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Tzintzun. Revista de estudios históricos

versión On-line ISSN 2007-963Xversión impresa ISSN 1870-719X

Tzintzun. Rev. estud. históricos  no.75 Michoacán ene./jun. 2022  Epub 08-Ago-2022

 

Reseñas

Ramírez Hurtado, Luciano, David G. Berlanga. Un reformista en el proceso revolucionario de la educación en San Luis Potosí, 1911-1913, México, Universidad Autónoma de Aguascalientes, El Colegio de San Luis, A. C., 2019, 120 pp.

Brehnis Daniel Xochihua García1 

1Facultad de Historia Universidad Veracruzana

Ramírez Hurtado, Luciano. David G. Berlanga. Un reformista en el proceso revolucionario de la educación en San Luis Potosí, 1911-1913. 2019. Universidad Autónoma de Aguascalientes, El Colegio de San Luis, A. C., México: 120p.


La historia de la educación en México abastece a una importante bibliografía que da cuenta de la preocupación de diferentes investigadores sobre la cuestión educativa. Buena parte de ellos tratan de contextos políticos y socioculturales, de los estudios sobre los institutos educativos y de los sistemas de enseñanza empleados en la educación, tal es el caso de la evolución del método lancasteriano que promovió las escuelas normales en el país, así como los sistemas de enseñanza religiosos que educaron en primeras letras a la mayoría de la sociedad del siglo XIX y a notables personajes de nuestra historia. La historiografía sobre la educación es de suma importancia para entender las causas de las problemáticas en este rubro, así como para diseñar estrategias para superar los retos actuales y plantear preguntas para el desarrollo de nuevos enfoques de investigación.

En esta obra, el autor presenta la acción de David G. Berlanga (1884-1914) durante su etapa como profesor reformista cuando fungió como director general de Educación Primaria y Normal en San Luis Potosí entre1911 y 1913, es decir, en el periodo de transición del gobierno porfirista al revolucionario. Para lograrlo, Ramírez Hurtado hace uso del género biográfico para conocer esta parte importante del protagonista; no obstante, advierte que no presenta una biografía total donde incluye todos los aspectos humanos de la persona, sino que reconstruye una parte importante de la trayectoria educativa de Berlanga (p. 19), es decir, el periodo en el que impulsó métodos revolucionarios muy importantes en la sociedad potosina en favor de las masas y por lo cual fue objeto de críticas por personas de la elite local que no vio con buenos ojos tales impulsos; entre los acérrimos críticos se encontraba el poeta Ramón López Velarde. Para entender las causas de las acciones en el ámbito educativo que impulsó Berlanga, el autor presenta un sólido trabajo sobre su formación académica, la cual forjó su pensamiento, el cual determinó sus inquietudes y propuestas aplicadas.

Lo que hace interesante y versátil esta obra es que contiene diferentes datos biográficos de personajes que tuvieron una importante influencia en la vida de Berlanga, por ejemplo, Enrique C. Rébsamen (1857-1904), de origen suizo, quien a su arribo a México, junto con Enrique Launscher (1837- 1890), fundaron en 1886 la Escuela Normal de Xalapa, en Veracruz, e influyeron en la formación normalista de Berlanga. Asimismo, encontramos trayectorias de actividades militantes como la de la española Belén de Sárraga (1866-1951), quien fue una “socialista de cátedra” (p. 96) vinculada a Berlanga durante el periodo maderista y a quienes se les atribuye un supuesto romance mencionado por López Velarde para descalificarlos. Como estos, otros sujetos son tomados en cuenta por el autor, por lo que abona mucho a la comprensión del libro y, simultáneamente, brinda información específica de los individuos, generando una lectura dinámica y amena.

La exhaustiva investigación que realiza Ramírez Hurtado se basa en la consulta del Archivo Histórico del Estado de Aguascalientes (AHEA), el Archivo Histórico del Estado de San Luis Potosí (AHESLP), el Archivo Histórico de la Secretaría de Educación Pública (AHSEP), así como el Archivo General de la Nación (AGN). Además de la consulta de diversos diarios y periódicos de la época donde el investigador rastrea datos oficiales sobre las acciones del sujeto de estudio. Tanto archivos como prensa son elementos esenciales en la investigación histórica, y el análisis que realiza el autor permite comprender aspectos importantes sobre Berlanga, por ejemplo, el hecho de haber trabajado como obrero nocturno en el Diario del Hogar, periódico antirreeleccionista dirigido por el potosino Filomeno Mata, tutor de David Berlanga entre 1906 y 1907, periodo en que terminó sus estudios en la Escuela Nacional de Maestros. La estrecha relación entre Mata y Berlanga tuvo una notable influencia en la vida de este último, pues además de proporcionarle un sueldo como tutor (aunque contaba con una beca) también le proporcionó tendencias y principios democráticos (pp. 34-36). Esta situación es una pequeña muestra de los elementos presentes en la obra, misma que se caracteriza por un sólido estudio, además de una vasta selección bibliográfica sobre el tema que aborda.

La obra consta de cuatro capítulos partiendo de las cuestiones planteadas por el autor sobre los principales artífices, ideólogos y pedagogos que influyeron en la formación de Berlanga y que, en consecuencia, determinaron las acciones revolucionarias de este personaje durante el ejercicio de su cargo como director general de Educación Primaria y Normal en el gobierno de Rafael Cepeda, gobernador de San Luis Potosí, y donde desarrolló su proyecto educativo medular, adaptando la legislación del congreso local para satisfacer las exigencias de la época con base en los ideales de la educación moderna.

En el primer capítulo desarrolla la formación educativa de Berlanga, quien nació en Villa de Arteaga, Coahuila, en 1884. Aunque el autor carece de datos precisos sobre su formación inicial, propone la posibilidad de que lo hizo según la acostumbrada educación de las familias católicas del periodo donde los niños aprendían las primeras letras, valores morales, cívicos y religiosos con el catecismo del padre Ripalda. Lo que puntualiza el autor, es que a partir de la última década del siglo XIX, la política educativa porfirista pretendía unificar el sistema educativo bajo la dirección del Estado, por ello se realizaron los congresos nacionales de pedagogía en la capital entre 1889 y 1891, los cuales tenía como objetivo lograr la homogeneidad de la administración de las escuelas. Tal situación favoreció la fundación de la Escuela Normal de Coahuila en 1894. No obstante, el segundo congreso pedagógico otorgó libertad a las entidades para administrar las escuelas normales y con ello, en Coahuila, se tomaron medidas de acuerdo con las necesidades locales.

Con el ingreso de David G. Berlanga a la Normal coahuilense en 1900, inició su sólida formación académica. Allí contó con la guía de Andrés Ozuna —director de esta normal—, quien dirigió su interés en la pedagogía estadounidense donde incursionó a sus alumnos en el pragmatismo instrumentalista teorizado por John Dewey, cautivado por el evolucionismo darwiniano considerando a la inteligencia como un instrumento de adaptación y perfeccionamiento (p. 25). A diferencia de otros intelectuales del país quienes veían en Europa una meca del conocimiento moderno, los profesores de Berlanga se formaron con las corrientes pedagógicas norteamericanas.

La inquietud de Berlanga lo llevó a inscribirse en la Escuela Nacional de Maestros en la capital del país, institución dirigida por Enrique C. Rébsamen hacia 1903 y con Justo Sierra como ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, hombre interesado en la educación normalista. En1908 el gobierno federal promovió misiones pedagógicas para la formación de profesores normalistas en EE. UU. y Europa, es así como el protagonista de este libro obtuvo una beca para realizar estudios en psicología aplicada a la educación, por lo que entre 1908 y 1911, se forjó en ciudades de Alemania, Francia y Suiza. A su regreso a México aplicó lo aprendido en estas estancias.

Feliciano Ramírez Hurtado presenta en el segundo capítulo los elementos que generaron las ideas y proyectos educativos propuestos por David G. Berlanga en su periodo como director general de Educación Primaria y Normal en San Luis Potosí (1911-1913). El autor propone que Berlanga se formó bajo los principios liberales de la época, influenciando su pensamiento pedagógico Rébsamen y Justo Sierra. La educación que tuvo en el extranjero —especialmente en Alemania y Francia— contribuyó a formar un sistema educativo adaptado a las necesidades de la entidad potosina. En este apartado, Ramírez Hurtado explica que el médico Rafael Cepeda, férreo militante maderista y con una amplia trayectoria de oposición al régimen de Díaz (que se describe en el capítulo), siendo gobernador de San Luis Potosí (1911-1913) invitó a Berlanga a incorporarse a su administración.

Una vez identificado el panorama educativo de la entidad: aulas, materiales y programas descuidados, así como docentes sobreviviendo en malas condiciones, comenzó un arduo proyecto de reforma educativa inspirado en el sistema alemán (p. 44). En este sentido, identificó la corriente renovadora respaldada por Johann Heinrich Pestalozzi —y utilizada por María Montezzori en Italia—, la cual se basaba en la enseñanza objetiva de la ciencia, a partir del intuicionismo, procedente de lo concreto a lo abstracto, en una relación del infante con su ambiente. Por otra parte, uno de los elementos ideológicos que más destaca el autor es el ideal de la escuela, que consistía en luchar por la felicidad de generaciones futuras no solo sirviendo al pueblo o a la patria, sino a toda la humanidad, es decir, consideraba el ideal de la escuela como un fin universal.

El ejercicio de la Reforma Escolar que el autor explica en el tercer capítulo —tema medular de esta obra— puede entenderse como un proceso innovador en el ámbito educativo que tuvo apoyo gubernamental. Berlanga consideró necesario “adaptar la legislación escolar del Estado a las exigencias de la época, y poder satisfacer así los ideales de la educación Moderna” (p.52). Por lo tanto, el amplio sistema propuesto se constituyó de escuelas, comenzando por la preparatoria donde ingresaban niños de ambos sexos a partir de los cinco a siete años, sistema que sustituía a las escuelas de párvulos que fueron inspiradas por Friedrich Fröbel (1782-1852). Asimismo, se daba paso a las primarias para niños de ocho y 14 años, requisito obligatorio para quienes continuarían sus estudios en las Escuelas de Perfeccionamiento, Superior General, Superior Especial, o en la Escuela Normal.

Cada una de estas instancias tenía fines diferentes, pero coincidían en el objetivo de formar personas funcionales y modernas, adaptadas a las diferentes oportunidades de los educandos, como enseñarles oficios a quienes no pudieran realizar una carrera, contribuyendo con un sistema de comedores especiales, hospital, correccionales y escuelas para sordomudos; espacios donde también el Estado contrarrestaba la mendicidad, el vicio y el crimen (p. 56). Tal sistema lo desarrollaría con personajes de su círculo cercano que incluía a excompañeros como a Jacinto Lara, a su hermana Ana María Berlanga en la dirección general de primaria, entre otros. Con la promulgación de la Ley de Educación Primaria en el Estado de San Luis Potosí, en enero de 1912 —con base en la idea de Berlanga—, el Estado estuvo obligado a “proporcionar la educación pública, de forma gratuita, laica, uniforme, integral y práctica” (p. 58).

Por último, se aborda el episodio de crítica al gobernador potosino Rafael Cepeda y a todo su gabinete, en especial al proyecto y sector educativo coordinado por Berlanga. Es así como el cuarto capítulo hace énfasis sobre las críticas de Ramón López Velarde y su postura contra “la herejía pedagógica del berlanguismo” (p. 92). Ramírez Hurtado considera que el autor de la Suave Patria, acusaba a la administración de Cepeda de traidora del movimiento maderista, una de las razones, según Ramírez Hurtado, fue el rencor y despecho de Velarde por sus antiguos correligionarios, posiblemente porque no se le incluyó en el gobierno. El autor de la obra es cuidadoso en manifestar estos supuestos; sin embargo, se basa en el análisis de sus fuentes y los contextos. Lo que sí es un hecho es que en el periódico La Nación fueron publicadas sus notas viscerales contra el gobierno potosino, y en materia educativa, sostenía que los integrantes de este comité eran saltillenses que degradaban el sistema educativo, mientras que en San Luis Potosí “había profesores ilustrados, inteligentes, y modestos” (p. 97) frente a los arribistas en el gobierno.

Es interesante el panorama que plantea Ramírez Hurtado sobre la reacción de López Velarde al gobierno potosino, debido a que en sus manifiestos refleja el cuestionamiento externo del sistema gubernamental, detectando los defectos tanto del gobernador como del director general de Educación Primaria y Normal, aunque también fueron más los críticos. Para ese momento, el poeta formaba parte de un círculo intelectual vinculado con la sociedad católica, la cual se oponía a las acciones irruptoras de la ideología política de Berlanga, de corte liberal, “salpicado de socialismo abiertamente anticlerical” (p. 96). Pensamiento que pudo haber sido influenciado por la relación cercana con la española Belén de Sárraga, mujer revolucionaria en ideología y periodista intelectual, “la del verbo rojo” (p. 100). Durante su estancia en Latinoamérica, y en especial en México, realizó pronunciamientos públicos como oradora, y diarios como El Imparcial . Nueva Era (órgano del Partido Constitucional Progresista), se manifestaron en su favor.

Las acusaciones de López Velarde hacia la española fueron sobre sus acciones en contra de las buenas costumbres de la sociedad potosina de mayoría católica, calificándola, en 1912, como “enviada de la masonería”, a partir de entonces, las hostilidades hacia los católicos potosinos eran atribuidas al “sarraguismo” (p. 102). El capítulo concluye con la caída del régimen de Francisco I. Madero tras el golpe de Estado que posicionaría a José Victoriano Huerta como presidente de la República. Meses después, tanto Cepeda (quien renuncia a la gubernatura) como Berlanga, huyeron al exilio en marzo de 1913. Aunque la redacción de Ramírez Hurtado concluye con este hecho, también enfatiza que la postura revolucionaria de ambos compañeros los dirigió a enfilarse al ejército constitucionalista liderado por Venustiano Carranza. Lamentablemente, en 1914, por órdenes del general Francisco Villa, David G. Berlanga fue fusilado por Rodolfo Fierro, debido a que “habían llegado a oídos del divisionario que uno de los delegados de la Soberana Convención Revolucionaria, modelo cívico y de moral pública, hacía fuertes críticas al arbitrario proceder tanto de él (Villa) como de muchos oficiales de la División del Norte” (p. 110).

La inclusión en este trabajo de los formadores intelectuales y del círculo político-social del reformista educativo de San Luis Potosí permite identificar el contexto político, económico, social y cultural del periodo. La obra trata un pasaje de gran importancia para la historia de la educación de esta entidad, ya que aborda la propuesta visionaria de reforma escolar llevada a cabo por Berlanga durante los 17 meses de su gestión. En palabras de Mílada Bazant, David G. Berlanga fue un “maestro apasionado, intelectual liberal, radical innovador de programas educativos lúdicos, racionales y prácticos quien pudo conjugar una teoría y práctica educativa que han cobrado realidad a lo largo de los siglos XX y XXI” (p. 14).

El autor es puntual en hacer mención a la situación de la sociedad potosina y, aunque no es el objetivo de la obra, resulta enriquecedor presentar un panorama general de las condiciones sociales que integraban la población para ofrecer un análisis sobre las distintas realidades del periodo. Esto a su vez, permite identificar también al sector que apoyó la causa de Berlanga y del gobierno de Cepeda, y no solo a las oposiciones locales, pudiéndose comparar los contrapesos políticos y, con ello, entender aspectos de la participación de la población de este estado donde Madero estuvo preso por órdenes de Porfirio Díaz en 1910, y que marcó pauta al Plan de San Luis con el que estallaría la Revolución mexicana.

Con respecto al tema económico, conviene una descripción de las bases económicas de la entidad, ¿a qué se dedicaban las principales familias que aportaban al erario? Las clases populares, ¿cómo obtenían sus ingresos en este periodo?

La reflexión sobre estas cuestiones permite contextualizar un panorama general del desarrollo de las políticas educativas de Berlanga, ya que se realiza un balance de cuál fue el sector más beneficiado y el más afectado con estas prácticas. Por otra parte, la vinculación de San Luis Potosí con las entidades aledañas y el gobierno maderista posibilita abonar a la historiografía revolucionaria desde otras perspectivas. En el estudio sobre la historia de la educación en México es importante conocer el trabajo de David G. Berlanga a través de la obra de Luciano Ramírez Hurtado, principalmente para el tema de políticas educativas revolucionarias y, con base en ello, comprender el impacto de la influencia de este en programas educativos posteriores, así como generar más proyectos de investigación sobre el personaje y el contexto.

La obra de Ramírez Hurtado presenta aspectos particulares de la historia de San Luis Potosí, trabajos biográficos, historia de la educación, de las ideas, sobre el gobierno maderista, estudios de prensa y de grupos académicos entre 1911 y 1913, entre otros temas.

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