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Latinoamérica. Revista de estudios Latinoamericanos

On-line version ISSN 2448-6914Print version ISSN 1665-8574

Latinoamérica  n.82 Ciudad de México Jan./Jun. 2026  Epub Mar 23, 2026

https://doi.org/10.22201/cialc.24486914e.2026.82.57745 

Artículos

La diplomacia del dólar y Galápagos: William F. Sands en Ecuador (1911-1912)

Dollar diplomacy and the Galápagos: William F. Sands in Ecuador (1911-1912)

**Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, México. olimpia.reyes@umich.mx


RESUMEN

RESUMEN: en este artículo se analizan las estrategias de la diplomacia del dólar desplegadas para el otorgamiento de un empréstito al gobierno ecuatoriano durante la revolución Alfaro-Estrada (1911). Desde esta perspectiva, el diplomático estadounidense William F. Sands fue enviado a Ecuador para evaluar la situación política y económica, y poder determinar la viabilidad del préstamo. El testimonio de Sands permite observar la transición del periodo revolucionario al dominio de una oligarquía liberal que derrocó a Eloy Alfaro, así como su función de representante de los intereses estadounidenses y la diplomacia del dólar. Sustentado en diversas fuentes periodísticas, como The New York Tribune, The San Francisco Call, The Washington Times y The Sun, se concluye que, pese a las negociaciones, el empréstito no fue otorgado debido a factores como la especulación financiera, el clima de inestabilidad política, las pretensiones de Estados Unidos de arrendar las islas Galápagos y la creciente oposición local a la intervención extranjera.

PALABRAS CLAVE: Diplomacia del dólar; Williams F. Sands; Islas Galápagos; Ecuador

ABSTRACT

ABSTRACT: This article analyzes the dollar diplomacy strategies deployed to grant a loan to the Ecuadorian government during the Alfaro-Estrada revolution (1911). From this perspective, US diplomat William F. Sands was sent to Ecuador to assess the political and economic situation and determine the viability of the loan. Sands' testimony allows us to observe the transition from the revolutionary period to the rule of a liberal oligarchy that overthrew Eloy Alfaro, as well as his role as representative of US interests and dollar diplomacy. Based on various journalistic sources, such as The New York Tribune, The San Francisco Call, The Washington Times, and The Sun, it is concluded that, despite negotiations, the loan was not granted due to factors such as financial speculation, the climate of political instability, the UniIslands andattempts to lease the Galapagos Islands, and growing local opposition to foreign intervention.

KEYWORDS: Dollar Diplomacy; Williams F. Sands; Galapagos Islands; Ecuador

INTRODUCCIÓN

El presente artículo aborda las estrategias de la llamada diplomacia del dólar desplegadas para el otorgamiento de un empréstito al gobierno ecuatoriano en un momento clave de su historia, la revolución Alfaro-Estrada (1911).1 La política implementada por el secretario de Estado norteamericano Philander Knox establecía que todos los arreglos financieros entre los gobiernos latinoamericanos y Estados Unidos debían ser analizados y previamente aprobados por el Departamento de Estado. Por lo que se puede deducir que las solicitudes de préstamos eran examinadas no solamente considerando las implicaciones económicas, sino también las de carácter político, diplomático, militar y hasta el geopolítico como veremos. Por ende, las casas bancarias de renombre competían por préstamos latinoamericanos o entre los intereses comerciales rivales que operaban en el continente.

Bajo esta perspectiva, William F. Sands, diplomático estadounidense, fue enviado a Ecuador en 1911 con el propósito de evaluar la situación y la viabilidad para el otorgamiento del referido préstamo. Sin embargo, su estadía en Quito coincidió con la llamada revolución Alfaro-Estrada, y con algunas movilizaciones antiestadounidenses surgidas de la desconfianza de la población ecuatoriana por el presunto arrendamiento de las islas Galápagos para el establecimiento de una base naval. Sands explica bastante bien el contexto revolucionario y las fuerzas políticas en pugna; sin embargo, le otorga un menor peso al trasfondo del préstamo.

El presente artículo se construye a través del testimonio de William F. Sands como espectador de la transición de la fase revolucionaria a un predominio de la oligarquía liberal que derrocó al presidente Eloy Alfaro, considerando además su papel como representante norteamericano de la diplomacia del dólar. Se recopilan y muestran algunas fuentes periodísticas: The New York Tribune, The San Francisco Call, The Washington Times, The Sun, entre otras. Estos periódicos dieron seguimiento al desarrollo de las negociones de un préstamo que finalmente no fue otorgado de acuerdo con las pretensiones estadounidenses, lo que provocó a una serie de manifestaciones en el contexto revolucionario de la capital ecuatoriana.

EL CONTEXTO ECUATORIANO

El Ecuador de fines del siglo XIX y principios del XX se caracterizó por el sostenido incremento de la exportación cacaotera y el crecimiento del comercio de importaciones que incidieron en un proceso de acumulación del capital, cada vez más significativo; y que trajo consigo la consolidación de sectores capitalistas de la economía (Ledezma, 2017: 6; Ayala, 2008: 32). En suma, lo que se conoció a lo largo del continente como el modelo primario de agroexportación que coadyuvó a la conformación de una burguesía comercial, bancaria y política, impulsores de la llamada revolución liberal comandada por Eloy Alfaro (Weaver, 1943: 13).2

Cabe señalar, que no pretendemos ahondar en la historia de Ecuador, la historiografía existente es amplia y aportativa, pero consideramos ilustrativo mostrar el contexto de Ecuador durante la Revolución Liberal, etapa caracterizada por el proceso de modernización y crecimiento sostenido. (Ayala, 2008; Paz, 2018; Andrade, 1916; Cárdenas, 2007; Ayala, 2017; Cevallos, 1967; Ledezma, 2017). Uno de sus principales logros fue el desarrollo de infraestructura ferroviaria al construir el ferrocarril transandino que se convirtió en un potenciador de la actividad bancaria y del comercio, especialmente a Guayaquil que fungió como la ciudad modelo de desarrollo. Además de que, a través de este medio de comunicación, también se pretendía transformar el campo y modernizarlo. Cabría enfatizar que la construcción de este ferrocarril de Guayaquil a Quito se debió principalmente a la actividad y empresa del financiero y constructor de ferrocarriles estadounidense Archer Harman (Reginald, 1914: 274).3

Fuente: Roberto Andrade. Vida y muerte de Eloy Alfaro (memorias). New York: York Printing Co, 1916

Imagen 1 Eloy Alfaro, acompañado de Archer Harman, constructor de la línea trasandina, fotografía tomada el día de la inauguración del ferrocarril a Quito. 

Indudablemente se puede aseverar que la empresa Harman había sido beneficiada con las concesiones para la construcción de la obra y que la relación con la elite política era cordial, al menos así lo confirma una misiva de Archer Harman a Eloy Alfaro, de la cual reproducimos un fragmento:

Sabemos, General Alfaro, que hay verdaderamente dos clases de gentes en el mundo, la una que comprende aquellas personas que hacen, llevando a la práctica, todo lo mejor posible en beneficio general; y la otra, en gran mayoría, que nada hacen y que, por el contrario, emplean su tiempo abusando o intrigando contra los que cumplen su misión llenando sus deberes y obligaciones. Comprendo que está Ud. contrariado con cierta gentuza que quiere echar (sic) sombras sobre su carácter y reputación; pero, mi querido ¿sus obras vivirán y serán bendecidas, mientras que esa gente y sus generaciones vivirán olvidadas, y es mi más firme convicción que las obras llevadas adelante por Ud., por destino de la Providencia, aún no están cumplidas (Andrade, 1916: 528).4

Ahora bien, Eloy Alfaro fue presidente de Ecuador en dos ocasiones (1897-1901) (1906-1911), periodos durante los cuales fueron implementadas una serie de reformas que ocasionaron conflictos con la Iglesia, situación que llevó a que fuera relevado de la presidencia en 1901. En tanto, asumió el poder el general Leónidas Plaza (1901-1905), quien a diferencia de Alfaro se mostraba como una alternativa más benévola para la oligarquía ecuatoriana. Al final de su gobierno intentó impedir el regreso de Alfaro, pero el caudillo tomó nuevamente el poder a través de un golpe de Estado (Ayala, 2008: 32-34). Lo anterior no es fortuito, si se tiene en cuenta que la historiografía ha señalado a Eloy Alfaro como un radical y anticlerical nato, quien ingresó a la arena política a temprana edad. A decir de Reginald Enock, su carrera fue la típica de los políticos latinoamericanos, cuyos “períodos de poder meteóricos o sangrientos se suceden con tanta frecuencia en el continente” (Reginald, 1914: 84-85).

Al igual que sus contrapartes latinoamericanas, Alfaro veía el desarrollo de Estados Unidos y Europa como un ejemplo a seguir y su mayor referente, incluso el historiador Juan José Paz, lo destaca como un gran admirador del modelo de capitalismo industrializador (Paz, 2018). Por su parte, Enrique Ayala, enfatiza que fue durante la segunda administración alfarista (1906-1911) que se emitió la Constitución de 1906, la Carta Magna liberal, y se concluyó la titánica obra del ferrocarril trasandino (1908). Luego de dejar el poder en 1911, y de una efímera ausencia en Centroamérica, Alfaro volvió al Ecuador intentando un tercer periodo presidencial que lo condujo a él y a varios de sus partidarios a la muerte en 1912 (Ayala, 2008: 32-34).5

LA ESTANCIA EN QUITO

Como se mencionó al principio de este texto, la misión de Sands era evaluar la situación y la viabilidad para el otorgamiento de un empréstito, aún sin saber si sería otorgado, viajó a Ecuador y se estableció en su capital. En el referido viaje que hizo en compañía de Jean Frédéric André Poupart (barón de Neuflize) y Franz Von Auersperg en un vapor de la Pacific Steam Navigation Company, observó el movimiento de contrabandistas de armas que vaticinaban una posible revolución, adicional a la información obtenida una vez llegado a Guayaquil, Sands comenzó a preguntarse si las condiciones políticas en Ecuador eran realmente propicias para un préstamo que involucraba muchos millones de dólares estadounidenses, postura que prevaleció más tarde cuando las negociaciones terminaron con una negativa. Cabría preguntarnos ¿por qué William F. Sands? uno de los planteamientos de este artículo, es que a pesar de que era un diplomático que parecía tener un rango menor, su designación respondió a que Sands funcionó como un "hombre de emergencia" o un "solucionador de problemas", al menos sus misiones preliminares nos permiten afirmarlo.

Referiré algunos datos sobre la carrera diplomática de Sands. Ingresó al servicio exterior el 27 de mayo de 1896, cuando fue nombrado Segundo secretario de la Legación en Tokio, Japón. El 14 de octubre de 1897 fue designado secretario de la Legación en Seúl, Corea, cuyo cargo renunció el 27 de octubre de 1899. Su siguiente cargó se le asignó en abril de 1905, como secretario de la Legación en Panamá, el cual ocupó hasta ser trasladado a Guatemala el 1 de julio de 1907. Posteriormente fue enviado a la Ciudad de México el 10 de junio de 1908, en calidad de secretario de la embajada. (Other Correspondence, 25 de mayo de 1909.79)

Ahora bien, la estadía de William F. Sands6 coincidió con el regreso de Eloy Alfaro en 1911 en un intento de tomar el poder por tercera ocasión (Senate of the United States of America, Journal of the Executive Proceedings, 1909: 162). Sands, un diplomático oriundo de Washington había sido enviado a Quito cuando el Departamento de Estado le asignó la misión de validar las condiciones en que se daría un préstamo al gobierno de Ecuador, el cual sería otorgado por la casa bancaria neoyorquina de James Speyer y el monto involucrado era de alrededor de treinta y cinco o cuarenta millones de dólares financiado mediante una emisión de bonos (Sands, 1944: 196).

Como pudimos apreciar, con anterioridad había sido enviado especial en ciudades en las que se percibía una cierta “crisis”, de modo que lo vemos en misiones en Oriente, Panamá, Guatemala, Ecuador y México. De las antes mencionadas, la estadía en Guatemala fue de gran aprendizaje junto a Alvey A. Adee,7 quien le transfirió su experiencia como se puede ver en la correspondencia que mantuvieron (Hunsberger, 1953; Dictionary of American biography, 1928: 105). A continuación, se reproduce un fragmento:

En negociaciones de este carácter (Diplomacia del dólar), el Gobierno de los Estados Unidos no es una parte negociadora o contratante de ninguna manera. Simplemente le preocupa reunir al gobierno extranjero y los intereses financieros estadounidenses para discutir los términos. Es apropiado, por supuesto, invocar para cualquier acuerdo contractual entre los financieros estadounidenses y el gobierno extranjero que, por un lado, podría imponer cualquier obligación a este gobierno en la ejecución del contrato, o que, por otro lado, podría perjudicar a los ciudadanos estadounidenses en el evento de cualquier ocasión de acción internacional en protección de sus derechos. Si se llegara a un acuerdo satisfactorio entre las partes directamente interesadas, tendría el consentimiento de este Departamento, pero no se podría suponer responsablemente que invoca cualquier obligación ejecutoria. (Other correspondence, 4 de septiembre de 1909. 165)

Adee agregaba que debía mantener siempre una postura imparcial para que los intereses estadounidenses lograran sus propuestas, sin la defensa personal de ningún interés y evitar el compromiso del gobierno con cualquier plan. Esta enseñanza recibida en 1909 fue de gran utilidad en 1911 con motivo de su estadía en Quito. Sands entendió que el propósito aparente del préstamo solicitado por el gobierno de Ecuador era reorganizar las finanzas y limpiar el puerto de Guayaquil, infestado de fiebre amarilla. No obstante, estaba convencido por las circunstancias que ese dinero sería destinado para solventar los gastos de lo que parecía un inminente enfrentamiento armado con Perú debido a problemas fronterizos (Basadre, 2005:190-191).8

En medio de las negociaciones, Eloy Alfaro y Emilio Estrada comenzaron una pugna por la presidencia. Estrada, -un importante hombre de negocios de Guayaquil- había sido elegido presidente y se alistaba para acudir a Quito a su toma de posesión. Por observación de Sands, se conoce que este conflicto había surgido del rompimiento de un supuesto acuerdo entre Alfaro y Estrada en el que -el segundo- debía renunciar a la presidencia para que Alfaro volviera a ser presidente. Sin embargo, Estrada una vez elegido resolvió aceptar el cargo ejecutivo lo que provocó una gran tensión en la capital. En sus palabras “fruto de esta tensión había un ambiente de enfrentamiento en donde eran usuales los gritos de ¡Viva Alfaro!, ¡Viva Estrada! ¡Viva la Constitución!, acompañados de disparos al aire” (Sands, 1944: 205).

A finales de agosto de 1911, los partidarios de Estrada realizaron una manifestación donde hubo algunos disparos dispersos y luego invadió las calles un tumulto de civiles que portaban rifles del ejército y bolsas de cartuchos. Cada guarnición, regimiento, compañía, y escuadrón, parecían haberse unido a la causa de Emilio Estrada. Al parecer, el hijo de Estrada - Víctor Emilio- había sido el encargado de organizar la revuelta.

Ante dicho ambiente de conflagración y con la vida de Eloy Alfaro en peligro, el ministro chileno, Víctor Eastman Cox (Barros, 1966: 98-109), conversó con un grupo de congresistas ecuatorianos, llegando al acuerdo de que sería el encargado de llevar a Eloy Alfaro y su familia a la legación chilena. Ese día Alfaro renunció (Sands, 1944: 207-209).

William F. Sands relata que ese mismo día, más tarde, dio un paseo por las calles, “en tal expedición en tiempo de revolución, uno debe estar preparado con una respuesta inmediata a cualquier grito de ¿quién vive?, la mejor respuesta fue "paisano" seguido rápidamente por ¡Viva la Constitución! A veces es posible hacer casi cualquier cosa con la Constitución en la boca, como han descubierto algunos de nuestros propios políticos" (Sands, 1944: 210). Lo anterior refleja claramente el estado de guerra civil que se vivía en las calles. Por estas fechas ya también habían salido a la luz comentarios sobre el posicionamiento que asumiría la “Compañía”, a decir de William, en América Latina, a principios del siglo XX, la Compañía significaba una poderosa inversión de capital norteamericano, podría ser una empresa de frutas, una concesión ferroviaria o un fideicomiso petrolero (Sands, 1944: 213). Por ende, en Ecuador la “compañía” significaba el ferrocarril trasandino Guayaquil-Quito, el cual había sido subvencionado y construido por la empresa de los hermanos Harman, de quienes se decía habían financiado la revolución de 1895 que había llevado al poder a Eloy Alfaro y su proyecto liberal. (Andrade, 1916: 528; Crespo, 1933; Uggen, 2004: 37-54). En medio de este contexto de revolución civil, existía la creencia de que la compañía ferroviaria podría intentar un rescate o incluso un contra alzamiento, cuestión que no sucedió.

Estos rumores se aderezaban con los referentes a que Estados Unidos estaba llevando a cabo una política injerencista a fin de convertir a las islas Galápagos en una base naval (Sands, 1944: 214). Es pertinente mencionar que los intentos de la Casa Blanca por conseguir una concesión en el famoso archipiélago datan de tiempo atrás, incluso en 1908, Elihu Root, secretario de Estado en conversación con Luis Felipe Carbo, ministro de Ecuador en Washington, le manifestó su inquietud por noticias de que varias naciones estaban interesadas en la compra del mencionado territorio, entre las que citaba Alemania, Francia y Chile. Sobre este último, Root mencionó que el gobierno estadounidense no tendría objeción, pero en el caso de venta a una potencia europea, refutarían porque consideraban estaba en juego la seguridad continental (Tobar, 1997:188-195).

LAS NEGOCIACIONES

Cabe señalar que, aunque el mercado de bonos sudamericanos era limitado en Estados Unidos, los inversores europeos, especialmente la casa de banca francesa Neuflize, mostraba un interés notable (Schoonover, 2000: 124). Ahora bien, si el empréstito fue ofrecido por el Departamento de Estado o solicitado por el gobierno ecuatoriano, no lo sabemos con certeza. Alfaro en un mensaje al Congreso Extraordinario del 2 de agosto de 1911, afirmaba que un “Sindicato Franco-Americano (El conformado por William Sands, el Barón de Neuflize y Franz Von Auersperg) acababa de presentarle un proyecto de empréstito por 200 millones de francos para consolidar la deuda interna y externa de la República; pero “algunas de las condiciones del expresado proyecto las considero inaceptables” ((Paz, 2018:125 y Mensaje especial del Presidente de la República al Congreso Extraordinario de 1911 sobre proyecto de empréstito, agosto 2 de 1911).

La propuesta francesa tenía por objeto principal, la adquisición de los bonos del ferrocarril, la cual Alfaro consideraba ventajosa y que reportaría una utilidad de más de tres millones de dólares al país, no obstante, había “ciertos detalles que no podía aceptar el Gobierno, sin reformas sustanciales del proyecto; razón por la cual quedó sin efecto dicha oferta” ((Paz, 2018: 331; y Mensaje especial del presidente de la República al congreso extraordinario de 1911 sobre proyecto de empréstito).

Durante la revisión del plan de financiamiento, el representante de Neuflize9 sorprendió a Huntington Wilson,10 al comentar de forma sutil “que esperaba que no se incluyera en la versión revisada del plan una cláusula que exigiera la cesión de las islas Galápagos a los Estados Unidos” (Sands, 1944: 196). Este comentario no solo reflejaba el interés económico de Neuflize en asegurar la inversión, sino que también implicaba un interés geoestratégico significativo. El mismo Sands afirma “curiosamente, yo mismo había oído hablar poco de las Galápagos, pero el barón, que viajaba mucho por Sudamérica, aparentemente había oído hablar mucho” (Sands, 1944: 197).

El comentario del barón de Neuflize llama la atención sobre la preocupación que existía por esas islas, por su posición geoestratégica para la defensa del Caribe y sobre todo del Canal de Panamá, y el creciente temor de que alguna potencia europea tratara de comprarla. Sands parecía estar poco enterado del trasfondo del préstamo, o al menos durante su relato nunca confirma que se fuera a dar bajo esa condición, pero los intereses franceses ya conocían la importancia de las islas no solo para Centroamérica sino para América del Sur (Sands, 1944: 197).

Las dificultades que se estaban presentando en la relación con Ecuador, por el intento de aplicación de la "diplomacia del dólar", develaban a Estados Unidos como un país hegemonista. No obstante, en el discurso, la Diplomacia del dólar significaba

el uso de capital por la diplomacia para amplios fines patrióticos y benéficos, la clave para la dominación del hemisferio occidental que es también el patio delantero del Canal de Panamá, (además de que se había) encontrado una solución que traerá la paz y abrirá un vasto comercio con el Golfo y los Estados del Sur de este país, así como con nuestra Pacífico (Huntington-Wilson, 1911).

Como se puede deducir, los dólares se habían convertido en una mejor herramienta que las balas y el secretario Philander Knox consideraba que había encontrado la solución al problema latinoamericano. El 7 de agosto de 1911 comenzaron las primeras negociaciones comerciales, y de forma inmediata la cuestión de las islas Galápagos fue traída a debate, los ecuatorianos manifestaron que el contrato no debería tener ninguna cláusula diplomática que obligara a la enajenación de dicho territorio. Sands entendía que había habido mucha “diplomacia secreta” en este asunto, y refiere, “me di cuenta de que Neuflize estaba mejor informado sobre las intenciones y propósitos de Washington que yo mismo” (Sands, 1944: 204).

Para Sands, el Departamento de Estado, tal y como estaba organizado entonces, no estaba en absoluto a la altura de semejante responsabilidad, y con el establecimiento de la diplomacia del dólar solo había conseguido la degradación de los marines al estatus de agencia de cobro de deudas como el caso de Nicaragua ejemplificó. Además de que este tipo de diplomacia había incidido en la conformación de intrigas y aumentado la corrupción en las capitales latinoamericanas.

En la óptica de Sands, el otorgamiento del empréstito no era viable, y estaba directamente relacionado con lo que consideraba “la propia estructura de las dictaduras latinoamericanas” y las problemáticas que enfrentaban, entre las que podemos mencionar: ministerios de economía en quiebra, inflación, revoluciones, guerras civiles, corrupción en los mandos de los distintos ejércitos, dictadores, ausencia de legalidad, concesiones de recursos naturales valiosos a acreedores extranjeros en condiciones escandalosas y la mala gestión de ingresos nacionales como la recaudación de aduanas. Afirmaba, que, en realidad, rara vez estos préstamos (con intereses extremadamente altos) se utilizaban en obras públicas u otros fines productivos, la mayor parte del dinero acababa en los bolsillos de políticos corruptos (Sands, 1944: 176).

A pesar de ello, Sands conocía del interés por la obtención de una posible licencia para el establecimiento de una base naval como en otras latitudes a lo largo del pacífico. Lo anterior, no era un secreto de Estado, la prensa norteamericana y de otras repúblicas dedicaba bastante tinta a informar a su público sobre la situación en Ecuador, denunciar la política intervencionista de Estados Unidos y las manifestaciones en oposición a estas negociaciones.

Además, se ponía atención sobre las posibles condicionantes del empréstito pendiente para la construcción de diversos tramos carreteros y para el saneamiento de Guayaquil atacado por distintas epidemias (Reginald, 1914: 89).11 Ciertamente, este asunto tuvo algo que ver con la caída de Eloy Alfaro. Pero antes de ello, Alfaro junto con Estrada convocaron a una Junta de Notables para deliberar sobre el arrendamiento. La proposición norteamericana fue rechazada, pero “verían con agrado si Chile se interesara en las islas” (Barros, 1966: 98-109; Tobar, 1997: 197; The New York Tribune, 26 de enero de 1911: 1).

La Junta Patriótica Nacional presidida por Luis Felipe Borja, emitió en enero de 1911 un alegato, en que dejaba entrever que Eloy Alfaro estaba considerando el arrendamiento de las islas, a fin de evitar que fuera intervenido por alguna potencia europea o por Estados Unidos. A continuación, se reproduce un fragmento de dicho alegato:

No parece lógico el argumento del señor General Alfaro: los Estados poderosos pueden arrebatarnos el Archipiélago por la fuerza; luego debe apresurarse a entregar el territorio tan codiciado. La nación tiene el estrictísimo deber de emplear todos los medios que lícitos y decorosos conduzcan a conservar su integridad. Si la fuerza es lo que se teme, la República misma está en peligro. Si se nos arrebatase el archipiélago el Ecuador conserva incólume su honra y le quedaría el derecho de protestar ante el mundo civilizado (Tobar, 1997: 197-201).

A pesar de dicha declaración, el asunto dejó entre los ecuatorianos un sabor amargo, de modo que mientras se estaban llevando a cabo las negociaciones del empréstito, tuvieron lugar algunas manifestaciones antiestadunidenses.

ISLAS GALÁPAGOS EN LA ENCRUCIJADA

La construcción del canal de Panamá colocó a las islas galápagos en una situación de preponderancia porque se encontraban en la vía de los vapores y están situadas casi en línea recta y a mitad de distancia entre Southampon a Sidney, lo que les confería una gran importancia en el tablero geopolítico como se muestra en el mapa (ver imagen 2). Además, el creciente comercio con Japón ponía a las islas en el paso de la marina mercante japonesa. El archipiélago consta de unas 15 islas mayores y de unas 40 menores cuya área total se calcula en 8000 kilómetros cuadrados (Boletín de la Unión Panamericana 1911: 402-422).

Es pertinente señalar que el asunto de las islas Galápagos, era ya de larga data. Anteriormente Eloy Alfaro había sido acusado de querer arrendarlas o en su defecto venderlas, con el objetivo de pagar la deuda externa y obtener recursos con los cuales construir el anhelado ferrocarril trasandino. Durante su primera administración (1895-1901) había recibido la propuesta de cinco millones de libras esterlinas por el archipiélago, más tarde en 1898 le ofrecieron 300 millones de francos (Paz, 2018: 121).

Los rumores habían tenido lugar a raíz de una circular enviada por Alfaro a “vecinos principales” con la intención de obtener opiniones respecto a un posible arrendamiento, en sus palabras:

mi deseo sería, si fuera posible, oír la opinión de todos los ecuatorianos, á fin de proceder con el dictamen y acuerdo de las mayorías. Como no sería practicable este modo de conocer la voluntad popular, he resuelto dar á Ud. el encargo de que convoque á las personas más honorables de esa Provincia, sin exceptuar á ningún partido político, á que les consulte sobre el arrendamiento de que se trata. Seguro estoy de que los ciudadanos convocados por Ud., se inspirarán en el más puro patriotismo, y expondrán libremente su parecer, teniendo en cuenta los verdaderos intereses de la Nación (Paz, 2018: 121).

Como era de esperarse, la circular incendió el ánimo popular, le dio argumentos a la oposición y atrajo la atención de la prensa opositora que siguió difundiendo el rumor. Posteriormente, en enero de 1911, Alfaro en un comunicado al congreso, refería el ofrecimiento por parte de Estados Unidos de arrendar el archipiélago de las Galápagos por quince millones de dólares por 99 años y garantizando la integridad territorial ecuatoriana. En opinión de Alfaro, la soberanía sobre las islas estaba próxima a convertirse en un problema internacional, “y la solución de problemas de esta naturaleza, casi nunca resulta favorable para las naciones débiles”. Preveía una guerra entre Asia con las potencias americanas que podría llevar a la ocupación Galápagos por la fuerza y sin indemnización, por ende, afirmaba que el “Archipiélago es para nosotros, una esperanza remota, a la vez que un peligro próximo”, de modo que era necesaria una resolución (Paz, 2018: 406-409).

ALGUNAS MANIFESTACIONES ANTIESTADOUNIDENSES

Las manifestaciones contra de la propuesta de arrendamiento de las Galápagos a Estados Unidos, resultaron en demostraciones antiestadunidenses, a decir de The New York Tribune:

Los desórdenes que comenzaron el viernes (27 de enero de 1911), continuaron durante todo el sábado, y al mediodía una gran multitud, con no menos de diez mil personas, encabezadas por Ignacio Robles, marcharon al palacio de gobierno con el propósito de protestar al presidente Alfaro. Las fuerzas de Alfaro impidieron que las multitudes se acercaran. Robles informó al Presidente Alfaro que los ecuatorianos se oponían a cualquier negociación con Estados Unidos sobre el tema de Galápagos. Después de una larga entrevista, el presidente dijo que en vista de la oposición manifiesta el gobierno retiraría su propuesta de negociar el arrendamiento (The New York Tribune, 30 de enero de 1911: 1).

No obstante, esta promesa, las multitudes permanecían en las calles desfilando en muchas de las vías. El ambiente de la capital era de zozobra, habían sido distribuidas por toda la ciudad tropas montadas encargadas de mantener el orden y el Palacio de Gobierno fue asegurado. The New York Tribune, continuaba con la crónica, “el disturbio antigubernamental en contra del alquiler proyectado de las Islas Galápagos a los Estados Unidos fue renovado anoche. Una turba apedreó la residencia del presidente electo Estrada y la oficina de El Tiempo, el órgano gubernamental. La policía impidió que las multitudes se acercaran al palacio del gobierno, pero fue necesario llamar a las fuerzas montadas. Estos últimos atacaron y dispersaron a los alborotadores. A medianoche la ciudad volvió a estar en silencio” (The New York Tribune, 29 de enero de 1911: 4).

Por señalar otro ejemplo, el periódico mexicano, El Abogado Cristiano, publicó una nota refiriéndose a las pretensiones de Estados Unidos en los siguientes términos:

Los americanos no son para darse por vencidos a la primera vez. Antes ofrecían 15 millones de dólares por usar las islas Galápagos durante 99 años; al ver que su proposición no era aceptada hoy ofrecen 35 millones. El presidente de la república ecuatoriana se dice que simpatizaba ya con la proposición, más el pueblo en un rapto de ardor patriótico, se reunió en número de 10 000 personas y se presentó en el palacio de gobierno a protestar enérgicamente contra la cesión temporal de las islas, por lo que las negociaciones quedaron suspendidas (El Abogado Cristiano, ciudad de México, 5 de febrero de 1911: 4).

En esta misma línea, The Evening World, publicó que los políticos y financieros presentes en las negociaciones del empréstito fueron unánimes en la oposición al plan, y que la aceptación de este sería antipatriótica. Sobre las islas refería lo siguiente:

La posesión de Galápagos debido a su posición estratégica cerca del Canal de Panamá ha sido un tema de discusión diplomática durante algunos años. Gran Bretaña y Francia han sido reportadas como codiciosas (…) por la importancia de una base naval tan cerca del canal se entiende, especialmente ahora que se está considerando la cuestión del fortalecimiento del Canal de Panamá (The Evening World, New York, 21 de enero de 1911: 5).

Respecto al sentimiento antiestadounidense, el Departamento de Estado, tenía informes a través de la prensa ecuatoriana, que el antiamericanismo era debido al asunto de las Islas Galápagos y al manejo del ferrocarril trasandino, aumentado por el “error cometido al dejar que los asesores estadounidenses fueran a la deriva y no obtuvieran el reconocimiento adecuado de la legación y, por tanto, del gobierno, quedando así sin prestigio”, en ese grupo de asesores estadunidenses, estaba William Sands, por supuesto. (Huntington Wilson, Travel Diaries, 1914-1918. 12)

En medio de este clima de animadversión, las negociaciones fueron finalizadas, y la Junta Patriótica Nacional se mantuvo atenta a las acciones del gobierno, además recomendó no solicitar o aceptar ningún tipo de empréstito donde la soberanía del país estuviese comprometida, porque dadas las complicaciones económicas y fiscales, se corría el riesgo de que los acreedores ocuparan por la fuerza el territorio o las aduanas, como en los casos de Cuba, Santo Domingo, Nicaragua y Honduras (Tobar, 1997: 203; Barros, 1966: 82-111).

En la prensa norteamericana empezó a circular la noticia de que las negociaciones habían terminado y no se había procedido al acuerdo del arrendamiento ni del préstamo. Con frases como “el Tío Sam no alquilará las famosas Islas Galápagos” (The Tacoma Times, 11 de febrero de 1911: 1), la prensa evidenciaba el descontento de que Ecuador prefería dar la concesión a Japón que a Estados Unidos y aseguraban que en 10 años estarán rogándonos que saquemos a Japón de allí (The Seattle Star, 24 de febrero de 1911: 4).

Para William Sands su misión en Quito se convirtió en una oportunidad para observar la diplomacia sudamericana en su propia esfera de influencia. La contrastaba con los casos de México y Centroamérica, en donde había estado recientemente, la cual estaba determinada por la influencia del norte. Pudo notar además las buenas relaciones diplomáticas entre Ecuador y Chile, este último estaba tan involucrado en la política ecuatoriana que fue acusado de haber intrigado en las elecciones. Incluso desde el Departamento de Estado, se aseveraba tener informes de que “Chile está provocando preparativos bélicos en Ecuador e instándolo a vender las islas Galápagos a Alemania”. (Huntington Wilson Correspondence With Philander C. Knox. 17)

Una vez que Eloy Alfaro dejó la presidencia, Emilio Estrada se hizo cargo del ejecutivo en septiembre de 1911. Si bien su administración comenzó con un buen nivel de aceptación, terminó imprevistamente en diciembre del mismo año a raíz del deceso de Estrada. Aun así, durante este breve lapso lidió con algunas revueltas y asonadas que fueron sofocadas. Su arribo al poder marcó el inicio de algunas concesiones para extracción de petróleo (Sánchez, 2005).12 Además, convocó a una reunión en donde externó su interés por rehabilitar las finanzas de Ecuador, usando como bandera electoral la corrupción del gobierno encabezado por Alfaro, - no obstante- no consideró ningún préstamo porque “en las manos de una administración irresponsable habría significado solo extravagancia” (Sands, 1944: 219).

La reunión entre Emilio Estrada, la casa bancaria francesa Neuflize y William F. Sands terminó con el acuerdo de que no era el momento adecuado para otorgar un préstamo a Ecuador. Estrada por su parte cumplió las demandas públicas de rechazar cualquier empréstito que pusiera en “peligro” la integridad territorial (The New York Tribune, New York, 1 de febrero de 1911: 1). Sobre las islas Galápagos tampoco se llegó a un acuerdo satisfactorio, a pesar de que su importancia geoestratégica y geopolítica fue cobrando mayor relevancia en la medida de que crecía cada vez más la posibilidad de un enfrentamiento en el Pacífico.

A raíz del deceso de Emilio Estrada, la situación se tornó crítica, “no había un dólar en el tesoro y sobrevino la caída del Gobierno, el ferrocarril llevaba semanas paralizado y el correo de seis vapores yacía en Guayaquil, aunado a la fiebre amarilla que había cobrado la vida de miles de personas”. El general Leónidas Plaza tomó medidas para restablecer el crédito del país enviando remesas vencidas a los tenedores de bonos extranjeros en Londres. Siguió un período de cierta tranquilidad, con mejoras en el comercio y otras perspectivas para el Ecuador, que continuaron hasta fines del año 1913 (Reginald,1914: 89).

CONSIDERACIONES FINALES

Los incumplimientos, la especulación, el intento por arrendar o vender las Galápagos, y las confrontaciones políticas que impidieron la estabilidad, y el acceso a créditos incidieron en que el empréstito no fuera otorgado (Paz, 2018: 110). Otro factor que influyó además del desprestigio crediticio fue la tendencia de las casas bancarias a invertir sólo donde podían ver ganancias inmediatas o al menos donde las condiciones políticamente estables le auguran un control constante del negocio o del empréstito. Se podría incluso asegurar que la diferencia de posturas entre las casas bancarias y el Departamento fueron determinantes, porque mientras los banqueros estaban ocupados en “asuntos inmediatos”, era tarea de los diplomáticos estadunidenses adoptar una visión a largo plazo, como el establecimiento de posiciones geoestratégicas que con el tiempo retribuirían una influencia política y de poder, incluso si eso requería de préstamos o inversiones que no fueran rentables de forma inmediata. En palabras de Alfred Whitney Griswold, la diplomacia del dólar "fue un intento de obligar al capital norteamericano, mediante presiones diplomáticas, a entrar en una región del mundo a la que no quería ir por su propia voluntad" (Griswold, 1939: 146-147).

William Sands entendía lo determinante del establecimiento estratégico de estas posiciones estadunidenses, a través de bases navales para la seguridad continental y del Canal de Panamá, el cual había abierto la puerta a otros problemas políticos y militares (Sands, 1944: 220). Porque si bien, la apertura del canal creó oportunidades económicas y estratégicas para Estados Unidos, también introdujo nuevos problemas y desafíos como su control, así como preocupaciones militares sobre la defensa de la zona del pacífico.13 Sands reiteraba que tampoco en esta ocasión “las sutilezas de la diplomacia del dólar, que se introdujeron en esta negociación, nos acercaron a un acuerdo satisfactorio sobre las Galápagos. Las islas se convirtieron en un peligro cada vez mayor a medida que la posibilidad de una guerra en el Pacífico se hacía cada vez menos remota” (Sands, 1944: 220).

Lo que podemos ver en Ecuador es un intento de aplicación de la diplomacia del dólar,14 entendida como una política de sustitución de las balas por los dólares (Ledezma, 1948: 99). La cual se empleó principalmente como un método para conquistar posiciones geoestratégicas mediante el uso de influencia económica. En este sentido, podemos aseverar que los dólares no fueron un sustituto de la fuerza sino un complemento de la fuerza, y que como Griswold sostenía, " la diplomacia del dólar había sido ideada más como un instrumento político que como la respuesta a las necesidades expresas de las empresas estadunidenses” (Griswold, 1939: 208).

Podemos ver que tanto William F. Sands como Eloy Alfaro, vaticinaban que el desarrollo de futuros conflictos internacionales era cada vez más inminente a raíz de la construcción y apertura del canal interoceánico a través de Panamá previendo que la región cobraría una importancia estratégica notable despertando la posibilidad de una guerra en el Pacífico y acrecentando el valor geopolítico del archipiélago Galápagos (Weaver, 1944: 36). Aún más, Sands afirmaba que “la gran piedra que Theodore Roosevelt dejó caer en las aguas costeras de la selva caribeña envió sus ondas imperceptibles hacia el Pacífico, y contra las islas del Pacífico y el continente asiático, desde donde volvieron en un maremoto a nuestras propias costas” (Sands, 1944: 68).

Con lo anterior podemos inferir que Sands reconocía que las acciones de la política de Roosevelt, centradas en el Caribe y América Latina, tuvieron un impacto más amplio, extendiéndose hasta el Pacífico y Asia. Especialmente la construcción del Canal de Panamá, que eventualmente tuvo repercusiones internacionales. Aunque inicialmente fueron sutiles, con el tiempo crecieron en magnitud y regresaron a Estados Unidos en forma de un "maremoto," una metáfora para describir los desafíos de seguridad continental que se presentaron. Metáfora que se vio cristalizada treinta años después, en septiembre de 1941 cuando tuvo lugar la ofensiva militar de la armada japonesa a Pearl Harbor, y solo un par de meses después, el gobierno ecuatoriano otorgó una concesión a Estados Unidos para el establecimiento de una base aérea en las Islas Galápagos, pero ese es un tema que escapa a este artículo.

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1En este trabajo se entiende la revolución Alfaro -Estrada como una coyuntura caracterizada por la división y a la confrontación militar entre los partidarios de Eloy Alfaro y Emilio Estrada, originada por las aspiraciones presidenciales de ambos.

2Alfaro nació en Montecristi, en la provincia de Manabí, el 25 de junio de 1842. Su padre, Manuel Alfaro, nativo de la Rioja en España, llegó a Ecuador a través de Inglaterra y Panamá. Se instaló en Montecristi, donde conoció y se casó con Natividad Delgado, hija de una de las más respetadas familias en la provincia de Manabí.

3Su construcción comenzó en 1897. Para 1911, el ferrocarril de diseño y construcción estadounidense presentaba dificultades de mantenimiento. La línea ferroviaria tenía una oficina en Nueva York, con un comité de Tenedores de Bonos ingleses. Por ende, el gobierno ecuatoriano debía garantizar el pago de intereses sobre ciertas emisiones de bonos ferroviarios.

4Fragmento de una carta de Archer Harman enviada a Eloy Alfaro el 19 de julio de 1902. Por la temporalidad, podemos entender que fue dirigida a Alfaro cuando terminó su primer periodo presidencial y había entrado en pugna política con Leónidas Plazas, quien en ese momento se encontraba al frente del gobierno ecuatoriano. Además, fue un par de años antes de que la obra cumbre de la Revolución Liberal - el ferrocarril trasandino - fuera inaugurada en 1908.

5Las transformaciones implantadas por el liberalismo fueron innovaciones políticas e ideológicas, orientadas a consolidar mecanismos de reproducción del sistema capitalista en ascenso. Con ellas la burguesía aseguró su control del Estado, garantizando condiciones favorables a la integración de los mercados internos y a la vinculación cada vez más estrecha con el sistema internacional. Con esto se acentuaba la situación dependiente del país respecto del imperialismo. Creadas estas condiciones, el impulso ascendente de la Revolución Liberal se volvió peligrosa para las estructuras de dominación. La caída y muerte de Alfaro fue parte de un plan de los sectores oligárquicos por frenar su impulso.

6William Franklin Sands nació en Washington, el 29 de julio de 1874, hijo de James Hoban y Mary Elizabeth (Meade) Sands. Fue educado en Feldkirch, Austria, y es graduado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Georgetown Fue el último asesor estadounidense independiente de la dinastía Joseon. Como tal, su carrera coreana proporciona un final personal del primer período de participación oficial de los Estados Unidos con Corea. Después de haber desempeñado algunas misiones en oriente, volvió a Washington en 1904 para entrevistarse con Theodore Roosevelt. Ese año, 1904, fue hito importante en la vida de Sands, pero también fue crucial en el contexto internacional. En febrero de ese año, Japón estableció un protectorado en Corea y avanzó hacia Manchuria. Y solo unos meses antes de que comenzara ese año, Roosevelt con su política del gran garrote iniciaba la intervención en Panamá y la construcción del canal interoceánico. Dos años después de llegar a Panamá, Sands se dirigió a Guatemala en una asignación similar, y en 1908 se convirtió en el primer secretario de la embajada en México. En 1909 se convirtió en enviado extraordinario y ministro plenipotenciario en Guatemala.

7Alvey A. Adee nació el 27 de noviembre de 1842 en Astoria, Nueva York. Fungió como secretario de Estado durante la Guerra Hispanoamericana en 1898.

8Dicha tensión data de 1903 cuando se suscitaron algunos enfrentamientos en la zona del río Napo, causados por el avance de un destacamento ecuatoriano en territorio peruano, el cual fue rechazado por las tropas peruanas, dicho incidente planteó la necesidad de llegar a un acuerdo por medio de un juicio arbitral que estuvo a cargo del Rey de España. Sin embargo, el año de 1910, se elevó el grado de tensión cuando el presidente ecuatoriano Eloy Alfaro desacreditó el laudo arbitral de Alfonso XIII, considerando que era lesivo a los intereses ecuatorianos, iniciando una campaña de desprestigio a dicho fallo a través de la prensa, situación que hizo mella en la opinión pública, dándose una serie de movilizaciones en donde las legaciones peruanas en Quito y Guayaquil sufrieron algunos daños, además de que ambos presidentes movilizaron sus respectivos ejércitos a lo que parecía un inminente estadillo de guerra. Tratando de evitar el enfrentamiento, Estados Unidos, Brasil y Argentina iniciaron una mediación conjunta, que, si bien no resolvió el problema limítrofe, por lo menos evitó la conflagración.

9Jean Frédéric André Poupart, cuarto barón de Neuflize (21 de agosto de 1850 - 20 de septiembre de 1928). Sucedió a su padre como jefe del Banqué de Neuflize et Cie en París. Entre 1902-1928 fue regente del Banco de Francia. En 1904, ayudó a establecer el banco de inversiones francés Banque de l'Union Parisienne.

10Francis Mairs Huntington Wilson nació en Chicago el 15 de diciembre de 1875. Cursó sus estudios universitarios en Yale. Ingresó al Servicio Consular y Diplomático de los Estados Unidos, convirtiéndose en segundo secretario en la Legación de los Estados Unidos en Tokio. Fue ascendido a Primer Secretario en 1900 y luego al Encargado de Negocios en 1901. También realizó algunas misiones en Argentina. Volvió a Estados Unidos nuevamente en 1909, Wilson se convirtió en el Subsecretario de Estado de los Estados Unidos durante la administración de Taft. Dejó el servicio exterior en 1913 y escribió algunas memorias de su gestión (Schoultz, 1998: 206-207).

11Una epidemia de fiebre amarilla estalló en Guayaquil y cientos de soldados perecieron, entre los muertos se encontraba el capitán de la cañonera estadounidense estacionada en Guayaquil. Se afirmó que 2.000 murieron a causa de la fiebre.

12Emilio Estrada tenía solo cuatro meses en la presidencia, cuando su salud se vio deteriorada rápidamente y murió el 21 de diciembre de 1911 en Guayaquil a los 56 años de edad.

13Para el periódico los ecuatorianos llamaban traición a la posibilidad de la ocupación norteamericana de las islas. Las cuales consideraba “absolutamente inútiles para Ecuador, porque estas islas miserables eran el refugio de piratas” (The San Francisco Call, 5 de febrero de 1911: 5).

14El presidente William Howard Taft la introdujo como sustituto de los métodos del imperialismo europeo. En palabras de Taft, “es un esfuerzo francamente dirigido al​ ​​ aumento del comercio estadounidense sobre el principio axiomático de que el gobierno de los Estados Unidos brindará todo el apoyo adecuado a toda empresa estadounidense legítima y beneficiosa en el extranjero”. Los estudios del Departamento de Comercio muestran que Taft asumió el cargo al comienzo del segundo gran período de expansión de las inversiones estadounidenses directas en el exterior; el primero fue de 1898 a 1902 y el segundo transcurrió entre 1908 a 1915.

*Esta investigación se realizó durante la Estancia Posdoctoral con apoyo del Conahcyt, en el marco de la convocatoria Estancias Posdoctorales por México (Inicial) 2022-2024.

Recibido: 21 de Septiembre de 2024; Aprobado: 22 de Agosto de 2025

OLIMPIA REYES PINEDA. Doctora en Historia por el Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Intereses de investigación orientados a la Historia de las relaciones internacionales de México durante el porfiriato.

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