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CONfines de relaciones internacionales y ciencia política

versão impressa ISSN 1870-3569

CONfines relacion. internaci. ciencia política vol.20 no.39 Monterrey Ago./Dez. 2024  Epub 05-Maio-2025

https://doi.org/10.46530/cf.vi39/cnfns.n39.p110-124110 

Varia

El imperialismo según el enfoque de economía política internacional de Leonard Woolf

Leonard Woolf´s international political economy approach to Imperialism

Ezequiel Aquino Soriano1 

1Universidad Autónoma de Baja California


Resumen:

Al hablar de los orígenes de la Economía Política Internacional (EPI), se menciona de forma tradicional que surge en la década de 1970, bajo el supuesto de que las cuestiones económicas eran ignoradas por los internacionalistas de esa época. Este artículo busca desmentir dicha suposición a través del caso de Leonard Woolf. Mediante un estudio historiográfico revisionista de los escritos sobre el imperialismo de Woolf, se demuestra que lo que se experimentó fue una reactivación de un campo de estudio que ya estaba presente al menos desde el comienzo del siglo XX. También, se establecen las bases para futuras investigaciones sobre algún otro intelectual de principios del siglo XX, trayendo consigo una narrativa alterna al hablar de la EPI como una subdisciplina de Relaciones Internacionales.

Palabras clave: Economía Política Internacional; Relaciones Internacionales; relaciones internacionales; imperialismo; orígenes

Abstract:

When talking about the origins of International Political Economy (IPE), the traditional form that emerged in the 1970s is mentioned. Under the assumption that economic issues were ignored by the internationalists of that time. This article seeks to disprove this assumption through the case of Leonard Woolf. Through a revisionist historiographical study of Woolf’s writings on imperialism, it is shown that what was experienced was a reactivation of a field of study that had already been present at least since the beginning of the 20th century. Also, the foundations are established for future research on some other intellectuals from the early 20th century, bringing with them an alternative narrative when talking about EPI as a subdiscipline of International Relations.

Keywords: International Political Economy; International Relations; international relations; imperialism; origins

Introducción

Leonard Woolf fue un destacado intelectual y hoy en día es considerado uno de los más importantes pensadores en la disciplina de las Relaciones Internacionales (RRII)1 durante el periodo de entreguerras. Sin embargo, pese a su destacada trayectoria y considerable impacto, al igual que la mayoría de los pensadores de su época, se ha catalogado a Leonard Woolf como un idealista en la historia de las RRII (Wilson, 2005, p. 118). Esto se debe en gran parte a su apoyo a la Sociedad de Naciones (SN) y su creencia en la posibilidad de progreso a través de la razón.

Existen esfuerzos revisionistas que categorizan como idealista el pensamiento internacional de Leonard Woolf, al respecto Peter Wilson, Lucian Ashworth y Ricardo Villanueva han contribuido a brindar una narrativa alterna de lo que convencionalmente se acepta en RRII. Ellos argumentan que llamar idealista a Woolf no es preciso y mucho menos obviar gran parte de su producción en la disciplina. Mientras que Wilson (2003, pp. 20-21) ha caracterizado a Woolf como un fabiano paternalista, Ashworth (2007, pp. 223-224) y Villanueva (2022, pp. 59-82) han destacado elementos socialistas en el pensamiento de Woolf.

Sin embargo, los aspectos del pensamiento político-económico de Woolf no han recibido atención; ¿podemos encontrar en sus escritos y pensamiento un enfoque de Economía Política Internacional (EPI)?; de ser así, ¿cuáles son los elementos de su enfoque y cómo esta desafía la narrativa tradicional? Este artículo argumenta que Leonard Woolf fue uno de los principales arquitectos de la política-económica antiimperialista del Partido Laborista (PL) entre 1914 y 1945. Además, se afirma que su visión teórica internacional era un enfoque de EPI de principios del siglo XX, en la que se concebía al imperialismo cercanamente relacionado con el capitalismo y como un problema que solo se resolvería mediante políticas-económicas socialistas.

Este artículo está dividido en dos grandes partes. La primera explica la importancia y el impacto de Woolf para la disciplina de RRII, analizando su participación en instituciones y grupos relacionados con asuntos mundiales. Además, pone de manifiesto las interacciones con varios de los intelectuales de la época y que influyeron de alguna manera en su pensamiento, lo cual lo convierte en una figura referente sobre el estudio de las cuestiones internacionales. También se indaga de forma general sus escritos, relacionados con el imperialismo e internacionalismo, realizados a principios del siglo XX, ya que son otro aspecto que revela su interés y especialización en lo internacional.

La segunda parte analiza la visión teórica de Woolf respecto al tema del imperialismo y cómo esta devela su pensamiento político-económico internacional. Se consideran las causas del imperialismo y la relevancia de los factores, que forman parte de la dinámica imperialista (los capitalistas y el Estado) de la época, además de explicar la solución que Woolf proponía para terminar con sus prácticas.

La importancia de lo internacional para Leonard Woolf

Leonard Sidney Woolf (1880-1969) nació en Londres en el seno de una familia judía y fue educado en la St. Paul’s School. Obtuvo una beca en el Trinity College de Cambridge y fue invitado a unirse a la sociedad secreta de la élite intelectual llamada Los Apóstoles. Durante sus estudios universitarios sostuvo distintas relaciones con diversos colegas, tales como J. M. Keynes, E. M. Forster, Lytton Strachey y Thoby Stephen ‒hermano de Virginia Woolf‒ (Wilson, 1997, p. 8). Comenzó su carrera como escritor político varios años antes del estallido de la Primera Guerra Mundial y en los años siguientes continuó regularmente con artículos, reseñas y cartas sobre temas internacionales hasta bien entrada la década de 1950. Entonces, aunque es conocido como un pensador del periodo de entreguerras, es importante señalar que su compromiso intelectual con el análisis de los asuntos internacionales abarcó al menos cuatro décadas (Wilson, 2003, p. vii).

El pensamiento de Woolf sobre las relaciones internacionales se basó consistentemente en una sólida apreciación de los “crueles hechos de la vida” (Woolf, 1978, p. 8). Durante mucho tiempo se mantuvo optimista en cuanto al comportamiento de los Estados y creía que en el mundo existiría la paz y un orden mundial estable, justo y pacífico, siempre y cuando realmente se encontrara la voluntad y compromiso para hacerlo.

Woolf fue un destacado intelectual que mostró un constante interés por los aspectos internacionales. Esto se comprueba mediante la relación estrecha que tenía con ciertas instituciones e intelectuales que pasaban tiempo de su vida analizando el acontecer del escenario internacional. Los vínculos que realizó durante su desarrollo como internacionalista lo convertirían cada vez más en un espécimen interesante del pensamiento internacional de entreguerras. Mientras desempeñaba sus funciones laborales, escribió prolíficamente sobre temas internacionales como el imperialismo e internacionalismo.

Instituciones y grupos internacionales

Woolf fue uno de los escritores más prolíficos en relación con las relaciones internacionales, y la vinculación que existe entre él y algunos grupos internacionales de principios del siglo XX lo demuestra. En primer lugar, hay que destacar que fue cofundador de la Sociedad de la Liga de las Naciones, un grupo formado por diversos intelectuales promotores de la seguridad colectiva, y apoyó en sus inicios a la SN (Wilson, 2003, p. 3). Además, perteneció a la Unión de Control Democrático (UCD), una organización civil creada a principios de la Primera Guerra Mundial que buscaba denunciar la diplomacia secreta llevada a cabo por las grandes potencias de la época (Ashworth, 2014, p. 126). Fue ahí donde en compañía de otros miembros exigió una política exterior más responsable. Woolf fue también una figura destacada en la Sociedad Anglo-Soviética, aunque su actitud hacia la Unión Soviética nunca fue acrítica, un hecho que lo metió en problemas con el Left Book Club en la década de 1930 (Wilson, 2003, pp. 3, 68).2

Asimismo, perteneció a otras instituciones de la época en la primera mitad del siglo XX, siendo un enlace importante entre los laboristas y otras organizaciones de tendencia izquierdista, en particular con el movimiento socialista británico (más específicamente la Sociedad Fabiana),3 el cual tenía el propósito de avanzar en la aplicación de los principios del socialismo mediante reformas graduales. Su actitud hacia la Sociedad Fabiana siempre fue algo ambivalente, ya que él estaba principalmente interesado en los asuntos internacionales y en los problemas coloniales e imperiales, mientras que esta organización tenía un interés principal en cuestiones relacionadas con el Reino Unido; sin embargo, se convirtió en el especialista internacional primordial de esta institución (Woolf, 1967, pp. 218-220).

A finales de la Gran Guerra, el PL se convirtió en el principal grupo político de Woolf (Wilson, 1995, p. 124). Estableció una posición importante dentro del PL, desde la cual podía ejercer influencia en la formación o ejecución de la política exterior, gracias a su amplio conocimiento sobre los mecanismos y esquemas internacionales existentes para nuevos tipos de cooperación internacional y a su experiencia general de los asuntos exteriores adquiridos en su larga carrera periodística. Ahí, se desempeñó como secretario del Comité Asesor sobre Cuestiones Internacionales entre 1918 y 1945 (Long, 1995, p. 124). Woolf siempre mostró interés por los asuntos internacionales y el haber sido secretario en ambos comités, le ayudó a desempeñar actividades en distintas áreas relacionadas con el análisis mundial. Como secretario, contribuyó en la elaboración de actas, difundió información, estableció agendas de reuniones y organizó grupos de trabajo para desarrollar nuevas políticas. Además, escribió y colaboró en miles de memorandos, informes y documentos de investigación y redactó la mayoría de las principales declaraciones de política exterior e imperial publicadas entre 1919 y 1945 (Woolf, 1914, pp. 218-244).

Duncan Wilson (1978) argumenta en Leonard Woolf: A Political Biography que los términos de referencia originales establecidos entre Woolf y el Comité Ejecutivo del Partido Laborista (CEPL) fueron: “Considerar, informar y asesorar sobre la política internacional y todas las cuestiones de carácter internacional, y observar y asesorar sobre el desarrollo internacional actual. Además, considerar y asesorar sobre cuestiones internacionales de carácter económico, conjuntamente con el comité de comercio, política y finanzas a través de un subcomité” (Wilson, 1978, p. 127).

Finalmente, siendo miembro del Partido Laborista, Woolf fundó el Club de 1917, el cual comenzó su vida como resultado de la Revolución rusa de 1917 (Rubenstein, 2005, p. 14). Es importante en RRII, ya que era un foro en el cual se integraron diversos miembros del PL con quienes Woolf pudo tener una cercana relación. Los intelectuales en su época interesados en asuntos internacionales -particularmente aquellos con tendencias izquierdistas- usaban el Club como punto de encuentro para dialogar sobre cuestiones internacionales, particularmente aquellas relacionadas con la revolución comunista rusa y la posible expansión del socialismo (Glendinning, 2006, p. 192,).

Por otro lado, podemos mostrar evidencia de Woolf como teórico de RRII mediante sus primeros trabajos sobre el funcionalismo internacional ‒una doctrina comúnmente, aunque erróneamente, asociada con el utopismo‒. Al respecto, Lucian Ashworth afirma que Woolf fue un pionero del funcionalismo internacional4 y que todas las descripciones estándar de la doctrina funcionalista reconocen el importante papel que desempeñó Woolf en sentar las bases de la teoría funcional (Haas, 1964, p. 8). Su teoría fue tan relevante que Mitrany utilizó las ideas de Woolf sobre el gobierno internacional, quizás más de lo que él mismo se dio cuenta.5

Relación con otros internacionalistas

Woolf mantuvo amplias relaciones con varios internacionalistas importantes de la época. Según Ashworth, entre los expertos en asuntos internacionales que trabajaron con Woolf en el Comité Asesor sobre Cuestiones Internacionales se encontraban: Norman Angell, David Mitrany, John Hobson, Philip Noel Baker, Henry Brailsford, Cecil Delisle Burns, George Douglas Howard Cole, por mencionar algunos; quienes trabajaban de forma conjunta para el análisis intelectual de las relaciones internacionales y la política exterior (Ashworth, 2007, p. ix). Cada miembro tenía la responsabilidad de un campo en particular de los asuntos internacionales, y cuando surgía un problema en dicha área el responsable de la misma realizaba un estudio y obtenía información para comunicarlo ante el comité. Había cinco áreas de estudio en las que podían surgir problemas urgentes que amenazan la paz del mundo: los Balcanes, Armenia, Mesopotamia y Palestina, el Golfo Pérsico y Persia, y el litoral del Adriático. En particular, Woolf se encargó de observar África, lo cual le sirvió para consolidar su expertise en la región y poder realizar publicaciones al respecto, como Empire and Commerce in Africa (Wilson, 1978, p. 129). En consecuencia, esto lo ayudó a forjar su internacionalismo, relacionarse con otros intelectuales y tener la oportunidad de trabajar en estrecha colaboración con otros distinguidos teóricos de RRII de la época.

Particularmente, la relación de Woolf y Norman Angell es de gran importancia en el estudio historiográfico de RRII. Ambos intelectuales fueron partícipes de las discusiones sobre el tema del imperialismo en el altercado intelectual más extenso antes del denominado “primer debate” (Villanueva, 2021, p. 230). Tanto Woolf como Angell querían encontrar respuesta a la siguiente interrogante: ¿el capitalismo favorece los conflictos internacionales? La respuesta de Angell era negativa; él afirmaba que las ideas jugaban un rol mucho más importante en las decisiones de los individuos, incluyendo aquellas relacionadas con el surgimiento de guerras y aventuras imperialistas. Por otro lado, Woolf tenía un punto de vista diferente, él estaba consciente de que las cuestiones psicológicas tenían un papel importante en las decisiones de los individuos, y que por lo tanto esa era una razón por la que existían los conflictos internacionales. Sin embargo, para Woolf las cuestiones económicas tenían -de la misma forma- un peso fundamental y no era posible explicar la guerra o el imperialismo sin tenerlas en cuenta. En otras palabras, tanto la economía como las ideas eran importantes para Woolf. Otros dos intelectuales que tuvieron cabida en este debate, pero desde una perspectiva más influenciada por el marxismo, fueron Henry Brailsford y Harold Laski, quienes argumentaban que los intereses económicos eran en realidad la principal causa explicativa de los conflictos armados; el imperialismo en particular era producto de los capitalistas al tener dichos intereses.

John Hobson y Henry Brailsford, dos figuras importantes en los inicios de la disciplina de RRII también gozaron de una relación cercana con Woolf. Por ejemplo, los tres pertenecían al Club de 1917 y a la UCD. En el primer grupo, además de Hobson y Brailsford se encontraba Mary Agnes Hamilton, una activista y diputada laborista que frecuentemente escribía sobre cuestiones internacionales y era parte de la delegación del Partido Laboral en la SN (Ashworth, 2008) y con quien Woolf tuvo una relación especial (Glendinning, 2006, p. 192).

Robert Cecil y Alfred Zimmern fueron dos figuras dedicadas a la práctica y estudio de los asuntos mundiales que coincidieron en la vida de Woolf y reconocieron su trabajo. Cecil fue el principal defensor de la SN en el Ministerio de Asuntos Exteriores Británico. Era conocedor de los problemas internacionales de la época y mantuvo un vínculo directo con Woolf. De hecho, él incorporó prácticamente la totalidad de las ideas de Woolf en el Proyecto Británico que entregó a Woodrow Wilson en París; y en privado le dio una crítica halagadora de International Government: “no necesito decir que leí su libro con gran placer y admiración” (Glendinning, 2006, p. 211). Para Cecil, mucho de lo que Woolf defendía tenía que ver más con la cooperación internacional que con la creación de un gobierno internacional. Por su parte Zimmern, quien fue hijo de inmigrantes judíos alemanes y jefe de la sección de la SN en el Ministerio de Asuntos Exteriores, también reconoció en su libro The League of Nations and the Rule of Law (1935) el análisis magistral de Woolf (Glendinning, 2006, p. 211).

Noel Baker fue un internacionalista que se relaciona considerablemente con el pensamiento de Leonard Woolf. Ambos desempeñaron un papel clave en el desarrollo de la política exterior laborista. Escribieron la sección de política exterior del PL para el programa electoral de 1929, y trabajaron para reforzar la centralidad de la SN. Es decir, Baker incidía en las decisiones que Woolf tomaba en algunos aspectos por lo que tenían relación directa, el borrador que ambos escribieron fue “aceptado sin cambiar una coma” (Noel-Baker, 1979, p. 36). Además, Baker fue el primer profesor de RRII en la Universidad de Londres en el periodo de 1924-1929, esto indica que era un especialista en lo internacional y facilitó su desarrollo de Woolf en la arena internacional a tal grado de convertirlo en uno de los eruditos de las RRII de principios del siglo XX (Lloyd, 1995, pp. 25-57).

Además, la relación de Woolf con diversos intelectuales de su época contribuyó a la producción de literatura sobre asuntos internacionales. Por ejemplo, editó el libro The Intelligent Man’s Way to Prevent War (1933b), que incluía las contribuciones de Angell, Laski y otros especialistas del mundo que también eran miembros del Comité Asesor sobre Cuestiones Internacionales (Woolf, 1933).

Woolf fue uno de los escritores británicos más reconocidos y leídos sobre asuntos internacionales de su época. Fue director del New Statesman (1942-1965), así como editor de International Review (1919), la sección internacional de Contemporary Review (1920-1922), The Political Quarterly (1931-1959) y The Nation (1922-1930), un puesto que Brailsford le ofreció como resultado de su licencia (Woolf, 1967, pp. 91-92). En cada una de las revistas periódicas mencionadas con anterioridad, Woolf estuvo a menudo en contacto con algunos escritores de relaciones internacionales, como John Hobson y Norman Angell por mencionar algunos y que han sido ampliamente reconocidos como internacionalistas.6 Woolf trabajó estrechamente con reconocidos especialistas de lo internacional a principios del siglo XX; es precisamente durante esa época cuando Woolf busca fusionar las cuestiones políticas con las económicas, lo cual nos brinda indicios de estudios de la EPI mucho antes de los años 1970.

Los escritos de Woolf en la Erudición de RRII

Los escritos de Leonard Woolf continúan siendo de considerable importancia en el estudio de la disciplina de RRII. Woolf elaboró cuantiosas obras especializadas en cuestiones internacionales y, como este artículo más adelante demuestra, también contribuyó frecuentemente desde un enfoque de EPI, lo que plantea un desafío para las narrativas tradicionales de esta (sub)disciplina donde argumentan que antes de 1970 las cuestiones de economía política eran ignoradas por las RRII (Strange, 1970, pp. 304-315). No obstante, para continuar comprobando que Woolf era un especialista en asuntos internacionales, es necesario conocer el enfoque internacional de los escritos de Woolf; para ello, es pertinente considerar las principales contribuciones de este pensador respecto dos temas sobre los cuales escribió considerablemente: 1) el imperialismo y 2) el internacionalismo.

El imperialismo fue uno de los ejes centrales en la investigación de Woolf respecto a cuestiones internacionales. En 1913 Woolf publicó su primer libro llamado The Village in the Jungle (1913); una novela que hace una crítica sobre las dinámicas imperialistas que se desarrollaron en Ceilán (Sherer Hertz, 2001, p. 82). A partir de ahí, siguió contribuyendo en obras relacionadas con el imperialismo y el colonialismo, en las cuales, de hecho, mostraba un enfoque de EPI. Por ejemplo, en su influyente libro Empire and Commerce in Africa (1920a), en el cuál sentó las bases de la política imperial para el Partido Laborista (Wilson, 1997, pp. 23-24), Woolf explica que una autoridad internacional política podría eliminar los factores que condujeron a la práctica del imperialismo económico, definiendo intereses económicos comunes entre las potencias coloniales, estableciendo una base para el comercio global que alentara mercados abiertos y permitiera políticas que reservaran tierras e ingresos para los intereses coloniales y para la inversión en programas educativos (Woolf, 1920a, 362-365).

Empire and Commerce in Africa: A Study in Economic Imperialism representa un hito importante en el pensamiento y la escritura de Woolf sobre el imperialismo. Su análisis de África fue selectivo debido a la concentración particularmente en la penetración de Abisinia, primero por Egipto y después de 1880 por las potencias europeas, y en la anexión británica de Uganda. Para ambos casos leyó ampliamente y entró en gran detalle. El imperialismo económico en Argelia, Túnez, Trípoli, y el Congo Belga fue tratado de forma más amplia; África occidental y Sudáfrica quedaron comparativamente desatendidas.

En la década de 1920, Woolf era para muchos el principal pensador antiimperialista británico y la autoridad de sus opiniones se mantuvo hasta bien entrada la década de 1930 (Feuer, 1989, p. 157). Su libro Empire and Commerce in Africa (1920a) fue “uno de los primeros estudios de las operaciones del imperialismo en África” (Woolf, 1967, p. 83). Parte de su importancia radica en gran medida en la continuación de la tradición hobsoniana. En muchos sentidos asumió el manto de Hobson como el principal teórico antiimperialista de Gran Bretaña y su obra realizó un impacto considerable en el pensamiento de los especialistas de las relaciones internacionales del periodo de entreguerras.7

Las contribuciones de Woolf sobre el tema del imperialismo continuaron después de Empire and Commerce in Africa (1920a), una obra que Peter Wilson consideró de gran utilidad para los estudiantes de RRII interesados en cuestiones imperialistas (Wilson, 2007, pp. 1-3). Otros de sus libros relacionados con el tema son: Economic Imperialism (1920b) y Empire and Civilization (1928). Adicionalmente, otras obras tocaron el tema de manera indirecta; tal es el caso de The War for Peace (1940). Es así como la reputación de Leonard Woolf se consolidó como uno de los antiimperialistas más importantes de su tiempo.

Ahora bien, además de escribir abundantemente sobre el imperialismo, otra parte importante de las contribuciones de Woolf en RRII está relacionada con el tema del internacionalismo. Los escritos de Woolf sobre este tema ayudaron a construir la disciplina. En 1915, la Sociedad Fabiana le encargó que escribiera un estudio con el propósito de brindar una solución para prevenir la guerra. El resultado fue International Government (1916), un extenso libro sobre cómo una organización internacional supranacional podría salvaguardar la paz mundial y promover la cooperación.

International Government (1916) fue una obra en la cual Woolf instó a un internacionalismo sensato y práctico a través de la regulación de las relaciones entre Estados por acuerdo internacional (Woolf, 1916, p. 141). Por tal razón, el libro es considerado actualmente como uno de los más famosos en la génesis de la disciplina de RRII, el cual buscaría una solución duradera e inmediata al problema de la guerra. Fue uno de los primeros trabajos de Woolf sobre el tema, además de ser el más sustancial y perdurable. Duncan Wilson (1978) lo ha descrito como “quizás el más valioso de todos sus escritos políticos” (p. 62). Por su parte, Henry Brailsford (1917) lo describió como “un libro brillante” (p. 317). Algo importante es que esta obra serviría más tarde para nutrir la propuesta de Woodrow Wilson para la creación de la SN. Cabe señalar que los escritos sobre el internacionalismo de Woolf disminuirían significativamente después de la creación de la SN, pues serían los temas relacionados con el imperialismo los que se convertirían en el principal eje de investigación de Woolf después de 1919. La siguiente sección profundiza sobre la teoría imperialista de Woolf para brindar mayor evidencia de la existencia de estudios de EPI en los inicios del siglo XX.

El imperialismo y el pensamiento político económico de Woolf

Para Woolf, la definición de imperialismo es la siguiente:

Bajo este término incluye la política económica internacional de los Estados europeos, de los EE.UU., y últimamente de Japón, en los territorios no explotados y no europeizados del mundo. La política de Imperialismo Económico incluye la política colonial y la adquisición por parte del Estado europeizado de territorio explotable, la política de esferas de influencia y la política de obtención del control económico por otros medios políticos. Todos estos diversos tipos de política se distinguen por una característica importante; todos tienen como objetivo utilizar el poder y la organización europea del Estado buscando el interés económico de sus habitantes en tierras donde la forma europea del estado no se ha desarrollado. Lo llamó imperialismo porque la política siempre implica la extensión del territorio del estado por conquista u ocupación, o la aplicación de su dominio o alguna forma de control político a personas que no son sus ciudadanos. Lo califico con la palabra económico porque los móviles de este imperialismo no son la defensa ni el prestigio ni la conquista ni la “difusión de la civilización”, sino el beneficio de los ciudadanos, o de algunos ciudadanos, del estado europeo (Woolf, 1920a, p. 19).

Como se ha mencionado hasta ahora, Woolf elaboró múltiples escritos respecto al tema del imperialismo a principios del siglo pasado. En las primeras décadas del siglo XX, se convirtió en uno de los principales teóricos británicos del imperialismo. Norman Etherington (1984) argumenta que los escritos sobre el imperialismo de Woolf se unieron a los de Hobson como los trabajos modelo sobre el tema, además de que Woolf proporcionó muchos más detalles históricos que Hobson (p. 182). A continuación, se abordan las partes claves que explican la visión político-económica de Woolf sobre las causas y la solución del imperialismo del periodo de entreguerras.

Causas del imperialismo

Según Woolf (1920b), en cada paso de la expansión imperialista, el impulso de las causas económicas es evidente (p. 26), pero también las causas políticas son parte de dicho proceso. En Imperialism and Civilization (1928) admitió que no solo la economía, sino también la política -e incluso las ideas- con frecuencia desempeñan un papel importante en la configuración de los asuntos mundiales. No obstante, Woolf (1920b) consideraba que la fuerza motriz detrás del imperialismo moderno era económica. Afirmaba que había otros ingredientes, pero sí todos ellos hubieran estado ausentes y las causas y motivos económicos hubieran permanecido, los mismos efectos hubieran resultado (pp. 36-38). Por eso calificaba a dicho proceso como imperialismo económico. Es decir, pese a que Woolf percibía a las causas económicas del imperialismo como las fundamentales, las políticas también eran importantes.

Peter Wilson considera a Economic Imperialism (1920b), Imperialism and Civilization (1928) y especialmente Empire and Commerce in Africa (1920a) como las obras más significativas en los cimientos intelectuales del imperialismo de Woolf (Wilson, 2007, pp. 1-3). Estas tres obras son estudios de asuntos político-económicos, los cuales son de gran importancia para apoyar el argumento de que los estudios de EPI ya estaban presentes durante las primeras décadas del siglo XX. Para confirmar esto, es necesario considerar una serie de factores que repercuten de alguna manera en los procesos imperialistas, según la visión de Woolf. A continuación, se explicará el papel de dos factores fundamentales que desencadenan acciones imperialistas: los capitalistas y el Estado.

Los capitalistas

Una parte fundamental en la teoría del imperialismo de Woolf son los capitalistas. A raíz de su estancia en Ceilán, hoy en día Sri Lanka, Woolf pudo percibir el comportamiento de la clase capitalista, y concluir que eran ellos los causantes de las prácticas imperialistas, trayendo como resultado un capitalismo imperialista. Al respecto, en Economic Imperialism (1920b) argumenta que los primeros intentos de intervención y anexiones del Estado europeo en África y Asia provenían de las clases capitalistas (p. 33). Además, en la misma obra enfatiza sobre las adquisiciones de los territorios africanos por parte de los Estados europeos, los cuales, según Woolf, eran manipulados por los capitalistas financieros (p. 51). En otras palabras, los capitalistas eran la causa del estallido de las prácticas imperialistas.

Una de las características definitorias de los capitalistas, en cuanto a la práctica del imperialismo, es la explotación de los trabajadores. Según Woolf (1914), los trabajadores eran explotados mientras los capitalistas se esforzaba constantemente por reducir los salarios y aumentar las ganancias (p. 4). La razón por la que fueron sometidos a dichas decisiones era porque la oferta de mano de obra casi siempre excede la demanda. Esto traía como consecuencia una mayor expansión imperialista por todo el mundo. De acuerdo con Woolf (1921), el capitalista en busca de sus propios beneficios arruinaría a su colega capitalista o se uniría a él para explotar al trabajador, mientras que este lucha por su salario (p. 9).

El poder de los capitalistas se manifestaba en la búsqueda de sus intereses económicos individuales, haciendo cada vez mayor el problema del imperialismo. Ellos buscaban la forma de implantar su sistema económico fuera de sus fronteras territoriales y así tener el control absoluto sobre la clase más débil. El sistema económico europeo, que a simple vista demostró un poder significativo en el comportamiento de los individuos dentro del mismo, lo cual a su vez hizo que el imperialismo tomará mayor relevancia y siguiera expandiéndose por todo el globo, tenía dos factores fundamentales: 1) la propiedad privada de la tierra y los instrumentos de producción, y 2) la división de la población en las clases económicas en donde se encontraban los terratenientes, los propietarios de capital, las personas sin tierra y sin capital que trabajaban por un salario. Según Woolf (1919) por varios medios, algunos directos y otros indirectos, el nativo se había visto obligado a trabajar por salarios bajos. En muchos casos, la explotación del trabajo por parte de capitalistas blancos equivalía a esclavitud (pp. 28-32).

De acuerdo a Woolf, hay dos aspectos fundamentales que permiten comprender el rol del capitalista dentro del imperialismo. Primero, siguiendo la visión marxista, era importante entender que en realidad los capitalistas eran producto del sistema. El capitalista no era necesariamente malo por naturaleza, pero el sistema lo empujaba actuar de esa forma. En palabras de Woolf (1944), “el mayor problema con el que debía lidiar no era la clase capitalista, sino el sistema capitalista internacional” (p. 4). Segundo, argumentaba que era el sistema capitalista el cual determinaba relaciones políticas y económicas de los Estados, o más bien de los hombres y mujeres organizados en los Estados o comunidades nacionales. Más aún, esa era la razón por la cual existía Hitler, Franco, Chamberlain, Mussolini, Stalin y otros dictadores en el mundo (Woolf, 1972, p. 237). Es decir, para Woolf (1920a) “el capitalista imperialista es solo un ser humano que ha cedido a la tiranía de sus propios deseos y del sistema social y económico en el que cree ciegamente. El sistema social y económico le permite considerar la obtención de ganancias personales como un motivo legítimo en sí mismo para la acción personal o política” (p. 321).

El papel del estado

Otra parte clave de la teoría del imperialismo de Woolf está relacionada con su percepción del funcionamiento del Estado como parte especial de las dinámicas imperiales. De hecho, tanto la teoría hobsoniana como la de Woolf -y la marxista- son muy similares en este sentido. Para estas visiones, el Estado es considerado como una herramienta fundamental que ayuda a los capitalistas a que el imperialismo se expanda fuera de sus fronteras territoriales. Es decir, que la función principal del Estado es la búsqueda de los intereses económicos capitalistas. Por ejemplo, en Economic Imperialism (1920b), Woolf afirma que la explotación económica realizada contra China durante los últimos años del siglo XIX no tenía en cuenta los intereses chinos, sino que solo se procuraba complacer a los grupos financieros extranjeros apoyados por sus gobiernos (Woolf, 1920a, p. 321). En Imperialism and Civilization (1928), podemos comprobar esta tesis sobre la relación que tenía el Estado con los capitalistas para Woolf, y es que para él, el poder que la clase capitalista tenía era tan fuerte que exigía apoyo a los gobiernos para poder conquistar otros continentes. En dicha obra Woolf sostuvo:

A veces de forma deliberada y a veces al azar e inconscientemente, el capitalista invoca el poder del… gobierno para que lo ayude a desarrollar o explotar los otros continentes. El efecto fue estupendo, hubo una conquista mundial, repentina, rápida y despiadada… Asia, África, y Australia con todas las islas de los Siete Mares, estuvieron sometidas, directa o indirectamente, al poder del Estado europeo (p. 11).

Según Woolf (1928), la forma en que el Estado actuaba en las prácticas imperialistas, hacía que “la bandera siguiera al comercio y el comercio siguiera a la bandera” (p. 34). Él argumentaba que las riquezas, los mercados y recursos de economías subdesarrolladas en los continentes tanto de Asia y África se convirtieron en objeto de competencia económica. En consecuencia, era un paso natural y lógico para los capitalistas llamar al Estado para que los ayudara en dicha competencia. En la teoría del imperialismo de Woolf, el Estado era fundamental porque intervenía de tal forma que los objetivos de la clase capitalista eran cumplidos; más allá de adquirir y controlar territorios, la fuerza del Estado le permitía a la clase capitalista asegurar mercados y materias primas (p. 34).

Finalmente, el papel del Estado era tan relevante en los procesos imperialistas que podría considerarse antidemocrático. De acuerdo con Woolf (1921), los capitalistas accionaban un enorme poder en el sistema político; además de controlar la producción, los capitalistas ejercían un control casi monopólico, al cual se unía el hecho de que esta clase controlaba los medios de comunicación, el ejército y la policía para defender los derechos de propiedad, además del “arma capitalista de hambre” contra el trabajador (pp. 9-10, 26-30).

Solución a imperialismo

A continuación, se abordan las principales soluciones de Leonard Woolf para hacer frente al imperialismo de la primera mitad del siglo XX. En primer lugar, proponía la creación de una organización internacional que tomase decisiones que repercutirán no solo a nivel doméstico, sino también global. En segundo lugar, consideraba que una sociedad internacional socialista pondría fin al sistema imperialista que tenía un gran poder en esa época.

En la disciplina de RRII, la SN es quizá el remedio más conocido de Woolf para resolver el problema del imperialismo en lo particular y la anarquía internacional en general. Esta propuesta la encontramos en sus dos libros más conocidos: International Government (1916, p. 8) y Empire and Commerce in Africa (1920a, pp. 367-368). Para Woolf, la SN representaría el comienzo de una nueva era en las relaciones internacionales, en la que los imperialistas se rebautizaron en las aguas del internacionalismo y se pondrían las vestiduras blancas de la SN. Esta solución política a través de esta organización coadyuvará a la maduración político-económica de aquellos países o dominios que habían sido explotados por algunas potencias, entregándoles -bajo supervisión de la SN- en manos de Estados más responsables. Al respecto, Woolf (1916) afirmó:

La Sociedad de Naciones se declarará formalmente guardiana de las razas no adultas y luego las entregará a sus mandatarios, las buenas y desinteresadas Potencias Europeas. Las potencias malvadas, como Alemania, Holanda, Noruega y Dinamarca, serán excluidas de África, y las potencias buenas, como Portugal, que han demostrado su capacidad para gobernar a los nativos, aceptarán asumir la carga del fideicomiso (p. 8).

Por otro lado, Woolf consideraba la creación de una sociedad internacional socialista como una medida alterna contra el imperialismo, solución que ha recibido escasa atención en la disciplina de RRII. Argumentaba que una transición política al socialismo ayudaría a frenar las prácticas imperialistas y brindar bienestar económico mundial. Al respecto, consideró que el hecho de implantar un enfoque socialista a nivel internacional “aboliría las condiciones que crean conflicto de intereses y luego crearía un sistema económico planificado basado en la cooperación…” (Woolf, 1972, p. 139). En definitiva, Woolf creía que en algún momento con la voluntad suficiente llegaría un orden internacional en donde los capitalistas dejarían de ser los causantes de las prácticas imperialistas y la cooperación sería la norma a través de una sociedad socialista.

Woolf (1972) llegó a afirmar que “el socialismo es la única solución permanente a las dificultades económicas del mundo” (p. 139). En dicha sociedad, los recursos económicos de la comunidad debían estar controlados por ella misma, y no por individuos o clases particulares (p. 21). Así, Woolf apoyaba la idea de vivir en una sociedad internacional socialista donde no existiera la propiedad privada ni privilegios de los capitalistas. ¿Cómo pretendía encaminar al mundo hacia una sociedad donde no existiera la desigualdad? Según Woolf, el Movimiento Cooperativo (MC) podía ayudar a hacer un cambio hacia el socialismo. Durante la primera parte del siglo XX este movimiento, construido por los trabajadores sobre principios e ideales antagónicos a los del capitalismo, gozaba de popularidad notable en varios países, particularmente en Gran Bretaña y Francia (Woolf, 1972, p. 16). Para Woolf, el MC proporcionaba un instrumento a través del cual el control de la industria podía ser dado a la comunidad, organizada como consumidores, y podía ser utilizado como uno de los medios más poderosos para alcanzar los ideales del socialismo (p. 35).

Conclusión

Leonard Woolf ha sido considerado uno de los intelectuales más importantes en la historia temprana disciplinaria de RRII. Sus aportaciones al campo de estudio fueron significativas y aunque el internacionalismo fue un tema relevante al que Woolf contribuyó ampliamente, el imperialismo fue otra importante vía de investigación en su carrera. Sus escritos teóricos sobre el imperialismo lo llevaron a posicionarse como uno de los pensadores más importantes en su tiempo sobre el tema. Sus vínculos institucionales, así como intelectuales enfocados en asuntos internacionales, lo ayudaron a sobresalir en su tiempo como un erudito de los asuntos internacionales.

El presente artículo ha revelado un enfoque de EPI en el pensamiento internacional de Leonard Woolf. Se pudo confirmar esta idea mediante el análisis de sus escritos sobre el imperialismo, en donde busca explicar los acontecimientos imperiales ocurridos a principios del siglo XX. Respecto a las causas del imperialismo, Woolf consideraba que primordialmente eran económicas, pero también políticas en cierto grado. La clase capitalista, en particular, jugaba un rol importante, puesto que estaba interesada en encontrar materias primas y nuevos mercados para el consumo de su producción. Para realizar sus aventuras imperialistas requería la fuerza política del Estado para poder conquistar y controlar otras economías. En definitiva, las causas del imperialismo eran político-económicas para Woolf.

Woolf consideró que era urgente y necesario frenar el imperialismo porque era un problema que no solo afectaba al Estado sino más allá de este. Ello quiere decir que el problema del capitalismo imperialista estaba provocando un cambio en el sistema internacional que debía ser corregido. En consecuencia, propuso dos soluciones para combatir el fenómeno imperialista. En primer lugar, habló de una organización internacional, la SN, que ayudaría a que algunos Estados más responsables se encargaran de promover una pronta recuperación económica en los países explotados. En segundo lugar, Woolf abogó por una sociedad internacional socialista que argumentaba que traería una buena organización política, así como mayor igualdad económica y estabilidad a nivel mundial.

En consecuencia, la teoría imperialista de Woolf puede ser vista como un enfoque de EPI, que data antes de 1970. Esto desafía la historiografía tradicional de RRII que convencionalmente clama la inexistencia de enfoques que consideran tanto cuestiones económicas como políticas en RRII antes de 1970.

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1 En concordancia con la práctica establecida por la mayoría de los internacionalistas de hoy, utilizamos el término Relaciones Internacionales con mayúsculas para referirnos a la disciplina (el llamado “objeto formal”), mientras que usamos “relaciones internacionales” para hablar de la praxis o fenómenos mundiales (el “objeto material”).

2Su controvertido tratado publicado por el Left Book Club en 1939, Barbarians at the Gate, es un buen ejemplo. En este libro analizaba la creciente crisis europea en términos de las fuerzas del lado de la civilización y las fuerzas de la barbarie. Woolf consiguió encajar a la Rusia de Stalin en el primer bando, pero no sin dificultad. El resultado es un relato contorsionado y procrastinado, que no logra transmitir las complejidades que caracterizan la escena diplomática de los años treinta. Woolf condenó la despiadada represión de la libertad personal e intelectual en la Rusia soviética, no obstante argumentó que tarde o temprano se alinearía Gran Bretaña contra los fascistas, no por razones políticas de poder, sino porque sus “objetivos sociales últimos” eran los de “libertad y civilización”.

3La Sociedad Fabiana era la tendencia política de centro-izquierda más antigua de Gran Bretaña. Fundada en 1884, la Sociedad se formó para llevar a cabo “la reconstrucción de la sociedad de acuerdo con las más altas posibilidades morales” (Pease, 1963, p. 31).

4El funcionalismo es una teoría de las RRII que domina el derecho de las organizaciones internacionales, explicando el porqué las organizaciones tienen los poderes que poseen. Se denomina funcionalismo internacional porque hablamos de dicha teoría en la disciplina de las RRII, véase Klabbers (2014, p. 645).

5De hecho, Mitrany (1975) lo menciona en sus Memorias, pero no le da importancia a la contribución de Woolf para la evolución de su pensamiento (pp. 3-82).

6 Martin Griffits et al. (1999), por ejemplo, los considera como parte del canon selectivo de los 50 pensadores clave en RRII.

7Véase Lewis Feuer (1989, p. 154).

Recibido: 08 de Agosto de 2023; Aprobado: 13 de Octubre de 2023

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