principal productor nacional de cultivos que involucran la intervención de abejas y otros polinizadores, tales como alfalfa, algodón hueso y manzana6.
En México, la apicultura se practica de forma diferente en cada región debido a la diversidad biológica y de ecosistemas que existe en cada una, a su vez estos aspectos sustentan la forma de organización económica y productiva en las unidades de producción. En el caso de Chihuahua existe poca información que brinde un panorama sobre cómo se realiza la apicultura y sobre las diferencias físicas, socioeconómicas y técnicas que existen entre los apicultores y sus unidades de producción. Por tanto, estudios donde se considere la caracterización y tipificación de productores son un instrumento para optimizar la asignación de recursos públicos, y para proponer estrategias que mejoren el desarrollo de la apicultura. Entre los métodos más utilizados para caracterizar y tipificar productores están las técnicas multivariadas7, que tienen como ventaja realizar la clasificación a partir del grado de similitudes y diferencias de las unidades de producción respecto a un conjunto de criterios de clasificación8. Existen varios trabajos de tipificación de apicultores y sus sistemas de producción8,9,10, donde consideran la diversidad de factores físicos, socioeconómicos y técnicos y que son los que otorgan a los apicultores características y problemáticas propias en cada región productora.
El reto de la apicultura en México y, en específico del estado de Chihuahua, es permanecer en un mercado cada vez más competitivo y exigente11, pero en particular en temas de seguridad alimentaria y trazabilidad, por lo cual el tener conocimiento sobre los diferentes sistemas apícolas que existen, conocer los procesos de producción y los factores que inciden son de suma importancia para plantear políticas de intervención o recomendaciones que ayuden a mejorar el futuro de esta actividad. Por ello, en esta investigación se buscó tipificar y caracterizar a los tipos de apicultores del estado de Chihuahua, México, con la finalidad de ampliar el conocimiento e información sobre la apicultura en el Estado.
Para lograr el objetivo, se realizó un estudio en doce municipios del estado de Chihuahua (Figura 1). La entidad se ubica al noroeste de México, limita al norte con Nuevo México y Texas, Estados Unidos de América, al este con Coahuila, al sur con Durango, al suroeste con Sinaloa y al oeste con Sonora. Chihuahua es la entidad más extensa del país y representa el 12.6 % del territorio nacional. Tiene una población de 3.74 millones de habitantes, el 87 % habitan las zonas urbanas y 13 % las zonas rurales12.
La información se recabó mediante encuestas aplicadas a apicultores en los meses de noviembre de 2021 a mayo de 2022. El cuestionario incluyó preguntas abiertas y cerradas relacionadas con información de los apicultores, actividades en el apiario, comercialización y mercado, organización y costos de producción.
El tamaño de muestra (n= 60) se calculó con la fórmula de muestreo aleatorio simple sin reemplazo, considerando la varianza máxima13,14. La población (N) fue de 187 apicultores, dato obtenido de informes del Gobierno del Estado de Chihuahua15,16, un nivel de confianza de 90 % y un error máximo permisible de 9 %.
Para el análisis multivariado se consideraron 7 variables originales: edad, años de experiencia en apicultura, educación, número de colmenas, número de apiarios, número de colmenas para miel y costo anual de mantenimiento de una colmena. En el análisis también se incluyeron seis variables sintéticas que fueron estimadas con la información obtenida en campo, dichas variables fueron índices tecnológicos por área zootécnica, propuestas por De Feitas y Pinheiro17 y fueron las siguientes:
1) Índice de manejo básico, compuesto por las prácticas de manejo del espacio de las colmenas, reparación de bastidores y colmenas, limpieza del patio, cambio de cera de bastidores, reemplazo de reinas, inspección de colmenas y participación del productor en el sistema nacional de apicultores.
2) Índice de manejo especializado, que incluyó las actividades de identificación de colmenas, registros productivos y económicos, división de colonias, reemplazo de colmenas, producción de subproductos (polen, propóleos, jalea real y cera), pesaje de miel fundición de bastidor y la pintura en colmenas.
3) Índice genético, conformado por remplazo de reinas de sus mismas colmenas, remplazo de reinas producidas en el Estado, remplazo de reinas criadas por productores certificados por la Secretaría de Agricultura, y aplicación de un programa de mejoramiento genético.
4) Índice de nutrición, que consideró si los apicultores brindan alimentación de mantenimiento y alimentación de estimulación.
5) Índice de salud que contempló actividades sobre control de plagas, varroa, enfermedades y a la participación del apicultor en la campaña contra la varroa. Finalmente, la participación del apicultor en el mercado donde venden: local, estatal, nacional y para exportación.
En la estimación de los índices cada práctica y tecnología tuvo el valor de 1 y 0, donde (1) indicó que el apicultor lo realiza y (0) que no lo realiza10,17. De forma matemática la fórmula utilizada fue la siguiente:
Donde
En el análisis estadístico, primero se hizo un análisis factorial por componentes principales (ACP) mediante el método de rotación varimax, para reducir las variables a componentes que explicaran la mayor varianza. La factibilidad del análisis se corroboró con el estadístico de la Medida Kaiser-Meyer-Olkin de adecuación de muestreo, y la prueba de esfericidad de Bartlett que contrasta la hipótesis de que la matriz de correlaciones es una matriz de identidad. Como segundo paso, se realizó el análisis de conglomerados (AC) jerárquico basado en el algoritmo de Ward para identificar el número de grupos de forma gráfica; posteriormente se identificaron los grupos de apicultores empleando el análisis de conglomerados de K-medias. La clasificación y asignación de cada individuo a un grupo, se evaluó con el análisis discriminante (AD)18. Asimismo, se determinaron las variables independientes que más discriminaron a los grupos y se verificó que la conformación de grupos fuera robusta. En el AD se utilizó el método de selección de variables por pasos (stepwise). Finalmente, se realizó un análisis de varianza para determinar las diferencias entre grupos y realizar su comparación. El análisis estadístico de los datos se realizó con el software SPSS 27.019.
Los resultados del ACP arrojaron cinco componentes, el primero contribuyó con el 20.7 %, el segundo con 17.9 %, el tercero con 13.0 %, el cuarto con 10.1 % y el quinto 10.0 % que explicaron el 71.7 % del total de la varianza. El resultado en la prueba de Kaiser-Meyer-Olkin (KMO) con valor de 0.62 y la prueba de esfericidad de Bartlett (P<0.000), indicaron la factibilidad de realizar el ACP.
El primer componente estuvo formado con las variables relacionadas al número de colonias de la unidad de producción y se le denominó “capacidad productiva”. El segundo componente se integró por el índice de manejo básico, nutrición, manejo especializado y genético y se le nombró “manejo técnico”. El tercer componente se denominó “capacidades del productor”, constituido por la edad y años de experiencia. El cuarto componente integró el costo anual de mantenimiento de una colmena y el índice de salud; esto originó que fuera nombrado “estado sanitario” de la unidad de producción. Finalmente, en el quinto componente se agruparon las variables de educación y participación en el mercado, por lo que se llamó “potencial de gestión”.
A través del AC se identificaron tres grupos y el 98.3 % de los encuestados fueron clasificados de forma correcta según el AD. El estadístico Wilk´s Lamda fue de 0.132 y significó que los grupos fueron estadísticamente diferentes. De acuerdo con los valores obtenidos en Wilk´s Lamda y el estadístico F de cada factor, los que contribuyeron a la discriminación de grupos fueron la capacidad productiva, las capacidades de los productores, el estado sanitario y la capacidad de gestión, al obtener un nivel de P<0.05 y valor de F mayor a 3.84; mientras que, el manejo técnico no aportó a la discriminación al obtener un P= 0.408 y valor de F= 0.912.
Los resultados anteriores se corroboraron con el análisis de varianza completamente aleatorio de las variables que integraron el manejo técnico, donde el índice de manejo básico (F=2.093; gl=2, 57; P=0.133), el manejo especializado (F=2.583; gl=2, 57; P=0.084), el índice de nutrición (F= 0.887; gl=2, 57; P=0.417) y el índice genético (F=1.484; gl=2, 57; P=0.235) mostraron que no existen diferencias entre los grupos de apicultores y, por ende, se deduce que realizan un manejo técnico similar.
El primer grupo denominado ‘apicultores pequeños’, se conformó por 28 apicultores y concentró el 47 % de los encuestados. En este grupo se ubicaron los más jóvenes y con menor experiencia en la apicultura, tuvieron un nivel educativo de preparatoria y universidad. En cuanto a la capacidad productiva contaron en promedio con tres apiarios y 62 colonias, con un rendimiento de miel de 18.4 kg por colmena al año (Cuadro 1). Los costos de mantenimiento anual fueron bajos en comparación a los demás grupos. Las ventas de este grupo se destinaron al mercado local, estatal y nacional, no obstante, el 18 % ha exportado miel. Su capacidad productiva les permitió auto emplearse, aunque los ingresos obtenidos de la apicultura representaron menos del 50 % del ingreso familiar.
Cuadro 1 Media y desviación estándar de las variables utilizadas en la caracterización
| Factor | Variable | Apicultores | ||
|---|---|---|---|---|
| Pequeños | Medianos | Grandes | ||
| 1. Capacidad productiva | Número de colmenas | 62±38 | 98±76 | 465±162 |
| Número de colmenas para miel | 51±37 | 76±61 | 379±217 | |
| Número de apiarios | 3±2 | 8±7 | 16±7 | |
| 2. Manejo técnico | Índice de manejo básico | 0.81±0.21 | 0.89±0.07 | 0.89±0.09 |
| Índice de nutrición | 0.89±0.28 | 0.94±0.22 | 0.79±0.39 | |
| Índice de manejo especializado | 0.51±0.22 | 0.58±0.24 | 0.71±0.13 | |
| Índice genético | 0.42±0.19 | 0.44±0.24 | 0.57±0.28 | |
| 3. Capacidades de los productores | Edad | 43±15 | 57±13 | 45±9 |
| Años de experiencia | 11±8 | 23±16 | 28±16 | |
| 4. Estado sanitario | Costo anual de mantenimiento de una colmena | 879±449 | 1,382±1,042 | 1,418±871 |
| Índice de salud | 0.88±0.32 | 0.67±0.31 | 0.96±0.09 | |
| 5. Capacidad de gestión | Años escolares | 12±3 | 14±3 | 10±3 |
| Participación en el mercado |
0.28±0.22 | 0.17±0.08 | 0.29±0.16 | |
| Kilos de miel por colmena | 18.4±11.2 | 14.8±8.4 | 23.15±15.3 | |
| Índice tecnológico total | 3.49.0±0.86 | 3.49±0.68 | 3.9±0.75 | |
| Empleos familiares | 1±1 | 1±1 | 2±2 | |
| Contribución al ingreso familiar | <50 % | < 50 % | > 75 % | |
El segundo grupo identificado como ‘apicultores medianos’ se integró por 25 apicultores, que representaron el 42 % de la muestra. Agrupó a los apicultores de mayor edad, con experiencia en apicultura y un nivel educativo de preparatoria y universidad (Cuadro 1). Poseían en promedio 98 colonias distribuidas en ocho apiarios y una producción media de 14.8 kg de miel por colmena. El índice tecnológico total fue de 3.49, donde sobresalen las actividades relacionadas con la nutrición como fue la alimentación de mantenimiento y de estímulo, el manejo básico como inspección de colonias, manejo y limpieza de espacios, reparación de bastidores y colmenas, cambio de panales viejos y reemplazo de reinas. El 84 % de los apicultores del grupo realizaron control de varroa, 68 % control de plagas (polilla de la cera) y 56 % de otras enfermedades (nosemosis y loque europea). Este tipo de productores obtienen menos del 50 % de sus ingresos familiares de la apicultura y se autoemplea. La participación que tienen en el mercado fue local y estatal.
El tercer grupo denominado ‘apicultores grandes’ se formó por 7 personas y constituyó el 11 % de los encuestados. Fueron los más experimentados en la producción de miel, con una edad promedio de 45 años y nivel educativo de secundaria y preparatoria. Estos productores tuvieron, en promedio, 379 colonias para la producción de miel, de las cuales su producción promedio fue de 23.15 kg. Generaron en promedio dos empleos familiares y tuvieron un índice tecnológico un poco más alto que los otros grupos, resultado de realizar un mayor número de prácticas en manejo genético y especializado. Lo anterior se reflejó en costos anuales de mantenimiento por colonia más altos. Por lo general, este tipo de apicultor lleva registros económicos y productivos, hacen reemplazo de colmenas, división de colonias, producen miel y cera; además rentan colmenas para la polinización de cultivos como manzano, sandía, melón, algodón, pepino y tomate verde. Los apicultores grandes participan en el mercado local, estatal y nacional y más del 75 % de su ingreso familiar depende de esta actividad económica.
La clasificación de los apicultores del estado de Chihuahua estuvo definida por la capacidad productiva en las unidades apícolas que tiene que ver con el tamaño de las unidades de producción. Este resultado coincidió con lo reportado en un estudio similar realizado en el estado de Morelos10, donde se clasificó a los apicultores en pequeños, medianos y grandes. El tamaño de las unidades apícolas de Chihuahua fue menor en cantidad de colonias y en producción de miel comparado con otras regiones del país como Morelos y el Golfo9,10, donde un apicultor pequeño o tradicional tiene en promedio 80 colonias, el mediano 157 y el grande o comercial 426; mientras que, en Chihuahua los pequeños tuvieron 62 colonias, los medianos 98 y los grandes 379. Lo anterior, es relevante porque en los sistemas de producción apícola, las colonias de abejas representan el capital y esto se asocia con la dependencia económica que tengan los apicultores hacia la actividad.
Los resultados no mostraron diferencias estadísticas significativas entre los tres grupos con respecto a los índices de nutrición, manejo básico, manejo especializado y genético; sin embargo, al comparar estos mismos resultados con los obtenidos para los apicultores de Morelos10, se observó que los valores de los índices en los tres grupos de Chihuahua fueron mayores, sobre todo en el índice genético y de nutrición, mostrando diferencias de manejo entre las dos zonas productoras. Entre las diferencias están que el 90 % de los apicultores encuestados de Chihuahua realizan las prácticas de alimentación de mantenimiento y estimulación a sus colmenas, con lo cual procuran elevar la producción de miel y garantizan la sobrevivencia de las colonias en el invierno20, debido a que las floraciones del altiplano se presentan de forma súbita y son de corta duración21. En cuanto a las practicas consideradas en el índice genético, en Morelos el reemplazo de reinas lo realizan desde sus propias colmenas o de otros productores del estado, solo los grandes apicultores reemplazan reinas provenientes de productores certificados; mientras que, en Chihuahua, el 85 % de los grandes y 60 % de los pequeños reemplazan reinas de proveedores certificados y el 64 % de los productores medianos realiza el reemplazo con reinas de productores del estado. Con base en los resultados mostrados en el estudio de Morelos10 en torno al índice tecnológico total, el valor obtenido en esta variable por los tres grupos de apicultores de Chihuahua los ubica en un nivel tecnológico intermedio.
Otro de los componentes de importancia en la tipología fueron las capacidades productivas de los apicultores chihuahuenses, que tuvieron similitud con apicultores de las zonas productoras de Jalisco22, Morelos10 y el Golfo9. La edad promedio de los grupos osciló entre los 43 y 56 años, siendo los apicultores medianos los de mayor edad y con experiencia en apicultura.
Para los tres grupos de apicultores de Chihuahua, el estado sanitario de sus colmenas fue de importancia, ya que mostraron un índice con valor alto (0.7) y fueron superiores a los de la apicultura de Morelos10. Lo anterior se corroboró al decir que el 92.5 % de los apicultores realizaron las actividades relacionadas con este índice, y aun cuando estas prácticas tiendan a aumentar el costo anual de mantenimiento de las colmenas, para ellos significa disminuir los riesgos de pérdidas económicas en sus poblaciones de abejas.
En general, los apicultores de Chihuahua, a diferencia de otras regiones productoras de miel10,23, tienen un mayor nivel escolar, y esto les ha permitido acceder a información y conectarse con los mercados; aspectos importantes en el proceso de comercialización, ya que el mercado es dinámico y, por ende, es necesario crear estrategias de venta y definir de manera consciente los canales de distribución24. En el caso de Chihuahua se observó que el 81.7 % de los encuestados vende la miel en el mercado local, 8.3 % en el mercado nacional y 10 % exportan a países como Estados Unidos y Alemania.
Para los productores pequeños y medianos, la apicultura es una actividad secundaria y les representa menos del 50 % de sus ingresos familiares, mismos que tienen que complementar con actividades agrícolas, con un negocio propio o un empleo. Este resultado concuerda con el tipo de apicultura que se realiza en Yucatán25, donde es considerada como una actividad generadora de ingresos complementarios en la unidad familiar, que contribuye al desarrollo y sustentabilidad de la región. Caso contrario ocurre con los apicultores grandes quienes dependen económicamente de la apicultura, y su forma de trabajo se asemejó a la que realizan los productores con más de 500 colmenas en el estado de Jalisco22, es decir, cuentan con disposición para emplear innovaciones tecnológicas en el manejo técnico. En estudios realizados en México26, Argentina8 y Brasil17 destacan la importancia que tiene la apicultura en la generación de empleos e ingresos familiares, y atribuyeron que estos componentes son los que le dan la importancia social y económica a nivel mundial. Además, de que representa una opción estratégica capaz de proporcionar impactos ambientales favorables27.
En conclusión, en el estado de Chihuahua se identifican tres tipos de apicultores: pequeños, medianos y grandes. El principal factor que determinó la clasificación de los apicultores fue la capacidad productiva de sus unidades de producción, como son el número de apiarios y colonias. Los tres tipos de apicultores no mostraron diferencias estadísticas significativas en cuanto al manejo técnico, pero en comparación con otras regiones productoras de México, los apicultores de Chihuahua realizan prácticas en el manejo de sus colmenas que los ubica con un índice tecnológico intermedio. Los tres grupos se preocupan por mantener el estado sanitario de las colmenas y tienen capacidad de gestión al acceder a diferentes mercados. Para los apicultores pequeños y medianos, la apicultura es una actividad secundaria; mientras que para los productores grandes es una actividad primordial con la cual generan empleos.









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