SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.13 issue25Beyond Soccer author indexsubject indexsearch form
Home Pagealphabetic serial listing  

Services on Demand

Journal

Article

Indicators

Related links

  • Have no similar articlesSimilars in SciELO

Share


CONfines de relaciones internacionales y ciencia política

Print version ISSN 1870-3569

CONfines relacion. internaci. ciencia política vol.13 n.25 Monterrey Aug./Dec. 2017  Epub Jan 20, 2025

 

Reseñas

Perspectivas históricas y de futuro de la política exterior mexicana

Historical and Future Perspectives of the Mexican Foreign Policy

Juan Paul Farías-Peña1 

1Profesor de cátedra en el Departamento de Relaciones Internacionales y Ciencia Política de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno del Tecnológico de Monterrey.

Velázquez Flores, R.; De Alba Ulloa, J. L.; Santamaría Casas, O.. 2017. Para entender la política exterior de México: La experiencia del pasado para planear el futuro. México: AMEI-UABC,


Cada cierto tiempo se presentan momentos significativos para el estudio de fenómenos específicos como si se conjugaran factores y condiciones que dan paso a un quiebre e invitan a reflexionar sobre qué y cómo analizamos las cosas. Justamente la segunda década del presente siglo constituye un espacio temporal interesante para ahondar en la comprensión de la política pública llamada política exterior, considerando los vertiginosos cambios que se han suscitado en el país y en el mundo. Los resultados electorales del 2018 en el que amplios segmentos de la sociedad mexicana demandaron un giro en la conducción del país, aunados al surgimiento de un nuevo orden internacional en el que se escriben actualmente las nuevas reglas del juego global, nos obligan a prestar atención sobre la forma en como el Estado mexicano maneja sus vínculos y dinámicas con el exterior.

La obra coordinada por Rafael Velázquez Flores, Jessica Lillian De Alba Ulloa y Oscar Santamaría Casas, titulada Para entender la política exterior de México: la experiencia del pasado para planear el futuro, nos ofrece una fuente de análisis para dicho propósito. Elaborado por internacionalistas y practicantes de la política exterior del país y organizado en ocho apartados en los que -como se advierte en su introducción- se abordan la situación interna del país, las acciones ejecutadas por el gobierno frente a los desafíos de la nación, así como las relaciones de México con el mundo, este trabajo se enmarca en la colección de obras de la Asociación Mexicana de Estudios Internacionales (AMEI) para promover la enseñanza de este objeto de estudio, como lo señalan sus coordinadores.

Pero, ¿qué es la política exterior?, ¿cómo podemos definirla? Uno de los aciertos de Para entender la política exterior de México es su aportación a la conceptualización del término, misma que viene a refrendar los esfuerzos de la escuela mexicana de las relaciones internacionales para contribuir al avance de nuestro entendimiento sobre este fenómeno. Al respecto, en el arranque de la obra Velázquez Flores y José de Jesús Alejandro Monjaraz Sandoval nos ofrecen un modelo teórico que se concibe como una herramienta analítica para comprender y estudiar el proceso de toma de decisiones de la política exterior de México. En él, los autores identifican los componentes que articulan el diseño y operación de esta política pública: el Estado, el interés nacional, el proyecto de nación, los objetivos, las estrategias e instrumentos para alcanzarlos, así como la capacidad de negociación internacional del país. Del mismo modo, establecen un mapa de actores tanto gubernamentales como no gubernamentales que se involucran en dicho proceso, al igual que los factores externos e internos que inciden en la formulación y ejecución de la política exterior.

Otro aspecto sobresaliente del libro en cuestión es el enfoque con el que se examina la evolución histórica de esta política pública. A partir del segundo capítulo y hasta el séptimo, los colaboradores de la obra ponen en perspectiva diversas etapas del comportamiento de México en el escenario internacional, desde 1910 hasta el sexenio de Enrique Peña Nieto, poniendo de relieve la premisa que da pie al título del libro: el pasado no es simplemente un hecho, sino una experiencia que ayuda a entender y planear la política exterior. De esta manera, la obra se configura como una especie de manual con recursos didácticos -tales como líneas del tiempo, fotografías y secciones informativas- a los que pueden recurrir los estudiosos e interesados en las acciones internacionales de México.

En este sentido, Velázquez Flores y José de Jesús López Almejo abren un análisis histórico enfocando la atención del segundo capítulo en el periodo que va desde la Revolución mexicana hasta la Segunda Guerra Mundial (1910-1945). De manera particular, este apartado nos ofrece pistas para comprender cómo un cambio de régimen y de proyecto de nación provocaron un giro en los planteamientos de México en sus asuntos internacionales, mismos que sentaron las bases para la edificación de una política exterior de carácter nacionalista. Asimismo, el análisis de los autores sobre la conducción de la política exterior durante la Primera y Segunda Guerra Mundial arroja aprendizajes para reflexionar en torno a los desafíos que encierra para México la posibilidad, desafortunadamente latente, del estallido de nuevos conflictos mundiales.

Un elemento más a destacar de esta obra es la relevancia que asignan sus autores al contexto como instrumento básico para analizar el proceder de la diplomacia mexicana. Las transformaciones del sistema internacional a inicios de este siglo nos obligan a dimensionar el lugar y el margen de acción del país en las dinámicas de la sociedad mundial contemporánea. Así, surgen cuestionamientos tales como: ¿qué estrategias podría seguir México para defender sus intereses nacionales en un mundo que transita de un orden unipolar a uno multipolar? Para identificar y evaluar experiencias, en el tercer apartado del libro, Walter Astié Burgos nos introduce al desenvolvimiento de México durante un primer momento de la Guerra Fría (1946-1970) como ejemplo de un espacio temporal que combinó la estabilidad política y el crecimiento económico nacional con reglas internacionales que le permitieron al país contar con cartas para jugar en un ajedrez mundial liderado por dos superpotencias, llegando incluso a desempeñar un papel destacado en temas como la desnuclearización de América Latina en la década de los sesenta.

Este rubro del liderazgo internacional del país es otro tema que se ha venido cuestionado en años recientes. Se ha señalado que la política exterior mexicana ha perdido brillo y resonancia internacional debido, entre otras cosas, a los esfuerzos que el Estado ha tenido que centrar ante los retos internos que han aquejado a México en los últimos sexenios, como la lucha contra el narcotráfico y los altos niveles de violencia generados por el crimen organizado. Para contribuir a esta discusión, en el cuarto capítulo Velázquez Flores y Ana Bárbara Mungaray Moctezuma nos remiten a los desafíos políticos y económicos del país, así como a sus retos en el mundo durante las administraciones de Luis Echeverría Álvarez y José López Portillo (1970-1982), quienes apostaron por una política exterior activa que abonó en su momento al liderazgo de México entre los países en vía de desarrollo.

Un punto que igualmente representa una aportación de esta obra es subrayar el peso que el proyecto de nación tiene como fundamento de la política exterior. Estudiar el modelo político, económico y social de un país, así como el lugar que desea ocupar en el concierto de naciones, nos permite entender por qué un Estado opta por establecer vínculos estrechos con ciertos actores internacionales y priorizar determinados temas de la agenda mundial. Partiendo de este supuesto, en el quinto capítulo Velázquez Flores y De Alba Ulloa nos ilustran el giro de la política exterior mexicana emprendido por el grupo político que gobernó en las dos últimas décadas del siglo pasado y que remplazó un proyecto de nación de izquierda, como lo fue el nacionalismo revolucionario, por uno de derecha de corte neoliberal. Como lo detallan sus autores, la inserción de México en la economía mundial y su cambio de percepción hacia los Estados Unidos visto ya no como una amenaza, sino como un socio, se explica no solo como un efecto del fin de la bipolaridad internacional. El proceso de restructuración económica interna iniciada por la administración de Miguel de la Madrid (1982-1988) y profundizada en los sexenios de Carlos Salinas de Gortari y de Ernesto Zedillo (1988-2000), nos ayuda a comprender la lógica que operaba detrás de las decisiones tomadas por el país al ingresar a organismos internacionales como el GATT (hoy OMC), promover la atracción de inversión extranjera y firmar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Hacer una distinción entre política de gobierno y política de Estado resulta indispensable para identificar los cambios y continuidades de una política exterior. Tal es el marco analítico que subyace en el sexto capítulo que nos ofrece De Alba Ulloa al abordar la política exterior de México durante los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón (2000-2012). Si bien se registraron algunos cambios en el accionar internacional del país -como la promoción de los derechos humanos que generó un distanciamiento con diversas naciones latinoamericanas-, la autora plantea que los primeros gobiernos de oposición que llegaron a la Presidencia de la República a comienzos de este siglo trazaron más bien estrategias internacionales distintas para ahondar en el proyecto de nación gestado con anterioridad y que se caracterizaría, entre otras cosas, por la apertura económica y los acuerdos comerciales. Es así como Norteamérica seguía siendo la región prioritaria en la política exterior de ambos presidentes, aunque el énfasis puesto fue distinto, tal como lo expone De Alba Ulloa: para el primero, su principal interés fue una mayor integración económica y la migración, mientras que para el segundo, la cooperación en la lucha contra el narcotráfico.

Para cerrar la sección histórica de este trabajo, en el séptimo capítulo Luz María De la Mora Sánchez y José Rivera Banuet nos presentan un análisis sobre la política exterior de la administración de Enrique Peña Nieto. Sin duda, este es un aspecto interesante considerando la creciente demanda de los lectores por encontrar libros que incluyan temáticas y episodios lo más recientes posibles. Con el retorno del PRI al poder en el 2012, el gobierno trazaba como meta recuperar la proyección internacional de México apoyándose en una segunda generación de reformas estructurales (como la energética, hacendaria, educativa y de telecomunicaciones) que atrajeran la atención de la comunidad internacional, en el acercamiento con América Latina, Europa y China, así como en un renovado espíritu multilateralista reflejado en el ingreso de México al TPP y a su aceptación por enviar cascos azules mexicanos a las Operaciones de Mantenimiento de Paz de la ONU. Sin embargo, como lo advierten los autores, el gobierno de Peña Nieto tuvo que replantear su política exterior al final de su sexenio ante los vientos de cambio provenientes de los Estados Unidos con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.

Finalmente, en el último apartado De Alba Ulloa y Velázquez Flores nos comparten un conjunto de propuestas para delinear el futuro de la política exterior mexicana orientadas a lograr el fin último de la misma: el bienestar de la población. Desde su perspectiva, se debe recordar que el diseño de una política exterior debe partir de la identificación de los intereses nacionales con objetivos claros que faciliten su implementación. Entre las prioridades más importantes para el país, los autores destacan que México debe dejar el subdesarrollo para transformarse en una potencia haciendo uso de los instrumentos de la política exterior. Al respecto, los autores plantean una serie de acciones internacionales clasificadas como indispensables, de mediano y de largo plazo que podría emprender el país, focalizadas por regiones y organismos internacionales, así como acciones transversales en los ámbitos bilateral y multilateral.

Como limitantes de Para entender la política exterior de México: la experiencia del pasado para planear el futuro se podría señalar, en primera instancia, que hubiera sido útil un análisis histórico de la política exterior del país que partiera no de la Revolución mexicana, sino desde el año cero en el que México surgió como Estado independiente, pues se deja de lado todo un siglo de experiencias transcendentales que forjaron la diplomacia de este país como lo fue el XIX. Igualmente, hubiera sido enriquecedor que el apartado de propuestas incluyera escenarios futuros de la política exterior mexicana con la finalidad de profundizar en su análisis prospectivo al ampliar las posibilidades que ofrece esta política pública en los años por venir.

Pese a esto, la obra cumple con la tarea de acercar a estudiantes, profesores, investigadores, practicantes e interesados al mundo de esta política pública vinculada, precisamente, al mundo. Por su aportación teórica, la claridad de su lenguaje, la oferta de recursos pedagógicos y de ilustraciones utilizadas para abordar los temas, la estructuración de sus capítulos -que permiten apreciar los diversos momentos de la política exterior mexicana como un proceso concatenado- y la gama de propuestas de acción internacional de México sugeridas para los próximos años, Para entender la política exterior de México resulta una lectura ampliamente recomendada.

Juan Paul Farías Peña: es licenciado en Estudios Internacionales, maestro en Prospectiva Estratégica y doctor en Ciencias Sociales. Actualmente se desempeña como profesor de cátedra en el Departamento de Relaciones Internacionales y Ciencia Política de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno del Tecnológico de Monterrey. Sus áreas de especialidad son la política exterior de México, la prospectiva internacional y la marca-país como fenómeno de política internacional.

Creative Commons License Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons