Las hernias intercostales son una patología rara; se han reportado pocos casos en la literatura. La mayoría de los casos corresponden a hernia intercostal pulmonar o hernia abdominal transdiafragmática, y refieren el antecedente de traumatismo penetrante o contuso toracoabdominal, fracturas costales1 y cirugía previa; también puede ser causado por deformidad congénita u ocurrir de manera espontánea.
Algunas veces aparecen como resultado de una laceración/desgarro en los músculos intercostales, lo que facilita la progresión del saco con hernia pulmonar o herniación del contenido abdominal con cualquier víscera abdominal. Hay fracturas costales en el 52% de los casos;2 por lo general aparecen por debajo de la octava costilla y son más frecuentes del lado izquierdo.
La hernia intercostal abdominal directa es la protrusión de las vísceras abdominales a través de un defecto del espacio intercostal, sin defecto asociado del diafragma, estando éste intacto (Figuras 1 y 2). En el contenido herniario se han descrito epiplón, hígado, colon, intestino delgado y vesícula biliar.

Figura 1: Correlación clínica (A), imagen en 3D (B) y reconstrucción multiplanar coronal de estudio (tomografía computarizada abdominopélvica, fase simple) (C y D), en donde se muestra el hemidiafragma izquierdo íntegro, trazo de fractura lineal, con callo óseo en el arco posterior de la novena costilla, con una distancia entre la novena y la décima de hasta 18.1 cm, con remodelación de la pared abdominal por efecto de masa secundario a desgarro en los músculos intercostales, con subsecuente perdida del tono y del soporte, y por donde protruyen grasa intrabdominal, colon izquierdo y bazo.

Figura 2: A) Imagen en 3D y reconstrucción multiplanar coronal de estudio (tomografía computarizada abdominopélvica, fase simple). B) Se muestra el hemidiafragma izquierdo íntegro, con una distancia entre la novena y la décima costilla de hasta 8.9 cm y donde protruyen grasa intrabdominal y el bazo.
La clínica se caracteriza por aumento de volumen en la zona afectada y dolor. El diagnóstico se realiza mediante el examen clínico y la tomografía computarizada, que permite definir el contenido herniado, la localización y el tamaño del defecto, además de que evalúa comorbilidades.
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