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Península

versión impresa ISSN 1870-5766

Península vol.20 no.1 Mérida ene./jun. 2025  Epub 08-Abr-2025

https://doi.org/10.22201/cephcis.25942743e.2025.20.1.90481 

Sección Conmemorativa

Veinte años de Península

Veinte años de presencia de la UNAM en la región: Península

Rubén Torres Martínez1 

1Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales


Son esas luchas, esas nobles rivalidades, las que engendran las buenas instituciones, las depuran en la discusión, las mejoran con reformas saludables y las vigorizan con entusiasmos generosos.

Leandro Alem

Hacer de la Universidad Nacional Autónoma de México (unam) una universidad nacional, en el sentido amplio de la palabra, ha sido uno de los grandes retos que la institución ha trabajado de manera continua desde al menos el último tercio del siglo XX. La idea de desconcentrar la unam hacia el resto del territorio nacional, tuvo en Mérida, Yucatán, una de sus primeras experiencias respecto a la investigación y la docencia simultáneamente. El 10 de junio de 2004, la Coordinación de Humanidades creó la Unidad Académica de Ciencias Sociales y Humanidades (UACSHUM), antecedente inmediato del hoy Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales (CEPHCIS). La Unidad se organizaba en cuatro programas académicos: 1) identidad y memoria; 2) calidad de vida, cultura, salud y ambiente; 3) construcción, percepción y apropiación del espacio: imaginarios, tiempos y territorios; y 4) procesos globales, tendencias locales.

A partir de aquel primer momento se tuvo como principal objetivo “fomentar las labores de investigación en humanidades y ciencias sociales”. Para apoyar la difusión del conocimiento que se generaba, se creó Península, órgano editorial de la entonces uacshum. Desde el primer número se observó la vocación local-regional de la revista. Los primeros artículos testimonian del quehacer de investigación en torno a la región peninsular y centroamericana que se comenzaba a desarrollar. Parafraseando a Justo Miguel Flores en su obra Soberanía y excepcionalidad.

La integración de Yucatán al estado mexicano, 1821-1848, aterrizar en una zona, región, sociedad, que mantiene “excepcionalidades” respecto al resto del territorio nacional, fue un gran reto para la unam. La uacshum entendió rápidamente la necesidad de interesarse en temas locales, en su historia, en sus fenómenos culturales, en sus realidades sociales y en sus expectativas para el avenir.

La transformación de la uacshum en cephcis no modificó sustancialmente esa visión y misión de posicionar a la institución en el imaginario social de la región, sino al contrario, profundizó esa encomienda. Desde la revista Península se continuó con ese arduo trabajo, con ese sinuoso camino. Tanto directores como editores han comprendido su importancia para ir consolidando la presencia académica de la unam en la Península de Yucatán. Los exdirectores del centro, Mario Ruz, Miguel Lisbona y Adrián Curiel siempre mostraron un enorme compromiso con esta iniciativa; cada uno en su momento comprendió lo que iba en juego con este proyecto editorial, y, actualmente, Carolina Depetris no es la excepción.

Personalmente, me tocó estar al frente de la edición de la revista en un momento complejo y tenso. De hecho, fue la coyuntura la que me orilló a hacerlo, cuando por las mismas tensiones nadie quería tomar la responsabilidad del órgano editorial. No era para menos, el reto era grande. Sin embargo, me encontré con la buena fortuna de que el responsable editor, previo a mi llegada, Ricardo López Santillán, había sentado las bases para una verdadera institucionalización de la revista Península. El ingreso y consolidación en las revistas indexadas, la normalización del proceso editorial, la creación de un padrón de colaboradores y dictaminadores, así como el inicio de la digitalización de la revista, fueron avances significativos a los cuales sólo me tocó dar continuidad. El equipo conformado por Salvador Tovar, Samuel Flores y Daniela Maldonado fueron de gran ayuda en ese breve pero fructífero periodo en que me tocó encabezar los esfuerzos de la revista. Paralelamente Marcos García comenzaba con el proceso complejo de digitalizar el acervo ya existente.

Mi paso como editor responsable de la revista Península fue de apenas diez meses, pero bastaron dos números para dimensionar la importancia y necesidad de contar con un instrumento, en este caso editorial, para avanzar en la consolidación e institucionalización de la unam en la región. Mi reflexión se centra más en la importancia de institucionalizar cualquier iniciativa científica y académica, que en los contenidos de estas iniciativas, los cuales destacan por sí solos.

Al compartir experiencias con quienes han sido y son responsables editoriales de esta revista -David de Ángel y Rosa Torras, Virginia Carrillo, Amada Rubio y, actualmente, Fernanda Valencia y Rodrigo Llanes-, me queda claro que el paso por Península resulta formativo de varias maneras, pero parafraseando a Douglas North, me quedo con la capacidad que ha tenido esta revista para concientizarnos sobre la necesidad de colaborar, primero hacia adentro del cephcis, de la unam en Yucatán y, posteriormente, hacia afuera, con la sociedad de acogida, en este caso, la peninsular. La colaboración humana crea condiciones para la producción de conocimiento, el desarrollo del tejido social y el crecimiento económico. La colaboración es socialmente productiva y la revista Península ha sido y es ese espacio de colaboración tan necesario para institucionalizar la presencia de la unam en Yucatán.

Península festeja sus primeros veinte años de existencia, siendo, sin lugar a dudas, la iniciativa más y mejor institucionalizada del quehacer académico y científico en las áreas de las Ciencias Sociales, las Humanidades y las Artes, que la unam lleva a cabo en la región peninsular, así como en el resto del sur, sureste mexicano, Centroamérica y Gran Caribe. Queda mucho camino por recorrer, sin embargo, al igual que la ceiba que engalana el edificio principal del cephcis, la revista Península cuenta ya, no únicamente con raíces profundas y arraigadas, sino con ramas fuertes y vigorosas, cuidadosamente podadas, que continuarán dando sombra y cobijo a las futuras generaciones de académicos que se interesarán por el desarrollo científico y humanístico de la región. Larga vida a Península. Es cuánto.

Octubre de 2024

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