Introducción
Los quistes ganglionares son estructuras llenas de líquido que se desarrollan cerca de las articulaciones y los tendones. La compresión neural puede originar parálisis, parestesia y pérdida de función según el grado de compresión y el nervio afectado.1 La articulación tibioperonea proximal es un sitio poco frecuente de desarrollo de gangliones, la compresión del nervio peroneo debido a un quiste ganglionar en la articulación tibioperonea proximal es infrecuente;2 la compresión del nervio tibial por esta causa es excepcional. El reconocimiento y el tratamiento rápidos son esenciales para evitar sus complicaciones.
Caso clínico
Masculino de 21 años, jugador de balompié a nivel semiprofesional, que es enviado a rehabilitación con cuadro de tres meses de evolución caracterizado por dificultad para sostenerse de puntas sobre pie derecho, además de parestesias en talón y porción plantar externa de pie derecho; acudió con resonancia magnética de columna lumbosacra normal.
A la exploración dirigida: arcos de movilidad completos en miembro pélvico derecho; el examen clínico muscular en escala de Daniels mostró glúteos mayor, medio y menor, semimembranoso, semitendinoso, bíceps crural, tibial anterior, peroneos y extensor común de los dedos en 5/5; tríceps sural, plantar delgado, tibial posterior y flexores de los dedos en 3/5; hipoestesia en territorio plantar del talón y nervio plantar externo, abarcando mitad externa de cuarto dedo del pie. Reflejo rotuliano normal, Aquíleo disminuido. Con diagnóstico de compresión del nervio tibial a nivel de vértice inferior de hueco poplíteo, se efectuó resonancia magnética que mostró ganglión dependiente de articulación tibioperonea proximal. Se derivó a cirugía articular para su manejo quirúrgico.
Comentarios
Los gangliones son lesiones pseudotumorales de aspecto quístico, de paredes regulares y bien definidas, se presentan como masas de partes blandas en tejidos yuxtaarticulares, pueden aumentar o reducir espontáneamente su tamaño intermitentemente, pueden ser uni o multilobulados, de contenido espeso, gelatinoso o mucoide; provienen de la degeneración de un quiste sinovial o de degeneración mucoide de tejido conectivo yuxtaarticular secundario a lesión postraumática.1 Son más frecuentes en jóvenes entre los 20 y 40 años, con predominio en el sexo femenino con relación 3:1; su incidencia varía con su localización. En cuanto a su presencia en la articulación tibioperonea proximal,2 Ilahi y colaboradores3 lo reportan en 0.76%, cuando se encuentra en esta localización, los reportes indican puede existir compresión del nervio ciático poplíteo externo y/o nervio peroneo,2-4 siendo extraordinaria la compresión del nervio tibial.
La resonancia magnética es de elección5 para su estudio, determinando su localización anatómica y extensión hacia planos profundos (Figura 1). El tratamiento quirúrgico se utiliza cuando el ganglión es sintomático,1 ya que existe alta tasa de recidiva con manejo conservador como punción, aspiración o inyección de esteroides, lidocaína u otras sustancias.

Figura 1: A) Imágenes de resonancia magnética ponderadas en T2, se muestra en corte coronal, vista en plano anterior, signo de la “cola” (flecha negra) de ganglión a nivel de articulación tibioperonea derecha. B) Corte coronal en plano posterior señal hiperintensa del ganglión abrazando al paquete neurovascular (flecha) en vértice distal de hueco poplíteo derecho. C) Corte coronal vista posterior mostrando dimensiones de ganglión en articulación tibioperonea derecha. D) Corte sagital. E) Corte axial que muestra compresión de paquete neurovascular.
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