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Península

versión impresa ISSN 1870-5766

Península vol.20 no.1 Mérida ene./jun. 2025  Epub 08-Abr-2025

https://doi.org/10.22201/cephcis.25942743e.2025.20.1.90482 

Sección Conmemorativa

Veinte años de Península

Mis años en Península

Virginia Carrillo Rodríguez1  1

1Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales


Dedicado a la memoria de nuestra inolvidable colega Daniela Maldonado Cano

Un día de abril de 2018, Adrián Curiel nos llamó a Eliana Arancibia y a mí para proponernos ser, en dupla, editoras de la revista Península. Salí de la oficina de la dirección con un nudo de nervios en la barriga. En ese momento sabía que Península era el órgano de difusión científica del cephcis, cuyo proceso de pro- ducción se caracterizaba por ser muy estricto y de alto nivel. Quienes nos habían precedido en el cargo, lo demostraban con los contenidos de cada número que dirigieron.

Pocos días después de aceptar la encomienda y comenzar a trazar la forma de organizar el trabajo, Eliana fue invitada a ocupar la Secretaría General de la enes Mérida, la alegría por la alta responsabilidad que desempeñaría mi querida compañera, contrastó con mi desazón por verme “sola” para editar Península. Supongo que la desconfianza en la propia capacidad y el síndrome de la impos- tora, nos invaden a las mujeres con frecuencia cuando hemos sido educadas para depender o tener respaldo para emprender cosas a la vista de los demás; tal creencia introyectada hasta el fondo de nuestra propia subjetividad, emerge como parásito que nos devora cuando encabezamos algún proyecto.

Salvador Tovar me sacó de la perplejidad por el reto que tenía entre las manos, cuando me dijo “me preocupa que tenemos poco tiempo para armar el número que sigue”, entonces tras ese toque de realidad transité el proceso de producción del volumen XIV, número uno, como curva de aprendizaje y en equipo con Sal- vador y Daniela Maldonado, cuyo trabajo -él como jefe de Publicaciones y ella como correctora de estilo-, resultaba fundamental para que la revista tuviera el nivel de calidad que correspondía.

Durante los primeros meses como editora de Península, el “taller” que me dio David de Ángel -quien me precedió en el cargo- para ejecutar la labor, fue mi hoja de ruta. Poner en los sitios de distribución el último número que él dirigió y someter a dictamen a doble ciego los manuscritos propuestos para el año siguiente, ocupó una buena parte de mi jornada laboral. Es que el trabajo académico depende en gran medida de nuestro talento para distribuir las horas de forma equilibrada, de modo que se pueda cumplir a cabalidad con todas las responsabilidades. Esa fue la constante en mi experiencia como editora de nuestro órgano de difusión científica, un ir y venir entre la revista y mis otros deberes académicos.

Durante el tiempo que estuve a cargo produje en colaboración con el personal de Publicaciones, ocho números de la revista, siempre con el agradecimiento por la confianza tanto a todas y todos los académicos que nos enviaron sus manus- critos, como a quienes aceptaron la labor de dictaminar, tarea delicada que exige conocimiento y compromiso y cuya recompensa en los sistemas de evaluación científica suele ser baja. El proceso de planeación de cada número, solventar el arbitraje, la precisión para notificar, recuperar los manuscritos actualizados y dar seguimiento a la edición, son actividades que han de realizarse con el ojo en la lupa para que el rigor académico consiga que los textos, convertidos en artículos científicos, cumplan con el nivel exigido. En el camino suceden toda clase de cosas, que han de resolverse con un criterio editorial apegado a las normas de la revista, que son el faro que guía su rumbo.

En equipo establecimos juntas semanales como mecanismo de control del proceso, de modo que revisar el cumplimiento de las tareas, intercambiar opinio- nes, ajustar tiempos y distribuir encargos nos reunía cada viernes. Como en toda interacción humana, para Salvador, para Daniela y para mí, fue oportunidad, no sólo de realizar un trabajo profesional colaborativo, también se convirtió en un espacio para tejer lazos de amistad, aprecio y cercanía que tendremos siem- pre, aunque Dani ya no esté aquí. El pasado 12 de agosto su entrañable persona trascendió, para dejar a quienes la conocimos y quisimos el legado de su calidez, cariño y múltiples enseñanzas. Fue una experta en el campo de la edición de textos, cuya sagacidad para la revisión y corrección de estilo fue fundamental para las publicaciones de nuestro Centro.

En octubre de 2020, quienes conformábamos en aquel entonces el equipo de Península, recibimos la grata noticia de que la Comisión de Premios y Reconoci- mientos de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (caniem) le otorgó a nuestra revista el Premio al Arte Editorial, en la categoría Publicaciones periódicas, en el apartado de Científicas. Ello confirmó que los esfuerzos vertidos por cada persona que había desempeñado alguna tarea para producirla, contri- buyó con el objetivo de hacer de Península una publicación destacada en nuestro entorno académico.

En el papel de editor o editora, desde su fundación en 2005 estuvieron antes que yo, la misma Daniela Maldonado Cano, Ricardo López Santillán, Rubén Torres Martínez, Rosa Torras Conangla y David de Ángel García. Cuando dejé la función para tomar un año sabático, tuve el gusto de enterarme que quien tomaría la estafeta de la revista sería mi amiga Amada Rubio Herrera, quien realizó la encomienda con el profesionalismo y la calidad que es sello de su trabajo académico. Actualmente tal responsabilidad se encuentra a cargo de Fernanda Valencia Suárez y Rodrigo Llanes Salazar, quienes se han propuesto ampliar el alcance de Península para darle mayor visibilidad internacional.

Veinte años han pasado y la revista científica del cephcis ha superado las expectativas que tuvo en su fundación, y hoy se ha convertido en un referente importante en el campo de las ciencias sociales y las humanidades en el sureste de México y más allá de sus fronteras. Enhorabuena para todas y cada una de las personas que en un equipo que se extiende por eslabones a lo largo de este k’atun2 han puesto su trabajo y entusiasmo para que Península sea un producto que en la comunidad unam peninsular nos llena de orgullo.

1 Editora de Península del primero de mayo de 2018 al 31 de agosto de 2022.

2 Período de veinte años en maya.

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