Este libro1 tiene la virtud de tratar de manera responsable y científica el pensamiento decolonial, comprendiéndolo en el campo más amplio del pensamiento crítico latinoamericano, y es por eso que, si bien se publicó en Francia, su difusión reviste de interés en ambas orillas del Atlántico. Publicado en 2023, su repercusión se vio amplificada por la traducción (parcial) al francés en 2024 de la compilación de Gaya Makaran y Pierre Gaussens Pieles blancas. Máscaras negras. Crítica de la razón decolonial, lo que suscitó debates en la academia, la militancia y en los medios de comunicación. En efecto, “
” conoce en Francia un particular éxito en el medio militante y académico sensible a la persistencia de la violencia estatal-colonial (discriminaciones en función del color de piel, la cultura y la religión) sobre diásporas que ya llevan décadas siendo francesas. En esta recepción se reelaboran y resemantizan mucho de su pensamiento, a menudo omitiendo su anclaje en las ideas latinoamericanas que abordaron la persistencia de estas dinámicas en doscientos años de experiencia histórica postindependentista. En esta trama que se inserta el libro aquí reseñado, subrayando en Francia su tradición latinoamericana, y contribuyendo a su vez a los debates de las ideas en nuestra región con, quizás, el estudio más pormenorizado e integral respecto a la relación de los estudios decoloniales con el pensamiento crítico latinoamericano. Esta reseña busca presentar en lengua española al público especialista, la estructura, temas, fuentes y metodología que caracteriza a este libro.lo decolonial
Philippe Colin, filósofo y Maître de Conférences en civilisation de l’Amérique latine en la Université de Limoges y Lissell Quiroz, historiadora y Professeure des Universités en études latinoaméricains en CY Cergy Paris Université nos ofrecen este libro que se divide en tres grandes capítulos. En el primero se delimita y posiciona al pensamiento decolonial respecto a otros grupos de ideas, y se interroga bajo el prisma de la colonialidad determinados momentos y procesos de la historia y de las ideas latinoamericanas. En el segundo se estudian los procesos implicados en su surgimiento, y se hace una revisión sistemática de los principales aportes y autores. Finalmente, se proponen declinaciones actuales relativas a la cuestión de género y la ecología, su incidencia en la academia y en la militancia, atendiendo su virtud transformadora.
En el primer capítulo se realizan dos ejercicios importantes de la teoría crítica sobre el pensamiento decolonial, que en esta extensión no conocen de antecedentes. Uno es el trabajo de delimitación y caracterización teórica del pensamiento decolonial; el otro es una lectura crítica de las ideas y la historia latinoamericana, bajo el prisma de la colonialidad.
En el primer apartado se delimita el pensamiento decolonial respecto a otras ideas sobre la vigencia de lo colonial a escala global, como los postcolonial studies y los subaltern studies. Los autores identifican cuatro grandes puntos de convergencia, relacionados a una crítica epistemológica, objetivista e imperialista de Occidente. La singularidad de los estudios decoloniales a este respecto es doble, una se liga con que la nueva lectura desde América Latina, implica reconsiderar dinámicas asociadas a la expansión de Europa como la modernidad, el capitalismo, la otredad y la jerarquización de poblaciones; y la otra refiere a que los decoloniales realizan un análisis más complejo de las lógicas del poder y de la dominación colonial.
En el segundo apartado se hace una breve historización y caracterización de las relaciones de dominación coloniales en América Latina desde el comienzo de la dominación ibérica hasta la actualidad. En este andar, se describe un modo específico de racismo que estructura las sociedades latinoamericanas (“
”), y que se amalgama en el curso de distintos procesos sociales y políticos. Entre ellos, se menciona la división entre República de indios y de españoles, el rol de las élites criollas en las independencias (“etnocracias
”), y los procesos discursivos de ciudadanización y armonización racial del siglo XX. La continuidad de los esquemas coloniales se observa actualmente en el modelo de acumulación “pactos neocoloniales
” en: la ocupación de tierras, la desintegración de comunidades, las economías de enclave que consagran la extraterritorialidad jurídica a actores económicos y la militarización de territorios.extractivista
En el tercer apartado, titulado “
”, el más breve del capítulo, se expone que la teoría decolonial supuso un descentramiento cronológico hacia 1492, y una mudanza de una historia del colonialismo a una crítica de la colonialidad en la historia. Para ello se restituye la crítica decolonial al eurocentrismo y a la modernidad y la relevancia de la noción de raza, para Enrique Dussel y Aníbal Quijano. La principal singularidad de la “desplazamientos teóricos
” decolonial es la recontextualización radical desde el nuevo lugar de enunciación, lo que requiere revisitar temas y enfoques del pensamiento crítico latinoamericano. Los autores destacan: el anclaje disciplinar en las ciencias sociales, la condición periférica/dependiente de nuestra región y su vocación de transformación social. El pensamiento crítico latinoamericano tiene una doble especificidad, “teoría
” (45).se presenta a la vez como un pensamiento totalizante que busca dar cuenta de la dimensión global de las dinámicas sociales, y como una teoría del cambio social
En el cuarto apartado, el más largo del capítulo, se siguen las vetas de los estudios decoloniales en el pensamiento crítico latinoamericano lo que constituye un aporte original, riguroso e inevitablemente inacabado. El camino emprendido atiende diversos asuntos: José Martí, Haya de la Torre y Mariátegui, Sergio Bagú, colonialismo interno, Bonfil Batalla, estructuralismo y teoría de la dependencia, pensamientos de la liberación, y concluye en la teoría chicana. Aparecen algunas que resultan conocidas o que ya han sido trabajadas: la cercanía de Quijano con Mariátegui y la teoría de la dependencia, la “
” con el colonialismo interno, Dussel y la filosofía de la liberación y el diálogo con la teoría chicana. Pero existen otras de las que es necesario decir algunas cosas. Es de destacar la recuperación de Sergio Bagú, quien considera, ya en 1950, las relaciones sociales en la época colonial como elementos funcionales del sistema capitalista. El “deuda
” es el modo específico del desarrollo capitalista en la periferia, y así la persistencia de elementos precapitalistas no obedece a una “capitalismo colonial
”. También el dependentismo: el carácter dual de las sociedades latinoamericanas es indisimulable si retomamos la acepción decolonial de sociedades modernas/coloniales, y al respecto hacen un detallado recorrido autoral. Sobre los pensamientos de la liberación, los autores lo abordan de modo amplio, integrando: educación popular y pedagogía del oprimido (Paulo Freire), investigación acción-participativa y sociología “imperfecta aplicación local
” (Orlando Fals Borda), teología y filosofía de la liberación (Gustavo Gutiérrez y Enrique Dussel). Hacen también una aguda genealogía de la emergencia de la teoría chicana, al cabo del cual despuntan temas de interés: sus ideas sobre la raza, el rol de las mujeres, la idea diaspórica del retorno, el drama de la asimilación, la colonialidad de la lengua, la noción de frontera, la interseccionalidad, y un nuevo mestizaje subalterno. En estas ideas hay una crítica epistemológica-culturalista de ruptura con el eurocentrismo, a través de propuestas, algunas utópicas, que trasciendan los modos jerárquicos de relaciones humanas y una tentativa de liberación. De la urdimbre sobre la cual reposan los estudios decoloniales, los autores pudieron identificar hebras, tirar de ellas, y llegar a elaboraciones previas que nos incitan a afirmarlos de modo inequívoco como una constelación de ideas del pensamiento crítico latinoamericano.sentipensante
El segundo capítulo se ocupa de los estudios decoloniales de primera generación. Su aporte más importante reside en los esfuerzos por caracterizar, periodizar y proveer elementos que permiten elaborar un detallado friso cronológico de su surgimiento y desarrollo. El capítulo se divide en seis apartados. En los dos primeros se recuperan las bases teóricas y materiales sobre las que se monta el grupo Modernidad/Colonialidad/Decolonialidad. En los tres apartados siguientes se detallan las autorías y el alcance teórico de las nociones de colonialidad del poder, del saber y del ser. El último recupera elaboraciones de Walter Mignolo y Enrique Dussel que buscan sobrepasar las encerronas euro-modernas.
Los autores caracterizan estos estudios como un “
” que logra hacer “colectivo de interpretación
” (107):converger alrededor de conceptos claves (…) la crítica dependentista y la filosofía de la liberación y la variante latinoamericanista de la crítica poscolonial y subalterna
el colectivo nunca se transformó en una escuela de pensamiento. Sin maître à penser, funciona más bien como una escuela de actividad que, a partir de un lenguaje original, busca producir (…) las condiciones de posibilidad de un pensamiento otro (p. 129).
Se analiza con detalle su surgimiento y desarrollo inicial: hay un contexto socio-histórico (Quinto Centenario de 1492, multiculturalismo), posicionamientos teóricos, autorías, redes intelectuales (Quijano-Wallerstein, Duke-Berkeley-Colombia-Ecuador, GLES, M/C/D), eventos científicos, temáticas, conceptos (americanidad, colonialidad(es), locus de enunciación, epistemicidio) y publicaciones emblemáticas. En cuanto a su periodización, identifican una fase de “
” a fines de los noventa, seguida en los dos mil por una de “reconocimiento mutuo
”, y se releva en la actualidad el interés por los saberes y la difusión en la militancia.extensión rápida
En la colonialidad del poder se destaca la evolución de la elaboración en Quijano: la escala global que adquieren sus reflexiones, el rol del principio de raza en la conquista de América y la jerarquización de poblaciones, el desarrollo del capitalismo, el control del trabajo y los recursos. América Latina aparece como “
” (116). En el apartado sobre colonialidad del saber quisiera destacar que se indican como antecedentes el propio Quijano cuando habla de colonialidad cultural, y la inspiración en Edward Said y Samir Amin. Se menciona también a Ramón Grosfoguel, a Catherine Walsh y a Santiago Castro-Gómez sobre su clásica hybris del punto cero y la invalidación de formas-otras del saber. Se refiere al epistemicidio de Sousa Santos, considerando saberes y prácticas culturales, donde se dan precisiones sobre su desaparición con ejemplos sobre la maternidad, el parto, el turismo y la ayahuasca. Finalmente, se incluye la inter y pluriversalidad en Walsh, los horizontes de transformación por la acción política y en el ámbito de la educación. La sección sobre colonialidad del ser es la más breve. Abarca lo dicho por Nelson Maldonado-Torres y analiza la violencia ontológica y la negación ética como fundamento del pensamiento moderno. Retoma aportes de Dussel, Frantz Fanon y Emmanuel Levinas para explicar la “la entidad sociocultural inaugural a partir de la cual se despliega el mundo moderno y sus categorías de pensamiento
” y la amenazada existencia del colonizado en la “escisión ontológica colonial
”.zona de no-ser
El último apartado del capítulo, “Más allá de la modernidad/colonialidad”, refiere a la parte propositiva orientada al cambio social de estos estudios. La Modernidad/Colonialidad no logró acabar su proyecto totalizante: hay espacios de resistencia, afirmación y pensamiento que son “
” (181). Aquí, destacan las ideas de Mignolo “lugares de producción de un saber-otro [que nos pueden mostrar la salida] del laberinto colonial
” y “pensamiento liminar
”, y de Dussel, “diferencia colonial
” y en particular “exterioridad
”, sobre la que los autores proponen una doble definición, una descriptiva y normativa, y otra utópica y proyectiva.transmodernidad
El tercer y último capítulo se titula “
”. Trata de aportes provenientes del feminismo y de la ecología política en que resuenan elementos teóricos y terminología decolonial, que problematizan la estructura colonial de nuestras sociedades en cuanto a su carácter patriarcal y a los modos de relacionarse con la naturaleza. Los dos grupos de aportes permiten identificar autores claves, obras emblemáticas, discusiones con otras teorías, así como relevar la importancia de los aportes decoloniales para dialogar con y resemantizarse a partir del conocimiento producido en luchas territoriales en América Latina.Ampliaciones teóricas y militantes
En primer lugar, hacen un mapeo de las perspectivas y líneas de reflexión que abrió la noción de colonialidad del género de María Lugones en el feminismo latinoamericano y en la teoría decolonial. Despunta el análisis de su proximidad/distancia con la interseccionalidad, el aporte que constituye la dimensión de género en los estudios sobre la colonialidad, y finalizar con su posicionamiento respecto a otros feminismos, latinoamericanos y europeos. El segundo apartado trata del feminismo decolonial de Abya-Yala, y destacan los aportes de autoras militantes (activistas) de matriz comunitaria (Julieta Paredes, Lorena Cabnal, Ochy Curiel y Yuderkys Espinosa Miñoso). Aquí aparecen distintas maneras de entender las formas de existencia (o no) del patriarcado antes de 1492, las relaciones de género en los modos de organización comunitaria (prehispánicas y actuales), y la construcción teórica de estas perspectivas frente a otras influencias teóricas (marxismo latinoamericano, feminismo afrodescendiente, feminismo materialista francés, esencialismo). Los autores destacan la noción de cuerpo-territorio como una expresión creativa con potencia transformadora para repensar la violencia colonial, el mestizaje (gentío materno como apropiación del cuerpo) y la particular relación con el entorno (Pachamama) de muchos pueblos indígenas.
En el apartado sobre enfoques decoloniales de la ecología política se toman en consideración tres aportes: Fernando Coronil y Enrique Alimonda, sobre los cuales se hace una breve descripción que resalta sus aportes “
” de la relación entre colonialidad y ecología, y el de Arturo Escobar, autoría principal de estas páginas. En concreto, sobre Coronil resaltan su reinterpretación dependentista poniendo en el centro a la naturaleza y el carácter invisible y colonial de su destrucción, y sobre Alimonda destacan que repiensa la cuestión ecológica bajo el prisma de la colonialidad, e introduce las discusiones respecto a la diversidad de “pioneros
” existentes en la heterogeneidad propia a América Latina.regímenes de naturaleza
Los autores aportan que la noción de colonialidad de la naturaleza fue inicialmente elaborada por José Eduardo Martínez-Reyes en 2004 y luego retomada por Escobar en 2008. No abordan la noción en sí sino lo que la noción expresa en distintos pliegues del pensamiento de Escobar en cuanto a la relación entre colonialidad y naturaleza. El camino que emprenden comienza por la crítica al desarrollo y sus implicaciones en la supresión de conocimientos y culturas subordinadas, y continúa con la propositiva, la necesidad de multiplicar y visibilizar los centros y agentes de producción de conocimientos y focalizarse en las adaptaciones y resistencias locales. Esta lectura conduce a comprender el “
” como la dimensión fundamental de las luchas subalternas, y en ellas la acción de los movimientos sociales. Entonces, llevar a cabo una “lugar
”, título del siguiente apartado, donde los autores exponen el caso del Proceso de Comunidades Negras en Colombia y muestran como ejemplo su noción de “ecología política situada, relacional e integral
”. El libro culmina con llevar estas reflexiones al campo de la antropología crítica y las discusiones ontológicas que lo conducen a contraponer la ontología de los modernos a las ontologías relacionales, lo que llevaría a comprender otras formas de ver y estar en el mundo, en las tentativas de “territorio-región
”.pluriversalizarlo
En suma, los autores terminan el libro aportando a la argumentación inicial que movilizó su escritura, según la cual el pensamiento decolonial es una de las formas actuales de una tradición teórica rica y profusa que es el pensamiento crítico latinoamericano, que éste ha elaborado históricamente diversos modos radicales de crítica y transformación social, que se expresa aquí en uso de una terminología asociada a la colonialidad, en temáticas tales como el feminismo, la ecología y la etnicidad, y que encuentra en las problemáticas y luchas socio-territoriales actuales sus espacios de resistencia y creatividad teórica.
El libro que aquí reseñamos constituye un aporte mayor al estudio de las ideas latinoamericanas del siglo XXI en América Latina. El pensamiento decolonial carece en nuestra lengua de un análisis sistemático y hermenéutico riguroso, atento a la multiplicidad de dimensiones y claves de lectura que aquí evocamos. Emprender esta tarea no significa necesariamente suscribir a sus tesis, o situarse en un “
” específico, sino abordarlo seriamente como objeto de estudio, preguntarse por el origen y la elaboración de su terminología, qué designa, qué omite, en alusión a qué, cómo es su evolución semántica; identificar e interrogar las condiciones materiales de su recepción y circulación (nacional, regional, internacional, Sur-Norte y Norte-Sur), agentes, redes intelectuales, biografías, obras emblemáticas, eventos; estudiar sus relaciones con movimientos sociales y con la política; interesarse a los discursos y las motivaciones de sus críticos y defensores, y también a los silencios. Este libro es una fuente de la que deben beber todos aquellos movilizados por esta voluntad científica, que debe participar de las discusiones y del escrutinio crítico de quienes estudian nuestras ideas.campo









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