Introducción
Las telarañas de varias especies de arácnidos constituyen una amenaza para las aves de tamaño pequeño, ya que suelen quedar atrapadas entre sus fibras viscosas y resistentes (Fernández de Castro Díaz 2005). Existe información sobre individuos del orden Passeriformes atrapados en telarañas, reportados en distintas regiones del Neotrópico (Peloso y Pereira de Sousa 2007). Esto se evidencia en casos como los semilleros del género Sporophila y los chipes del género Setophaga (Zacarías-Alvarado y Rosas-Valdez 2018). Lo que además se confirma con la revisión elaborada por Brooks (2012), en la que informa de 69 casos de aves pequeñas atrapadas en telarañas, en la que la familia Trochilidae con 9 especies contiene el mayor número de casos con 20 individuos de la especie Archilochus colubris atrapados.
Los colibríes constituyen el grupo de organismos más pequeños de la clase Aves, con una capacidad de vuelo en todas direcciones, pueden batir sus alas hasta 70 veces por segundo (Santos-Ramos et al. 2009, Arizmendi y Berlanga 2014). Los colibríes son principalmente nectarívoros que complementan su dieta consumiendo pequeños insectos, lo que suplementa su ingesta de proteinas indispensables en sus procesos metabólicos (Partida-Lara et al. 2022). Durante la nidificación de los colibríes, los materiales son adheridos en la construcción del nido con fibras de telaraña, exponiendo al ave al contacto necesario con las telarañas, lo que presupone un riesgo de quedar atrapado en éstas.
Existen otros informes de especies de colibríes atrapados en telarañas; incluyendo dos reportes de individuos de Archilochus colubris, uno en la telaraña de la Araña de Seda Dorada (Nephila clavipes sinónimo de Trichonephila clavipes) en México (Martínez-Sánchez et al. 2013), y otro en la telaraña de la Araña Parda del Mediterráneo (Cyrtophora citricola) en Costa Rica (Tenorio-Brenes 2022). Ademas, se han reportado dos especies del género Amazilia; Amazilia violiceps (sinónimo de Ramosomyia violiceps) atrapado en una telaraña de Paraphidippus cf. aurantius en México (Domínguez-Laso y Rosas-Espinosa 2017), y Amazilia tzacatl en la telaraña de la Araña Tropical de Tela Orbicular Eriophora fuliginea en Colombia (Ayaso et al. 2018). En esta comunicación documentamos el primer registro del Colibrí Oscuro (Phaeoptila sordida) atrapado en una telaraña de la araña de seda dorada.
Métodos
La observación fue realizada en un estacionamiento para automóviles ubicado en la calle Benito Juárez, del centro de la ciudad de Chilpancingo, Guerrero (17°33’12.44” N, 99°30’12.56” O; 1,255 msnm), al noroeste del zócalo y al sur de la Alameda Granados Maldonado. El sitio del registro se encontraba en un área urbana con edificaciones permanentes y poca presencia de árboles, entre los cuales se incluyen Spathodea campanulata, Ficus benjamina y Ligustrum japonicum dispuestos en las aceras de la calle. En el patio interior de una vivienda contigua a la dirección señalada, se encontró un árbol de mango (Mangifera indica) cuyo follaje se extiende hacia el espacio del estacionamiento donde estaba colocada la telaraña. En la calle paralela, al punto donde realizamos la observación, hubo jardineras pequeñas dispuestas en el camellón, con árboles de Cassia fistula, y a unos 200 m se encontraron pequeñas áreas arboladas, que ofrecen recursos alimenticios a los colibríes.
Resultados
A las 13:06 h del día 13 de octubre del 2023, observamos que un colibrí hembra de la especie P. sordida se encontraba colgada con la cabeza orientada hacia el suelo, en una telaraña de la araña T. clavipes. Estimamos que la telaraña presentó una extención de aproximadamente 1.7 m de diámetro, y estaba ubicada a unos 8 m de altura, en un claro del follaje del árbol de mango. El cuerpo del ave estaba sujeta por las fibras de la telaraña en diversas partes de su plumaje: las puntas de las plumas primarias, el dorso, y los extremos externos de las rectrices (Fig. 1). El ave intentaba liberarse mediante aleteos enérgicos, sin lograrlo. La araña permaneció inmovil durante el tiempo de la observación, no intentó acercarse al ave atrapada o atacarla.

Figura 1 Colibrí Oscuro (Phaeoptila sordida) atrapado en la telaraña de la Araña de Seda Dorada (Trichonephila clavipes). Foto: M. Castro-Torreblanca, 13 octubre 2023.
Entre el momento de la observación y el viaje que realizamos para disponer de la cámara fotográfica, transcurrieron aproximadamente dos horas y el ave permaneció atrapada. Una vez que regresamos, tomamos fotografías del colibrí atrapado en la telaraña, con una cámara Nikon D5100, con lente Nikon 50-300. Ante la imposibilidad de liberar al colibrí nos retiramos. Dos días después de la fecha de la observación, regresamos al sitio y el colibrí ya no estaba atrapado en la telaraña, ni existía evidencia de que este hubiera permanecido atrapado.
Discusión
Este es el primer registro del colibrí de la especie P. sordida hembra atrapado en una telaraña y un registro más para el arácnido T. clavipes (Brooks 2012). Nuestra observacion incrementa el número de especies de colibríes registrados atrapados en telarañas. Los arácnidos de la especie T. clavipes se alimentan generalmente de insectos voladores como mariposas, moscas, cigarras y libélulas (Fernández de Castro Díaz 2005). Por lo tanto, es posible que la caída del colibrí en telaraña haya sido un suceso accidental, motivado por el intento del colibrí de capturar algún insecto pequeño atrapado en la red, más que un evento de captura del arácnido para alimentarse. Alternativamente, dado que la telaraña estaba dispuesta en un claro entre el follaje del árbol, podría haber sido un encuentro aleatorio con la telaraña durante el vuelo del colibrí. Otra posibilidad es que el colibrí intentase obtener material para la construcción de su nido, hecho que lo expuso a quedar atrapado. Nuestra observación en octubre ocurrió en la época de anidación de P. sordida, ya que se han reportado crías de dicho taxón en noviembre y diciembre (Arizmendi et al. 2021).
La distribución de la araña T. clavipes es amplia, del este de Estados Unidos, incluida parte de México desde Tamaulipas y Sinaloa a Chiapas, y extendiéndose hacia Sudamérica (Levi 1980). Así mismo, la temporada en la que T. clavipes elabora y coloca sus telarañas, especialmente en áreas de bosque tropical caducifolio, es principalmente durante el otoño de octubre a diciembre, al menos en el estado de Guerrero (Menéndez-Acuña et al. 2023). Esto coincide con el periodo en que se incrementa las poblaciones de colibríes debido al arribo de individuos de especies migratorias norteñas. Con base en la simultaneidad de estos eventos, las telarañas podrían representar una amenaza potencial para la vida de los colibríes, ya que corren el riesgo de quedar atrapados en éstas y morir ante la imposiblilidad de liberarse (Ayazo et al. 2019).









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