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Convergencia

versión On-line ISSN 2448-5799versión impresa ISSN 1405-1435

Convergencia vol.33  Toluca  2026  Epub 30-Jun-2026

https://doi.org/10.29101/crcs.v33i0.26836 

Artículos

Identificación partidista y voto en jóvenes de la zona metropolitana de Puebla

Party Identification and Voting Behavior among Young People in the Metropolitan Area of Puebla

Mary Kriss Parra Górriz1 
http://orcid.org/0000-0003-0458-7788

Carlos Enrique Ahuactzin Martínez2 
http://orcid.org/0000-0003-4331-327X

1Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, México, contactoconkriss@gmail.com

2Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México, carlos.ahua@correo.buap.mx


Resumen:

Esta investigación analiza la construcción de la identificación partidista en jóvenes universitarios de la zona metropolitana de Puebla, México. Con base en los estudios en torno al comportamiento electoral y la socialización política, se estableció un estudio de caso y el uso de modelos de regresión múltiple, para profundizar en los factores que generan la filiación partidista entre los jóvenes y sus padres. Entre los hallazgos, se revela que esta relación entre ellos sólo se da en 22%. Sin embargo, la coincidencia en la identificación partidista de ambos padres es el factor más relevante para que los hijos desarrollen una identificación partidista, aunque no necesariamente con el mismo partido. Además, dicha coincidencia influye en la participación de los jóvenes en la jornada electoral. Finalmente, los resultados muestran que la identificación partidista no guarda una relación significativa con la participación electoral ni con la decisión de voto.

Palabras clave: identificación partidista; comportamiento electoral; socialización política; voto; participación política

Abstract:

The study analyzes the construction of partisan identification among university students in the metropolitan area of Puebla, Mexico. Based on studies on electoral behavior and political socialization, a case study was conducted using multiple regression models to delve into the factors that generate partisan affiliation among young people and their parents. The results indicate that this relationship occurs in only 22% of cases. However, the coincidence in the partisan identification of both parents is the most relevant factor for the development of partisan identification in their children, even if it is not necessarily with the same party. Additionally, this variable plays a key role in young people's participation in electoral processes. Finally, the findings show that partisan identification is not significantly related to electoral participation or voting behavior.

Keywords: party identification; electoral behavior; political socialization; vote; political participation

Introducción

La identidad partidista es una teoría que permite explicar el comportamiento electoral (voto) de los ciudadanos, así como la persistencia y el mantenimiento del sistema de partidos. La premisa de dicha teoría es que los ciudadanos tienen una orientación afectiva, psicológica, que no es racional y que predispone su comportamiento político (Aguilar, 2008) . De este modo, la identificación partidista dota al ciudadano de un esquema de valores y creencias políticas que le permite ubicarse en el sistema de partidos, así como filtrar la información que recibe sobre los asuntos públicos, lo cual conlleva a un ahorro de recursos cognitivos y deriva en una mayor participación política (Ortega y Montabes, 2024) .

Aguilar (2017) apunta que la identificación partidista se puede estudiar en tres sentidos. El primero es la dirección, es decir, hacia qué partido o ideología se tiene la orientación. El segundo sentido es la intensidad, lo cual refiere a la magnitud del apego o identificación que se tiene hacia el partido. Finalmente, se puede estudiar cómo se construye la identidad partidista. Este trabajo estudia el último punto, por lo tanto, el objetivo de la investigación es conocer cómo se construye la identidad partidista de los jóvenes universitarios de la zona metropolitana de Puebla, lo cual remite directamente al estudio de la socialización política. Como objetivo secundario se busca probar si el identificarse con un partido político se relaciona con la participación electoral (voto).

Para el cumplimiento de los objetivos se aplicaron encuestas a los jóvenes universitarios de la zona metropolitana de Puebla, en las que se indagó sobre su identificación partidista y la de sus padres. Mediante modelos de regresión múltiple, se encontró que la variable más importante para que los universitarios se identifiquen con un partido político es que sus padres tengan una identificación partidista. Esta variable también es la más relevante para explicar la participación electoral de los jóvenes. Se descubrió que los padres no transmiten per se su identidad partidista, ya que sólo 22% de la muestra comparte la misma filia partidista con sus padres. Se notó que el que la madre se identifique con un partido político repercute en que sus hijos desarrollen una identidad partidista propia y con que voten; en tanto que no ocurre lo mismo con el padre. Finalmente, se encontró que el hecho de que los jóvenes se identifiquen con un partido político no guarda relación con su voto.

Antecedentes

En lo relativo al estudio del comportamiento electoral hay tres escuelas principales: el grupo de la Universidad de Columbia, el de la Universidad de Michigan y la teoría de la elección racional (Delgado, 2019). La identidad partidista sólo está presente en las dos primeras escuelas.

El estudio pionero sobre el comportamiento electoral surgió en la década de 1930, desarrollado por Lazarsfeld, Berelson y Gaudet (2021) en la Universidad de Columbia. Su objetivo era analizar el impacto de las campañas electorales en la decisión de voto de los ciudadanos. Desde un enfoque sociológico, publicaron The People’s Choice (2021 [1948]), donde argumentan que los medios de comunicación y las campañas políticas tienen una influencia limitada en el voto. Concluyeron que la pertenencia a grupos sociales es el factor determinante en la elección electoral.

Posteriormente, se establece en la Universidad de Michigan un grupo de investigadores conformado por Campbell, Converse, Miller y Stokes (Campbell et al., 2008) con un enfoque psicológico, con el objetivo de conocer cómo el ciudadano determina su voto. En The American Voter (2008 [1980]), argumentan que el voto es condicionado por tres elementos. El primero es la identificación partidista, la cual se construye durante la infancia —lo que remite directamente a la socialización política—. El segundo son cuestiones relativas a los candidatos que pueden influir en el individuo, como lo es el carisma. El tercer elemento son los temas políticos de ese momento. En esta obra se consolida el concepto de identificación partidista.

Ambas escuelas han sido exitosas para explicar el comportamiento electoral; sin embargo, tienen notables diferencias. La de Columbia tiene un enfoque sociológico, en tanto que la de Michigan, psicológico. En consecuencia, trabajan con variables distintas, ya que la de Columbia considera principalmente la pertenencia a grupos (religiosos, clase social, etc.), mientras que la de Michigan al individuo. Ambas escuelas tienen dificultades para explicar el cambio y la alternancia, ya que las dos corrientes consideran que la identificación partidista es difícil de cambiar; aunque la de Michigan es más flexible. En ambas corrientes la identificación es afectiva, en la primera porque hay un sentimiento de pertenencia al grupo, y en la segunda porque hay una lealtad que es producto de la socialización política.

La teoría de la identidad partidista —presente tanto en la escuela de Columbia como en la de Michigan— postula que los ciudadanos desarrollan una orientación afectiva hacia un partido político, la cual se construye durante los primeros años de vida, en los llamados “años impresionables” (Searing et al., 1976) . Esta lealtad hacia el partido político, que es afectiva antes que racional, condiciona el voto (Vanhoutte et al., 2012) . Además, dota de un marco a través del cual se filtra la información política (del Castillo, 1990) , lo que deriva en un ahorro cognitivo para interpretar las noticias y que puede ocasionar una mayor participación electoral (voto) (Aguilar, 2008) . Un elemento importante es que se considera que la identidad partidista es difícil de cambiar a lo largo de la vida, por consiguiente, permite entender la persistencia de los partidos políticos y la estabilidad del sistema. El objetivo de esta investigación es ahondar cómo se construye la identidad partidista de los jóvenes universitarios.

En lo relativo a la investigación sobre cómo se construye la identidad partidista, los primeros trabajos surgen en la década de 1960 encabezados por Jennings (Jennings y Niemi, 1968) . Este autor tiene un enfoque multidisciplinar que imposibilita categorizarlo en la corriente psicológica de Michigan, ni en la sociológica de Columbia, pues retoma principios y postulados de ambas escuelas. De este modo, los grupos sociales (variable principal del grupo de Columbia) son protagonistas en su trabajo —especialmente la familia y la escuela—, pero se centra en el estudio de la socialización política (primera variable del grupo de Michigan). Asimismo, considera el clima político del momento (por ejemplo, posturas políticas sobre el aborto, la homosexualidad, la religión o hacia personas de color).

Sus trabajos apuntaron a que la identidad partidista se construye en la infancia y se comenzó a hablar de una transmisión de padres a hijos, pues las investigaciones arrojaron que hay una relación entre la identidad de los padres con la de los hijos. Además, se visualizó que la transmisión no se da en todos los temas políticos; lo que sí se transmite con éxito es la identidad partidista y la religión (Jennings et al., 2009) . En tanto que en temas polémicos como el racismo o el aborto, esta transmisión no siempre se concreta con el mismo éxito. También se encontró que la identidad de la madre predomina sobre la del padre cuando son diferentes (Jennings y Langton, 1969).

Posteriores trabajos hechos fuera de Estados Unidos han tenido como propósito conocer si en otros sistemas políticos existe la transmisión de la identidad partidista. Estos trabajos se han realizado particularmente en Europa (Alaminos-Fernández et al., 2023) y se ha visto que en efecto hay una transmisión de la filia partidista de padres a hijos. También se ha probado en Pakistán (Mehmood y Rauf, 2018) y en Uruguay (Monestier, 2001) , por mencionar algunos casos. Ante los hallazgos de la existencia de la transmisión partidista se ha indagado cómo se da. Los resultados arrojan que es a través de las conversaciones políticas (McDevitt, 2006) . La premisa es que los hijos escuchan las conversaciones de sus padres y eso los motiva a prestar mayor interés en los asuntos públicos (Valentino y Sears, 1998) .

Algunos de los trabajos hechos fuera de Estados Unidos —el cual tiene un sistema bipartidista— han buscado conocer cómo es la transmisión en sistemas multipartidistas competitivos. Los resultados apuntan a que los progenitores lo que transmiten no es como tal una lealtad partidista, básicamente porque los padres pueden cambiar su apoyo de un partido político a otro, de una elección a otra. Sin embargo, sí existe una transmisión, pero es relativa a la ideología, valores y posturas, lo cual permite a los hijos ubicarse en el complejo sistema de partidos y moverse en él (Durmuşoğlu et al., 2023) .

Ante la importancia de la familia —especialmente de los padres—, se ha buscado conocer qué elementos de la familia o en qué condiciones se logra la transmisión de la identidad partidista. Al respecto se ha visto que la familia tiene que ser politizada para que se logre la transmisión (Neundorf et al., 2016) . También se ha observado que es importante que los padres tengan opiniones claras y estables (Jennings et al., 2009) . Una de las variables más relevantes es el hecho de que los padres vayan a votar; esta variable incluso es más importante que la clase social o el nivel de estudios (Gidengil et al., 2016) . Debido a los cambios sociales, se ha vislumbrado que la transmisión está subestimada a los estilos de crianza (Weiss, 2023) .

Una variable novedosa que introduce Hatemi et al. (2007) y su equipo de trabajo es el componente genético. Sus trabajos argumentan que la similitud entre la identidad partidista de los padres y los hijos no se debe sólo al proceso de socialización política, sino también a que los padres les transmiten una carga genética a sus hijos, que los predispone a apoyar a alguna ideología. La crítica a estos trabajos es que si los padres aportan cada uno 50% de los genes, entonces no hay explicación del porqué suele predominar la ideología de la madre (Gidengil et al., 2016) .

En general, se ha visto que el partidismo que se construye en la infancia suele perdurar el resto de la vida (Sears y Funk, 1999) . De hecho, se ha vislumbrado que el partidismo suele ser más estable que la confianza y el sentimiento de eficacia política (Searing et al., 1973) . Sin embargo, sí puede haber cambios y se ha buscado conocer qué elementos son los que pueden provocar un distanciamiento entre la identidad partidista de los padres con la de los hijos. Se ha visto que el tener mayor educación formal puede provocar un alejamiento de la identidad partidista de la familia (Jaime, 2000). También se ha visualizado que, paradójicamente, los padres que son más politizados pueden tener hijos que se alejen de sus creencias políticas.

Así lo prueba Dinas (2014) , quien muestra —con los mismos datos de Jennings— que cuando los padres están más interesados en los asuntos públicos transmiten ese interés a los hijos, lo cual a su vez ocasiona que estos presten más atención a esos temas y, por lo tanto, puedan recibir argumentos y mensajes opuestos a los de sus padres y, en consecuencia, cambiar su identificación partidista. También Lyons (2017) ha explicado que es más fácil que el cambio ocurra cuando se muda de entorno y cuando la pareja apoya a un partido distinto, pues la pareja pasa a ocupar el lugar de los padres.

Se ha buscado conocer el rol que tiene la escuela. Se ha visto que los colegios pueden ser el grupo social más importante cuando la familia no es politizada (Neundorf et al., 2016) . También se ha visualizado que incluso en hogares politizados los colegios pueden ser relevantes en el proceso de la construcción de la identidad partidista, porque sus actividades pueden fomentar un mayor interés por los asuntos públicos, y si los alumnos comentan estos temas con los padres derivará en el voto, en tanto que si lo conversan con sus compañeros es más probable que derive en el activismo (McDevitt y Kiousis, 2007) . Otros hallazgos también sugieren que si los hijos forman parte de un programa político en las escuelas, introducen a sus padres en los temas abordados en dichos programas (Hooghe y Stiers, 2020) , por lo que los colegios pueden permear en el resto de la familia y no sólo en los hijos.

Aguilar (2008) hace un recuento de las críticas al estudio de la identidad partidista. Destaca que no permite explicar el cambio ni la evolución del sistema de partidos, ya que la premisa es que la identidad partidista se construye durante la infancia y dota al ciudadano de una orientación afectiva; en consecuencia, el cambio no puede ser entendido. Tampoco permite explicar el surgimiento de nuevos partidos.

Sobre el estudio de la construcción de la identificación partidista, la crítica más popular es que se considera a los hijos como entes pasivos en el proceso de socialización política. Por ello han surgido nuevos enfoques en los cuales los hijos participan activamente en su socialización y, en este caso, en la construcción de su identidad partidista (McDevitt, 2006) .

Estudio de la identidad partidista en México

Sobre el caso mexicano, salvo los trabajos de Aguilar (2015 y 2017), no existen investigaciones dedicadas a estudiar específicamente la construcción de la identidad partidista. De hecho, hay pocos trabajos sobre la identificación partidista en general, salvo contadas excepciones, como lo es la línea de investigación de Moreno (1999 y 2022, por mencionar algunos). Esto puede deberse al contexto, pues como menciona Delgado (2019) , la identificación partidista no es un proceso individual, sino que está subestimado al contexto político; y como puntualiza Aguilar (2008), durante décadas en México sólo existía un partido con éxito electoral, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), lo que volvía un sinsentido estudiar la transmisión partidista.

Uno de los primeros trabajos sobre la identificación partidista en el país es el de Somuano y Ortega (2003) , quienes argumentan que la variable más importante para explicar el voto en las elecciones del 2000 en México es la corriente psicológica (Michigan); este enfoque resulta más útil que el modelo de Columbia (variables sociodemográficas) o que la elección racional. Resuelven que la edad sí influye en el comportamiento electoral de los mexicanos, ya que los mayores votaron por el PRI, los jóvenes por el Partido Acción Nacional (PAN), y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) fue votado tanto por jóvenes como por adultos mayores.

También se ha visto que en México la identidad partidista sí dota de un filtro a través del cual se interpreta la información política; de este modo Pérez (2009) muestra que la identidad partidista condicionó cómo se recibieron los spots durante la campaña presidencial de 2006, del mismo modo influyó en la valoración de los ataques. En la misma tesitura, Aguilar (2015) , vuelve a encontrar que la identidad partidista sí es un filtro para interpretar la información política, ya que los jóvenes creían que los candidatos con los que se identifican ganaron el debate de las elecciones de 2012.

Sánchez (2019) estudió la identificación partidista con el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). Afirma que en las elecciones de 2018 la identificación partidista no puede explicar el éxito electoral de Morena, ya que la identificación del partido no es producto de la socialización política, sino que es resultado de los programas sociales; por lo tanto, no es una orientación afectiva sino clientelar. Muestra que la ideología tampoco es un factor importante, pues no se relacionó ser de izquierda con identificarse con el PRD o Morena.

Un antecedente a estos hallazgos se puede apreciar en el trabajo de Moreno (1999) , quien encuentra que la ideología no condiciona directamente el comportamiento electoral de los mexicanos en la década de 1990. Asimismo, argumenta que el apoyo al PRD no puede ser resultado de la socialización política, puesto que su base más sólida eran adultos mayores y, por lo tanto, al ser —en ese entonces— un partido nuevo, su lealtad no puede ser producto de la socialización. En una de sus investigaciones más recientes (Moreno, 2022), señala que la variable más importante en la definición del voto es la aprobación presidencial, por encima de la ideología o la identificación partidista.

Los trabajos más cercanos al objetivo de esta investigación —que es conocer cómo es la construcción de la identidad partidista de los universitarios— son los realizados por Aguilar (2015 y 2017). En ambos trabajos retoma datos de la Encuesta Nacional de Cultura Política de los Jóvenes(ENCPJ 2012) y resuelve que en las elecciones de 2012 los jóvenes sí se identificaban con algún partido político, principalmente con el PRI, seguido por el PRD y el PAN. Encuentra que no hay relación entre la identidad partidista con la clase social, ni con el consumo de medios. En tanto que la educación sólo tenía una relación débil.

El papel de los padres queda poco claro. Aguilar (2015) reporta que existe una fuerte similitud de la filia partidista de padres e hijos, pero en el modelo no tiene potencial explicativo. En tanto, en el trabajo que ahonda específicamente sobre la construcción de la identificación partidista (Aguilar, 2017), aporta que en el caso mexicano no sólo hay similitud entre la identidad partidista de padres e hijos, muestra que incluso el no identificarse con un partido político al parecer también se transmite.

Para ampliar el panorama general del contexto mexicano, Latinobarómetro reporta que sólo 36% de los mexicanos considera que los partidos políticos funcionan bien, en tanto que 62% opina lo contrario (Latinobarómetro, 2023). Por otra parte, la Encuesta Nacional de Cultura Cívica (ENCUCI), elaborada por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI, 2020), señala que 18.2% de los jóvenes de 18 a 19 años no le tienen nada de confianza a los partidos, en tanto que 22.7% de quienes tienen de 20 a 29 años afirma no confiar nada en ellos.

Metodología

Para conocer cómo se construye la identidad partidista de los jóvenes mexicanos se optó por un estudio de caso. Se decidió que fuera en la zona metropolitana de Puebla (México), porque es la tercera zona con mayor población universitaria del país. Esto según datos de la Matrícula Estudiantil del Ciclo 2022-2023 elaborada por la Secretaría de Educación Pública (SEP, 2021). Se determinó que fueran jóvenes debido a que por su edad es la primera vez —o de las primeras veces— que ejercen su derecho al voto, y, por lo tanto, están en el periodo en que construyen su identidad partidista, objeto de estudio de este trabajo de investigación.

El criterio determinante para seleccionar la zona metropolitana de Puebla como caso de estudio radica en su comportamiento electoral variable. A diferencia de municipios donde el voto se mantiene constante a favor de un mismo partido —lo que podría atribuirse a factores como resultados de gobierno, cacicazgo o tradición política—, en Puebla el electorado ha demostrado una alternancia significativa.

Los datos del Instituto Electoral del Estado de Puebla (IEE, 2021) reflejan esta volatilidad: en 2021, Eduardo Rivera (PAN) ganó la presidencia municipal con 318,424 votos, mientras que Claudia Rivera (Morena) perdió con 189,604 sufragios. Sin embargo, en la elección previa (2018), Claudia Rivera había triunfado con 343,098 votos y Eduardo Rivera fue derrotado con 253,394. Esta fluctuación de hasta 44% en el apoyo electoral de un periodo a otro, con los mismos candidatos y partidos evidencia que Puebla no presenta una filiación partidista consolidada, lo cual lo convierte en un caso adecuado para explorar la transmisión de la identidad partidista.

Al ser la juventud un término que está condicionado por la sociedad, se optó por utilizar el periodo que establece el Instituto Mexicano de la Juventud (IMJUVE), el cual determina que en México se es joven de los 12 y hasta los 29 años de edad. En consecuencia, se aceptaron respuestas de universitarios de 18 a 29 años. La población estudiantil más joven (de 13 a 17 años) no puede votar, por lo que no fueron considerados. Para obtener el tamaño de la muestra de una población mayor a 100,000 unidades —como es el caso de la población universitaria de Puebla, que según el informe de la Secretaría de Educación Pública (SEP, 2021), cuenta con una población de 262,342 universitarios— y con un nivel de confianza de 95%, si se ocupa la fórmula de Barranco Sáiz (obtenida de Sánchez, 2015) se deben aplicar 400 cuestionarios (N=400).

n=4pqE2

p = 50 q = 50

E = 5 n = ?

n=4505052=400

Se establecieron cuotas para garantizar que existiera la correcta representación de la universidad pública y la privada, debido a que distintas investigaciones han mostrado que en el caso mexicano hay diferencias entre los estudiantes de planteles públicos y privados (Huerta y García, 2008) . Se determinó la aplicación de 340 encuestas en universidades públicas, ya que representan 85% de los universitarios. El resto de los cuestionarios (60) se aplicó en universidades privadas, que representan 15% de los universitarios en Puebla. Para la aplicación del cuestionario se consideraron las universidades con mayor matrícula. Según informa Data México —a cargo de la Secretaría de Economía (2021) —, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) es la universidad pública más grande de la entidad, por lo que en ella se aplicaron 340 cuestionarios; en tanto, la universidad privada con mayor matrícula es la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), seguida por la Universidad Iberoamericana (Ibero). En la primera se aplicaron 40 cuestionarios, mientras que en la segunda 20.

La hipótesis de la que parte este trabajo es que los padres sí transmiten la identidad partidista a los hijos.

H1: Padres e hijos tienen la misma identificación partidista.

La variable dependiente en este estudio es si los jóvenes se identifican con un partido político, mientras que la variable independiente es la identificación partidista de cada uno de sus padres.

Como objetivo secundario, se buscó conocer si el que los jóvenes cuenten con una identificación partidista se relaciona con la participación electoral (voto).

H2: La identificación partidista de los jóvenes está relacionada con su participación en el proceso electoral a través del voto.

La variable dependiente es si los jóvenes votaron, y la variable independiente es si los jóvenes se identifican —o no— con un partido político.

Para minimizar sesgos y evitar que los participantes abandonaran el cuestionario, no se les obligó a revelar explícitamente con qué partido se identificaban (ni ellos ni sus padres). En su lugar, se incluyó la opción "prefiero no decirlo". Esta decisión se tomó con base en los resultados de la prueba piloto, donde se observó que la pregunta sobre afiliación partidista específica generaba una alta tasa de abandono. Además, siguiendo el precedente de Vanhoutte et al. (2012) , quienes estudiaron la identidad partidista en Alemania sin preguntar por el partido específico, sino únicamente por la existencia o ausencia de identificación partidista, se optó por replicar este enfoque en el presente estudio.

El levantamiento de encuestas se realizó del miércoles 26 al viernes 31 de junio de 2024, pasados 22 días de la elección. El proceso de selección fue aleatorio. Se acudió a las distintas universidades con un código QR que se le mostró a los estudiantes, quienes escaneaban el código y eran dirigidos al cuestionario alojado en Google Forms. En este sentido, al abordar a los jóvenes en los accesos de sus universidades, y no por facultades, se tiene una muestra completa —aunque no delimitada a áreas de estudio—. El criterio de selección fue que pudieran ingresar a la universidad, ya que sólo los estudiantes pueden acceder a ellas previo código de acceso.

El cuestionario se dividió en cuatro partes. En la primera estaban las variables de control (edad, sexo, clase social, tipo de universidad, nivel de estudios). La segunda parte tuvo el objetivo de recolectar información sobre la identificación partidista (si se identifican o no con un partido político, y con qué partido se identifican). En la tercera parte se indagó sobre la identificación partidista de los padres (si tienen o no), y finalmente, se estudió su comportamiento electoral (si votaron). Los datos fueron procesados con Excel.

Hallazgos

Descripción de la muestra

El 46.75% de la muestra estuvo formada por hombres, en tanto que 52% por mujeres. El 0.75% afirmó ser intersexual y 0.5% aseguró no saber a qué sexo pertenece. La edad promedio de la muestra es de 21.9 años, en un rango que va de los 18 a los 29 años, aunque la edad más popular fue 22 años.

Para determinar la clase social se utilizó la clasificación propuesta por el INEGI (2021); de este modo quienes afirmaron tener ingresos por hogar igual o menores a 12,977 pesos son considerados clase baja, a la cual pertenece 21.25% de la muestra. Según el INEGI (2021), aquellos hogares que perciben ingresos en un rango que va de los 12,978 y hasta 23,451 pesos pertenecen a la clase media. El 26.75% de los encuestados afirmó estar en esta categoría. Mientras, aquellos hogares con ingresos superiores a 23,451 pesos son catalogados como clase alta; por lo tanto, 19.5% de la muestra. El 32.5% de los encuestados prefirió no contestar esta pregunta.

El nivel educativo es otra variable que se ha visto es importante, pues algunos autores han mostrado que la educación puede ser un elemento que rompa con la transmisión de la identidad partidista (Jaime, 2000) . El 1.25% de los encuestados cursa la preparatoria o una carrera técnica. El 94% cursa alguna licenciatura, mientras que 2% estudia una maestría y 1.25%, un doctorado. El 85% realiza estos estudios en una institución pública, mientras que 14.25%, en una universidad privada.

Identificación partidista

La mayoría de los jóvenes universitarios de la zona metropolitana de Puebla no se sienten identificados con algún partido político. Sólo 23.25% afirma identificarse con un partido, mientras que 71% no se identifica con alguno (véase Gráfico 1) . El 5.75% no sabe. De esta identificación, el partido más popular es Morena con 13.5% de las menciones, seguido del PAN. Movimiento Ciudadano (MC) se coloca en tercera posición con 3.25% de las referencias, mientras que el PRI cuenta con 1.5% de las alusiones. El Partido Encuentro Solidario (PES) tuvo una mención. Es pertinente mencionar que 9.75% afirmó que sí tiene una identificación partidista, pero prefirió no decirla (véase Gráfico 2) .

Transmisión de la identificación partidista

Uno de los supuestos de la teoría de la identidad partidista, especialmente desde la corriente de la escuela de Michigan, es que los padres transmiten a sus hijos su identificación con un partido político y, en consecuencia, tanto los padres como los hijos se identifican con el mismo partido. Sin embargo, en el caso de los jóvenes universitarios de la zona metropolitana de Puebla no es así. Sólo 22% de los encuestados afirmó que sí se identifican con el partido de sus padres, lo cual no representa ni la cuarta parte de la muestra, mientras que 50.5% no se identifica con el partido de sus progenitores, lo cual constituye la mitad de los encuestados. El 26.75% no sabe con qué partido se identifican sus padres (véase Gráfico 3) ; por lo tanto, la hipótesis queda descartada.

Una de las premisas es que la identificación partidista predispone a la participación política, motivo por el cual se indagó sobre la participación de los jóvenes en la jornada electoral. Los resultados obtenidos presentan inconsistencias, ya que 86% de los encuestados afirmó haber asistido a votar. Esta cifra contrasta con los datos del Estudio Muestral de la Participación Ciudadana del Insituto Nacional Electoral (INE, 2022), que si bien reporta una participación juvenil en Puebla superior a la media nacional, hay una diferencia de 27.5%. Esta diferencia sugiere una posible sobreestimación en la encuesta. Una posible explicación es que la muestra de este estudio se centró en jóvenes universitarios, quienes al estar inmersos en un entorno académico, podrían haber mostrado una mayor propensión a participar en la jornada electoral, en comparación con aquellos que no estudian.

Moreno (1999) encuentra que en el México de los años noventa, el votar o no por un partido político no significa que se apoye per se al partido o que haya alguna identificación partidista. Asegura que algunas veces se vota por un partido político aunque no haya identificación, sólo por el hecho de ser oposición —no está de más destacar que el trabajo de Moreno se escribió antes de la alternancia—. Para saberlo se les cuestionó a los jóvenes si habían votado, y después si habían sufragado por el partido con el que se identifican. El 49.75% de los jóvenes que sí participó en la jornada electoral sí se identifica con el partido político por el cual votó, en tanto que 38.75% no votó por el partido con el cual se identifica (véase Gráfico 4) . Esto muestra que el identificarse con un partido político no garantiza su voto, como argumentan Somuano y Ortega (2003) ; puede ser que aunque simpaticen con un partido se abstengan de votar o simplemente decidan acomodar su voto de forma estratégica.

Con el propósito de poner a prueba tanto el modelo de Columbia como el de Michigan, se elaboraron dos modelos de regresión lineal múltiple. Este tipo de modelos permite identificar y analizar la relación entre diversas variables independientes con una variable dependiente. En este sentido, se consideraron variables propias de cada escuela. En el modelo de Columbia se tomó en cuenta la edad, sexo, clase social, tipo de universidad y nivel de estudios como variables independientes. En tanto, para el modelo de Michigan se agregó la identificación partidista de los padres. La variable dependiente en ambos modelos fue si los jóvenes se identifican con un partido político.

Y=β0+β1X1+β2X2+β3X3+β4X4+β5X5+β6X6+ϵ

Modelo de Columbia

Para este modelo sólo se utilizaron las variables sociodemográficas, es decir, el sexo, la edad, la clase social, el nivel de estudios y el tipo de universidad como variables independientes; en tanto, el que los jóvenes tuvieran una identificación partidista constituye la variable dependiente (véase Tabla 1) .

El coeficiente de correlación múltiple mide la relación que existe entre las variables independientes con la dependiente. Cuando es cero —o cercano a cero— indica que no hay relación, o bien que es débil. En tanto que cuando es uno —o cercano a uno— indica que hay una relación entre variables. En este caso, el coeficiente de correlación múltiple (r=0.1852) muestra que la relación entre variables no es fuerte. Sin embargo, el valor crítico de F es de 0.0168; este valor indica que hay relación cuando es menor a 0.05, lo cual muestra que el modelo es significativo. Esto sugiere que al menos una de las variables independientes (edad, sexo, clase social, tipo de universidad) tiene un efecto en la variable dependiente (identidad partidista de los jóvenes).

Ni el sexo (β=0.0054), (p=0.8953) ni la edad (β=-0.0036), (p=0.7023) ni el nivel de estudios (β=0.1074), (p=0.1871) tienen una relación estadísticamente significativa con la identidad partidista. El modelo también arrojó valores sobre el estadístico t —también conocido como prueba t de Student—, la cual es una prueba de hipótesis. Cuando tiene un valor igual o superior a dos se considera que tiene significancia, es decir, que tienen un efecto significativo en la variable dependiente. Nuevamente, ni el sexo (t=0.1316) ni la edad (-0.3824) ni el nivel de estudios (t=1.3213) tiene significancia. Sin embargo, dos variables sí la tienen, el tipo de universidad (β=0.1478), (p=0.0132), (t=-2.4895) y la clase social (β=0.0378), (p=0.0454), (t=2.0064).

El tipo de universidad donde se estudia muchas veces está condicionado a la clase social a la que se pertenece, pues a pesar de la existencia de becas, por lo general, es la clase alta la que puede permitirse pagar una educación privada. En este sentido, se aprecia que la clase alta y estudiar en una institución privada se relaciona a tener una identidad partidista. En tanto que el asistir a una escuela pública o pertenecer a la clase baja o media se relaciona a no tener una identificación partidista.

Modelo de Michigan

Para el modelo de Michigan se usaron las variables de control (edad, sexo, clase, nivel de estudios) y se agregó la identificación partidista de los padres, la cual según algunos trabajos (Jaime, 2000) es transmitida de padres a hijos durante la infancia (véase Tabla 2) .

Este modelo tiene mayor potencial explicativo que el modelo anterior (r=0.2993), lo que indica una relación débil entre las variables. El valor crítico de F, el cual evalúa si el modelo es significativo en su conjunto, es de (F=0.00001152), (<0.05), esto indica que el modelo es estadísticamente significativo; por lo tanto, que algunas de las variables independientes tienen efecto en la variable dependiente.

De las variables de control, ni el sexo (β=0.0096), (p=0.8112), (t= 0.2389) ni la edad (β= -0.00279), (0.7662), (t= -0.2974) ni el nivel de estudios (β=0.1223), (p=0.1242), (t= 1.5406) tienen relación con la identificación partidista, y el estadístico t lo confirma. En este modelo, la clase social pierde potencial explicativo (β=0.0276), (p= 0.1375), (t= 1.4880). El hecho de que el padre tenga una identificación partidista tampoco es relevante (β=0.1714), (p=0.1064), (t=1.6181). Las variables que el modelo arroja que sí tienen relación para explicar que los jóvenes tengan una identificación partidista son: el tipo de universidad (β=-0.1234), (p=0.0342), (t=-2.1248), que la madre tenga identificación partidista (β=0.1399), (p=0.0371), (t= 2.0917), y la más importante es que ambos padres tengan una identificación partidista (β= 0.2180), (p=3.0178), (t= 4.7385).

Finalmente, y bajo la premisa de que la identificación partidista se vincula con una mayor participación política, se buscó conocer qué variables afectan la participación electoral de los jóvenes. En este modelo, las variables independientes son: el sexo, la edad, la clase social, el tipo de universidad, el nivel de estudios, si cada uno de los padres fue a votar, si cada uno de los progenitores tiene alguna identificación partidista, y si los jóvenes se identifican con un partido político. La variable dependiente en este modelo cambia, y ya no es si se tiene —o no— alguna identificación, sino la participación electoral (véase Tabla 3) .

El modelo indica que las variables tienen una baja correlación (r=0.2766). En tanto que el valor crítico de F (F=0.0018) (<0.05) muestra que el modelo es estadísticamente significativo en su conjunto, por lo cual por lo menos una de las variables independientes tiene un efecto significativo en la variable dependiente. Ninguna de las variables de control (edad, sexo, clase social, nivel de estudios y tipo de universidad) tiene significancia. Que los padres hayan participado en las elecciones tampoco influye en la participación política de los hijos (β=0.0465), (p=0.2491), (t=1.1542). Las variables que sí tienen efecto en la participación política de los universitarios son que la madre tenga una identificación partidista (β=0.2084), (p=0.0004), (t=3.5230), y la más importante, que ambos padres se identifiquen con un partido político (β=0.1677), (p=3.1868), (t=4.2093).

Conclusiones

Los resultados son consistentes con los reportados por Somuano y Ortega (2003) . Se encuentra que en México, en este caso de estudio, los universitarios de la zona metropolitana de Puebla, la corriente psicológica de Michigan tiene mayor potencial explicativo que la corriente sociológica de Columbia.

Los resultados son contradictorios a los reportados por Aguilar (2015 y 2017), quien halló que la identidad partidista de los padres coincidía con la de los hijos, pero en el modelo no tenía potencial explicativo. En este caso, la identidad partidista de los hijos no coincide con la de sus padres, ya que sólo 22% de los jóvenes afirmó que comparte la misma filia partidista con sus padres. Sin embargo, en el modelo (de Michigan), el que los padres tengan una identificación partidista resultó ser la variable más importante para que los hijos se identifiquen con un partido político (β=0.2180), (p=0.00003), (t= 4.7385). De este modo, la identidad partidista de los padres sí influye en que los hijos desarrollen una identificación partidista propia.

Tal vez las diferencias se deban a que en el modelo no se comparó per se la identidad partidista entre padres e hijos, sino si los padres tienen una identidad partidista (sí/no), y si los universitarios poseen una identidad partidista (sí/no). Esto se optó debido a que en la prueba piloto se mostró que los jóvenes abandonaban el cuestionario cuando se pedía que expresaran el partido político por el que se identificaban, tanto ellos como sus padres. En los resultados finales se aprecia que son más los jóvenes que prefirieron no responder (20.25%), que los que afirmaron identificarse con el partido más popular (Morena con 13.5% de las menciones). También hay que considerar que Aguilar (2015 y 2017) usa datos nacionales, mientras que en este trabajo se tuvo un caso de estudio. Además, también hay que sopesar el factor tiempo, puesto que han pasado 12 años de los datos con los que trabajó Aguilar y, en consecuencia, tanto los jóvenes como su socialización han cambiado.

Una posible explicación de por qué la identificación de los padres es la variable más relevante para que los hijos desarrollen una identidad partidista, pero no necesariamente compartan la misma filiación política, es la que plantea Dinas (2014) . Según este autor, los padres más politizados tienden a tener hijos con identidades partidistas diferentes a las suyas. Esto se debe a que al transmitirles el interés por los asuntos públicos los exponen a una mayor atención y reflexión sobre estos temas. Como resultado, los jóvenes entran en contacto con argumentos contrarios a los de sus progenitores, lo cual puede llevarlos a adoptar una identidad partidista distinta. De este modo, la influencia de los padres es determinante (lo cual muestra el modelo), pero se tiene una identificación distinta, lo que revelan los datos de forma descriptiva.

Tanto en el modelo que sólo considera las variables sociodemográficas (Columbia), como el que considera la identificación partidista de los padres (Michigan), las variables de control (sexo, edad, nivel de estudios, clase social y tipo de universidad) y la variable dependiente (identificación partidista de los universitarios) son las mismas. En el segundo modelo sólo se agregó si los padres contaban con una identificación partidista. Sin embargo, cuando se agregan estas variables los modelos arrojan resultados distintos. En ambos modelos ni la edad ni el sexo ni el nivel de estudios son relevantes. Pero en el modelo cercano al enfoque sociológico de Columbia, la clase social es importante (t=2.0064), en tanto que en el enfoque más cercano psicológico de Michigan, la clase social no tiene potencial explicativo (t=1.4880). Esto puede deberse a varios efectos, el primero a cambios en las relaciones entre variables (multicolinealidad), lo cual ocurre cuando las variables independientes están fuertemente correlacionadas entre sí, lo que puede hacer que la significancia de una variable cambie entre modelos. En este sentido, el asistir a una universidad privada se relaciona a pertenecer a una clase social alta, por lo que son variables muy cercanas.

Otra posible explicación puede deberse al tamaño y la dirección del efecto. Es decir, cuando hay pocas variables independientes, éstas adquieren mayor peso, pero conforme se agregan variables independientes, el modelo puede redistribuir los efectos de cada variable independiente, lo que afecta el nivel de significancia. En el primer modelo hay cinco variables, mientras que en el segundo hay ocho.

En ambos enfoques se mantiene que el tipo de universidad repercute en la identificación partidista. Este hallazgo es nuevo, pues se ha visto que en lo referente a la socialización política hay cambios en la cultura política de los alumnos de instituciones públicas y privadas en México (Huerta y García, 2008; Morales, 2014) . Sin embargo, no se había reportado algún hallazgo previo sobre el tipo de institución y la identificación partidista. En este sentido, el estudiar universidades públicas y privadas repercute en identificarse con un partido político. La relación es la siguiente, estudiar en una universidad pública se relaciona a no identificarse con un partido político, en tanto que realizar estudios en una institución privada se relaciona a tener una identificación partidista.

Finalmente, este estudio aporta un hallazgo relevante, la identificación partidista de ambos padres es la variable más notable para explicar que los jóvenes desarrollen su propia identificación partidista (β=0.2180, p=0.00003, t= 4.7385). Entre los progenitores, el peso de la madre resulta más importante (β=0.1399, p=0.0371, t=2.0917) que la del padre (β=0.1714, p=0.1064, t= 1.6181), lo cual refuerza investigaciones previas sobre socialización política que destacan el papel central de la figura materna (Jennings y Langton, 1969; Jaime, 2000; Lyons, 2017) . Además, estas mismas variables tienen una incidencia relevante en la participación política de los jóvenes: que ambos padres estén identificados con un partido político (β = 0.1677, p=0.00003, t= 4.2093) y, de nuevo, que la madre tenga una identificación partidista (β=0.2084, p=0.0004, t= 3.5230) son factores que explican que los hijos hayan asistido a votar. De este modo, se muestra que la identificación de los padres sigue siendo un elemento clave en la construcción de la identificación partidista de los hijos.

No está de más destacar que los hallazgos no sustentan la postura de quienes afirman que el contar con una identificación partidista se puede relacionar con una mayor participación política (voto), pues el modelo arrojó que identificarse con un partido político no se relaciona con el haber asistido a votar (β=0.1820, p=0.6664, t= 0.4313). Finalmente, es pertinente mencionar que 38.75% de los encuestados afirma que no votó por el partido con el que se identifica; por lo tanto, en ellos la identificación partidista no dirige el voto.

Discusión

La presente investigación ahonda en el papel que tiene la identificación partidista de los padres en la politización de los hijos. Este trabajo, y contra lo que la literatura muestra, apunta a que los padres no transmiten la identidad partidista a los hijos de forma directa, pues sólo 22% de la muestra afirma que sus padres comparten la misma identificación partidista con ellos. Sin embargo, el que los padres se identifiquen con un partido político es la variable más importante para explicar que los hijos tengan una identificación partidista, así como para que los hijos voten, por lo que la relación es indirecta. Una posible explicación es la que ofrece Dinas (2014) , ya que es probable que los padres politicen a los hijos para que estos conciban a la política como algo importante y se involucren en los asuntos públicos. Sin embargo, es necesario realizar investigaciones que tengan como propósito probar esta relación.

El partido político más popular entre los universitarios es Morena, con 13.5% de las preferencias. No obstante, resulta cuestionable que dicha identificación sea producto de la socialización política, si se considera que Morena lleva apenas seis años en el poder. Fundado en 2011 como una asociación civil y registrado como partido político en 2014, su influencia sobre una población cuya edad promedio es de 22 años —nacida alrededor de 2002— es limitada en términos de socialización temprana. Estos jóvenes habrían comenzado a ser influenciados por Morena a partir de los 10 años, pero el partido adquirió relevancia nacional en 2018, cuando la mayoría de los encuestados tenía alrededor de 16 años.

Esto plantea la interrogante de si su identificación partidista es resultado de la socialización política o de factores coyunturales. Si se consideran los hallazgos de Sánchez (2019) , quien señala que el apoyo a Morena está relacionado a políticas clientelares, debido a que este grupo etario ha sido beneficiado por programas de becas. Se requiere investigar si su afinidad hacia Morena responde a un vínculo clientelar o a un proceso de identificación partidista.

La ideología podría ser otro elemento que motive la identificación con Morena. No obstante, Moreno (1999) señala que en México la ideología no es un factor determinante en la identificación partidista. Incluso, el mismo autor reporta que la aprobación presidencial es más importante que la ideología en el país para la definición del voto (Moreno, 2022). En este sentido, Ramírez y Carrillo (2024) muestran que el carisma presidencial —en ese momento de Andrés Manuel López Obrador, fundador de Morena— es un elemento importante en el proceso de desalineamiento; es decir, que una parte importante de la población no tiene una identificación partidista. Esto sugiere la necesidad de explorar más a fondo las causas detrás de este fenómeno, pues 38.75% de los encuestados afirma que no votó por el partido con el que se identifica.

Quizás, como muestran Ramírez y Carrillo (2024) , México lleva desde la década de 1980 en un proceso de desalineamiento con los partidos políticos, donde hay partidos que ganan durante algunas elecciones, pero posteriormente, al no haber una identificación partidista fuerte, otro partido los reemplaza. Por lo cual, estudiar la construcción partidista se vuelve un tema importante para comprender tanto al sistema político del futuro como la volatilidad del voto.

Limitaciones de la investigación

Esta investigación contó con tres limitaciones principales. La primera es la población objetivo, a pesar de que son jóvenes, y por lo tanto están en el proceso de construcción de su identidad partidista, muchos de ellos la construyeron antes de poder ejercer el voto, es decir, en la infancia. Una segunda limitación es que no se registró la identificación partidista de los padres, debido a que en la prueba piloto se mostró que los jóvenes abandonaban el cuestionario cuando se les solicitaba; razón por la cual sólo se cuestionó si tanto ellos como sus padres se identificaban —o no— con un partido político.

Una tercera limitación fue el periodo del levantamiento de encuestas, ya que puede ocasionar que una vez anunciados los resultados los jóvenes registraran que se identificaban con el partido ganador. No obstante, para obtener este dato sin ningún sesgo se habría tenido que levantar la encuesta a la salida de las casillas, lo cual implicaba una serie de permisos y trámites que no se podían conseguir. Por lo tanto, fue necesario esperar hasta que las vacaciones hubieran concluido para que las universidades estuvieran abiertas, y de este modo realizar la aplicación de los cuestionarios.

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1Los gráficos y las tablas se encuentran en el Anexo, al final del presente artículo (Nota del editor).

Anexo

Fuente: Elaboración propia con base en datos del trabajo de campo (2024).

Gráfico 1: Identificación partidista 

Fuente: Elaboración propia con base en datos del trabajo de campo (2024).

Gráfico 2: Partidos con los que se identifican con los universitarios de la zona metropolitana de Puebla 

Fuente: Elaboración propia con base en datos del trabajo de campo (2024).

Gráfico 3: Coincidencia entre la identificación partidista de los universitarios con sus padres 

Fuente: Elaboración propia con base en datos del trabajo de campo (2024).

Gráfico 4: Identificación de los jóvenes hacia el partido por el que votaron 

Tabla 1: Modelo de Columbia 

Estadísticas de la regresión
Coeficiente de correlación múltiple 0.185239854
Coeficiente de determinación R^2 0.034313804
R^2 ajustado 0.022058903
Error típico 0.418264078
Observaciones 400

ANÁLISIS DE VARIANZA        
  Grados de libertad Suma de cuadrados Promedio de los cuadrados F Valor crítico de F
Regresión 5 2.449233519 0.489846704 2.8000066 0.016868024
Residuos 394 68.92826648 0.174944839    
Total 399 71.3775      

  Coeficientes Error típico Estadístico t Probabilidad Inferior 95% Superior 95% Inferior 95.0% Superior 95.0%
Intercepción 0.27545858 0.198552239 1.387335551 0.16612368 -0.114895758 0.665812918 -0.114895758 0.665812918
Sexo 0.005417061 0.041156554 0.13162087 0.89535136 -0.075496855 0.086330978 -0.075496855 0.086330978
Edad -0.003691252 0.009652275 -0.382422953 0.70235387 -0.022667655 0.015285152 -0.022667655 0.015285152
Tipo de universidad -0.147800571 0.059367642 -2.489581304 0.01320094 -0.264517545 -0.0310836 -0.264517545 -0.031083597
Nivel de estudios 0.107447085 0.081320244 1.321283365 0.18717367 -0.052428774 0.267322945 -0.052428774 0.267322945
Clase 0.037889949 0.018883863 2.006472349 0.04548876 0.000764214 0.075015684 0.000764214 0.075015684

Fuente: Elaboración propia con base en datos del trabajo de campo (2024).

Tabla 2: Modelo de Michigan 

Estadísticas de la regresión
Coeficiente de correlación múltiple 0.299390871
Coeficiente de determinación R^2 0.089634894
R^2 ajustado 0.071008498
Error típico 0.407661867
Observaciones 400

ANÁLISIS DE VARIANZA        
  Grados de libertad Suma de cuadrados Promedio de los cuadrados F Valor crítico de F
Regresión 8 6.397914616 0.799739327 4.812251033 1.15208E-05
Residuos 391 64.97958538 0.166188198    
Total 399 71.3775      

  Coeficientes Error típico Estadístico t Probabilidad Inferior 95% Superior 95% Inferior 95.0% Superior 95.0%
Intercepción 0.136455478 0.195746776 0.697102048 0.486153191 -0.248392408 0.521303365 -0.248392408 0.521303365
Sexo 0.00962991 0.040306842 0.238915022 0.811296651 -0.069615343 0.088875163 -0.069615343 0.088875163
Edad -0.002799505 0.009410643 -0.297482866 0.766255876 -0.021301298 0.015702287 -0.021301298 0.015702287
Tipo de universidad -0.123419533 0.05808472 -2.1248193 0.034228405 -0.237616978 -0.009222089 -0.237616978 -0.009222089
Nivel de estudios 0.122313628 0.079391163 1.540645376 0.124211999 -0.033773342 0.278400598 -0.033773342 0.278400598
Clase 0.027620998 0.018561712 1.488063039 0.137540299 -0.00887225 0.064114246 -0.00887225 0.064114246
Identificación madre 0.139982943 0.06692216 2.091727804 0.037107504 0.008410652 0.271555235 0.008410652 0.271555235
Identificación padre 0.171463329 0.105962193 1.618155724 0.106435399 -0.036863606 0.379790265 -0.036863606 0.379790265
Padres comparten misma identificación 0.218062253 0.046018557 4.738572132 3.01777E-06 0.127587483 0.308537023 0.127587483 0.308537023

Fuente: Elaboración propia con base en datos del trabajo de campo (2024).

Tabla 3: Modelo con identificación partidista de los padres 

Estadísticas de la regresión  
Coeficiente de correlación múltiple 0.276663661
Coeficiente de determinación R^2 0.076542781
R^2 ajustado 0.047908449
Error típico 0.338997228
Observaciones 400

ANÁLISIS DE VARIANZA          
  Grados de libertad Suma de cuadrados Promedio de los cuadrados F Valor crítico de F
Regresión 12 3.686300354 0.307191696 2.67311214 0.001828886
Residuos 387 44.47369965 0.114919121    
Total 399 48.16      

  Coeficientes Error típico Estadístico t Probabilidad Inferior 95% Superior 95% Inferior 95.0% Superior 95.0%
Intercepción 0.593632441 0.16515667 3.594359465 0.000367205 0.268915802 0.91834908 0.268915802 0.91834908
Sexo -0.015027258 0.033925161 -0.442953189 0.658047086 -0.08172795 0.051673433 -0.08172795 0.051673433
Edad 0.007719627 0.007845826 0.983915096 0.325771978 -0.007706152 0.023145407 -0.007706152 0.023145407
Tipo de universidad 0.031531362 0.048607249 0.648696692 0.516919183 -0.064035972 0.127098695 -0.064035972 0.127098695
Nivel de estudios -0.011219355 0.066304881 -0.169208578 0.865720991 -0.141582228 0.119143518 -0.141582228 0.119143518
Clase -0.025436275 0.015563416 -1.634363214 0.102995757 -0.056035707 0.005163157 -0.056035707 0.005163157
Participaron ambos 0.046507892 0.040293755 1.154220841 0.249121901 -0.032714175 0.125729958 -0.032714175 0.125729958
Participó madre 0.029389044 0.065114333 0.451345236 0.651993559 -0.098633077 0.157411165 -0.098633077 0.157411165
Participó padre 0.064682161 0.101111515 0.639711126 0.522738926 -0.13411448 0.263478801 -0.13411448 0.263478801
Identificación madre 0.208452543 0.059167509 3.523091414 0.000477498 0.092122548 0.324782538 0.092122548 0.324782538
Identificación padre 0.14237159 0.094423038 1.507805649 0.132420154 -0.043274751 0.328017932 -0.043274751 0.328017932
Padres comparten misma identificación 0.1677394 0.039848879 4.209388218 3.18683E-05 0.089392011 0.24608679 0.089392011 0.24608679
Identificación partidista 0.018200248 0.042194736 0.431339307 0.666461848 -0.064759361 0.101159857 -0.064759361 0.101159857

Fuente: Elaboración propia con base en datos del trabajo de campo (2024).

Recibido: 27 de Abril de 2026; Aprobado: 19 de Junio de 2026

Mary Kriss Parra Górriz. Doctora en Gobierno y Política por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Es catedrática en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, México (UPAEP). Líneas de investigación: socialización política, cultura política y opinión pública sobre corrupción. Publicaciones recientes: 1) González, Rubén, Parra, Mary y Buxadé, Josefina (2026). Panorama del periodismo en la región Centro de México. En Frida Rodelo y Celia del Palacio (coords.). Periodistas en México hoy: Regiones, perfiles y riesgos profesionales. México: Universidad de Guadalajara. 2) Parra, Mary y González, Rubén (2025). Agentes socializadores y su influencia en la opinión pública sobre corrupción en México. Global Media Journal, 22(43). DOI: 10.29105/gmjmx22.43-545. 3) Parra, Mary y Meyer, José (2019). Agentes socializadores y opinión pública. Pangea, (3). DOI: 10.52203/pangea.v10i1.109. .

Carlos Enrique Ahuactzin Martínez. Doctor en Letras por la Universidad Nacional Autónoma de México. Profesor-Investigador del Centro de Estudios en Comunicación Política del Instituto de Ciencias de Gobierno y Desarrollo Estratégico, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Miembro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores de la SECIHTI, nivel 2, y del Cuerpo Académico "Comunicación Política y Ciudadanía en la Transición Democrática". Líneas de investigación: análisis del discurso en la política, la sociedad y la cultura, la comunicación política y la ciudadanía, redes sociales y sus procesos de significación. Publicaciones recientes: 1) Fernández-Ulloa, Teresa y Ahuactzin Martínez, Carlos Enrique (coords.) (2024). Discurso, ideología y cultura. México: Comunicación Científica. 2) Ahuactzin Martínez, Carlos Enrique, Castillo Durán, Jorge Luis y Rivera Salas, Paola Eunice (coords.) (2023). Comunicación política y elecciones 2021. Retórica, discurso y confrontación. México: Tirant lo Blanch. 3) Torres Rodríguez, Ignacio Daniel, Aguilar Astorga, Carlos, y Ahuactzin Martínez, Carlos Enrique (2024). Alguien tiene que ceder. Interacción partidista y conformación de alianzas electorales de nivel subnacional en México. México: Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Nuevo Léon.

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